09 Sep 2015

HELLO! 1

Se ha llegado el día, y siendo las nueve con quince minutos el Congreso Eucarístico Nacional da inicio con la celebración eucarística ofrecida por S.E. Monseñor Piero Marini, Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos.

En el cobijo de la palabra de Dios, S.E. Mons. Marini nos invita a renovar nuestra fe, a mantenernos sanos en espiritualidad alejando de nuestra vida y espíritu toda aquella enfermedad que nos pueda alejar del amor de Dios. “Renueva Señor en todos los hogares las maravillas de tu Espíritu” es así como en una sola voz Mons. Marini, Mons. Rogelio Cabrera López, Obispos de todo México, sacerdotes, religiosas, seminaristas, laicos y niños presentes pidieron con fervor al Señor, renovara nuestras familias, renovara nuestra fe y aumentara nuestro amor a Él.

Mons. Piero Marini nos comparte que el Congreso Eucarístico es una ocasión que “nos brinda a los fieles y sobre todo a los sacerdotes la oportunidad de profundizar en la comprensión de la oración y de las acciones que realizamos para aprender bien el arte del celebrar. Debemos reconocer todavía que todo esto no es suficiente, la Iglesia, nuestra madre nos enseña que la eucaristía espera ser vivida en el camino de la vida cotidiana.”

 

Por: Comunicación Seminario de Monterrey

09 Sep 2015

HELLO! 1

(Monterrey, México 2015) – Celebración Eucarística para la Apertura del Simposium Teológico

Lecturas Bíblicas: Col 3, 1-11; Sal 144; Jn 5,1-3.5-16

Hubo una fiesta.

El evangelista Juan, en el Evangelio que acabamos de proclamar, nos describe un escena que se desarrolla en Jerusalén. Él nos lleva a la parte norte de la ciudad, a la puerta de las ovejas donde había una piscina. El evangelista nos dice que Jesús subió a Jerusalén con motivo de una fiesta. Estamos, por tanto, en un contexto popular de alegría y de salvación. La fiesta para los hebreos y para nosotros los cristianos es siempre recordar las grandes obras que Dios ha hecho en favor de su pueblo. La fiesta es siempre una memoria, un recordatorio de lo que Dios ha realizado en el pasado, pero también a cuanto Él continúa haciendo en el presente por nosotros, es una invitación a renovar la fe en el Dios que nos salva.

El hombre es un enfermo

La mirada del Evangelista se detiene especialmente bajo el pórtico de la piscina donde yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.

La masa de la humanidad que yace en la tierra está compuesta de “en-fermos”, estos es, la negación de estar sujeto, sostenido, es decir, de aquellos que no tienen pies, y no tienen acceso al templo (cf. 2Sam. 5,8). Perdieron su estar de pie directamente delante de Dios como sus interlocutores, están tendidos en la tierra, de la cual provienen y a la cual deben regresar.

La escena es típicamente evangélica. Si nosotros nos preguntamos: ¿Quién es el hombre según el Evangelio? La respuesta que el mismo Evangelio nos da es fundamentalmente una: el hombre es un ser enfermo. Tengamos presente que el Evangelio no habla del hombre en sentido filosófico, más bien en sentido existencial.

Para el Evangelio, el hombre es aquel que yace a un lado de la calle, es aquel que se encuentra ahí acostado al bajar de Jerusalén a Jericó. Todos los hombres que Jesús se ha encontrado estaban enfermos físicamente o espiritualmente. Y cuando alguno cree estar espiritualmente íntegro, como el joven rico (Mt. 19, 16-22) en su encuentro con Jesús descubre su enfermedad escondida. He ahí porque una de las imágenes características de Jesús es la del médico. “Jesús en realidad –como dice Pedro en casa de Cornelio- pasó haciendo el bien y curando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hch. 10, 38).

De acuerdo al Evangelio, la enfermedad no solo es algo físico, sino algo más profundo. La enfermedad constituye una disminución de la esperanza de vida, de aquella plenitud a la cual el hombre se siente llamado dese siempre. Estar enfermo, para el Evangelio, significa por lo tanto, estar en crisis con nosotros mismo, a tal punto de no poder comprender exactamente quiénes somos, ni poder comprender nuestras relaciones con los demás, ni con el mundo que nos rodea. La enfermedad pone en juego el sentido de la vida de una persona.

Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. El Evangelio no nos habla de un hombre enfermo, más bien de un hombre que llevaba treinta y ocho años viviendo con su enfermedad. A nosotros no nos interesa saber cuál era la enfermedad que tenía aquel hombre. Nos interesa que hacía muchos años que vivía con su enfermedad. Y este hecho nos concierne a todos. ¿Quién de nosotros no tiene una serie de límites o de enfermedades con las cuales ha convivido a lo largo de los años? Es cierto, estamos convencidos que debemos dar un paso adelante, que debemos tener en nuestra vida más disponibilidad y más espíritu de servicio. Sin embargo hace tanto tiempo que vivimos con nuestros defectos que es difícil cambiar. Sabemos que el Evangelio nos muestra el camino de la alegría, de la santidad, del verdadero significado de nuestras vidas, sin embargo, cuando nos encontramos ante una renuncia, cuando hay un precio a pagar, una acción que nos cuesta, no siempre tenemos el valor de decidir, de desapegarnos.

Jesús toma la iniciativa.

Hoy, frente a nuestra enfermedad el Señor Jesús, como una vez en Jerusalén, toma la iniciativa y nos dice: “Levántate y anda”. Donde resuena la palabra de Dios, ahí renace la creación. El mandato de Jesús no es más que la continuación de la acción creadora de Dios. Jesús es el único que hace nuevamente bella la creación, que nos purifica. Es Él que sana a todos aquellos que están bajo el poder del demonio, porque Dios está con él (cf. Hch. 10, 38). De hecho, la curación que Jesús hace es siempre una curación integral. Aquel que es curado, en realidad, no está enfermo solo físicamente, sino también espiritualmente: “no peques más para que no te suceda algo peor”.

El hombre curado va con los judíos a decir que era Jesús el que lo había curado. ¿Fue a hacerle de espía? ¿Fue a justificarse? La culpa no es mía es de aquel que me dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. El Evangelio no nos lo dice.

Nos gusta más pensar que el hombre fue con los judíos a dar un testimonio verdadero, que él en realidad, ha sido un auténtico testimonio de la salvación del Señor, que él fue con los judíos para decir: que aquello nuevo y positivo que le ha sucedido en su vida es obra del Señor Jesús.

Vivir la liturgia que celebramos.

La descripción del Evangelio de Juan ocurrió en el contexto de una fiesta. Hoy las palabras de Jesús: “Levántate y anda”, resuenan de nuevo en el contexto de una fiesta, estamos en el inicio del Simposium del VI Congreso Eucarístico Nacional de México.

Como el hombre del Evangelio, también nosotros solemos tener el hábito de vivir con nuestras enfermedades espirituales. Hoy el Señor nos invita a asumir nuestras responsabilidades como hijos de Dios. Sí, con su ayuda también nosotros podemos levantarnos y retomar el camino del testimonio.

En esta celebración, mientras se acerca a nosotros el médico divino, nos damos cuenta que la Eucaristía, aunque la debemos recibir purificados de nuestros pecados, no es el sacramento de los justos, sino la ayuda para nosotros pecadores. Al momento de la comunión, después de haber dicho: “Señor yo no digno”, alzamos nuestra mano hacia el pan sagrado y nos dejamos tomar de la mano del Señor Resucitado. Quien nos repite: “Levántate y anda”.

Él viene para ayudarnos a salir delante de las dificultades en que nos encontramos, para continuar con un entusiasmo renovado el camino de nuestra vida de fe. Nosotros, en realidad, estamos seguros que “el gran río de la santidad de la Iglesia siempre encuentra su origen aquí, siempre de nuevo, del corazón de Cristo, de la Eucaristía, de su Espíritu Santo.” (Papara Francisco, OR, 28.V.2014 p.8)

El Congreso Eucarístico es una ocasión que nos brinda a nosotros los fieles y sobre todo a los sacerdotes, la oportunidad de profundizar en la comprensión de las oraciones y de las acciones que realizamos, para aprender bien el arte de celebrar. Debemos reconocer todavía que todo esto no es suficiente. La Iglesia, nuestra madre, nos enseña que la Eucaristía espera ser vivida en el camino de la vida cotidiana. Vivir de la liturgia que se celebra significa vivir de aquello que la liturgia hace vivir: el perdón invocado y donado, la palabra de Dios escuchada, la acción de la gracia puesta en relieve, la Eucaristía recibida como comunión.

De la celebración de la Eucaristía debemos aprender que el futuro de nuestra vida sacerdotal, lo digo por mí, por los sacerdotes ordenados, y también por todos los laicos aquí presentes, el futuro de nuestra vida sacerdotal no depende solo de cómo celebramos la liturgia, sino más bien de la forma en que sabemos vivir de la liturgia que celebramos.

01 Sep 2015

HELLO! 1

El Papa Francisco nombró hoy a su enviado especial para el VI Congreso Eucarístico Nacional de México. Se trata del Arzobispo Emérito de Santiago de Chile, Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa.

El VI Congreso Eucarístico Nacional de México se realizará del 9 al 13 de septiembre en la ciudad de Monterrey, bajo el tema “Eucaristía, ofrenda de amor: Alegría y vida de la familia y del mundo”.

En el evento participarán como ponentes, entre otros, el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López; el Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre; el Arzobispo de México; Cardenal Norberto Rivera Carrera; el Arzobispo de Morelia, Cardenal Alberto Suárez Inda y el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Francisco Robles Ortega.

El Congreso Eucarístico Nacional de México de este año tiene como patronos a Nuestra Señora de Guadalupe, San José, San Pascual Bailón y los Santos Mártires Mexicanos.

Para más información sobre el evento, puede ingresar a su sitio web oficial: http://www.cen2015.com/

 

 

Con información de ACI Prensa

24 Ago 2015

HELLO! 1

Hemos iniciado las clases.

Al igual que cualquier estudiante, gran parte de nuestra formación la dedicamos al estudio de distintas disciplinas, principalmente el estudio de la filosofía, la teología y las humanidades. El lunes 17 de agosto del 2015, iniciamos las clases en el Seminario de Monterrey. En el Seminario Mayor de Monterrey, las clases dan inicio a las 8:45 a.m. y terminan a la 1:40 p.m., teniendo un receso de 30 minutos. Dentro de la jornada académica, el Seminario recibe a distintos sacerdotes, laicos y religiosos para impartir las distintas clases curriculares, donde se busca que los maestros estén capacitados para enseñar y para dejar huella en los futuros sacerdotes.

El Seminario cuenta con el “Instituto de la Arquidiócesis de Monterrey” (IAM) siendo ésta la institución qua avala los distintos estudios que se realizan, además, el Instituto no solo ofrece formación académica para los seminaristas, sino que cuenta con la preparatoria tanto para hombres como para mujeres, en las instalaciones del Seminario de San Pedro (Seminario Menor); al igual que distintos Diplomados y Licenciaturas para cualquier persona interesada en el estudio de nuestra Iglesia.

El estudio es un área importante en nuestro Seminario, por ese motivo, el Seminario da distintos espacios para que los seminaristas podamos ampliar nuestra cultura y nuestro criterio al momento de realizar algún juicio y desarrollar la capacidad para transmitir la Palabra de Dios y el Magisterio a las distintas comunidades con las que tenemos contacto.

A veces se puede llegar a creer que el Seminario invierte mucho tiempo al área intelectual, es decir al estudio y las clases; pero esto se debe a una necesidad cultural. Hoy en día nuestra sociedad avanza a pasos exorbitantes y los avances tecnológicos son una de las causas de estos cambios, por esta razón, los seminaristas debemos cultivar nuestras mentes para estar a la altura de todos estos acontecimientos y así poder ofrecer una respuesta, desde la fe y la razón, a todos los fieles de nuestra comunidad.

 

Por: Adrián Garza Morales.

22 Ago 2015

HELLO! 1

En este fin de semana comenzamos en nuestro Seminario de Monterrey la experiencia del apostolado, somos enviados por Jesús a proclamar la buena nueva de Cristo.

El objetivo de nuestro Seminario será el llevar el rostro de un Cristo alegre, disponible, abierto a toda persona que necesita ser acompañada y escuchada; y más en realidades vulnerables donde se experimenta la desigualdad y la injusticia.

El apostolado nos llama a ser profetas en un pueblo que muchas veces se queda callado ante el dolor de la enfermedad, del encierro de las cárceles, de las esquinas de los chavos banda, ante la discriminación por quien tiene una capacidad diferente, o simplemente están excluidos de la dimensión de la fe. Todos compartimos un llamado y este llamado se llama vocación.

Hoy salimos alrededor de doscientos seminaristas con mucha alegría, dispuestos más que a “convencer” a ser partícipes de las grandezas del Reino; a crecer como agentes vocacionales y decirle al mundo que tiene un llamado a la santidad de vida y a la respuesta ante la propuesta de Dios en cada ser humano, salimos los seminaristas con la antorcha prestada por el mismo Jesús a vivir en la caridad y la verdad, a conocer realidades nuevas y renovarnos en la fe.

En esta etapa nos proponemos trabajar en diversas áreas de pastoral de nuestra arquidiócesis; con los enfermos, los encarcelados, con drogadictos, con los chavos banda, con indigentes, los migrantes, etc. Todos estos frentes serán un reto y horizonte para sensibilizarnos en la fe y en la respuesta a un llamado que Dios nos hace, a seguirlo y a estar con Él.

Reto importante también será la vocacionalización de nuestro ejercicio pastoral; todos somos llamados a participar de manera específica en la proclamación del Reino de Dios, y todos compartimos este llamado, un compromiso será que desde nuestra alegría podamos contagiar lo que Dios hace en nosotros, que es formarnos en un corazón sacerdotal.

Hoy salimos los jóvenes que queremos ser sacerdotes, que queremos compartir el llamado al que nos sentimos llamados e incluir a toda persona que Dios nos presente, tal como dice el Papa Francisco “Cristo nos presenta su pueblo para que lo ayudemos en la misión de evangelizar”, este es el reto ayudar a Cristo a evangelizar en el llamado que nos hace.

¡TU PUEDES SER PARTE DE ESTA MISIÓN, ORA POR NOSOTROS Y PARTICIPA DEL PROYECTO DE DIOS!

20 Ago 2015

HELLO! 1

Primera Eucaristía de los nuevos sacerdotes.

El día martes 18 de agosto, se llevó a cabo la Cantamisa de los 5 neosacerdotes en el Seminario Mayor. Los padres Ernesto Castillo, Francisco Páez, Sebastián Bautista, Luis Fernando Mejía y Héctor Robledo, celebraron gozosos la Eucaristía, en la cual compartieron su experiencia fruto de su consagración. Fueron acompañados por los sacerdotes del equipo formador y los seminaristas de los cuatro institutos.

Posteriormente se tuvo un ameno momento de convivencia en el cual, alumnos de los diferentes institutos prepararon una actividad, cantos, la declamación de un poema, un sketch y hasta un juego, en homenaje a los neosacerdotes.

El momento concluyó con la cena y una alocución por parte del padre Luis Mejía, en el cual agradeció a toda la comunidad en nombre de los 5 nuevos padres.

Enhorabuena por toda la Iglesia de Monterrey que recibe, como una bendición, a estos nuevos sacerdotes.

Que Dios les permita ser dignos puentes entre Dios y los hombres.

“Tú eres sacerdote para siempre” Sal. 110, 4.

15 Ago 2015

HELLO! 1

El día de hoy, en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, cinco diáconos de nuestra diócesis han recibido el Orden Sagrado del presbiterado, por manos de Monseñor Rogelio Cabrera.

Durante la homilía, nuestro Arzobispo los exhorto a redescubrir la esencia del sacerdocio:
“Nunca olviden lo esencial, la misión, el Señor los llama a servir, los llama a agradecer, pero también los llama a trascender… la iglesia les pide hoy, ser sacerdotes alegres, santos y decididos”

Pidamos a Dios para que conceda el don de la fidelidad heróica a nuestros nuevos sacerdotes

Por: Seminarista Abraham Galicia
Teología 2

15 Ago 2015

HELLO! 1

El pasado viernes 14 de agosto, la iglesia de Monterrey recibió con agrado a 13 nuevos diáconos transitorios, que servirán de manera especial en pastorales específicas como cárceles, centros de rehabilitación y hospitales, todas éstas, tareas de amor y servicio a la comunidad.

En palabras de nuestro pastor, Don Rogelio Cabrera López “el amor no es solo un sentimiento… se concreta en las acciones de todos los días. Ser servidor, ser diácono, es ir allá, donde nadie quiere ir”, y estos nuevos diáconos están invitados precisamente a vivir este ministerio de servicio con particular esmero, fungiendo como canales del amor de la iglesia y Cristo, propagando el ternura de quien los ha llamado a seguirlo, precisamente sirviendo con afecto y misericordia.

En la homilía, nuestro arzobispo, recalcó de manera especial que ser diácono es ser servidor, cercano a la gente que sufre; y es que precisamente ese es su ministerio, mostrarse próximo a quienes Cristo quiere ser prójimo, por lo que la encomienda principal de los nuevos diáconos será hacerse presente, dice el Arzobispo, como Cristo samaritano, que busca a aquel que sufre. Su misión, en sintonía a la de Jesucristo será “el anuncio de la buena nueva a los pobres, proclamar la libertad a los cautivos, rotos u oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Cfr. Lc 4,18-19); todo esto bajo 3 peticiones: guardar el celibato por toda la vida, como una entrega generosa por amor al servicio del pueblo de Dios, la oración frecuente, recitando las horas principales de la liturgia, y el dedicar gran parte de su tiempo a los pobres y el acompañamiento de enfermos, así como celebrar los sacramentos del bautismo y el matrimonio.

La invitación del Arzobispo a los fieles en esta ordenación fue a orar por todos aquellos que ejercen el ministerio de diaconía, y a ser agradecidos con el Señor que se ha mostrado espléndido con la comunidad, al suscitarnos 20 nuevos diáconos, 13 transitorios y 7 permanentes, éstos últimos que serán ordenados también a finales de agosto.

Encomendados a nuestra Señora del Roble, los 13 nuevos diáconos, fueron convidados a propagar su devoción, y a ser muy acercados a ella, así como a vivir su ministerio con alegría y disponibilidad en el servicio, como siervos fieles y confiables.

 

Por: Jesús Pablo Saldívar Castillón

14 Ago 2015

HELLO! 1

1. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?

A lo largo de este tiempo en el seminario he descubierto que Dios llama a lo largo de toda nuestra historia de vida, sin embargo hay momentos concretos donde podemos reconocer de manera más fuerte este llamado.

Después de un tiempo de reflexión y luego de vivir un año de proceso vocacional, Tomé la decisión de responder al llamado que experimenté por parte de Dios, y decidí ingresar al Seminario, yo me encontraba en ese tiempo estudiando en FIME.

Esta inquietud por la vida sacerdotal nació del ejemplo y testimonio que los sacerdotes de la comunidad a la que pertenezco nos daban, al tener un trato sencillo y cercano con nosotros, y además del apostolado que realizaba en la parroquia de la Santa Cruz, comunidad de la cual soy originario, pues a través de este servicio fui descubriendo que el mundo necesitaba mucho de Dios, y así surgió en mi interior, la pregunta, de ¿yo que puedo hacer ante esto?, ante lo cual el testimonio sacerdotal se presentaba como una fuerte respuesta.

2. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?

Pues por un lado estaba el sentimiento de incertidumbre ante este camino que estaba iniciando y que no tenía la seguridad de dónde iba a terminar, pero por otro lado también experimenté la alegría de responder ante este llamado que experimentaba por parte de Dios, además de la esperanza de visualizar el servicio que dentro de algunos años podría entregar al Pueblo de Dios.

3. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?

Yo ingresé al Seminario un sábado 06 de Agosto de 2005. La verdad es que las actitudes de mi familia ante tal decisión fueron muy diversas. Mi Papá falleció en Diciembre del 200, por lo tanto cuando ingresé al Seminario sólo estaban mi Mamá y mis hermanos.

En relación a los segundos una parte de ellos se molestó, y me dijeron que como iba a dejar la universidad, algo por lo que me había esforzado, para entrar a un lugar en el que eran muchos años de estudio, y que ni siquiera sabía si iba a lograr terminar.

Una de mis hermanas, con que también iba al mismo grupo de jóvenes de la Parroquia, se puso muy contenta por la noticia, y me comenzó a apoyar desde el primer momento. Por otra parte mi Mamá solamente respondió: “tú sabes”, lo cual en realidad era una negativa, debida a la separación de la práctica religiosa que ella había tenido a la muerte de dos de mis hermanos mayores.

Con el tiempo y conforme se iban familiarizando más con la vida del Seminario, a través de lo que yo les platicaba, y lo que ellos mismos vivían en las convivencias familiares y diversas actividades del Seminario, poco a poco su actitud fue cambiando, hasta tal grado que el apoyo es tanto que en verdad están muy contentos con el don del sacerdocio, que Dios ha tenido a bien hacernos participe. Mi mamá tuvo la oportunidad de acompañarme en la ordenación sacerdotal, y tengo la seguridad de que me acompañara en el amor en la ordenación presbiteral, pues Dios la ha llamado a su presencia el martes Santo de éste año, lo cual fue una experiencia de fe para toda mi familia, en la que nos hemos experimentado fortalecidos por Dios.

4. ¿Qué significa para ti ser Sacerdote?

Para mí ser sacerdote significa principalmente un regalo de Dios para su Pueblo, significa ser un puente de encuentro entre Dios y su Pueblo, significa servir y amar a Dios a través del servicio a mis hermanos, además de manifestar la misericordia de Dios a la humanidad.

5. ¿Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ? ¿Cómo enfrentaste esto?

Pues más que dudar, yo diría que es un proceso de la vocación, el hecho de ir discerniendo éste llamado que experimentamos por parte de Dios, pues en realidad la seguridad plena de dicho llamado no se tiene desde que uno entra al Seminario, sino que la vocación va madurando a lo largo de este proceso, siempre y cuando nosotros estemos dispuestos a dejarnos moldear por Dios, ya que el Seminario, como dijo alguna vez el Papa Benedicto XVI, es un tiempo de discernimiento.

6. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?

Pues el primer reto con el que me he enfrentado son las propias limitaciones. Por otra parte quizá a veces puede estar presente la falta de disposición por parte de algunas personas a escuchar el mensaje de Dios. También podría hablar de la actitud individualista y egoísta a la que el mundo de hoy en muchas ocasiones nos invita a tener.

14 Ago 2015

HELLO! 1

 

ROBERTO CARLOS ALVARADO GARCÍA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Entré al seminario a los 22 años, antes de entrar al seminario, como cualquier chavo de mi edad trabajaba, estudiaba, tenía planes de terminar una carrera, casarme y tener una muy bonita familia.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Cuando era niño formaba parte del grupo de monaguillos, lo que más me gustaba era ayudar en el altar, me impactaba el saber que el sacerdote tenía el poder de hacer presente a Jesús en cada celebración Eucarística.

Yo en el sacerdote vi a un hombre que siempre ayudaba  a los demás, se le veía feliz y alegre, sentía en mi corazón que Dios me decía ¿tú puedes ser sacerdote?

3. ¿Qué sentimientos tuviste al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Me llene de alegría, responsabilidad  de trabajar por el Reino de Dios y por los más necesitados que no conocen el amor de Dios.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Cuando les iba a dar la noticia a mis papás de que quería servir Dios recuerdo que oré mucho, pidiéndole que me ayudara a darles la noticia.

En esos días a mi mamá le entregaron la cruz vocacional en la que se nos pedía orar en familia por las vocaciones; recuerdo que al terminar la semana de rezar por las vocaciones  le dije primero a mi mamá: tus oraciones han sido escuchadas, quisiera consagrar mi vida siendo sacerdote. En estos días le he estado pidiendo a Dios el cómo decirles pero a través de esta cruz vocacional Dios me dio la respuesta´.
Mamá se sorprendió mucho y no me dijo nada hasta el siguiente día que habló con mi papá y me dijeron que me iban apoyar  en mi decisión.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Es ser en este mundo imagen del amor misericordioso de Cristo que siempre sale en busca de los más necesitados de su amor.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación.¿Cómo enfrentaste esto?
Si hubo momentos  difíciles en mi caminar vocacional  pero también he descubierto que Dios camina a mi lado y que a través de la oración se pueden vencer  muchas de las adversidades de la vida.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Uno de los retos que he enfrentado es la indiferencia de la gente ante las necesidades de los demás sobre todo con los más desprotegidos los que sufren se nos ha olvidado que en el otro también está el rostro de Cristo, un Cristo pobre y desprotegido que podemos ver diariamente en las calles.

 

JUAN REYNALDO DÍAZ CASTILLO

 1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Tenia 24 años y terminaba mi carrera Licenciado en Diseño Industrial y coordinaba grupos juveniles en mi parroquia.

 2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Precisamente al final de los estudios de licenciatura, comencé un proceso de discernimiento, en donde cerraba un ciclo y sentía en mi interior que el Señor me buscaba para algo más, y aparte buscaba mi felicidad.

3. ¿Qué sentimientos tuviste al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Alegría, confianza, compromiso y sentido de conversión.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Muy alegres, me respondieron que porqué me había tardado tanto en responder, ellos esperaban la decisión tiempo atrás

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Un compromiso con Dios a través de su pueblo, una responsabilidad para manifestar la misericordia del Señor.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Nunca he sentido una duda muy grande, siempre he tratado de confiar en el Señor, y ver qué es lo que quiere de mí incluso en los momentos difíciles del camino vocacional.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
El desinterés de buscar a Dios. Y el contrarrestar algunos deficiencias de la Iglesia.

 

DANIEL ALEJANDRO FRÍAS CALDERÓN

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Ingresé al Seminario a los 15 años, estudiaba el segundo semestre de la Preparatoria en la #15 Unidad Madero

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? ¿Cómo fue?
Cuando participaba en los grupos de misa con niños y tenía 9 años me llamaba mucho la atención la ayuda de los seminaristas de la parroquia en la misa. Después cuando cumplí 15 años me invitaron al grupo de Catequesis infantil, ahí conocí la espiritualidad de la RENOVACIÓN CARISMÁTICA EN EL ESPÍRITU SANTO, fui a un retiro y el llamado se intensificó. Me seguía llamando mucho la atención la vida sacerdotal y el servicio.

3. ¿Qué sentimientos tuviste al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Alegría y temor; porque conocer a Jesús y seguirlo es garantía de felicidad, paz, amor. Tenía miedo al principio de dejar todo por seguirlo.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Mi mamá me dijo: “Si es lo que tú quieres, yo te apoyaré…”
Mi hermano mayor: “Me gustaría tener un hermano sacerdote ejemplar…”

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Significa ser discípulo y amigo de Jesucristo, de tal manera que esto me hace vivir cerca de Él y amarlo. Un sacerdote es otro Cristo, refleja en su persona la grandeza de Dios.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Sí, lo pude superar y discernir gracias a la ayuda de mis amigos sacerdotes y seminaristas, sobretodo en la oración.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
+Indiferencia, muchas personas no quieren escuchar la Verdad.
+Conformismo, casi nadie quiere salir de su comodidad de vida.

 

ISRAEL GÓMEZ ESTRADA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
A los 22 años, estuve trabajando en una empresa donde empacaban carnes frías (se llama Supremo).

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
No fue un momento exacto, más bien fue en varios momentos a través de las personas que me rodeaban pero el momento que me ayudó a afirmar el llamado, fue en cierta ocasión en la que fui a la Capilla del Santísimo donde le pregunté al Señor que qué era lo que quería de mí. Y en ese momento le dije que sí a Dios.

3. ¿Qué sentimientos tuviste al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista? Demasiado miedo, el ser indigno para servir a Dios pero también mucha alegría, felicidad y ánimo.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
La noticia la recibieron con tristeza porque sabían que ya no estaría con ellos mucho tiempo pero me dijeron: “si eso es lo que quieres, te apoyamos”

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Un medio de salvación para las almas.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Hubo un padre que nos daba la materia de Psicopedagogía, él acostumbraba a ponernos un examen cada semana para que no fuera tan difícil presentar todo lo visto al final del semestre, en el primer examen saqué 68 de calificación, cuando vi la calificación pensé “no es por aquí mi camino, Dios se equivocó”… Después me di cuenta que el padre que nos daba la materia se equivocó y mi calificación era otra más alta.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
El que algunas personas se engañan diciendo que no necesitan o no quieren saber de Dios pero es por la situación en la que viven o por los problemas que tienen. Considero que uno de los grandes retos que hay en la actualidad, es el que crean de nuevo en el sacerdote, el limpiar la imagen de él a través del testimonio y las buenas obras a través de la entrega completa a las cosas de Dios.

 

JOSÉ LUIS GUERRA CASTAÑEDA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Tenía 24 años, ejercía como abogado, y tenía apostolado en mi Parroquia de Cristo Redentor.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Descubrí que Dios me llamaba a los 16 años, sin embargo decidí entregarles un título profesional a mis papás, la universidad y trabajar fue una gran experiencia de vida; descubrí mi vocación en un ambiente de apostolado estudio, fue y es una experiencia de fe.

3. ¿Qué sentimientos tuviste al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Incertidumbre y mucha alegría, Dios ha ido motivando mi vida a lo largo de los años del seminario, siento mucha alegría y gozo, temor y temblor; pero Dios me sostiene de eso no mas cabe duda.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Recuerdo su reacción de duda, tristeza, de rechazo; sin embargo la propia formación inició en ellos un proceso de conversión al grado de acceder a los sacramentos, especialmente mi mamá quien ya fue llamada por Dios a su presencia, le entregó su corazón a Dios y esa hasta hoy es una alegría en mi vida, el seminario transformó mi familia.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Un camino de fe, de adhesión a un misterio que rebasa toda posibilidad de explicar, es un camino a la santidad, ser otro Cristo en el mundo.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Si, sobre todo en la etapas iniciales; lo enfrente junto a mis formadores, junto al seminario, en el seminario encontré las luces de parte de Dios para decirle “si” en un camino que la Iglesia me confirma por medio de la ordenación, la duda se disipa cuando recuerdo por quien estoy en el Seminario: por Jesús.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Transmitir a un Cristo vivo, a pesar de mis limitaciones humanas. Dios actúa a pesar de los errores. Enfrentarse al mundo sin ser del mundo ha sido el reto.

 

ERICK ADRIÁN LEAL IBARRA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
19 años. Cursaba la carrera de Licenciado en Ciencias Computacionales en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la UANL.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Luego de un largo proceso de discernimiento desde sexto de primaria. Un momento importante para decidirme fue un 12 de diciembre al llevar una ofrenda de flores a la Virgen de Guadalupe: a mi mente sólo venía la frase “No temas, no estoy yo aquí que soy tu madre?”; eso me impulsó a iniciar el proceso vocacional. La decisión fue mientras oraba en una hora santa y escuchar “Por que en ti lo que no hallaba encontré”: definitivamente sólo en Jesús y su invitación al sacerdocio encontré lo que buscaba y di el sí definitivo.

3. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Mucha paz y mucha alegría y esa sensación de no sentirse digno pero a la vez muy amado por Él.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
En un principio mis papás no aceptaron completamente mi decisión. Ellos me pedían terminar primero la carrera. Algunos de mi familia muy contentos, otros algo desconcertados. Pero desde que inicié en el 2006 he tenido el apoyo incondicional de mis papás, mis hermanas y toda mi familia.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Significa mantenerme fiel al llamado que Dios me hace y poner lo que está de mi parte para buscar siempre agradarle y poder ser una ofrenda viva para Dios y para su pueblo.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Más bien hubo momentos de discernimiento que los enfrente en oración con mi Amigo Jesús, acompañado por mi director espiritual y mis formadores, siempre de la mano de María.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Encontrar siempre modos sencillos de transmitirlo, hablar de Él sin muchos rodeos, el reto está en transmitir la experiencia de su amor misericordioso a la comunidad. Algunas comunidades se muestran apáticas, otras escépticas.

 

LUIS EDGAR MONTEJANO PECINA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Ingrese al seminario a la edad de 21 años, estudiaba y trabajaba.

Estudiaba la carrera de Licenciado en Administración en la UANL; además de laborar en una empresa automotriz de la marca CHRYSLER, como auxiliar del departamento de bodyshop en el área administrativa.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Creo que atendí el llamado a la vocación sacerdotal propiamente en mi apostolado dentro de la parroquia, estar al frente de los grupos de niños, adolescentes y jóvenes y ser miembro del consejo parroquial, creo que fueron elementos que me ayudaron a discernir este llamado, pero especialmente en el momento de la evangelización con jóvenes y adolescentes.

Pero lo que me ayudó mucho para descubrir este llamado fue hacer el PROCESO VOCACIONAL.

3. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Fue un sentimiento de mucha alegría que hasta la fecha puedo seguir experimentando, cada año que inicia la formación.
De darle sentido a mi renuncia a mi anterior plan de vida. Sentimiento de temor, porque no sabía a lo que me iba a enfrentar, pero muy dispuesto a vivir esta aventura de la fe. Vaya, al final de cuentas estoy junto con Dios y cuando se está con Él, todo pasa, pero todo se vive al cien.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Recuerdo que primero les comente que iba a realizar un proceso vocacional, y como iba avanzando el proceso fui clarificando el llamado a la vida sacerdotal, y les dije que iba a dejar todo lo que constituía en ese momento mi vida (trabajo, universidad, parroquia, vida social). Mis padres desde un inicio me apoyaron y recuerdo que sus palabras: “Hijo si es lo que a ti te hace feliz a nosotros nos hace feliz”; “Si vas a ser sacerdote, sé un sacerdote santo que realmente ayude y no estorbe.”

Las palabras que recibí el día que salí de la casa de mis papas fueron: “Edgar, aquí siempre tendrás tu casa y el día que tú quieras regresar aquí estará tu casa y tu familia que tanto te ama.”

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Bueno el llegar a ser sacerdote, uno experimenta un amor grande con Dios como su hijo, Dios siempre nos quiere felices, amorosos como Él lo es con nosotros. Llegar a ser sacerdote es conjugar todo mi ser con el de Dios, darle un sentido a mi vida, proyectando el amor de Dios a todos. Como un hijo que recibe de su padre lo mejor para darlo a los demás.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
No, no lo he dudado. Lo que puedo decir es que renunciar a mi plan de vida anterior y a mis sueños y proyecto como yo hubiese querido, cuesta mucho. Es una lucha interna, pero lo enfrente cuando fui sincero conmigo mismo y con Dios, por medio de la oración, dirección espiritual y las herramientas de la formación, donde encontré armonía entre razón y corazón para seguir con un SÍ seguro y no titubeante.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Para la mayor gloria de Dios, en mi caminar vocacional tuve dos retos importantes que me han marcado en mi vida formativa:

La evangelización a la comunidad sorda; que era desde aprender el lenguaje de señas o de signos como buscar los medios actuales de pedagogía para anunciar la palabra de Dios. Ha sido un reto grande en mi vida porque adentrarme a la realidad del sordo es muy diferente a la vida cotidiana.

Y un segundo reto es la promoción vocacional a la vida sacerdotal; poder adentrarme al trato de las personas con su inquietud vocacional es una experiencia que me ha marcado, porque despierta y reaviva mi propia vocación y me pone a reflexionar y meditar la realidad de los jóvenes para responderle al Señor con un Sí, que implica dar toda tu vida, y encuentras lo más grande de la Vida.

 

JUAN ARMANDO PÉREZ ARANDA

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
A los 21 años de edad y estudiaba Ingeniero en Sistemas y trabajaba en una empresa de pintura unos meses antes de entrar al seminario.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
A través de asistir a un retiro llamado FIAT en mi parroquia de la Candelaria.

3. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Sentimientos de una enorme alegría, de ganas de responder a Dios con entera entrega y servicio a su Pueblo.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Mi madre me dijo que no estaba tan de acuerdo con la idea de entrar al seminario pero que me apoyaba en todo y mi padre me dijo que no, porque como soy hijo único no iba a tener nietos pero al pasar de los años mis padres están muy felices con mi vida en el seminario.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Significa estar siempre alegre y dispuesto a cumplir su voluntad en la Iglesia y siempre al servicio del Pueblo de Dios.

6. ¿Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Si, cuando mi papá tuvo una caída y se golpeo en la cabeza y con este suceso le dio demencia senil yo pensé en salirme pero con el apoyo de un sacerdote amigo: el Padre Abuelo, salí adelante en mi vocación.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Que por el trabajo que tienen y las distancias es complicado que se comprometan a estar mas de lleno en la vida activa de la Iglesia; también que en algunos casos al no ver la ayuda del sacerdote se alejan de la Iglesia, siendo que el sacerdote no es la Iglesia.

 

EDWIN ALBERTO ROMO GARCÍA

 1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
Entré a los 24 años, me titulé como Ingeniero Químico Administrador y trabajaba en Vitro.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Mi vocación la descubrí aproximadamente 8 meses antes de iniciar el Seminario, en acompañamiento con sacerdotes Misioneros de Guadalupe.

3. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Me sentí lleno de gozo y de confianza ante el llamado de Dios; pero también experimenté temor de no saber qué era lo que iba a suceder.

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
La recibieron con alegría e incertidumbre. Sus palabras fueron: “Vamos hijo, nosotros te apoyamos en tus decisiones”.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Me siento bendecido por Dios, feliz y comprometido con el reto de ser Sacerdote Hoy.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Sí hubo un momento en el que dude, fue en el segundo año de formación. Lo enfrenté compartiendo mi inquietud con mi director espiritual, mis padres y mis amigos. Ellos me ayudaron a recobrar la calma y a volver al momento “ancla” de mi vocación.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
El reto más difícil ha sido convencer a lo que me rodean que: ¡Seguir a Cristo es la locura más grande para ser feliz!

 

RODRIGO ELISEO SÁNCHEZ GONZÁLEZ

1. ¿A qué edad entras al Seminario, y que hacías antes de descubrir tu vocación?
24 años, estaba trabajando en el negocio familiar.

2. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?
Pues fue en el contacto con los demás, en las misiones, en los retiros, al encontrarme con otros me encontraba con Dios, y me pregunte si Dios me llamaba para ser signo de su presencia en medio de los hombres y pues aquí estoy.

3. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?
Pues primero dudas, al principio me abrumaba lo que implica una decisión así, pero me di cuenta que entrar en el seminario es un camino de discernimiento y preparación para afrontar la decisión de la mejor manera posible, ahora con paz y alegría

4. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?
Fue algo curioso, yo pensaba que mi papá se iba a enojar y mi mamá me iba a apoyar, pero fue al revés. Mi papá solo me dijo ¿Por qué no me había dicho antes?, y mi mamá que ella pensaba que ese no era mi camino. Pero desde que entre al seminario me han apoyado siempre.

5. ¿Qué significa para ti llegar a ser Sacerdote?
Es un signo visible del amor de Dios por los hombres y por la Iglesia.

6. Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación ¿Cómo enfrentaste esto?
Si, teniendo un fundamento firme, un ancla donde asirme en medio de las dificultados, ese fundamento, es el amor de Dios y el llamado que él hace, el deseo de querer llevar su palabra y su presencia a los demás.

7. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?
Indiferencia, apatía, desconfianza, dispersión, hay mucho ruido en el mundo en que vivimos, y en ocasiones no es fácil escuchar la voz de Dios.