15 Ago 2018

HELLO! 1

La ordenación sacerdotal es uno de los sacramentos con más elementos significativos que nos adentran al misterio de la misma liturgia. Es un momento en el cual, la Iglesia diocesana se manifiesta en la oración incesante hacia Dios, para que mande más obreros al campo de la mies (Cfr. Mt 9, 38); por ello, el primer signo eclesial que encontramos dentro de la celebración, es reunirnos como asamblea de Dios.

Reunirnos como asamblea nos hace vivir la comunión eclesial; pues laicos, consagrados, presbíteros y obispos, nos congregamos como un solo pueblo, para hacer patente cómo Dios ha elegido a un hombre de entre los hombres (Cfr. Hb, 5, 1) para el servicio de los hermanos, presidiendo en la caridad; siendo testigo de la misericordia, y alimentando a los hermanos con los sacramentos.

Otro signo esencial de la ordenación sacerdotal es la imposición de manos y la oración consecratoria. Con estos gestos, el sacramento nos evoca «la transmisión de un oficio (misión, ministerio, tarea) y comunicación del Espíritu (fuerza, gracia, poder) necesario para desempeñarlo debidamente». En la tradición judía ya se consideraba la imposición de las manos como una forma de instalación de un cargo u oficio. En el Nuevo Testamento, este signo se entiende precisamente como el envío a la misión. A la vez la imposición de las manos demuestra el simbolismo de contacto ante el cual, se expresa la transmisión del Espíritu Santo. Además la imposición de las manos aunada a la oración, es el significado inmediato de que esa elección proviene de Dios, así lo consideraba San Juan Crisóstomo al decir que, «se extiende la mano del hombre pero es Dios quien lo realiza todo, y es Dios quien toca la cabeza de aquel que es ordenado.»

Otro signo dentro del sacramento es la unción de las manos, la cual los Santos Padres identificaban con la unción de los reyes y sacerdotes del Antiguo Testamento, pero reconocen además la superioridad del nuevo sacerdocio de Cristo que interpretaban que ya no era el aceite material, sino el Espíritu Santo, quienes los ungía, así como Cristo era el ungido del Padre.

Existen además otros signos complementarios dentro del sacramento, los cuales hacen referencia a las tareas concretas a las cuales el sacerdote se consagrará. Uno de ellos es la entrega del pan y del vino a los nuevos ordenados, simbolizando la presidencia del sacerdote en la asamblea de fieles; y el despojo de los ornamentos diaconales, y el revestimiento de las vestiduras sacerdotales, que se convierten en una manifestación pública de su función cultual sacerdotal.

El sacramento del orden sacerdotal concluye con el saludo de la paz, que es dado por el obispo a sus nuevos colaboradores del ministerio sacerdotal. Este signo es un mensaje de acogida a un colegio, a una fraternidad sacerdotal en la cual obispo y presbítero trabajarán unidos por el pueblo encomendado por Dios.

El último de los signos de la ordenación sacerdotal es la presencia del sacerdote en el mundo, ya que la misma definición de sacramento es un signo sensible de la gracia de Dios; porque el sacerdote se convierte, en el signo sensible para la comunidad eclesial y para el mundo; da testimonio de su ser consagrado y de ser el Pastor que no solo cuida del rebaño que le ha sido encomendado; sino que también va por aquellos que son de otro rebaño para construir la unidad en el mundo como es propio de su misión.

Edgar A. Del Río Reyna
Tercero de Teología

13 Ago 2018

HELLO! 1

Así de simple, quien se detiene no avanza, no llega a su meta, se frustra, se pierde, no comprende, entristece…y además lo mucho o poco que ha caminado no le dice nada, porque no ha alcanzado su meta.

Gracias a Dios, este año pude participar de la peregrinación que como arquidiócesis hacemos a la Basílica de Guadalupe de la ciudad de México. Y en éste caminar descubrí 3 cosas importantes:
1. El pueblo de Dios tiene una gran necesidad: encontrar a Dios en sus pasos; saber que es Él quien nos guía y descubrir que no estamos solos en este caminar; sino que Dios mismo camina nuestros pasos y en muchas ocasiones, nos lleva en sus hombros. Cada uno de sus rostros decía demasiado, sea niño, joven o adulto; todos se veían contentos porque sabían que al final de esta peregrinación, nos encontraríamos con nuestro Señor Jesucristo en la santa misa. Yo pensaba: “cada uno viene con un número grande de gracias a entregar al Señor y pedir la protección de nuestra Madre del cielo”, todos de caminos paralelos, de realidades distintas, de caminos que sin duda, han de llevarnos a Dios.

2. No caminamos solos. Para alguien que ha crecido en una educación cristiana, y con devociones Marianas; es imposible evitar emocionarte con escuchar el son de los danzantes, o el corear del canto a la “Guadalupana” o escuchar que alguien va rezando. Esta sensación, como la que experimentan los aficionados del fútbol cuando el equipo de sus amores gana; así lo experimenté yo, y creo que muchos hermanos que hicimos esta peregrinación. No estoy solo, tengo muchos semejantes y todos caminamos a un mismo destino, y mi fervor, pasión y amor alientan a otros. Esto se contagia, se transmite, se comparte en comunidad.

3. Tengo una meta, y ésa es el Señor. Hay un dicho que versa: “es mejor estar perdido que no saber a dónde ir”, por que quien está perdido sabe a dónde tiene que ir, y aunque se desvíe, él tiene una meta. Pero quien no sabe a dónde ir, ¿qué lo motiva a caminar, a avanzar, a esforzarse? “Derechito, derechito”- decía una señora a su hija- “esta la casa de Dios, y Él nos espera”. Y, así es, Dios nos espera.

No se cuanto más me quede por caminar en esta vida, pero les aseguro que yo no me quedo, no me detengo. Aunque estos tiempos sean difíciles de andar para todos, yo no me quiero quedar aquí, porque sé que alguien me espera más adelante.

No sé tú, pero yo no me quedo aquí. Quiero luchar, cansarme, caminar, peregrinar, quiero ser un valiente que camina hacia la casa de Dios.

Luis R. Martínez Cigarroa
Segundo de Teología

13 Ago 2018

HELLO! 1

¿Te imaginas poder conocer Italia?
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Además se rifarán varias Macbook Air de 13”, Smart TV Hisense de 32”, Tablets y dinero en efectivo.

FECHA DEL SORTEO: 2 de Septiembre.

* Los resultados del sorteo serán publicados en el periódico “Milenio Diario de Monterrey”, en nuestras redes sociales y nuestra página de internet.

09 Jul 2018

HELLO! 1

Por cuatro semanas, 6 seminaristas fuimos elegidos por el equipo formador del Seminario de Monterrey para participar durante el mes de Julio, en un curso impartido por el Instituto Superior de Música Sacra de Morelia (ISMUSAM).

Las materias que llevamos no sólo tratan de la historia de la música o los documentos que hablan de este tema; también vamos adquiriendo técnica o tips para los que tocamos algún instrumento o para los que cantan.

Durante el día, tenemos una hora de práctica con el maestro, de manera personal y tenemos oportunidad de intercambiar conocimientos entre el mismo alumnado, porque hay alumnos de diferentes estados de la República.

Durante el curso de música sacra, la institución nos hace diferentes invitaciones a conciertos de coro de cámara, de orquesta, de guitarras, etc. También tenemos momentos de conveniencia entre alumnos y maestros para fomentar el buen ambiente y la amistad.

Por último quiero mencionar que todos los maestros están muy bien preparados y que cada uno demuestra esa pasión por la música, pasión misma que nos transmiten.

Seminarista Julio Ulises Martínez Fresnillo
1º. De Filosofía

05 Jul 2018

HELLO! 1

Cada año, el Seminario de Monterrey realiza una misión dentro de algunas comunidades de la Diócesis. Durante tres semanas, los seminaristas tenemos la oportunidad de realizar diferentes actividades con los fieles de las comunidades.

Estos últimos tres años, incluyendo la misión que empezamos el 17 de junio del 2018, se han realizado estas misiones con una temática muy característica, “la vocación”, donde las actividades giran en torno a descubrir el llamado que Dios nos da en esta vida, y a que los padres puedan ofrecerle a sus hijos la diversidad de formas de vida dentro de la Iglesia, sea la vida laical, el matrimonio, la vida consagrada o la vida sacerdotal.

En este marco de misiones vocacionales (algunas en la Semana Santa) hemos podido tener presencia en cada una de las doce zonas pastorales que abarcan los treinta y cinco decanatos, es decir, todas las parroquias de la Iglesia de Monterrey.

Para realizar esta misión se han realizado Rosarios, Hora Santas, Misas, y marchas, todas ellas pidiendo por las vocaciones en la Iglesia. También se han realizado visita a enfermos, a colegios, hospitales y otros, para conocer qué, desde donde estamos, podemos ofrecer nuestras dificultades y alegrías por todos aquellos que aún no descubren el llamado de Dios. Incluso organizamos actividades recreativas, como torneos deportivos y caminatas, donde descubrimos que la vocación también incluye un momento de recreación.

Toda esta experiencia de trabajar por las vocaciones me ha mostrado que, Dios siempre llama a todos y en todo momento, y que depende de nosotros preguntarle a Dios que quiere de nosotros; y preguntarnos también a nosotros mismos, si sentimos que nos falta algo en nuestra vida; que responder al llamado a la vocación, no es una tarea fácil.  A todos nos cuesta, pero cuando por fin aceptamos y caminamos hacia ella, descubrimos una gran felicidad que a pesar de los momentos difíciles que podemos pasar, podemos preguntarnos, ¿realmente quiero esto? Y responder “si” con la convicción de sabernos llamados y amados por Dios, con la convicción de que este camino nos hace más plenos.

Seminarista Adrián Alejandro Garza Morales.
2º de Teología

15 Jun 2018

HELLO! 1

Todo los cristianos estamos invitados a vivir la Santidad, es el principal llamado que Dios nos hace, es una cualidad de nuestra vocación. Por el simple hecho de ser bautizados, Dios nos ha regalado la vida de gracia, la dignidad de ser sus hijos, y la facultad de vivir conforme a su Evangelio. Esa es la santidad a la que, sin distinciones de ningún tipo, todos estamos llamados, no importa la cultura, la distinción social o el apostolado que se haga. En este, mi octavo año de formación en el Seminario, y en el que vivo mi etapa de Experiencia Eclesial, Dios me ha invitado a colaborar con Él en una pastoral muy concreta la cual está encargada de llevar el mensaje de Cristo a una porción de su pueblo muy significativa: las pandillas y bandas de la zona metropolitana; me toca colaborar en la Pastoral de Raza Nueva en Cristo, y compartiré en estas líneas, cómo un joven integrante de una pandilla lucha por su santidad.

Es cierto que no es cosa fácil vivir la santidad, pues la vida y sus vicisitudes nos llevan por un interesante camino de retos que nos van ayudando a madurar y a crecer, y es precisamente ahí donde se nos complica la existencia. Los ambientes donde nos desenvolvemos pueden jugar un factor importante en el vivir la santidad personal; muchos dirán que tales ambientes te pueden favorecer o al contrario, arrastrar por el mal camino, pero particularmente yo he aprendido en este año y de la mano de nuevos camaradas que no es así, sino que, como dice la Palabra de Dios todo va bien para los que aman al Señor (cf. Rm 8,28). Es cierto, el medio ambiente influye, pero nunca puede ser determinante, porque de lo contrario los jóvenes que viven en situaciones de pandillas y en comunidades con problemas de vandalismo, no tendrían otra opción que continuar por el único camino que han conocido en su vida y en su barrio: la violencia, el desdén y la rebeldía. Pero no es así, Cristo es siempre una opción fuerte y tenaz, y en la penumbra de las calles ausentes de luz y sin pavimento, hay destellos del evangelio que asombrarían hasta el más santo.

Las pandillas tienen en sí mismas muchos valores cristianos que quedan velados tras una máscara de dureza y dolor; como por ejemplo, en el corazón de una pandilla hay mucho más que odios y riñas, drogas y ambientes negativos, hay amistades sinceras y un profundo sentido de fidelidad y pertenencia a un grupo, hay camaradería y sentido de comunidad. En las bandas hay preocupación también por el hermano que se mete en problemas de drogas, incluso hay pandillas donde los mismos integrantes no dejan a sus camaradas caer en ese mundo de vicios, y muy a su estilo les ayudan a sobreponerse. Bien dice el Papa “aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida” (Gaudete et Exultate 42).

En una banda hay fe y esperanza en Dios a quien no ven, pero que de algún modo tienen la certeza de que existe. Una cualidad muy significativa de las pandillas de nuestra ciudad, es que tienen un profundo sentido religioso, y es muy común ver pintas de bardas con motivos de la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo, y sobre todo de Cristo sufriente en la cruz. Los jóvenes pandilleros, y en general los habitantes de comunidades populares se sienten identificados con el dolor de Cristo, y con la imagen del crucificado sufriente que clama a Dios desde su cruz “perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Incluso la música que escuchan siempre trae letras que hablan del sufrimiento en esta vida, de la soledad y el mal, pero curiosamente la gran mayoría de ellas mencionan a Dios como el único que los pudiera cuidar y entender; ellos son los bienaventurados de sufren y que serán consolados (Cfr. Mt 5,4).

Un pandillero no tiene puntos medios, ni en su fe, mucho menos en su vida, él está con todo su ser y pone todo de sí donde se siente amado, valorado y necesitado. Un pandillero que ha tenido su encuentro con Cristo, es un pandillero que ya nunca abandonará su fe.

Entonces ¿puede un joven pandillero ser santo? Definitivamente que sí, y yo lo he visto, porque vivo entre ellos. Hablar de santidad no es lo mismo que ser impecables, y en su nueva exhortación apostólica el Papa Francisco nos habla de ello, así que quitémonos de la mente el estereotipo del pandillero, y pongamos más bien atención en cómo un joven dentro de esa situación y con todas sus limitantes, intenta vivir como Cristo le pide que viva, intenta “mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor” (Gaudete et Exultate 86).
Cuando un joven experimenta un encuentro verdadero con Jesús, no puede más que pensar en cómo transformar su vida. Ese es el testimonio de Antonio Carlos Maciel Z. (Tony) de 22 años, de la pandilla de “los Vagos” en la Colonia Nueva Esperanza en Escobedo, quien pensó mucho y en conciencia sobre lo que quería de su vida luego de su encuentro con Jesús de Nazareth, y entonces comenzó una lucha por querer seguir y ser un buen discípulo de Jesús; y aunque tenía muchas dudas sobre Dios y el papel que ahora jugaría en la Iglesia, 8 años después ahora como misionero de Raza Nueva, Tony ha visto cómo actúa el Espíritu Santo sobre cada persona, y echa mano de todo lo que puede para llevar el mensaje de Cristo a los jóvenes de las pandillas, dice él “para que vean que la Iglesia está viva en las calles, más allá del templo, y que Dios los está buscando hasta los rincones más oscuros, lugares donde no todas las personas se atreven a ir… todo con la gracia de Dios”.

Tony percibe que la sociedad se ha vuelto indiferente al Dios de la misericordia, dejándose llevar por lo que leen en las redes sociales o en la televisión que los invitan a creer incluso que Dios no existe. Esa es la razón principal por la que Tony pone su esfuerzo y su tiempo, Él, al igual que san Pablo, transmite lo que a su vez ha recibido (cf. 1Co 11,23), y esto en contracorriente de lo que se vive en su barrio. Tony trata de vivir su vida en santidad, viviendo lo que Jesús le pide, creyendo lo que la Iglesia le propone, aunque muchas cosas no las entienda; viviendo el Evangelio de manera sencilla, y sin complicaciones, ofreciéndole a Dios nada más que su buena voluntad y su experiencia de vida. A eso se refiere el Papa Francisco cuando dice “ser pobre en el corazón, esto es santidad” (Gaudete et Exultate 70).

A veces lo más difícil de evangelizar a las pandillas es quitarles la idea que otros les han puesto en su cabeza sobre que ellos son delincuentes, o el rechazo y exclusión que sufren por parte de algunos miembros de la Iglesia, ese discurso repetido que los califica como drogadictos y sin futuro, es decir, abismalmente alejados de la santidad. Llegar y hablar de santidad y de un Dios que los ama tal cual son y que es misericordioso especialmente con ellos es todo un choque racional; pero para llegar a ese punto es fundamental que el misionero lo crea también. Así fue como Karina Castro, de 19 años, vivió su proceso de conversión a Dios. Ella que ahora también es misionera de Raza Nueva, llegó a la conclusión de que Cristo quiere que sean felices, pero para eso, ella se dio cuenta que tiene que estar con Él, y por eso trata de obrar por gusto y con amor. Intenta llevarse bien con las personas que le rodean, y eso es lo que verdaderamente la cuesta mucho trabajo –admite ella- pero a su vez, con ello comparte lo que significa el amor de Dios. Karina sin darse cuenta coincide con Santa Teresita del Niño Jesús en que «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades» (Historia de un Alma), y quiere que los jóvenes de las pandillas vean que se puede ser feliz estando con Dios, sin hipocresías ni falsas poses, es decir, ofrecerles lo que la verdadera vida y santidad es, la felicidad para la cual fuimos creados (Gaudete et Exultate 1)

Esto me hace reflexionar que aún hay esperanza, el Señor sigue tocando los corazones de aquellos sencillos que lo buscan a él con sinceridad. Santidad es como dice el libro del Génesis “caminar en la presencia del Señor” (Cfr, Gn 17,1), y afuera, en los barrios y en las plazas de colonias populares, hay muchos jóvenes que buscan desesperadamente una luz en sus vidas, por eso, cuando la encuentran, no se alejan de ella. No permitamos que se alejen de ella, todos podemos ser santos, ¡y ellos están más cerca!

Jesús Pablo Saldívar Castillón, EE.

13 Jun 2018

HELLO! 1

En el sexto año de su pontificado el Papa Francisco no regala una nueva Exhortación Apostólica llamada Gaudete et exsultate, en la que nos invita a vivir la santidad en el mundo actual: “Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” te compartimos los cinco temas más importantes de esta nueva exhortación:

1. El llamado a la santidad

Dios nos llama a cada uno a la santidad: “Sean santos, porque yo soy santo” (Lv 11, 45). En nuestro camino podemos alcanzar esta meta, sin necesidad de copiar a otros, el discernimiento constante y la cercanía con Dios nos permitirán descubrir nuestra santidad original. La santidad es algo serio, no en serie.

“Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca” (Hb 12, 1), sabiendo que muchos otros nos ayudan y acompañan a la meta, hay santos que con su vida nos enseñan con signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes. Ninguno se santificó solo, por eso estamos llamados a santificarnos en comunidad, en medio de nuestro pueblo.

La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. Es importante que nos dejemos iluminar por los testimonios sencillos en el día a día. Así podremos ser testigos en la actualidad, “mártires” hoy.

El camino de santidad se distingue en construir el Reino del amor, verdad, justicia y paz para todos. Estamos llamados a vivir la contemplación en medio de la acción, según nuestra realidad, nuestra forma particular de compartir la gracia de Dios.

No tengamos miedo a la santidad, no quita fuerza, vida o alegría, al contrario, seremos lo que el Padre pensó cuando nos creó y seremos fieles al propio ser.

2. Dos sutiles enemigos de la santidad.

El Papa identifica como enemigos de la santidad, dos doctrinas heréticas: el pelagianismo y el gnosticismo. El pensamiento pelagiano no necesita de la gracia, su sola voluntad lo construye, olvida entonces que “todo depende de la misericordia de Dios (Rm 9, 16). Esta forma de vida impide que la gracia de Dios actúe mejor en nosotros, porque se le impide a Dios ayudarnos en nuestro camino a la santidad.

Por otro lado, la corriente gnóstica se distingue por una fe encerrada en el subjetivismo, el gnosticismo es solo pensamiento pero nada de acción, se aleja de “un sano y humilde uso de la razón para reflexionar sobre la enseñanza teológica y moral del Evangelio.

3. A la luz del Maestro.

El corazón del documento es el Evangelio de Jesús: las bienaventuranzas. Estas son “el ID” del cristiano. Cuando alguien se cuestiona -¿Cómo se hace para ser un buen cristiano?- el Maestro nos responde con las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro de Jesús que cada uno estamos llamados a reflejar.

Por eso es feliz, santo, dichoso, bienaventurado, quien es fiel a Dios y vive lo que su Palabra le enseña ¡Es santo quien vive como Jesús! El Papa Francisco toma las Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo (5, 3-12) y predica una actualización de las mismas:

-Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
-Ser pobre de corazón, depender completamente de Dios, es santidad.
-Felices los mansos, porque heredarán la tierra
-Reaccionar con mansedumbre, no optar por el odio, la violencia o la venganza, es santidad.
-Felices los que lloran, porque serán consolados
-Evitar la esclavitud de la indiferencia, saber llorar con los demás, es santidad.
-Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados
-Buscar con hambre y sed la justicia para cada persona, es santidad.
-Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
-Dar y perdonar, mirar y actuar con misericordia, es santidad.
-Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios
-Cuidar y mantener nuestro corazón limpio de todo aquello que mancha el amor, eso es santidad.
-Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
-Dejar el chisme, trabajar por la comunión, sembrar paz en nuestro alrededor, eso es santidad.
-Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos
-Optar por el Evangelio día a día aunque eso nos traiga problemas, es santidad.

Francisco concluye este capítulo recordándonos que seremos juzgados conforme seamos misericordiosos en este mundo y denuncia que algunos piensen que solo se da gloria a Dios con el culto y la oración, centrados en sí mismos, sin desgastar la vida intentando vivir las obras de misericordia.

4.Algunas notas de la santidad actual.

El Papa Francisco distingue cinco notas de la santidad en el mundo actual:
Es fundamental vivir centrados en Dios, quien nos ama y nos sostiene, viviendo la misericordia en todos los aspectos de nuestra vida.

Vivir con alegría y sentido del humor; porque los santos viven en gozo, la alegría de la santidad se comparte a los demás.
La santidad es audacia, empuje evangelizador que deja marca en el mundo. El santo confía y transforma la realidad, no tiene miedo, sabe quien lo acompaña, crea y es capaz de desinstalarse para dar testimonio de su realidad misionera de la alegría del Evangelio.

La santificación es un camino comunitario, porque en la soledad es difícil luchar contra la propia concupiscencia, las asechanzas del demonio y la actual cultura egoísta. Es en la comunidad y en los pequeños detalles de amor que uno se santifica.

La santidad depende de una habitual oración y adoración. Dice el Papa “No creo en la santidad sin oración” y, “en la oración encontramos los caminos de santidad que Dios nos propone”.

Hemos de preferir la lectura orante de la Palabra de Dios, en el encuentro con Él en su Palabra nos moveremos a encontrarnos con Él en la Eucaristía. Así, aliados a Él, podrá transformar nuestra vida ¡santificarnos!

5. Combate, vigilancia y discernimiento.

En la vida cristiana el combate es permanente. Es necesaria mucha fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida.
La lucha es contra el diablo, el príncipe del mal, y se suma a la mentalidad mundana de la mediocridad, a la ausencia de compromiso y de gozo. El diablo nos envenena con el odio, la tristeza, la envidia y los vicios, así nos destruye, a nuestra familia y a nuestra comunidad, porque “como león rugiente, ronda buscando a quién devorar” (1 P 5, 8) Por eso hay que estar vigilantes siempre para no corrompernos espiritualmente.

En otro sentido, el discernimiento constante es fundamental para evitar caer en tentación, para salir de la mundanidad a la que nos empuja el mundo. Es oportuno entonces hacer diariamente un examen de conciencia para reconocer la voz de Dios. Así seremos capaces de salir de nosotros mismos y dejar que Dios nos ayude a vivir la misión a la cual fuimos llamados para el bien de los hermanos.

El Papa Francisco corona sus reflexiones poniendo como ejemplo a María, quien vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña, platicar con ella nos consuela, libera y santifica, ella no necesita muchas palabras, le basta que constantemente digamos “Dios te salve, María…” ¡Que el Espíritu Santo infunda en nosotros el hambre de ser santos para mayor gloria de Dios y contagiemos a otros para ello! ¡Solo así disfrutaremos una felicidad que el mundo no nos podrá quitar!

22 May 2018

HELLO! 1

La academia es una actividad formativa propuesta por el Seminario de Monterrey, cuyo objetivo es que los alumnos desarrollen la capacidad de actualizar el pensamiento Tomista, a través de la elaboración de un ensayo que tenga como punto de partida, alguna de las cuestiones contenidas en la Suma Teológica de Santo Tomás y que de respuesta a alguno de los problemas que aquejan al mundo contemporáneo.

Esta actividad fomenta en los alumnos la inquietud intelectual, la capacidad de análisis de los problemas actuales y la actitud propositiva, ofreciendo alternativas de solución desde el método Tomista.

A cada año formativo se le ha asignado un tema específico para reflexionar:

En el Menor es: La existencia de Dios

En el Curso Introductorio es: La relación entre Fe y Razón

En Filosofía los temas son: para primer año, La oración eucarística; segundo año, Teorías del conocimiento y tercer año, Antropología.

En Teología los temas son: para primer año, La Fe; segundo año, La esencia de Dios y tercer año, Ética y Política.

Cada año, los alumnos inician su reflexión en octubre del año escolar en curso, elaboran su ensayo y lo entregan en abril. Posteriormente se tiene el día de la premiación y exposición de los ganadores. Este año escolar el día de la premiación será el miércoles 23 de mayo.

A partir de mañana, compartiremos en Facebook, los ensayos de los seminaristas que obtuvieron los primeros lugares, esperando enriquecer tu caminar cristiano.

Pbro. Jesús Treviño Guajardo
Prefecto General de Estudios

10 May 2018

HELLO! 1

La kermés es la parte de la fiesta en donde el Seminario abre sus puertas para todos aquellos hermanos que sean gustosos de celebrar, junto con nosotros, a nuestro santo patrono San José Obrero.

Dentro de la kermés se realizan diferentes actividades, por ejemplo; la tradicional obra de teatro, la venta de antojitos mexicanos, los juegos mecánicos para un rato de diversión, paneles vocacionales, las presentaciones de ministerios de música y muchas otras actividades.

Personalmente, creo que es uno de esos momentos que más disfrutamos, el poder recibirlos en el Seminario y contar con la presencia de quienes, con mucha alegría, nos vienen a visitar. Con mucho empeño y dedicación, preparamos esta festividad.

También, comparto lleno de alegría esa experiencia y ese gozo de tener visita en nuestra casa, el hecho de tomarse un tiempo y venir a compartir un rato con nosotros, disfrutándo de su agradable presencia y su alegría.

Los esperamos con mucha alegría este 12 y 13 de mayo, presentaremos la obra “Su nombre es Juan”, en dos horarios 5:00 y 7:00 p.m. La entrada es gratuita.

¡Vengan a disfrutar, compartir y celebrar esta kermés, cúlmen de la fiesta de nuestro patrono San José!

Edwin Misael Muñoz Rodríguez.
1° de Filosofía

04 May 2018

HELLO! 1

Nuestra Iglesia no detiene su marcha en cuanto a evangelización se trata; continúa respondiendo con fidelidad y amor al mandato que el Señor les dejo después de su resurrección: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandando” (Mt 28, 19-20).
Una manera de manifestar que se está cumpliendo con el mandato del Señor, de evangelizar y dar a conocer el proyecto salvífico que tiene Dios para nosotros, es a través del arte. En la historia de la Iglesia se registran diferentes obras en donde por medio de la pintura, la escultura, el canto, cuentos, novelas, obras de teatro, etc., se representa de forma simbólica la fe cristiana, permitiéndonos acercarnos con el misterio divino.
Como Seminario, siguiendo los pasos del Maestro, siendo obedientes y fieles al mandato que nos ha dado, con gran alegría y entusiasmo nos damos a la tarea de año con año, preparar una obra de teatro que nos permita profundizar en un tema particular, con respecto a la fe. Dicha obra la realizamos en torno a la fiesta de San Jose Obrero, patrono del Instituto de Filosofía (una de las casas de formación del Seminario). Al mismo tiempo, se organiza una Kermés en tono festivo a dicho santo.
Tales actividades (Obra de Teatro y Kermés) que presentamos la segunda semana de Mayo, tiene como finalidad, además de evangelizar al pueblo de Dios que habita en la Arquidiócesis, agradecerles por tanto que han dado a nuestro Seminario, en bienes materiales y espirituales. Se ha vuelto ya una tradición estos dos espacios que nos permiten tener un encuentro entre, seminaristas y sacerdotes con los fieles laicos de Monterrey.
En este año 2018, el tema que presentará la obra de teatro girará en torno a la vida de un gran un modelo de santidad sacerdotal: San Juan Bosco. El Santo Padre, en la Audiencia General del miércoles 31 de enero del presente año, invitaba a los jóvenes, enfermos y recién casados a seguir su ejemplo, diciéndoles: “queridos jóvenes, mírenle a él como al educador ejemplar. Vosotros, queridos enfermos, sobre su ejemplo confiad siempre en Cristo crucificado. Y vosotros, queridos recién casados, acudid a su intercesión para asumir con generoso compromiso vuestra misión conyugal”.
Creo que es buen momento, por medio de esta obra musical, para conocer más sobre este gran santo, pidiéndole con fe que interceda por nosotros. Por eso mismo, ¡ven, asiste y participa con nuestro Seminario de esta gran fiesta, recordando la vida de este ejemplar santo, haciendo nuestro su gran deseo: “los quiero ver felices aquí y en la eternidad”!
José Luis Morán Becerra
Segundo de Teología