07 Mar 2018

HELLO! 1

Cuaresma es el tiempo litúrgico en el que la Iglesia, revive el significado que tuvo para el pueblo de Israel su peregrinación hacia la tierra que Dios le había prometido. Durante la Cuaresma la Iglesia emprende un camino de esfuerzo que culminará en liberación.

En este contexto las renuncias y privaciones ejercitan la voluntad; pues son instrumento simbólico y operante para este fin, porque abstenerse de los bienes materiales nos permite descubrir el valor preeminente de los bienes espirituales que, “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó” (1 Cor 2,9). Este es el sentido de las prácticas de piedad que se sugiere vivir más intensamente durante la Cuaresma para hacer operativo nuestro deseo de conversión a Dios: oración, limosna y ayuno.

Este tiempo de fuerte práctica penitencial es particularmente apropiado para los ejercicios espirituales. Se entiende por ejercicios espirituales todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar… todo modo de preparar y disponer el alma para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas buscar y hallar la voluntad divina…para salud del alma (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales 1ª anotación).

La finalidad de los ejercicios espirituales es fortalecer el espíritu mediante el dominio de sí mismo para poder entregarse a Dios sin reservas y sin los obstáculos naturales de la condición concupiscente que orilla a caer en la tentación. Los ejercicios espirituales fortalecen la voluntad propia para hacerla una sola con la voluntad de Dios, de manera que lo que deseemos, sea lo que Dios desea para nosotros. Llegar a este punto de comunión plena con el Creador es el fin de toda fe. Ejercitar el espíritu es trabajar para lograrlo.

Basándonos en los ejercicios espirituales propuestos por la Arquidiócesis de Monterrey, nuestro Seminario brindará a los jóvenes material para vivir éstos ejercicios de manera virtual, y puedan contribuir a celebrar con mayor plenitud la Pascua que está por venir.

Consulta diariamente los mensajes que tendremos para ti, en nuestro Facebook.

22 Feb 2018

HELLO! 1

A través de mi experiencia como promotor vocacional me he percatado de la necesidad que existe en nuestra Arquidiócesis de vocaciones sacerdotales.

En el Centro Vocacional, cada seminarista pone todo de su parte, para tratar de sembrar en el interior de cada joven la inquietud por descubrir qué dice la voz del Señor en su vida. Nos enfocamos en diversas actividades, como los retiros que se llevan a cabo cada quince días, asistimos a las parroquias para ofrecer orientación por medio de “stands vocacionales”. Además, servimos a un sector muy importante en la Iglesia: los monaguillos. Con ellos realizamos diferentes actividades como la Marcha Anual, el Encuentro Arquidiocesano de Monaguillos y la Olimpiada.

Por último, quisiera invitar a que usted, lector, ore sin cesar por las vocaciones de nuestra Arquidiócesis, por aquellos que estamos en formación y por los que están en un proceso de discernimiento, para que el amor de Cristo sea fuente y cúlmen de su felicidad.

Seminarista Luis Carlos Alvarado Sepúlveda
Seminarista de apostolado en el Centro Vocacional

19 Feb 2018

HELLO! 1

Hermano, recibe un cordial saludo, esperando te encuentres bien en el Señor.

Queremos agradecer el apoyo que nos brindas durante el “Día del Seminario” y la “Colecta Anual”. Al mismo tiempo, hacerte llegar el correspondiente póster digital, para la difusión en medios electrónicos que pudiera realizarse en tu comunidad parroquial.

Te recordamos que las fechas, éste año son :
Febrero 17 y 18: Día del Seminario y Colecta en las Zonas Pastorales I, II, III, IV, V y VI.
Febrero 24 y 25: Día del Seminario y Colecta en las Zonas Pastorales VII, VIII, IX, X, XI, XII y XIII.

Dios nuestro Señor te siga bendiciendo abundantemente y María Santísima de Guadalupe te proteja con su manto.

Pbro. Gerardo Javier Flores Cárdenas.
Ecónomo del Seminario de Monterrey

Material descargable aquí

08 Feb 2018

HELLO! 1

En el mes de Febrero, nuestra Iglesia Diocesana se une en oración por el Seminario de Monterrey, ofreciendo sus plegarias  de manera especial, durante las celebraciones Eucarísticas.

Así mismo, como parte de la celebración, los más de 200 seminaristas, con ayuda de más de 5000 voluntarios, colaboran en la Colecta Anual en calles, parroquias y centros comerciales; solicitando apoyo económico para la manutención y formación académica de los seminaristas. Éste año nuestra Colecta Anual será los fines de semana del 17 – 18 y 24 – 25 de febrero.

Gracias a tu ayuda y oración, cada seminarista al finalizar su formación ha realizado:

  • 7,800 horas de oración comunitaria y personal, complementadas con retiros anuales de una semana, 1 retiro de 2 semanas y un retiro de 3 semanas como experiencia fuerte de oración.
  • 11,200 horas de estudio que le permiten obtener dos licenciaturas: una en Filosofía y otra en Teología, las cuales están reconocidas por la Secretaría de Educación.
  • Y finalmente 8,000 horas de servicio comunitario en parroquias, casas de asistencia, pastorales específicas, etcétera.

¿Te das cuenta de todo lo que hace gracias a tu ayuda?

CONTIGO LLEGAREMOS… a compartir la Buena Nueva.

06 Feb 2018

HELLO! 1

En el marco de la Semana de Oración por la unidad en Cristo, las diferentes denominaciones religiosas (católicos, anglicanos, evangélicos) nos reunimos en una sola petición y anhelo: fomentar la unidad.

El pasado 23 de enero, nuestro Seminario fue sede para orar por la unidad de los cristianos, tal como se realizó en otros templos de las diferentes confesiones religiosas, a la cual asistieron:

El Rev. Alejandro Morales de la Comunión Anglicana, el Hno. Malaquías García de la Comunidad de Siervos de la Palabra, el Pastor Álvaro García Toscano de la Comunidad Evangélica, el Pbro. Jesús Treviño Guajardo de la Comunidad Católico-Romana y encargado de la Comisión de Diálogo Interconfesional del Departamento de Diálogo DEDIIRCEC, además de el Dr. Gregorio Treviño Lozano, Director de Asuntos religiosos de Nuevo León, y el Pbro. Mario Escalera Villanueva, Director del DEDIIRCEC.

En el compartir del Rev. Alejandro Morales y del Pastor Federico Elizondo, fueron de ánimo y motivación para los seminaristas, concientizándolos sobre la importancia de vivir unidos, y no en la división, quitarnos las cadenas y yugos que oprimen, y buscar la única meta y fin: CRISTO.

Así pues, ser cercanos de los demás, sin agresiones, pleitos y situaciones que haga de nuestra unidad una completa división, y nos invita también, a seguir fomentando el ser unidos.

Tener en cuenta, además, la Palabra de Dios, y utilizarla, no par agredir, lastimar, herir, pues Cristo no hizo eso, antes bien, utilizar la Palabra de Dios para centrarnos en la unidad, tomando en cuenta que tenemos un punto y meta final: ”Cristo vendrá por su única Iglesia, y a esa Iglesia espera verla unida, en paz y armonía”.

31 Ene 2018

HELLO! 1

La visita al Curso Introductorio es una de las actividades que el Seminario Menor promueve con la finalidad de hacer que los alumnos de ambos institutos, construyan un lazo de fraternidad y respuesta vocacional. En esta visita se realizan actividades deportivas, de integración, actos litúrgicos y una interacción muy cercana entre seminaristas.

En medio del frío, el pasado 18 y 19 de enero, partimos al Curso Introductorio (CI), ubicado en el Ejido Paso Hondo en Allende, N.L.

Al llegar fuimos recibidos amenamente, siendo apadrinados por un seminarista del CI.  La primera actividad que realizamos, fue un rally con nueve estaciones, integrado por rondas de conocimientos generales, destreza física y mímicas entre otros.

Entre duritos y elotes bien preparados, platicamos con los seminaristas del CI, posteriormente tuvimos  un momento de adoración a Nuestro Señor.  Ya en la cena,  tuvimos la oportunidad de realizar preguntas sobre la vida en Allende. Después, con cariño y esmero, nuestros compañeros del CI, nos presentaron la obra de teatro ”Su nombre es Juan”.

Al comenzar el segundo día, tuvimos los partidos de voleibol, basquetbol y fútbol, siendo los primeros dos, ganados por el Curso Introductorio; mientras que el último, fue ganado por el Seminario Menor.

Con todas éstas actividades, nos hemos dado cuenta que el Curso Introductorio, a pesar de tener muy pocos alumnos, pueden hacer grandes cosas y animar a los alumnos del Seminario Menor a seguir adelante y responder al Señor. Gracias al Equipo Formador y a los seminaristas del CI,  en todo momento pudimos confirmar que,  el CI, nuestra próxima casa; será una de las mejores experiencias en la formación sacerdotal, que nos brinda nuestro Seminario de Monterrey.

26 Ene 2018

HELLO! 1

Estimadas hermanas y hermanos, fieles laicos, hermanos diáconos, hermanos presbíteros. Estimados hermanos obispos, estimados jóvenes que hoy recibirán el ministerio. Estimado Rafa, que serás ordenado diácono, estimado David, que serás ordenado presbítero.

Gracias a todos ustedes que nos acompañan en esta celebración. Algunos vienen de más lejos, otros de más cerca; por ejemplo, la familia de Rafa que viene de Acacoyagua en la costa chiapaneca, y también vienen algunos hermanos de Cadereyta, de Zuazua y de muchos otros lugares. Agradezco por su presencia.

Quiero decirles una razón por la cual en mi cumpleaños doy las órdenes del diaconado y del presbiterado, no es para un halago personal, desde el año 1997, un veinticuatro de enero como hoy, ordené a dos sacerdotes en San Diego Curucupatzeo allá en Michoacán, lo he hecho en Tapachula, en Tuxtla y desde luego aquí en Monterrey. Me hace mucho bien, me ayuda a recordar cuál es la razón de mi vida, siempre teniendo presente aquel pensamiento del apóstol Pablo: “lo que recibí gratuitamente lo tengo que reponer gratuitamente”. Me hace mucho bien espiritual ordenar un diácono, un sacerdote, ése es el motivo. Gracias a todos por su afecto, por sus saludos, sobre todo por sus oraciones.

Quiero agradecerle al diácono que se equivocó de lectura del Evangelio, porque esto me ayuda a pensar un poco mejor qué decir. En la sacristía le dije tres veces: “no te vayas a equivocar”, pero que bueno que se equivocó. Esto me obliga a ponerme siempre en las manos de Dios. Quiero decir esta palabra sobre todo a Rafa y a David, pero a todos ustedes que hemos contemplado en la Palabra de Dios  algo muy bonito, muy fuerte.

Nosotros creemos en un Dios que camina, en un Dios peregrino. Cuando David quiere construirle una casa al Señor, le dice “no la quiero, no me hace falta, he caminado con ustedes mucho tiempo, acampando”. Esa enseñanza le ayudó mucho a David, a que entendiera que la estabilidad de su reino, de su trono, de su descendencia, no dependía de una estructura material; sino de la presencia amorosa y acompañante de Dios, que nunca se le olvidara, que Dios camina con el pueblo.

Nos hace mucho bien a todos, de modo especial a nosotros los sacerdotes, recordar que creemos en un Dios que camina, en un Dios peregrino; itinerante, que no se vale detenerse, que no tenemos aquí una morada permanente, que estamos siempre en esta disponibilidad de ir, por donde Dios marque el camino. Él va por delante, nosotros estamos llamados a seguirlo, tenemos esa seguridad que no caminamos solos, que el Dios de nuestro Señor Jesucristo es un Dios peregrino, itinerante.

Y en el Santo Evangelio que oímos, Jesús es navegante que se enfrenta a las turbulencias de la vida, que no tiene miedo, que sabe enfrentar la adversidad, que no se detiene por miedo a lo que viene después. Él sabe que al subirse a la barca cualquier cosa puede ocurrir, Él sabe que la naturaleza tiene su autonomía, que depende sólo de Dios; y sin embargo, Él navega y enseña a sus discípulos a navegar, a ir en la barca, por ello todos los intérpretes de este pasaje nos dicen que esta barca simboliza a la Iglesia, que no rema sola, que lleva siempre la seguridad de que está presente el Señor. Son dos rasgos de nuestro ministerio sacerdotal cuando decimos que queremos ser una iglesia en salida, una iglesia de puertas abiertas, una iglesia que camina con el pueblo, tenemos que hacer nuestro este mensaje del Señor. Como Él, como Dios, a su estilo, debemos caminar en salida, en éxodo, nunca deteniéndonos. Por eso todo ser humano, lo decía San Juan Pablo II, es un caminante, lo decía él en latín “ad hominem…” siempre caminante. Y con este espíritu de peregrinación sabemos que no podemos estacionarnos, que las maletas tienen que ser siempre ligeras, porque en cualquier momento el Señor nos pide dejar, como lo hizo con Abraham, como lo hizo con muchos otros, como lo hizo con la Virgen María, como lo hizo con los apóstoles, siempre caminante, siempre dejando el pasado atrás.

Pero también sé que nuestro camino tiene dificultades, recuerdan la frase famosa del Papa Francisco: “prefiero una Iglesia accidentada porque sale, a una Iglesia que se enferma por estar encerrada”, ése es el mensaje del Evangelio. No todo lo controlamos, no todo lo planeamos, no todo tiene éxito, están siempre las sorpresas y las turbulencias, pero si vamos con Jesús y le gritamos a Él que nos ayude, vamos a seguir adelante.

Estimado David, Rafa a esta iglesia se unen, a esta Iglesia de Monterrey, que ha decidido en la asamblea ser una iglesia de puertas abiertas y en salida, una iglesia que no quiere instalarse, que quiere ir a todo los rincones de nuestra Arquidiócesis. Esta Iglesia que sabe que también tiene que enfrentar problemas, pero contamos siempre con la gracia de Dios. ¡Qué bueno que celebramos esta Eucaristía y estas ordenaciones en esta Basílica de nuestra Señora del Roble! Ella ha demostrado a esta Iglesia de Monterrey durante siglos, que nos ama, que así como Jesús camina con su pueblo ella también camina con nosotros, ella sabe de problemas, ella sabe de turbulencias, ella sabe de agresiones, pero siempre con la mirada puesta en Dios, siempre reconociendo su pequeñez, pero también la grandeza de su propia vocación.

Vamos a caminar juntos: el pueblo, los diáconos, los sacerdotes, los obispos, un servidor, vamos a caminar con ustedes, pero la iglesia les pide disponibilidad, que hagan suyo el Fiat, que lo que hoy nos dice, sea siempre una convicción interior

Gracias a todo el pueblo porque siempre reza por nosotros, porque nos tiene paciencia, porque nos acompaña, porque nos quiere. Que Dios nos bendiga y gracias porque oran por mí para que pueda ser buen compañero de viaje en esta diócesis que peregrina en Monterrey.

 

 

12 Ene 2018

HELLO! 1

1. ¿Hubo algún acontecimiento que influyera en su opción vocacional?
Si, fue cuando tenía 17 años y lo que influyó fue un retiro de DEJ que me permitió acercarme a la vida parroquial. También hice el proceso vocacional completo.

2. ¿Tuvo algún testimonio sacerdotal que le llamara la atención durante su proceso vocacional?
Sin duda el gran ejemplo y testimonio de Mons. Andrés Sánchez Barco Q.E.P.D. mi párroco. Un hombre que entregó su vida a la comunidad Allendense. Un verdadero buen pastor.

3. ¿Cuál fue la reacción de su familia, cuando les dijo que quería ser sacerdote?
Mi familia en un principio me dijeron que pensara bien, que ingresar al Seminario no era un juego. Cuando empecé el proceso vocacional, fueron un gran apoyo. Pero, cuando ya ingresé al Seminario Menor, mi papá no estuvo de acuerdo.

4. ¿Qué miedos tuvo que enfrentar?
Miedo a que no fuera mi vocación. También tuve miedo de renunciar a un muy buen trabajo que yo tenía. Pero siempre de la mano de mi párroco Mons. Sánchez y del vicario parroquial, el padre Mariano Rincón. Ellos me ayudaron mucho en mi discernimiento.

7. ¿Qué le diría usted a un joven con inquietud vocacional sacerdotal?
Que se acerque al Centro Vocacional, que haga el proceso vocacional, y que de la mano de Dios tendrás todas las herramientas para poder hacer un auténtico discernimiento.

19 Dic 2017

HELLO! 1

El Seminario de Monterrey fue fundado canónicamente el 19 de diciembre de 1792, «bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de Padua», pero la apertura a los primeros seminaristas y el inicio de clases data del 12 de febrero de 1793, con una ceremonia que se realizó en la capilla de sus instalaciones.

Durante la primera mitad del siglo XIX el Seminario era la «única institución de educación superior en el noreste de México». La mayoría de los obispos de esta época mencionan en sus informes, que la institución frecuentemente estaba en situación económica difícil, que no había recursos suficientes, ni económicos ni humanos, para llevar a cabo la labor formativa.  Sin embargo, los intentos por organizar dicha institución, sobre todo en el área académica, fueron constantes. Existen noticias de que el Seminario de Monterrey ofrecía, desde principios del siglo XIX, las cátedras de:

Teología Escolástica, Teología Moral, Filosofía y Latinidad y hacia 1823 se fundó la cátedra de Derecho Canónico y Civil.

Desde finales del siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX, el Seminario pasó por diferentes crisis provocadas por la situación política del país, no obstante se buscó llevar a cabo un proyecto que le diera consistencia a la institución. Para esto se llamó a los padres de la Congregación de la Misión, comunmente llamados paúles o vicentinos, quienes firmaron un contrato con José Ignacio Montes de Oca, obispo de Linares-Monterrey durante el período de 1879 a 1884, para encargarse del Seminario.

Al iniciar el siglo XX, a causa de la Revolución y la persecución que ella desató, el Seminario tuvo que establecerse en Castroville Texas y será  hasta 1917 cuando se restablecerá en Monterrey, pasando por diferentes domicilios del centro de la ciudad.

Hacia 1935, el Seminario se estableció en el anexo del actual Templo de San Luis Gonzaga, después volvió a pasar por una etapa itinerante en 14 domicilios diferentes, debido a otro período de inestabilidad política, y una vez lograda la estabilidad en las relaciones Iglesia-Estado, se volvió a ubicar en San Luis Gonzaga.

Dos décadas más tarde, en 1959, se terminó de construir el proyecto del Seminario de Monterrey, en el municipio de San Pedro Garza García, siendo el Arzobispo don Alfonso Espino y Silva. Ahí se concentraban los Seminarios Menor y Mayor. En 1983 inició sus funciones una segunda casa del seminario para el Curso Introductorio, con domicilio en Allende, N.L.

Finalmente, en 1992, después de los festejos del bicentenario, se empezó a elaborar el proyecto para construir un nuevo Seminario Mayor, siendo el Arzobispo don Adolfo Antonio Suárez Rivera. Éste tendría como característica principal, el propiciar la formación gradual de los futuros pastores del pueblo de Dios. Las instalaciones debían procurar la salud, la vida espiritual y la ciencia de los seminaristas (comedores, capillas y aulas). La primera piedra se colocó el 4 de abril de 1994 en la carretera a San Mateo km. 3.5, ciudad Benito Juárez, N.L., e inició sus funciones en agosto de 1995 continuando hasta nuestros días.

 

Pbro. Jesús Treviño Guajardo
Formador Instituto de Teología

 

24 Nov 2017

HELLO! 1

Como hemos de recordar, nuestra Iglesia se rige por un año litúrgico similar al año civil.

El año litúrgico está integrado por distintos tiempos litúrgicos, como el Adviento, la Navidad, el Tiempo Ordinario, la Cuaresma, la Pascua. Cada uno de estos tiempos, tienen sus propias características: una duración determinada, un color propio, un sentido que marca el modo de vivir.

El año litúrgico inicia con el tiempo de Adviento, el cual posee una doble connotación: es el tiempo de preparación para Navidad, solemnidad que conmemora el primer advenimiento o venida del Hijo de Dios entre los hombres, y es al mismo tiempo aquel que, debido a esta misma conmemoración o recuerdo, hace que los espíritus dirijan su atención a esperar el segundo advenimiento de Cristo como un tiempo de expectación piadosa y alegre[1].

El tiempo de Adviento, dura cuatro semanas previas al 25 de diciembre (Navidad), tomar en cuenta el final del año, nos ayuda a identificar el tiempo de Adviento.

Éste año, la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, o de “Cristo Rey” es el día 26 de noviembre, domingo de la XXXIV semana del tiempo ordinario. Iniciando el nuevo año Litúrgico 2017-2018 desde las vísperas del 3 de diciembre, que es ya, el primer domingo de Adviento.

[1] Cfr. Misal Romano, Edición Típica para México, BAC, reimpresión en junio de 2015,  Normas Universales Sobre el Año Litúrgico y Sobre el Calendario, no. 39. pp.122.