15 Jun 2018

HELLO! 1

Todo los cristianos estamos invitados a vivir la Santidad, es el principal llamado que Dios nos hace, es una cualidad de nuestra vocación. Por el simple hecho de ser bautizados, Dios nos ha regalado la vida de gracia, la dignidad de ser sus hijos, y la facultad de vivir conforme a su Evangelio. Esa es la santidad a la que, sin distinciones de ningún tipo, todos estamos llamados, no importa la cultura, la distinción social o el apostolado que se haga. En este, mi octavo año de formación en el Seminario, y en el que vivo mi etapa de Experiencia Eclesial, Dios me ha invitado a colaborar con Él en una pastoral muy concreta la cual está encargada de llevar el mensaje de Cristo a una porción de su pueblo muy significativa: las pandillas y bandas de la zona metropolitana; me toca colaborar en la Pastoral de Raza Nueva en Cristo, y compartiré en estas líneas, cómo un joven integrante de una pandilla lucha por su santidad.

Es cierto que no es cosa fácil vivir la santidad, pues la vida y sus vicisitudes nos llevan por un interesante camino de retos que nos van ayudando a madurar y a crecer, y es precisamente ahí donde se nos complica la existencia. Los ambientes donde nos desenvolvemos pueden jugar un factor importante en el vivir la santidad personal; muchos dirán que tales ambientes te pueden favorecer o al contrario, arrastrar por el mal camino, pero particularmente yo he aprendido en este año y de la mano de nuevos camaradas que no es así, sino que, como dice la Palabra de Dios todo va bien para los que aman al Señor (cf. Rm 8,28). Es cierto, el medio ambiente influye, pero nunca puede ser determinante, porque de lo contrario los jóvenes que viven en situaciones de pandillas y en comunidades con problemas de vandalismo, no tendrían otra opción que continuar por el único camino que han conocido en su vida y en su barrio: la violencia, el desdén y la rebeldía. Pero no es así, Cristo es siempre una opción fuerte y tenaz, y en la penumbra de las calles ausentes de luz y sin pavimento, hay destellos del evangelio que asombrarían hasta el más santo.

Las pandillas tienen en sí mismas muchos valores cristianos que quedan velados tras una máscara de dureza y dolor; como por ejemplo, en el corazón de una pandilla hay mucho más que odios y riñas, drogas y ambientes negativos, hay amistades sinceras y un profundo sentido de fidelidad y pertenencia a un grupo, hay camaradería y sentido de comunidad. En las bandas hay preocupación también por el hermano que se mete en problemas de drogas, incluso hay pandillas donde los mismos integrantes no dejan a sus camaradas caer en ese mundo de vicios, y muy a su estilo les ayudan a sobreponerse. Bien dice el Papa “aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida” (Gaudete et Exultate 42).

En una banda hay fe y esperanza en Dios a quien no ven, pero que de algún modo tienen la certeza de que existe. Una cualidad muy significativa de las pandillas de nuestra ciudad, es que tienen un profundo sentido religioso, y es muy común ver pintas de bardas con motivos de la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo, y sobre todo de Cristo sufriente en la cruz. Los jóvenes pandilleros, y en general los habitantes de comunidades populares se sienten identificados con el dolor de Cristo, y con la imagen del crucificado sufriente que clama a Dios desde su cruz “perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Incluso la música que escuchan siempre trae letras que hablan del sufrimiento en esta vida, de la soledad y el mal, pero curiosamente la gran mayoría de ellas mencionan a Dios como el único que los pudiera cuidar y entender; ellos son los bienaventurados de sufren y que serán consolados (Cfr. Mt 5,4).

Un pandillero no tiene puntos medios, ni en su fe, mucho menos en su vida, él está con todo su ser y pone todo de sí donde se siente amado, valorado y necesitado. Un pandillero que ha tenido su encuentro con Cristo, es un pandillero que ya nunca abandonará su fe.

Entonces ¿puede un joven pandillero ser santo? Definitivamente que sí, y yo lo he visto, porque vivo entre ellos. Hablar de santidad no es lo mismo que ser impecables, y en su nueva exhortación apostólica el Papa Francisco nos habla de ello, así que quitémonos de la mente el estereotipo del pandillero, y pongamos más bien atención en cómo un joven dentro de esa situación y con todas sus limitantes, intenta vivir como Cristo le pide que viva, intenta “mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor” (Gaudete et Exultate 86).
Cuando un joven experimenta un encuentro verdadero con Jesús, no puede más que pensar en cómo transformar su vida. Ese es el testimonio de Antonio Carlos Maciel Z. (Tony) de 22 años, de la pandilla de “los Vagos” en la Colonia Nueva Esperanza en Escobedo, quien pensó mucho y en conciencia sobre lo que quería de su vida luego de su encuentro con Jesús de Nazareth, y entonces comenzó una lucha por querer seguir y ser un buen discípulo de Jesús; y aunque tenía muchas dudas sobre Dios y el papel que ahora jugaría en la Iglesia, 8 años después ahora como misionero de Raza Nueva, Tony ha visto cómo actúa el Espíritu Santo sobre cada persona, y echa mano de todo lo que puede para llevar el mensaje de Cristo a los jóvenes de las pandillas, dice él “para que vean que la Iglesia está viva en las calles, más allá del templo, y que Dios los está buscando hasta los rincones más oscuros, lugares donde no todas las personas se atreven a ir… todo con la gracia de Dios”.

Tony percibe que la sociedad se ha vuelto indiferente al Dios de la misericordia, dejándose llevar por lo que leen en las redes sociales o en la televisión que los invitan a creer incluso que Dios no existe. Esa es la razón principal por la que Tony pone su esfuerzo y su tiempo, Él, al igual que san Pablo, transmite lo que a su vez ha recibido (cf. 1Co 11,23), y esto en contracorriente de lo que se vive en su barrio. Tony trata de vivir su vida en santidad, viviendo lo que Jesús le pide, creyendo lo que la Iglesia le propone, aunque muchas cosas no las entienda; viviendo el Evangelio de manera sencilla, y sin complicaciones, ofreciéndole a Dios nada más que su buena voluntad y su experiencia de vida. A eso se refiere el Papa Francisco cuando dice “ser pobre en el corazón, esto es santidad” (Gaudete et Exultate 70).

A veces lo más difícil de evangelizar a las pandillas es quitarles la idea que otros les han puesto en su cabeza sobre que ellos son delincuentes, o el rechazo y exclusión que sufren por parte de algunos miembros de la Iglesia, ese discurso repetido que los califica como drogadictos y sin futuro, es decir, abismalmente alejados de la santidad. Llegar y hablar de santidad y de un Dios que los ama tal cual son y que es misericordioso especialmente con ellos es todo un choque racional; pero para llegar a ese punto es fundamental que el misionero lo crea también. Así fue como Karina Castro, de 19 años, vivió su proceso de conversión a Dios. Ella que ahora también es misionera de Raza Nueva, llegó a la conclusión de que Cristo quiere que sean felices, pero para eso, ella se dio cuenta que tiene que estar con Él, y por eso trata de obrar por gusto y con amor. Intenta llevarse bien con las personas que le rodean, y eso es lo que verdaderamente la cuesta mucho trabajo –admite ella- pero a su vez, con ello comparte lo que significa el amor de Dios. Karina sin darse cuenta coincide con Santa Teresita del Niño Jesús en que «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades» (Historia de un Alma), y quiere que los jóvenes de las pandillas vean que se puede ser feliz estando con Dios, sin hipocresías ni falsas poses, es decir, ofrecerles lo que la verdadera vida y santidad es, la felicidad para la cual fuimos creados (Gaudete et Exultate 1)

Esto me hace reflexionar que aún hay esperanza, el Señor sigue tocando los corazones de aquellos sencillos que lo buscan a él con sinceridad. Santidad es como dice el libro del Génesis “caminar en la presencia del Señor” (Cfr, Gn 17,1), y afuera, en los barrios y en las plazas de colonias populares, hay muchos jóvenes que buscan desesperadamente una luz en sus vidas, por eso, cuando la encuentran, no se alejan de ella. No permitamos que se alejen de ella, todos podemos ser santos, ¡y ellos están más cerca!

Jesús Pablo Saldívar Castillón, EE.

13 Jun 2018

HELLO! 1

En el sexto año de su pontificado el Papa Francisco no regala una nueva Exhortación Apostólica llamada Gaudete et exsultate, en la que nos invita a vivir la santidad en el mundo actual: “Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” te compartimos los cinco temas más importantes de esta nueva exhortación:

1. El llamado a la santidad

Dios nos llama a cada uno a la santidad: “Sean santos, porque yo soy santo” (Lv 11, 45). En nuestro camino podemos alcanzar esta meta, sin necesidad de copiar a otros, el discernimiento constante y la cercanía con Dios nos permitirán descubrir nuestra santidad original. La santidad es algo serio, no en serie.

“Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca” (Hb 12, 1), sabiendo que muchos otros nos ayudan y acompañan a la meta, hay santos que con su vida nos enseñan con signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes. Ninguno se santificó solo, por eso estamos llamados a santificarnos en comunidad, en medio de nuestro pueblo.

La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. Es importante que nos dejemos iluminar por los testimonios sencillos en el día a día. Así podremos ser testigos en la actualidad, “mártires” hoy.

El camino de santidad se distingue en construir el Reino del amor, verdad, justicia y paz para todos. Estamos llamados a vivir la contemplación en medio de la acción, según nuestra realidad, nuestra forma particular de compartir la gracia de Dios.

No tengamos miedo a la santidad, no quita fuerza, vida o alegría, al contrario, seremos lo que el Padre pensó cuando nos creó y seremos fieles al propio ser.

2. Dos sutiles enemigos de la santidad.

El Papa identifica como enemigos de la santidad, dos doctrinas heréticas: el pelagianismo y el gnosticismo. El pensamiento pelagiano no necesita de la gracia, su sola voluntad lo construye, olvida entonces que “todo depende de la misericordia de Dios (Rm 9, 16). Esta forma de vida impide que la gracia de Dios actúe mejor en nosotros, porque se le impide a Dios ayudarnos en nuestro camino a la santidad.

Por otro lado, la corriente gnóstica se distingue por una fe encerrada en el subjetivismo, el gnosticismo es solo pensamiento pero nada de acción, se aleja de “un sano y humilde uso de la razón para reflexionar sobre la enseñanza teológica y moral del Evangelio.

3. A la luz del Maestro.

El corazón del documento es el Evangelio de Jesús: las bienaventuranzas. Estas son “el ID” del cristiano. Cuando alguien se cuestiona -¿Cómo se hace para ser un buen cristiano?- el Maestro nos responde con las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro de Jesús que cada uno estamos llamados a reflejar.

Por eso es feliz, santo, dichoso, bienaventurado, quien es fiel a Dios y vive lo que su Palabra le enseña ¡Es santo quien vive como Jesús! El Papa Francisco toma las Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo (5, 3-12) y predica una actualización de las mismas:

-Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
-Ser pobre de corazón, depender completamente de Dios, es santidad.
-Felices los mansos, porque heredarán la tierra
-Reaccionar con mansedumbre, no optar por el odio, la violencia o la venganza, es santidad.
-Felices los que lloran, porque serán consolados
-Evitar la esclavitud de la indiferencia, saber llorar con los demás, es santidad.
-Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados
-Buscar con hambre y sed la justicia para cada persona, es santidad.
-Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
-Dar y perdonar, mirar y actuar con misericordia, es santidad.
-Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios
-Cuidar y mantener nuestro corazón limpio de todo aquello que mancha el amor, eso es santidad.
-Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
-Dejar el chisme, trabajar por la comunión, sembrar paz en nuestro alrededor, eso es santidad.
-Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos
-Optar por el Evangelio día a día aunque eso nos traiga problemas, es santidad.

Francisco concluye este capítulo recordándonos que seremos juzgados conforme seamos misericordiosos en este mundo y denuncia que algunos piensen que solo se da gloria a Dios con el culto y la oración, centrados en sí mismos, sin desgastar la vida intentando vivir las obras de misericordia.

4.Algunas notas de la santidad actual.

El Papa Francisco distingue cinco notas de la santidad en el mundo actual:
Es fundamental vivir centrados en Dios, quien nos ama y nos sostiene, viviendo la misericordia en todos los aspectos de nuestra vida.

Vivir con alegría y sentido del humor; porque los santos viven en gozo, la alegría de la santidad se comparte a los demás.
La santidad es audacia, empuje evangelizador que deja marca en el mundo. El santo confía y transforma la realidad, no tiene miedo, sabe quien lo acompaña, crea y es capaz de desinstalarse para dar testimonio de su realidad misionera de la alegría del Evangelio.

La santificación es un camino comunitario, porque en la soledad es difícil luchar contra la propia concupiscencia, las asechanzas del demonio y la actual cultura egoísta. Es en la comunidad y en los pequeños detalles de amor que uno se santifica.

La santidad depende de una habitual oración y adoración. Dice el Papa “No creo en la santidad sin oración” y, “en la oración encontramos los caminos de santidad que Dios nos propone”.

Hemos de preferir la lectura orante de la Palabra de Dios, en el encuentro con Él en su Palabra nos moveremos a encontrarnos con Él en la Eucaristía. Así, aliados a Él, podrá transformar nuestra vida ¡santificarnos!

5. Combate, vigilancia y discernimiento.

En la vida cristiana el combate es permanente. Es necesaria mucha fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida.
La lucha es contra el diablo, el príncipe del mal, y se suma a la mentalidad mundana de la mediocridad, a la ausencia de compromiso y de gozo. El diablo nos envenena con el odio, la tristeza, la envidia y los vicios, así nos destruye, a nuestra familia y a nuestra comunidad, porque “como león rugiente, ronda buscando a quién devorar” (1 P 5, 8) Por eso hay que estar vigilantes siempre para no corrompernos espiritualmente.

En otro sentido, el discernimiento constante es fundamental para evitar caer en tentación, para salir de la mundanidad a la que nos empuja el mundo. Es oportuno entonces hacer diariamente un examen de conciencia para reconocer la voz de Dios. Así seremos capaces de salir de nosotros mismos y dejar que Dios nos ayude a vivir la misión a la cual fuimos llamados para el bien de los hermanos.

El Papa Francisco corona sus reflexiones poniendo como ejemplo a María, quien vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña, platicar con ella nos consuela, libera y santifica, ella no necesita muchas palabras, le basta que constantemente digamos “Dios te salve, María…” ¡Que el Espíritu Santo infunda en nosotros el hambre de ser santos para mayor gloria de Dios y contagiemos a otros para ello! ¡Solo así disfrutaremos una felicidad que el mundo no nos podrá quitar!

22 May 2018

HELLO! 1

La academia es una actividad formativa propuesta por el Seminario de Monterrey, cuyo objetivo es que los alumnos desarrollen la capacidad de actualizar el pensamiento Tomista, a través de la elaboración de un ensayo que tenga como punto de partida, alguna de las cuestiones contenidas en la Suma Teológica de Santo Tomás y que de respuesta a alguno de los problemas que aquejan al mundo contemporáneo.

Esta actividad fomenta en los alumnos la inquietud intelectual, la capacidad de análisis de los problemas actuales y la actitud propositiva, ofreciendo alternativas de solución desde el método Tomista.

A cada año formativo se le ha asignado un tema específico para reflexionar:

En el Menor es: La existencia de Dios

En el Curso Introductorio es: La relación entre Fe y Razón

En Filosofía los temas son: para primer año, La oración eucarística; segundo año, Teorías del conocimiento y tercer año, Antropología.

En Teología los temas son: para primer año, La Fe; segundo año, La esencia de Dios y tercer año, Ética y Política.

Cada año, los alumnos inician su reflexión en octubre del año escolar en curso, elaboran su ensayo y lo entregan en abril. Posteriormente se tiene el día de la premiación y exposición de los ganadores. Este año escolar el día de la premiación será el miércoles 23 de mayo.

A partir de mañana, compartiremos en Facebook, los ensayos de los seminaristas que obtuvieron los primeros lugares, esperando enriquecer tu caminar cristiano.

Pbro. Jesús Treviño Guajardo
Prefecto General de Estudios

10 May 2018

HELLO! 1

La kermés es la parte de la fiesta en donde el Seminario abre sus puertas para todos aquellos hermanos que sean gustosos de celebrar, junto con nosotros, a nuestro santo patrono San José Obrero.

Dentro de la kermés se realizan diferentes actividades, por ejemplo; la tradicional obra de teatro, la venta de antojitos mexicanos, los juegos mecánicos para un rato de diversión, paneles vocacionales, las presentaciones de ministerios de música y muchas otras actividades.

Personalmente, creo que es uno de esos momentos que más disfrutamos, el poder recibirlos en el Seminario y contar con la presencia de quienes, con mucha alegría, nos vienen a visitar. Con mucho empeño y dedicación, preparamos esta festividad.

También, comparto lleno de alegría esa experiencia y ese gozo de tener visita en nuestra casa, el hecho de tomarse un tiempo y venir a compartir un rato con nosotros, disfrutándo de su agradable presencia y su alegría.

Los esperamos con mucha alegría este 12 y 13 de mayo, presentaremos la obra “Su nombre es Juan”, en dos horarios 5:00 y 7:00 p.m. La entrada es gratuita.

¡Vengan a disfrutar, compartir y celebrar esta kermés, cúlmen de la fiesta de nuestro patrono San José!

Edwin Misael Muñoz Rodríguez.
1° de Filosofía

04 May 2018

HELLO! 1

Nuestra Iglesia no detiene su marcha en cuanto a evangelización se trata; continúa respondiendo con fidelidad y amor al mandato que el Señor les dejo después de su resurrección: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandando” (Mt 28, 19-20).
Una manera de manifestar que se está cumpliendo con el mandato del Señor, de evangelizar y dar a conocer el proyecto salvífico que tiene Dios para nosotros, es a través del arte. En la historia de la Iglesia se registran diferentes obras en donde por medio de la pintura, la escultura, el canto, cuentos, novelas, obras de teatro, etc., se representa de forma simbólica la fe cristiana, permitiéndonos acercarnos con el misterio divino.
Como Seminario, siguiendo los pasos del Maestro, siendo obedientes y fieles al mandato que nos ha dado, con gran alegría y entusiasmo nos damos a la tarea de año con año, preparar una obra de teatro que nos permita profundizar en un tema particular, con respecto a la fe. Dicha obra la realizamos en torno a la fiesta de San Jose Obrero, patrono del Instituto de Filosofía (una de las casas de formación del Seminario). Al mismo tiempo, se organiza una Kermés en tono festivo a dicho santo.
Tales actividades (Obra de Teatro y Kermés) que presentamos la segunda semana de Mayo, tiene como finalidad, además de evangelizar al pueblo de Dios que habita en la Arquidiócesis, agradecerles por tanto que han dado a nuestro Seminario, en bienes materiales y espirituales. Se ha vuelto ya una tradición estos dos espacios que nos permiten tener un encuentro entre, seminaristas y sacerdotes con los fieles laicos de Monterrey.
En este año 2018, el tema que presentará la obra de teatro girará en torno a la vida de un gran un modelo de santidad sacerdotal: San Juan Bosco. El Santo Padre, en la Audiencia General del miércoles 31 de enero del presente año, invitaba a los jóvenes, enfermos y recién casados a seguir su ejemplo, diciéndoles: “queridos jóvenes, mírenle a él como al educador ejemplar. Vosotros, queridos enfermos, sobre su ejemplo confiad siempre en Cristo crucificado. Y vosotros, queridos recién casados, acudid a su intercesión para asumir con generoso compromiso vuestra misión conyugal”.
Creo que es buen momento, por medio de esta obra musical, para conocer más sobre este gran santo, pidiéndole con fe que interceda por nosotros. Por eso mismo, ¡ven, asiste y participa con nuestro Seminario de esta gran fiesta, recordando la vida de este ejemplar santo, haciendo nuestro su gran deseo: “los quiero ver felices aquí y en la eternidad”!
José Luis Morán Becerra
Segundo de Teología

30 Mar 2018

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En el año 2010 tuve la oportunidad de vivir una experiencia que cambiaría mi vida para siempre. Estaba cursando la preparatoria y un amigo me invitaba a asistir a una Iglesia Bautista. Mi mamá se sentía preocupada de que yo me cambiara de religión, aunque siendo franco, yo no vivía ninguna religión. Así que, para tranquilizar a mi mamá, asistí a unas platicas cuaresmales para jóvenes en mi parroquia: San Judas Tadeo Apóstol. Cuando concluyeron las pláticas hicieron la invitación para participar en el Vía Crucis, así que me animé y fui.

El día que repartieron los papeles para el Vía Crucis, yo iba seguro de pedir un papel que tuviera mucho diálogo, quería lucirme en el escenario. Leímos el guión y noté que los sumos sacerdotes hablaban mucho y pedí que me dieran a uno de ellos, me dieron el papel de Caifás, el sumo sacerdote.

Cuando llega el Viernes Santo todos estábamos listos. Empezamos las escenas y por fin tenía a Jesús frente a mí. Dije mis diálogos como si fueran palabras mías. Mi odio y rencor los había enfocado hacia Él y cada insulto que yo le decía, salía de mi corazón, cada caída que Él sufría, yo la disfrutaba y lo insultaba gritándole; pero Él se volvía a levantar. Y en mi interior pensaba, ¿por qué nunca se defendió? No entendía por qué perdonaba a un ladrón siendo un verdadero criminal, no entendía por qué María no hacía nada, no entendía nada; hasta que Jesús dijo: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entonces comprendí que Él se encuentra con el que sufre, con el que está solo, con el que no entiende el por qué suceden las cosas, como yo.

Ahora que he aprendido más a vivir la fe, mi vida tiene un sentido que antes no tenía. Hoy sé que la vida no se trata de seguir los panoramas que presenta la sociedad; sino que lo verdaderamente importante, es encontrarte con Aquel que te ama de verdad y que aunque no somos capaces de entenderlo, sabemos que Él se encarga de eso. Yo no era feliz hasta que conocí a Jesús, hasta mi encuentro con Él. Por cierto, el papel les gustó mucho a mis compañeros de la parroquia; hice el papel 3 años seguidos, y se me quedo de apodo Caifás.

Seminarista Pedro F. Ramírez
Tercero de Filosofía

29 Mar 2018

HELLO! 1

Recuerdo que cuando era estudiante de preparatoria mi hermana me insistía en que fuera a vivir un encuentro de fin de semana de Dinámicas de Encuentros Juveniles (DEJ) a la parroquia Santo Niño, y digo que me insistía porque reiteradamente me invitaba y eran las mismas veces que yo me negaba a aceptar la invitación. Pero un buen día accedí y me di la oportunidad de asistir a este encuentro que Dios había destinado para mí. Recuerdo que no era un católico practicante, después de que realice mi primera comunión, dejé de estar cercano a la Iglesia y solo en algunas contadas ocasiones asistí a alguna misa.

Ya estando en el retiro me sentía algo nervioso e incómodo al principio, pero en cada tema, en cada dinámica y en cada compartir me iba sintiendo cada vez mejor. El tema en relación a María me gustó mucho, pero hubo una charla que en lo especial me marcó y fue la de “Dios es Amor”. Fue una plática testimonial en donde nos hicieron reflexionar cómo Jesús nos ama, con un inmenso amor, al grado de morir por cada uno de nosotros en la cruz.

La muerte de Jesús no fue solamente un hecho histórico sin trascendencia alguna, me di cuenta que murió por nuestros pecados y que lo hizo por amor y por nuestra salvación. Esto para mi significó la Buena Nueva, la gran noticia que cambiaría mi vida a partir de ese momento.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se nos dice que: “El Misterio Pascual de la Cruz y de la Resurrección de Cristo está en el centro de la Buena Nueva que los apóstoles, y la Iglesia a continuación de ellos, deben anunciar al mundo”. . Ésta tarea la ha venido realizando la Iglesia desde sus inicios, quienes acogían de buena manera el mensaje o kerigma eran bautizados y de esta manera se fueron formando las primeras comunidades cristianas.

“La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica San Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios” (Hch 2, 23). Ante esto me pongo a reflexionar sobre el inmenso amor de Dios Padre para con el hombre, pues tiene para su creatura un designio divino de Salvación, que tendrá su cumplimiento a través de la muerte del “Siervo, el Justo” (Is 53,11).

Hoy te invito a que reflexionemos en el Misterio Pascual, a que nos preparemos en esta Cuaresma debidamente para celebrar jubilosos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y que nosotros como bautizados seamos portadores de esa Buena Nueva para los demás; a los que se encuentran lejos de Dios y no han escuchado el llamado de Dios por alguna circunstancia.

En los tiempos actuales es muy común ver tristeza, depresión, soledad, y desesperanza por tantas situaciones diversas que nos agobian; esto no debe ser ajeno a nosotros como cristianos, nosotros como bautizados estamos llamados a ayudarles en lo que humanamente podamos y ante todo llevarles la Buena Nueva, nosotros debemos irradiar felicidad pues el Dios en que tenemos nuestra fe es un Dios de Vida, pues recordemos que si Cristo no resucitó, vacía sería nuestra predicación y también vacía nuestra fe. Tenemos que anunciarles a Jesús como el gran amigo que nos ama y que murió por nosotros en la cruz. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jon. 15,13).

Ya por último te invito a que te acerques frecuentemente a la Eucaristía, tomando en cuenta las palabras del Papa Francisco: “La Eucaristía nos lleva siempre al ápice de la acción de salvación de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido por nosotros, derrama sobre nosotros toda su misericordia y su amor, como lo ha hecho en la cruz, para así renovar nuestro corazón, nuestra existencia y el modo de relacionarnos con Él y con los hermanos”.

Seminarista Miguel Ángel Martínez Colchado
Primero de Teología

23 Mar 2018

HELLO! 1

La verdad es que no existe un manual que nos explique los pasos de cómo acompañar a un paciente que está desahuciado, cada persona y cada padecimiento es diferente. Ciertamente cada uno tiene una historia, un plan que el Señor va escribiendo y la mayoría de las veces no entendemos el por qué y el para qué del actuar de Dios.

En Casa Simón de Betania me ha tocado vivir y experimentar realidades que jamás me hubiera imaginado que existían, y claro que al principio no fue nada sencillo. Hoy después de tres años en la comunidad, veo estas realidades desde la mirada de Jesús; sólo así son menos complicadas las cosas. Desde su mirada, el acompañarles se asemeja un poco a ese camino de la Cruz donde Jesús se entregó.

Cada día el Señor me permite contemplarle actuando en ese caminar, así como el Cirineo, no le quitó la Cruz a Jesús, ni se puso en su lugar cuando le clavaron sus manos y pies, ni tampoco se interpuso cuando le daban de latigazos. Él simplemente le ayudó a llevar la Cruz en un tramo del camino, que lo llevaría a su verdadera casa.

Como religiosa me he dado cuenta que mi misión es simplemente “estar”. Estar en sus alegrías y en sus recuperaciones, pero también estar cuando los momentos son más difíciles y complicados. Yo te invito a que te preguntes ¿qué crees tú que habría querido hacer María cuando vio a su hijo camino al calvario? ¿qué crees tú que habría querido hacer Juan cuando vio a su amigo clavado en una cruz? Yo me pregunto eso casi a diario, y el Señor cada día me muestra un poquito de su respuesta, ellos quisieron haber hecho muchas cosas, pero la voluntad de Dios era otra.

Cada día, con cada experiencia, el Señor me permite ver que vamos caminando hacia nuestro verdadero hogar, que aquí en este mundo sólo estamos de paso, que el experimentar el sufrimiento o el dolor es parte de llegar a esa gloria de la resurrección, así como lo vivió Jesucristo, al entregarse por amor, por cada uno de nosotros.

Se que cada una de las personas que he despedido en esta casa realmente están vivas, porque, así como Jesús subió a esa Cruz para llegar a la gloria del Padre, así cada uno de ellos me han permitido contemplar ese misterio donde al final se vive la alegría de la resurrección.

Hna. Mariana Cepeda Sida
F. Siervas del Señor de la Misericordia

07 Mar 2018

HELLO! 1

Cuaresma es el tiempo litúrgico en el que la Iglesia, revive el significado que tuvo para el pueblo de Israel su peregrinación hacia la tierra que Dios le había prometido. Durante la Cuaresma la Iglesia emprende un camino de esfuerzo que culminará en liberación.

En este contexto las renuncias y privaciones ejercitan la voluntad; pues son instrumento simbólico y operante para este fin, porque abstenerse de los bienes materiales nos permite descubrir el valor preeminente de los bienes espirituales que, “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó” (1 Cor 2,9). Este es el sentido de las prácticas de piedad que se sugiere vivir más intensamente durante la Cuaresma para hacer operativo nuestro deseo de conversión a Dios: oración, limosna y ayuno.

Este tiempo de fuerte práctica penitencial es particularmente apropiado para los ejercicios espirituales. Se entiende por ejercicios espirituales todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar… todo modo de preparar y disponer el alma para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas buscar y hallar la voluntad divina…para salud del alma (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales 1ª anotación).

La finalidad de los ejercicios espirituales es fortalecer el espíritu mediante el dominio de sí mismo para poder entregarse a Dios sin reservas y sin los obstáculos naturales de la condición concupiscente que orilla a caer en la tentación. Los ejercicios espirituales fortalecen la voluntad propia para hacerla una sola con la voluntad de Dios, de manera que lo que deseemos, sea lo que Dios desea para nosotros. Llegar a este punto de comunión plena con el Creador es el fin de toda fe. Ejercitar el espíritu es trabajar para lograrlo.

Basándonos en los ejercicios espirituales propuestos por la Arquidiócesis de Monterrey, nuestro Seminario brindará a los jóvenes material para vivir éstos ejercicios de manera virtual, y puedan contribuir a celebrar con mayor plenitud la Pascua que está por venir.

Consulta diariamente los mensajes que tendremos para ti, en nuestro Facebook.

22 Feb 2018

HELLO! 1

A través de mi experiencia como promotor vocacional me he percatado de la necesidad que existe en nuestra Arquidiócesis de vocaciones sacerdotales.

En el Centro Vocacional, cada seminarista pone todo de su parte, para tratar de sembrar en el interior de cada joven la inquietud por descubrir qué dice la voz del Señor en su vida. Nos enfocamos en diversas actividades, como los retiros que se llevan a cabo cada quince días, asistimos a las parroquias para ofrecer orientación por medio de “stands vocacionales”. Además, servimos a un sector muy importante en la Iglesia: los monaguillos. Con ellos realizamos diferentes actividades como la Marcha Anual, el Encuentro Arquidiocesano de Monaguillos y la Olimpiada.

Por último, quisiera invitar a que usted, lector, ore sin cesar por las vocaciones de nuestra Arquidiócesis, por aquellos que estamos en formación y por los que están en un proceso de discernimiento, para que el amor de Cristo sea fuente y cúlmen de su felicidad.

Seminarista Luis Carlos Alvarado Sepúlveda
Seminarista de apostolado en el Centro Vocacional