15 Mar 2019

HELLO! 1

El canto en la Iglesia tiene un papel fundamental; el entonces cardenal Joseph Ratzinger, en su libro “El espíritu de la liturgia”, expresa lo siguiente: «cuando el hombre entra en contacto con Dios, las palabras se hacen insuficientes, (…) se queda corto para lo que quiere expresar» (Ratzinger, 2009). Es entonces cuando a través del canto, invita a toda la creación a formar parte de esta unión.

La música sacra, durante la Cuaresma (tiempo privilegiado que la Iglesia dispone para la purificación de nuestro corazón, con miras a la Pascua) tiene como principal intención despertar en nosotros una actitud de recogimiento y verdadero arrepentimiento, y nos invita a mirar nuestra vida y nuestra historia, buscando una sincera conversión. Es por ello que, en este espacio, la liturgia nos propone el uso moderado de instrumentos musicales, con la finalidad de adentrarnos profundamente en este tiempo de preparación, reservando la alegría del canto para la gran fiesta de la Pascua.

Así como la tristeza del pueblo de Israel se vio transformada en alegría por su liberación y la expresó a través del Canto Triunfal (Cfr. Ex 15, 1-20), así en nosotros, el canto cuaresmal se verá transformado en la noche pascual; en la celebración del «verdadero éxodo que es la resurrección de Jesús» (Ratzinger, 2009), la victoria del Cordero.

Si dentro de nuestra comunidad formamos parte de algún ministerio de música, debemos recordar que a través de ella buscamos expresar el verdadero sentido de este tiempo litúrgico. Busquemos entonces, que este servicio que prestamos a Dios se vuelva verdadero motivo de reflexión a través del canto que brota de lo más íntimo de nuestro corazón.

Aprovechemos, pues, este tiempo de preparación y dispongamos nuestro espíritu para que, a través de la música sacra, logremos vivir el Misterio Pascual acompañando a Jesús no solamente en el dolor de la cruz, sino también en la alegría de su Resurrección.

Luis Carlos Solís Garza
Primero de Filosofía

05 Mar 2019

HELLO! 1

Como cada año iniciamos el itinerario cuaresmal, camino que nos prepara y nos purifica para celebrar el acontecimiento fundante de nuestra fe: la Resurrección del Señor.

El día de mañana los católicos recibiremos la imposición de la ceniza sobre nuestra cabeza, un signo visible que nos recuerda nuestra condición humana, y que somos seres de polvo.

El gesto de la ceniza es de origen bíblico y judío, como señal de luto y dolor. Este signo era originalmente destinado para introducir a los penitentes en la penitencia pública.

Es significativo, que la ceniza sea impuesta después de la liturgia de la Palabra, pues en esto consiste la conversión; en la escucha y la profundización de la Palabra divina, de tal modo que debe penetrar nuestras mentes y nuestros corazones, para después despertar el deseo en cada uno de nosotros por practicar el bien y la justicia.

Por otra parte las lecturas contienen una fuerte llamada a la interiorización de las obras penitenciales de la Cuaresma y, nos recordaran que este tiempo cuaresmal, es un tiempo de gracia para volver nuestro corazón al Señor, para volver nuestra mirada al misterio de la redención. Así mismo, la Iglesia nos invita a la práctica del ayuno. San Juan Crisóstomo nos dice: «Cuando se habla de ayuno o abstinencia, existe el riesgo de caer en una devoción excesiva y poco fructífera respecto a no comer carne el viernes, el ayuno del “Miércoles de Ceniza” y el “Viernes Santo”. No significa que deben respetarse ni considerarse todo esto, sino por el contrario, se trata de hacerlo con inteligencia y libertad de espíritu». El ayuno deberá ir acompañado de la oración, pues está alimenta a nuestro espíritu y le ayuda a obrar siempre en libertad e inteligencia.

Al comenzar este tiempo de gracia en toda la Iglesia, nos hace mucho bien hacer un buen examen de conciencia y acercarnos al Sacramento de la Reconciliación, de modo que vivamos este tiempo íntimamente unidos a Dios y a nuestros hermanos.

La práctica de la limosna será otra de las obras que nos ayudarán a fortalecer nuestro espíritu, recordando que la limosna traducida en términos cristianos deberá ser la caridad, especialmente con aquellos que más necesitan y con todos aquellos a los que podemos hacer el bien.

Que al iniciar esté tiempo de Cuaresma realmente vivamos como verdaderos hijos de Dios y hermanos en Cristo el Señor, con un corazón penitente y dispuesto a la conversión. Que la Santísima Madre del Señor nos acompañe en este camino cuaresmal, para que al celebrar las fiestas de Pascua, podamos ser revestidos y renovados por la Resurrección del Señor, y que podamos ser testigos de esté acontecimiento, sobre todo en estos tiempos difíciles.

Héctor Elías Morales Montes
1o. de Teología

15 Feb 2019

HELLO! 1

Quienes nos formamos como futuros pastores del Pueblo de Dios, ponemos un gran empeño, en fortalecer una de las principales áreas formativas del Seminario: el área apostólica, la cual nos invita a adquirir una libertad interior, para poder vivir el apostolado, verdaderamente como un servicio.

Cada uno de los seminaristas, somos enviados como discípulos a una comunidad parroquial, no solo a llevar y a enseñar lo que se ha aprendido en nuestra formación; sino también a compartir la vida, y a aprender en ella como ser un verdadero discípulo de Jesús, que acompaña, protege y guía a su pueblo, a ejemplo de Cristo Buen Pastor.

Nuestra práctica pastoral sin duda nos llevará a tener conocimiento de la realidad en nuestra Iglesia, que nos permita tener un mejor desempeño como futuros pastores, para saber guiar a una comunidad, y ejercer un futuro ministerio en un estilo de acogida y acompañamiento, de cada una de las situaciones que se puedan vivir dentro de una comunidad.

En lo personal mi apostolado lo realizo en la parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz, en la que me toca acompañar a los jóvenes en su formación. En esta atención, veo la realidad de los jóvenes, y en ellos encuentro la necesidad y búsqueda de Dios para sanar las heridas que la vida les ha causado, el deseo de encuentro con el maestro es cada vez más grande, y su necesidad de atención es de gran importancia ante las ideologías que el mundo presenta.

Para los seminaristas, la participación pastoral dentro de una comunidad parroquial es tan necesaria, ya que hay un gran vínculo vital entre quien se forma para sacerdote, como para la comunidad, puesto que es ahí donde nace la vocación del futuro sacerdote y es a una comunidad a la que ha de servir a ejemplo de Jesús, comunidad que no solo ha de ser evangelizada, sino que ha de ser educadora de quien se forma para ser sacerdote, pues en ella, encontramos la experiencia para servir de la mejor manera al pueblo de Dios.

Sin duda nuestro motor principal dentro de nuestra formación apostólica, es Jesús, y Él, es quien nos motiva a transmitir el evangelio a quienes están deseosos de tener un encuentro con Él. A través de nuestro servicio, estamos llamados a transformar vidas y seguir construyendo el Reino de Dios, sin embargo la oración de cada uno de los fieles nos impulsa y fortalece a seguir creciendo en el amor a Dios y a su pueblo, por ello es importante seguir orando por quien busca consagrarse para servir al pueblo de Dios como sacerdote y por aquellos jóvenes que tienen la inquietud del servicio por medio del ministerio sacerdotal.

¡Gracias por sus oraciones, que acompañan e impulsan nuestro servicio apostólico y nuestro camino vocacional!

Jorge Alberto Rodríguez Urbina.
Tercero de Teología.

01 Feb 2019

HELLO! 1

El Seminario me proporciona herramientas necesarias para ir alcanzando lo que más anhela mi corazón: consagrarme a Dios.

El “área humana”, es una de las cuatro bases que el Seminario de Monterrey ofrece a todo joven que ingresa a la institución. La formación humana, suscita en el seminarista que se sienta interpelado y comprometido consigo mismo, teniendo como fuente a Cristo, el hombre perfecto.

Esta área formativa es muy importante, ya que como Pastor de una comunidad, es necesario que nuestro desarrollo integral esté lo más consciente y maduro, de manera que sepamos abordar las diferentes realidades a las que nos enfrentamos.

En mi proceso formativo, he llegado a comprender que para mí, la experiencia del Seminario ha sido de una escuela de humanidad, que me hace sentir como una persona que se va constituyendo de manera integral, y que me ha mostrado, que por medio de la fe no estoy determinado a vivir siempre en una misma realidad. Al contrario, me ha brindado la manera de trascender como hijo de Dios. Teniendo un encuentro espiritual personal y comunitario. Ya que la fe es mejor vivida y expresada en comunidad.

Por eso, quiero darte las gracias por el aporte espiritual y material que haces en el “Día del Seminario”, estoy eternamente agradecidos por tu generosidad, puesto que con tu aporte haces posible que nuestra vocación, llegue a alcanzar su plenitud. Le pido a Dios que algún día yo pueda devolverte las inmensas bendiciones, que tú has hecho posible en mi vida. Ruego a Dios por ti en mis pobres oraciones.

Que Dios bendiga cada paso que des.
¡Gracias!

Daniel Morales Rodríguez.
Tercero de Teología.

29 Ene 2019

HELLO! 1

El Señor desde el seno materno me llamó;
desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre Isaías 49,1

La vocación es un llamado, el simple hecho de que Dios nos haya creado quiere decir que hemos sido llamados, que nuestra vida tiene un propósito, que debemos reflejar a Dios cada quien a nuestra manera; puesto que fuimos hechos a su imagen y semejanza.

Descubrí esta profunda verdad en un retiro vocacional, al cual me invitó mi mejor amiga de la preparatoria. En ese retiro entendí que Dios me amaba infinitamente y me conocía perfectamente, así que Él sabría qué era lo mejor para mí, y teniendo esa certeza me atreví a hacerle la pregunta más importante de mi vida: Señor ¿Qué quieres de mí?

Esta pregunta cambió muchas cosas en mi vida, para empezar cambió mis prioridades, mis planes a futuro. Lo único que ahora importaba era descubrir el plan que Dios tenía para mí.

Les confieso que tenía miedo a que Dios quisiera algo que yo no quisiera, pero con el tiempo descubrí que Dios va haciendo que nos enamoremos del llamado que nos hace, y que a pesar de que el camino de descubrir la propia vocación está lleno de incertidumbres, Dios va dando pequeñas certezas que al corazón le bastan para seguir respondiendo.

La vocación es siempre una aventura, es caminar a veces a oscuras teniendo la certeza de que Dios va guiando y afianzando nuestros pasos.

Hace ya casi 6 años de que entré al Seminario, y les puedo decir, que han sido los mejores años de mi vida. La vocación es un maravilloso regalo de Dios que nos permite vivir auténticamente, vivir en plenitud.

André Alejandro Múzquiz Salazar.
Primero de Teología.

25 Ene 2019

HELLO! 1

Desde 1985, cada cuatro años, la juventud católica se reúne con el Papa para celebrar en torno a la fe y la alegría, la Jornada Mundial de la Juventud, en ésta ocasión, la sede es Panamá.

¡El Papa Francisco visita nuevamente el continente Americano! y esto trae un mensaje de esperanza y paz, eso es lo que se ve reflejado en los jóvenes, que con su alegría responden al llamado que Jesús les hace. ¿Cómo puedo decir esto? Basta seguir las redes sociales y ver las publicaciones, para darnos cuenta de la emoción, la fraternidad, los cantos, los bailes, o esa imagen que se ha hecho viral (dónde suben a un joven en silla de ruedas).

Como joven esto me da esperanza. Saber que hay más jóvenes que pueden vislumbrar lo bello que es la vida caminando de la mano de Jesús, y saber que tenemos un representante con un espíritu demasiado jovial para comprender la inquietud del joven.

Otra de las cosas que me llaman la atención de esta Jornada es la presencia de María, y cómo los jóvenes la hacen presente en sus actividades. Cantos populares como “la Guadalupana” cantado por los jóvenes mexicanos presentes en este evento enternecen el corazón, unen a un pueblo y demuestran su cariño por Jesús, la Iglesia y en especial por la madre de Dios.

Por último quisiera resaltar que aunque el Papa haya visitado Panamá, el gesto de su venida habla al mundo entero de su disposición, preocupación y cuidado por la Iglesia que se le ha encomendado en el rostro de cada joven que quiere alcanzar la santidad y cumplir con el proyecto de Dios. Se nota que él es atento a cada necesidad y hace realidad este sueño de una Iglesia de puertas abiertas, que a la vez trae una imagen fresca del rumbo que ella va llevando haciendo lío y llegando a los últimos.

Y como dice el tweet del Papa Francisco, acerca de la Jornada Mundial de la Juventud: ¿Qué nos mueve a encontrarnos en esta JMJ? La seguridad de saber que hemos sido amados con un amor entrañable que no queremos y no podemos callar, y nos desafía a responder de la misma manera: con amor.

Alexis de Jesús Hernández Fuentes.
Segundo de Teología.

24 Ene 2019

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Es tiempo de ayudar y apoyar a nuestros seminaristas que se están preparando para servir al pueblo de Dios. Ellos necesitan de nuestro apoyo económico y de nuestra oración para continuar con su formación hacia el sacerdocio. 

El Seminario de Monterrey es responsable del proceso formativo de los futuros pastores del pueblo de Dios, brindándoles formación humana, espiritual, intelectual y pastoral. En el ciclo 2018-2019 contamos con 225 alumnos, los cuales están divididos en 4 institutos: Seminario Menor, Curso Introductorio, Instituto de Filosofía e Instituto de Teología.

Los seminaristas visitarán las parroquias de la Arquidiócesis de Monterrey durante el mes de febrero. Los días 16 y 17 visitarán las zonas 1 a la 6 y el 23 y 24 visitarán las zonas 7 a la 13, para invitarlos a apoyar con la Colecta Anual del Seminario de Monterrey. 

El camino de la fe es personal pero no solitario, junto a ellos, más de 5 mil voluntarios miembros de los diferentes organismos y movimientos de la Comisión Arquidiocesana para Laicos y la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Monterrey, apoyando en diferentes cruceros de la zona metropolitana los días 9 y 10 de febrero, su donativo se verá reflejado en su manutención y formación académica.

¡Con tu ayuda llegarán a ser sacerdotes!

18 Ene 2019

HELLO! 1

Es fácil identificar por lo menos 3 signos o características importantes que representen a los tiempos litúrgicos del Adviento, Cuaresma o la Pascua, pero al llegar al Tiempo Ordinario nos atoramos. Y es que, precisamente el “Tempus per annum” (que en latín significa literalmente Tiempo Durante el Año, y tradicionalmente llamado Tiempo Ordinario) no tiene signos notoriamente particulares o decoraciones tan vistosas o llamativas como otros tiempos, pero eso no significa que por llamarse “ordinario”, su nombre sea sinónimo de “indiferente”, al contrario, el Tiempo Ordinario es algo extraordinario dentro de los cotidiano.

¿Cuál sería pues la característica principal del Tiempo Ordinario? Podríamos comenzar diciendo que la primera peculiaridad de este tiempo es su duración. El Tiempo Ordinario es un periodo largo, que ocupa más de la mitad del año, contando de 33 a 34 semanas de duración, dividido en dos partes. La primera que abarca de 7 a 8 semanas y va desde el lunes siguiente al Bautismo del Señor, hasta el martes antes del Miércoles de ceniza; y la segunda parte de 26 a 27 semanas, que va desde el lunes siguiente al domingo de Pentecostés, hasta el sábado antes del primer domingo de Adviento.

Otra característica muy notoria de este tiempo es el color verde. Los ornamentos del sacerdote y algunos manteles del prebisterio resaltan ese color, que para algunos simboliza la esperanza.

Fiestas importantes como la Santísima Trinidad, el Jueves de Corpus Christi, el Sagrado Corazón y la Transfiguración del Señor se celebran en el Tiempo Ordinario; y no olvidemos la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, con la que se da fin al tiempo y año litúrgico, en el último domingo Ordinario.

También, en el Tiempo Ordinario ponemos especial interés en el santoral, es decir en la conmemoración de los santos en cada día, dandonos la oportunidad perfecta para recordar a aquellos que durante su vida vivieron el evangelio de manera heroica y valiente y ahora gozan
en la presencia de Dios, invitándonos al mismo seguimiento de Cristo, y dándonos con su ejemplo la promesa de que es posible vivir el Evangelio.

La característica principal y esencial del Tiempo Ordinario y que lo hace extraordinario, es la maravillosa oportunidad de vivir los sucesos de la vida de Jesús sobre la tierra, sus palabras y gestos, así como sus acciones, dándonos la ocasión para reflexionar las situaciones más comunes de nuestra vida a la luz del misterio de Cristo. Disfrutemos pues este santo Tiempo Ordinario, viviéndolo como Dios manda.

Jesús Pablo Saldívar Castillón
3º. de Teología

11 Ene 2019

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La comunidad del Seminario Arquidiocesano de Monterrey hemos concluido una semana de Ejercicios Espirituales, un tiempo de gracia donde meditamos la obra de Dios en nuestras vidas, su presencia en lo más sencillo y ordinario. Una semana donde tomamos un respiro, para seguir respondiendo con alegría y generosidad.

Los ejercicios espirituales, no tienen como objetivo el ser un curso académico o un taller de espiritualidad. Son en sí mismos, un tiempo donde se vive la confortación de si mismos, donde nos hacemos preguntas y preguntamos a Dios lo que quiere para nosotros. Por esta razón, es un tiempo favorable de gracia, paz y misericordia, intentamos poner silencio a nuestro interior, para dejar que el Espíritu hable y nos conduzca. El mismo Señor Jesús, vivo sus ejercicios cuando se retiraba a orar al desierto o lugares apartados, para entrar en dialogo con el Padre y ser guiado por el Espíritu. Nosotros intentamos hacer lo mismo.

Cada una de las etapas formativas de nuestro Seminario, ha meditado y vivido ésta experiencia de acuerdo a las exigencias de cada una de ellas. En el instituto de Teología, hemos meditado sobre: “La experiencia de Dios en la vida diaria al salir a las periferias”. Fué el padre Miguel Ángel Espinosa Garza (Vicario de pastoral) quien nos dirigiera esta semana de ejercicios, donde hicimos conciencia de la importancia de salir de nosotros mismos, de romper nuestros esquemas, para ir al encuentro de los demás, conscientes que hemos sido llamados a ser hombres de esperanza, fe y caridad al servicio del pueblo de Dios.

Después de ésta grata semana, donde sin duda experimentamos la presencia de Dios que nos anima a seguir caminando, volvemos a retomar las actividades propias que van forjando nuestra formación sacerdotal, volvemos a nuestros apostolados a dar testimonio de lo que somos y de lo que deseamos ser, volvemos a retomas clases para seguir preparándonos. Siempre conscientes de que el Señor se hace valer de hombres débiles para anunciar el Evangelio, pero también confiados en que todo es gracia y su gracia nos asiste.

Nos encomendamos a sus oraciones, para que el Señor nos conceda ser siempre fieles y solícitos al servicio de toda la Iglesia y que Dios el motor de nuestra vocación, lleve a buen terminó la obra que ha iniciado.

Héctor Elías Morales Montes.
Primero de Teología

19 Dic 2018

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El 18 de diciembre fiesta de Nuestra Señora del Roble, patrona de Monterrey, 22 hermanos nuestros han recibido la sotana, bendecida e impuesta por el Sr. Arzobispo don Rogelio Cabrera López.

La sotana es un signo vocacional en si mismo, con ella, el obispo, sacerdote o seminarista adquieren identidad y un compromiso no solo moral sino también espiritual. Durante siglos la sotana ha sido un signo de respeto y reverencia, pero también un signo de persecución y martirio. Pues los que la portamos, estamos convencidos que hemos sido llamados a consagrar nuestra vida al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

Su color negro simboliza la muerte al mundo, pues vivimos en el mundo, pero no actuamos como todo el mundo (2 Cor 10, 3).

La sotana es de una sola pieza que cubre casi todo nuestro cuerpo, esto es porqué pertenecemos enteramente a Dios, somos revestidos con su gracia.

Durante la homilía, el Sr. Arzobispo animó a los seminaristas a tomar con seriedad el signo que iban a recibir y tomar conciencia que la vida sacerdotal no era fácil pero que valía la pena: “el sacerdocio no es para caminar por alfombra roja, ni para ser aplaudidos, sino para servir y desgastarse por todos los fieles”.

Así mismo, Monseñor Rogelio, exhortó a todos los fieles a pedir a Dios por las vocaciones y encomendar a las manos amorosas de la Santísima Virgen María en su advocación del Roble, a todos los seminaristas, sacerdotes y consagrados, para que con su poderosa intercesión, Dios nos conceda ser fieles al llamado que hemos recibido.

La comunidad del Seminario de Monterrey se alegra por éste hecho significativo para todos nosotros, pues nos recuerda el llamado que hemos recibido, así como la responsabilidad, el compromiso y la fidelidad con la que hemos de responder, por amor a Cristo y a la Santa Madre Iglesia.

Héctor Elías Morales Montes
1o. de Teología.