11 Sep 2015

HELLO! 1

El Seminario de Monterrey está participando de muchas y variadas maneras en el VI Encuentro Eucarístico Nacional (CEN). La Schola cantorum (escuela de los cantores) nos ha acompañado durante todo el CEN, el cual, es el coro de música formado por seminaristas y dirigidos por el Pbro. Alejandro Hernández, coordinador de la misma.

Actualmente está formado por 17 seminaristas de diferentes años de formación y su principal tarea es acompañar al Pueblo de Dios para tener una mejor experiencia espiritual, por medio de la música sacra en la liturgia.

Durante el CEN participarán en todos los oficios litúrgicos, en todas las misas y la oración de la Iglesia (la liturgia de la horas) tanto en laudes (la oración de la mañana) y las vísperas (la oración de la tarde).

La Schola Cantorum ha tenido alrededor de 3 ensayos de 2 horas por semana durante cerca de un mes, para estar preparados en la participación del CEN, dónde se han tocado piezas muy queridas por nuestro pueblo como “Tu reinarás”, “Que viva mi Cristo” y “Cantemos al amor de los amores” entre otros.

Para este congreso se ha compuesto un himno titulado: “Eucaristía, alegría y vida” creado por el director de la Schola, el Pbro. Alejandro Hernández, el cual, nos ha acompañado a lo largo de este magno evento.

11 Sep 2015

HELLO! 1

La Eucaristía es el tesoro más grande que custodia la Iglesia, pues ella misma es presencia real de Jesucristo entre nosotros, que se hace presente en nuestra vida diaria. Por su misma voluntad de quedarse con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Cf. Mt. 28,20) y queriéndolo hacer de una manera muy especial en las especies del pan y del vino (Cf. Mc. 14, 22-24; Mt. 26, 26-28; Lc. 22, 19-20) podemos sentirnos dichosos, acompañados, consolados… amados, al saber que su presencia verdadera está ahí, de una manera tan sencilla y accesible. Es por esta dulce compañía del Señor, que en el Congreso Eucarístico Nacional también se ha preparado una Capilla del Santísimo provisional, con confesionarios, en la sala F, a la cual puede acceder toda persona que quiera disfrutar de la presencia sacramental del Señor y hacer un momento de oración.

Al respecto Guadalupe de los Ángeles Rivera, de la parroquia San Juan María Vianney en Guadalupe, Nuevo León, nos compartió su testimonio: “la adoración eucarística es encontrarse con Jesús vivo, él está ahí realmente presente en el sacramento. Es encontrarme con un amigo, con alguien que me ama profundamente y alguien a quien puedo expresarle mi amor y confiar sin medida en Él, porque me escucha y obra. No permanece indiferente”. Sara Díaz de Tuxpan, Veracruz, nos compartió con palabras muy emotivas: “En la Adoración eucarística me encuentro con Jesús. Es el lugar donde puedo hablar con él, puedo pensar, decirle todo lo que siento, todo lo que tengo en el corazón. También pedirle por todo lo que necesito”. Juan Monroy Tovar, de Ecatepec, Edo. de México nos dirigió las siguientes palabras al salir de la capilla del Santísimo del CEN: “Para mí fue una emoción muy bonita estar ahorita con el Santísimo.

Una tarde maravillosa que me regaló. Vengo muy contento porque ahí platiqué con Él. Pasé a confesión y luego el padre me mandó al Santísimo a platicar con Él. Sentí un gran alivio, sentí que me desprendí de muchos de mis pecados. Me voy muy tranquilo. Sentí una alegría, una cosa bonita estar ahí con Él, dialogando, platicando”. Además Juan nos compartió que es el encargado de una capilla llamada san Judas Tadeo, donde cada martes hacen una Hora Santa por la noche.

Podemos decir que la presencia sacramental de Jesucristo en la vida del fiel católico tiene un gran valor espiritual, que repercute en sus vidas diarias, transformando su corazón al ponerlo ante el corazón misericordioso y amoroso de Jesús.

Que este VI Congreso Eucarístico Nacional nos ayude a todos los creyentes a revalorar la importancia de Jesús Eucaristía, que se encuentra presente en cada sagrario de cada parroquia del mundo, esperando a que nos acerquemos a Él a compartir, dialogar, expresar, pedir, agradecer, y sobretodo experimentar su infinito amor uniendo nuestro corazón al suyo en adoración.

Por: Darsving Ehrenzweig

10 Sep 2015

HELLO! 1

La Eucaristía se debe vivir con el espíritu limpio, con el corazón y el pensamiento sano y abierto al amor de Dios, esto sólo podemos lograrlo mediante la confesión, el regalo de Dios para purificar nuestra alma.

Muchos se preguntan el porqué debemos confesarnos, y por qué ante un sacerdote. La realidad es que nosotros como cristianos, como católicos hacemos lo que Dios nos dice en su Palabra.

El sacramento de la reconciliación nace directamente del misterio pascual, Jesús Resucitado se aparece a sus apóstoles y les dice: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes les perdonen los pecados les quedaran perdonados”.

El perdón de los pecados no es fruto de nuestro esfuerzo personal, sino un regalo, el don del Espíritu Santo que nos perdona con la gracia y misericordia del Padre. La confesión que se realiza de forma personal y privada no debe hacernos olvidar su carácter eclesial. En la comunidad cristiana es donde se hace presente el Espíritu Santo que renueva los corazones en el amor de Dios y une a todos los hermanos en un solo corazón en Cristo, por eso no basta pedir perdón al Señor interiormente, es necesario confesar con humildad los propios pecados ante el ministro, el sacerdote quien es nuestro hermano representa a Dios y a la Iglesia.

La confesión es un don que cura el corazón y el pensamiento, a veces la pereza, la vergüenza o la pérdida del sentido del pecado hacen que se olvide su importancia, pero sobre todo el sentido del pecado que en el fondo es la pérdida del sentido de Dios. En cambio cuando nos dejamos reconciliar por Jesús encontramos la paz verdadera.

Recomendaciones para una buena confesión:

1º Realiza un examen de conciencia: Recordar los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.
2º Dolor de los pecados y propósito de enmienda: Es un sentimiento o pena interior de haber ofendido a Dios. El propósito de la enmienda es una firme decisión de no volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión de cometer pecados.
3º Decir los pecados al confesor, el sacerdote: Debemos confesar todos los pecados mortales no confesados anteriormente. Con su número y circunstancias, conviene decir también los pecados veniales. El que calla por vergüenza la confesión de algún pecado mortal comete un grave pecado llamado “sacrilegio” y no se le perdonan los otros pecados cometidos. Si se olvida la confesión de un pecado mortal, la confesión vale, pero el pecado olvidado debe manifestarse en la próxima confesión.
4º Cumplir la penitencia: Cumplir la penitencia es rezar las oraciones y hacer las buenas obras que manda el confesor.

 

Por: Pbro. Oscar Lomelín y Dpto. de Comunicación Seminario de Monterrey.

09 Sep 2015

HELLO! 1

Se ha llegado el día, y siendo las nueve con quince minutos el Congreso Eucarístico Nacional da inicio con la celebración eucarística ofrecida por S.E. Monseñor Piero Marini, Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos.

En el cobijo de la palabra de Dios, S.E. Mons. Marini nos invita a renovar nuestra fe, a mantenernos sanos en espiritualidad alejando de nuestra vida y espíritu toda aquella enfermedad que nos pueda alejar del amor de Dios. “Renueva Señor en todos los hogares las maravillas de tu Espíritu” es así como en una sola voz Mons. Marini, Mons. Rogelio Cabrera López, Obispos de todo México, sacerdotes, religiosas, seminaristas, laicos y niños presentes pidieron con fervor al Señor, renovara nuestras familias, renovara nuestra fe y aumentara nuestro amor a Él.

Mons. Piero Marini nos comparte que el Congreso Eucarístico es una ocasión que “nos brinda a los fieles y sobre todo a los sacerdotes la oportunidad de profundizar en la comprensión de la oración y de las acciones que realizamos para aprender bien el arte del celebrar. Debemos reconocer todavía que todo esto no es suficiente, la Iglesia, nuestra madre nos enseña que la eucaristía espera ser vivida en el camino de la vida cotidiana.”

 

Por: Comunicación Seminario de Monterrey

09 Sep 2015

HELLO! 1

(Monterrey, México 2015) – Celebración Eucarística para la Apertura del Simposium Teológico

Lecturas Bíblicas: Col 3, 1-11; Sal 144; Jn 5,1-3.5-16

Hubo una fiesta.

El evangelista Juan, en el Evangelio que acabamos de proclamar, nos describe un escena que se desarrolla en Jerusalén. Él nos lleva a la parte norte de la ciudad, a la puerta de las ovejas donde había una piscina. El evangelista nos dice que Jesús subió a Jerusalén con motivo de una fiesta. Estamos, por tanto, en un contexto popular de alegría y de salvación. La fiesta para los hebreos y para nosotros los cristianos es siempre recordar las grandes obras que Dios ha hecho en favor de su pueblo. La fiesta es siempre una memoria, un recordatorio de lo que Dios ha realizado en el pasado, pero también a cuanto Él continúa haciendo en el presente por nosotros, es una invitación a renovar la fe en el Dios que nos salva.

El hombre es un enfermo

La mirada del Evangelista se detiene especialmente bajo el pórtico de la piscina donde yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.

La masa de la humanidad que yace en la tierra está compuesta de “en-fermos”, estos es, la negación de estar sujeto, sostenido, es decir, de aquellos que no tienen pies, y no tienen acceso al templo (cf. 2Sam. 5,8). Perdieron su estar de pie directamente delante de Dios como sus interlocutores, están tendidos en la tierra, de la cual provienen y a la cual deben regresar.

La escena es típicamente evangélica. Si nosotros nos preguntamos: ¿Quién es el hombre según el Evangelio? La respuesta que el mismo Evangelio nos da es fundamentalmente una: el hombre es un ser enfermo. Tengamos presente que el Evangelio no habla del hombre en sentido filosófico, más bien en sentido existencial.

Para el Evangelio, el hombre es aquel que yace a un lado de la calle, es aquel que se encuentra ahí acostado al bajar de Jerusalén a Jericó. Todos los hombres que Jesús se ha encontrado estaban enfermos físicamente o espiritualmente. Y cuando alguno cree estar espiritualmente íntegro, como el joven rico (Mt. 19, 16-22) en su encuentro con Jesús descubre su enfermedad escondida. He ahí porque una de las imágenes características de Jesús es la del médico. “Jesús en realidad –como dice Pedro en casa de Cornelio- pasó haciendo el bien y curando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hch. 10, 38).

De acuerdo al Evangelio, la enfermedad no solo es algo físico, sino algo más profundo. La enfermedad constituye una disminución de la esperanza de vida, de aquella plenitud a la cual el hombre se siente llamado dese siempre. Estar enfermo, para el Evangelio, significa por lo tanto, estar en crisis con nosotros mismo, a tal punto de no poder comprender exactamente quiénes somos, ni poder comprender nuestras relaciones con los demás, ni con el mundo que nos rodea. La enfermedad pone en juego el sentido de la vida de una persona.

Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. El Evangelio no nos habla de un hombre enfermo, más bien de un hombre que llevaba treinta y ocho años viviendo con su enfermedad. A nosotros no nos interesa saber cuál era la enfermedad que tenía aquel hombre. Nos interesa que hacía muchos años que vivía con su enfermedad. Y este hecho nos concierne a todos. ¿Quién de nosotros no tiene una serie de límites o de enfermedades con las cuales ha convivido a lo largo de los años? Es cierto, estamos convencidos que debemos dar un paso adelante, que debemos tener en nuestra vida más disponibilidad y más espíritu de servicio. Sin embargo hace tanto tiempo que vivimos con nuestros defectos que es difícil cambiar. Sabemos que el Evangelio nos muestra el camino de la alegría, de la santidad, del verdadero significado de nuestras vidas, sin embargo, cuando nos encontramos ante una renuncia, cuando hay un precio a pagar, una acción que nos cuesta, no siempre tenemos el valor de decidir, de desapegarnos.

Jesús toma la iniciativa.

Hoy, frente a nuestra enfermedad el Señor Jesús, como una vez en Jerusalén, toma la iniciativa y nos dice: “Levántate y anda”. Donde resuena la palabra de Dios, ahí renace la creación. El mandato de Jesús no es más que la continuación de la acción creadora de Dios. Jesús es el único que hace nuevamente bella la creación, que nos purifica. Es Él que sana a todos aquellos que están bajo el poder del demonio, porque Dios está con él (cf. Hch. 10, 38). De hecho, la curación que Jesús hace es siempre una curación integral. Aquel que es curado, en realidad, no está enfermo solo físicamente, sino también espiritualmente: “no peques más para que no te suceda algo peor”.

El hombre curado va con los judíos a decir que era Jesús el que lo había curado. ¿Fue a hacerle de espía? ¿Fue a justificarse? La culpa no es mía es de aquel que me dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. El Evangelio no nos lo dice.

Nos gusta más pensar que el hombre fue con los judíos a dar un testimonio verdadero, que él en realidad, ha sido un auténtico testimonio de la salvación del Señor, que él fue con los judíos para decir: que aquello nuevo y positivo que le ha sucedido en su vida es obra del Señor Jesús.

Vivir la liturgia que celebramos.

La descripción del Evangelio de Juan ocurrió en el contexto de una fiesta. Hoy las palabras de Jesús: “Levántate y anda”, resuenan de nuevo en el contexto de una fiesta, estamos en el inicio del Simposium del VI Congreso Eucarístico Nacional de México.

Como el hombre del Evangelio, también nosotros solemos tener el hábito de vivir con nuestras enfermedades espirituales. Hoy el Señor nos invita a asumir nuestras responsabilidades como hijos de Dios. Sí, con su ayuda también nosotros podemos levantarnos y retomar el camino del testimonio.

En esta celebración, mientras se acerca a nosotros el médico divino, nos damos cuenta que la Eucaristía, aunque la debemos recibir purificados de nuestros pecados, no es el sacramento de los justos, sino la ayuda para nosotros pecadores. Al momento de la comunión, después de haber dicho: “Señor yo no digno”, alzamos nuestra mano hacia el pan sagrado y nos dejamos tomar de la mano del Señor Resucitado. Quien nos repite: “Levántate y anda”.

Él viene para ayudarnos a salir delante de las dificultades en que nos encontramos, para continuar con un entusiasmo renovado el camino de nuestra vida de fe. Nosotros, en realidad, estamos seguros que “el gran río de la santidad de la Iglesia siempre encuentra su origen aquí, siempre de nuevo, del corazón de Cristo, de la Eucaristía, de su Espíritu Santo.” (Papara Francisco, OR, 28.V.2014 p.8)

El Congreso Eucarístico es una ocasión que nos brinda a nosotros los fieles y sobre todo a los sacerdotes, la oportunidad de profundizar en la comprensión de las oraciones y de las acciones que realizamos, para aprender bien el arte de celebrar. Debemos reconocer todavía que todo esto no es suficiente. La Iglesia, nuestra madre, nos enseña que la Eucaristía espera ser vivida en el camino de la vida cotidiana. Vivir de la liturgia que se celebra significa vivir de aquello que la liturgia hace vivir: el perdón invocado y donado, la palabra de Dios escuchada, la acción de la gracia puesta en relieve, la Eucaristía recibida como comunión.

De la celebración de la Eucaristía debemos aprender que el futuro de nuestra vida sacerdotal, lo digo por mí, por los sacerdotes ordenados, y también por todos los laicos aquí presentes, el futuro de nuestra vida sacerdotal no depende solo de cómo celebramos la liturgia, sino más bien de la forma en que sabemos vivir de la liturgia que celebramos.

01 Sep 2015

HELLO! 1

El Papa Francisco nombró hoy a su enviado especial para el VI Congreso Eucarístico Nacional de México. Se trata del Arzobispo Emérito de Santiago de Chile, Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa.

El VI Congreso Eucarístico Nacional de México se realizará del 9 al 13 de septiembre en la ciudad de Monterrey, bajo el tema “Eucaristía, ofrenda de amor: Alegría y vida de la familia y del mundo”.

En el evento participarán como ponentes, entre otros, el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López; el Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre; el Arzobispo de México; Cardenal Norberto Rivera Carrera; el Arzobispo de Morelia, Cardenal Alberto Suárez Inda y el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Francisco Robles Ortega.

El Congreso Eucarístico Nacional de México de este año tiene como patronos a Nuestra Señora de Guadalupe, San José, San Pascual Bailón y los Santos Mártires Mexicanos.

Para más información sobre el evento, puede ingresar a su sitio web oficial: http://www.cen2015.com/

 

 

Con información de ACI Prensa

24 Ago 2015

HELLO! 1

Hemos iniciado las clases.

Al igual que cualquier estudiante, gran parte de nuestra formación la dedicamos al estudio de distintas disciplinas, principalmente el estudio de la filosofía, la teología y las humanidades. El lunes 17 de agosto del 2015, iniciamos las clases en el Seminario de Monterrey. En el Seminario Mayor de Monterrey, las clases dan inicio a las 8:45 a.m. y terminan a la 1:40 p.m., teniendo un receso de 30 minutos. Dentro de la jornada académica, el Seminario recibe a distintos sacerdotes, laicos y religiosos para impartir las distintas clases curriculares, donde se busca que los maestros estén capacitados para enseñar y para dejar huella en los futuros sacerdotes.

El Seminario cuenta con el “Instituto de la Arquidiócesis de Monterrey” (IAM) siendo ésta la institución qua avala los distintos estudios que se realizan, además, el Instituto no solo ofrece formación académica para los seminaristas, sino que cuenta con la preparatoria tanto para hombres como para mujeres, en las instalaciones del Seminario de San Pedro (Seminario Menor); al igual que distintos Diplomados y Licenciaturas para cualquier persona interesada en el estudio de nuestra Iglesia.

El estudio es un área importante en nuestro Seminario, por ese motivo, el Seminario da distintos espacios para que los seminaristas podamos ampliar nuestra cultura y nuestro criterio al momento de realizar algún juicio y desarrollar la capacidad para transmitir la Palabra de Dios y el Magisterio a las distintas comunidades con las que tenemos contacto.

A veces se puede llegar a creer que el Seminario invierte mucho tiempo al área intelectual, es decir al estudio y las clases; pero esto se debe a una necesidad cultural. Hoy en día nuestra sociedad avanza a pasos exorbitantes y los avances tecnológicos son una de las causas de estos cambios, por esta razón, los seminaristas debemos cultivar nuestras mentes para estar a la altura de todos estos acontecimientos y así poder ofrecer una respuesta, desde la fe y la razón, a todos los fieles de nuestra comunidad.

 

Por: Adrián Garza Morales.

22 Ago 2015

HELLO! 1

En este fin de semana comenzamos en nuestro Seminario de Monterrey la experiencia del apostolado, somos enviados por Jesús a proclamar la buena nueva de Cristo.

El objetivo de nuestro Seminario será el llevar el rostro de un Cristo alegre, disponible, abierto a toda persona que necesita ser acompañada y escuchada; y más en realidades vulnerables donde se experimenta la desigualdad y la injusticia.

El apostolado nos llama a ser profetas en un pueblo que muchas veces se queda callado ante el dolor de la enfermedad, del encierro de las cárceles, de las esquinas de los chavos banda, ante la discriminación por quien tiene una capacidad diferente, o simplemente están excluidos de la dimensión de la fe. Todos compartimos un llamado y este llamado se llama vocación.

Hoy salimos alrededor de doscientos seminaristas con mucha alegría, dispuestos más que a “convencer” a ser partícipes de las grandezas del Reino; a crecer como agentes vocacionales y decirle al mundo que tiene un llamado a la santidad de vida y a la respuesta ante la propuesta de Dios en cada ser humano, salimos los seminaristas con la antorcha prestada por el mismo Jesús a vivir en la caridad y la verdad, a conocer realidades nuevas y renovarnos en la fe.

En esta etapa nos proponemos trabajar en diversas áreas de pastoral de nuestra arquidiócesis; con los enfermos, los encarcelados, con drogadictos, con los chavos banda, con indigentes, los migrantes, etc. Todos estos frentes serán un reto y horizonte para sensibilizarnos en la fe y en la respuesta a un llamado que Dios nos hace, a seguirlo y a estar con Él.

Reto importante también será la vocacionalización de nuestro ejercicio pastoral; todos somos llamados a participar de manera específica en la proclamación del Reino de Dios, y todos compartimos este llamado, un compromiso será que desde nuestra alegría podamos contagiar lo que Dios hace en nosotros, que es formarnos en un corazón sacerdotal.

Hoy salimos los jóvenes que queremos ser sacerdotes, que queremos compartir el llamado al que nos sentimos llamados e incluir a toda persona que Dios nos presente, tal como dice el Papa Francisco “Cristo nos presenta su pueblo para que lo ayudemos en la misión de evangelizar”, este es el reto ayudar a Cristo a evangelizar en el llamado que nos hace.

¡TU PUEDES SER PARTE DE ESTA MISIÓN, ORA POR NOSOTROS Y PARTICIPA DEL PROYECTO DE DIOS!

20 Ago 2015

HELLO! 1

Primera Eucaristía de los nuevos sacerdotes.

El día martes 18 de agosto, se llevó a cabo la Cantamisa de los 5 neosacerdotes en el Seminario Mayor. Los padres Ernesto Castillo, Francisco Páez, Sebastián Bautista, Luis Fernando Mejía y Héctor Robledo, celebraron gozosos la Eucaristía, en la cual compartieron su experiencia fruto de su consagración. Fueron acompañados por los sacerdotes del equipo formador y los seminaristas de los cuatro institutos.

Posteriormente se tuvo un ameno momento de convivencia en el cual, alumnos de los diferentes institutos prepararon una actividad, cantos, la declamación de un poema, un sketch y hasta un juego, en homenaje a los neosacerdotes.

El momento concluyó con la cena y una alocución por parte del padre Luis Mejía, en el cual agradeció a toda la comunidad en nombre de los 5 nuevos padres.

Enhorabuena por toda la Iglesia de Monterrey que recibe, como una bendición, a estos nuevos sacerdotes.

Que Dios les permita ser dignos puentes entre Dios y los hombres.

“Tú eres sacerdote para siempre” Sal. 110, 4.

15 Ago 2015

HELLO! 1

El día de hoy, en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, cinco diáconos de nuestra diócesis han recibido el Orden Sagrado del presbiterado, por manos de Monseñor Rogelio Cabrera.

Durante la homilía, nuestro Arzobispo los exhorto a redescubrir la esencia del sacerdocio:
“Nunca olviden lo esencial, la misión, el Señor los llama a servir, los llama a agradecer, pero también los llama a trascender… la iglesia les pide hoy, ser sacerdotes alegres, santos y decididos”

Pidamos a Dios para que conceda el don de la fidelidad heróica a nuestros nuevos sacerdotes

Por: Seminarista Abraham Galicia
Teología 2