27 May 2015

HELLO! 1

Documentos eclesiales que nos llevan por una buena relación familiar.

¡Familia, sé lo que eres!
¡No tengan miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo!

“¡No tengan miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo!” fueron las primeras palabras que el Papa Juan Pablo II lanzó al mundo entero desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado, el 22 de octubre de 1978. Esta expresión es, posiblemente, uno de los gritos más esperanzadores y revolucionarios para mundo contemporáneo.

Cuando reflexiono sobre qué palabras, documentos o mensajes del magisterio de la Iglesia han influido en mi familia y en nuestra relación, concluyo que ha sido San Juan Pablo II quien, de manera constante ha estado presente en distintos momentos de nuestra vida familiar.

Recuerdo con mucho cariño y nostalgia que cuando entré al Seminario, papá (en paz descanse) nos comentó en casa que quería crecer como cristiano y poder tener más temas de qué platicar conmigo, además de lo mucho que ya platicábamos y compartíamos. En la Escuela de Agentes de Pastoral (hoy Instituto de la Arquidiócesis de Monterrey), fue el Catecismo de la Iglesia Católica la base de las clases que tomó, cuyo promotor fue el mismo Juan Pablo II y que generó en nosotros como familia inquietudes, reflexiones y cuestionamientos que nos hicieron crecer, comprometernos y caminar juntos como familia llevándonos a otros documentos del magisterio como la Familiaris Consortio (Exhortación Apostólica sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual) del mismo santo, escrita en 1981.

“¡Familia, sé lo que eres!” (Familiaris Consortio No. 17) es la frase que nos ayudó en el camino para descubrir no solo nuestra identidad como familia sino también nuestra misión. Cada vez que nos enfrentamos a situaciones difíciles, esa frase resuena en el corazón y sigue siendo como una amorosa llamada de atención para detenernos y darnos cuenta de que vivir juntos implica vencernos a nosotros mismos, abriendo nuestro corazón de par en par como familia, entre nosotros, en Cristo. A unos meses de la muerte de papá, todavía viviendo un proceso de duelo cada quién desde su propia realidad y circunstancia: mamá en casa, mi hermana con su familia y un servidor en el Seminario, estamos en camino de reencontrarnos como familia, teniendo una nueva forma de relacionarnos ahora entre nosotros y con papá en la presencia de Dios, que nos anima y que quiso encarnarse para ser Dios con nosotros en una familia, la de Nazareth, modelo para todos, aspirando a ser lo que verdaderamente hemos de ser, “íntima comunidad de vida y amor” (Conc. Ecum. Vat. II, Const. pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, No. 48).

 

David Jasso Martínez

27 May 2015

HELLO! 1

Experiencia familiar de un seminarista.

Lo que hemos oído y
aprendido, lo que nuestros
padres nos han contado.
(Salmo 77, 3)

En mi experiencia con mis padres, sin lugar a dudas, he tenido una experiencia de Dios, solo que cuando estaba más pequeño no lo sabía, lo ignoraba.

Recuerdo que cuando estaba en la primaria, mi mamá iba cada mañana, a llevarme el lonche, y recuerdo que le decía: “mamá, ¿por qué no me lo pones en la mochila como a los demás niños? a lo que ella me respondía: es que quiero que te lo comas calientito y quiero estar contigo lo más que se pueda. Cómo dudar de la presencia de Dios en mi madre, cómo no sentir la mano de Dios en las caricias de mi mamá.

También, recuerdo que por esa misma etapa, tenía unos 10 años, acompañaba a mi papá a su trabajo, era emocionante, andar toda una tarde con mi papá, con mi héroe como yo le decía, él me enseñó a cómo hablar y tratar a los demás, con respeto y cercanía, de hecho gracias a él, mi firma es parecida a la suya, ya que iba a cobrar los cheques a las empresas y firmarlos por él, era muy gratificante regresar con el cheque firmado por mí. Dios me ha demostrado su amor, en la pasión y la alegría con el que mi papá hacía su trabajo.

Jesús les respondió: yo les aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y vida eterna en el mundo venidero” (Lucas 18, 28).

Ya cuando decidí entrar al seminario, al principio mis papás, no me creían del todo, ya que nunca había estado en las cosas de la Iglesia, y con un poco de resistencia, ya que soy hijo único, poco a poco fueron comprendiendo que es Dios el que me llamó y mi padres tuvieron mucho que ver, con su amor, con su cercanía, con sus consejos y correcciones. No cabe duda que Dios me llamó desde mi familia, y es desde mi familia, como he buscado responderle a Dios.

 

Juan Armando Pérez Aranda

27 May 2015

HELLO! 1

Cosas que cambian en la familia después de ingresar al seminario.

Hemos sido transformados por su gracia.

Han sido tantas cosas que, de manera personal y familiar, han cambiado en mí y en mi familia. Ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con Dios, con nosotros mismos y con los demás. A la vez hemos dejado algunos vicios que han sido causa de desunión y conflicto entre nosotros. A continuación les comparto unas breves palabras de lo que mi familia ha experimentado a partir de que ingresé al Seminario.

“Mi nombre es Lucio Alejandro, y soy el único hermano de José Luis. De manera concreta, en lo personal, mi forma de concebir el servicio en la Iglesia ha cambiado. Ahora soy consciente de lo importante que es servir con amor y generosidad a quienes más lo necesitan, y a la vez, dejarte ayudar por los demás. Esto lo fui entendiendo gracias a las experiencias que mi hermano me ha compartido”.

“Mi nombre es Lucio Morán Sánchez, papá de José Luis. Desde que mi hijo nos compartió su inquietud por ser sacerdote, no hemos dejado de apoyarlo. Esto poco a poco lo fui asimilando, a pesar de que pasaba una mala racha en mi matrimonio. Mi vida fue cambiando paulatinamente, de ser una persona alejada de Dios y de la Iglesia, a estar cada vez más cerca, de ser un hombre que se emborrachaba todos los fines de semana, a un hombre que no ha probado una sola gota de alcohol desde hace ya casi cuatro años, los mismos que lleva mi hijo en el Seminario. Todo esto gracias a la misericordia de Dios, la cual ha transformado mi vida y mi familia”. “Mi nombre es Josefina Becerra Esparza, soy mamá de José Luis. Hace cinco años que sirvo en la comunidad como catequista y ahora como ministro extraordinario de la comunión. Les comparto que nunca imaginé que Dios me bendijera con estos dos apostolados, aunque siempre me agradó la idea de ser catequista y llevar a Cristo a los más necesitados. Esto lo tomo venido de Dios, y no como un privilegio por ser la mamá de un seminarista, sino como una misión a la cual me ha llamado para servirlo en medio de su pueblo. Mi esposo, mi hijo menor y yo nos entregamos por completo a convivir, al trabajo, al estudio y a servir al Señor, pues esto nos ayuda a estar en comunión con nuestro hijo, y tratamos día con día de ofrecer nuestras actividades por las familias de los seminaristas”.

Sin temor alguno, debo compartirles que hemos sido transformados por su Gracia. Su amor nos ha cambiado la vida por completo. Dios nos ha sacado de las tinieblas y nos ha llevado al reino de su hijo querido (Col 1, 13).

10 Mar 2015

HELLO! 1

Se buscan pastores con olor a oveja.

El domingo 1 de marzo se llevó a cabo el Encuentro Vocacional Sacerdotal el cual es la culminación de las celebraciones por el día del Seminario donde después de una intensa jornada de oración por las vocaciones y la colecta anual, se congregan en el Seminario Menor de Monterrey cerca de 200 jóvenes ante la convocatoria del Centro Vocacional de encontrar entre los hombres y mujeres de nuestra comunidad a pastores con olor a oveja.

Los adolescentes y jóvenes de nuestras comunidades parroquiales son invitados a vivir este encuentro en donde el tema a meditar durante la jornada fue la vida Sacerdotal como un llamado de Dios. Durante el desarrollo del Encuentro Sacerdotal, se desarrollaron diversas actividades a fin de lograr un encuentro con Dios para profundizar en su llamado.

Durante el evento se contó con la presencia de por lo menos una docena de sacerdotes que compartieron con los asistentes la alegría de su llamado y la experiencia sacerdotal, entre ellos Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis, Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe también Obispo Auxiliar quién precidió la Santa Misa.

28 Feb 2015

HELLO! 1

El espacio donde la vocación encuentra lugar.

El Pbro. Lic. Oscar Efraín Tamez Villarreal, es el actual encargado del Centro Vocacional, el junto con un equipo de 3 sacerdotes, una religiosa y 2 seminaristas continúa la importante encomienda de seguir promoviendo la vocacionalización de las parroquias, así como el acompañamiento personalizado de cada joven.

Con la intención de crear una verdadera cultura vocacional y de promover el llamado de Dios en sus diversos estilos de vida, el Centro Vocacional ofrece una diversidad de herramientas como: El proceso vocacional, con retiros quincenales en los que el joven medita y reflexiona acerca del llamado de Dios; actividades con monaguillos y formación de los mismos; horas santas vocacionales; los círculos Bíblicos; el Festival de la Canción Vocacional, la promoción de “Kerigmas vocacionales” en las parroquias o por decanatos, pinta de bardas con mensajes vocacionales, entre otras actividades.

15 Ene 2015

Está por iniciar el año y con ello cada día más cercana la fecha de celebrar nuestro Día del Seminarista y Colecta Anual. En esta edición queremos que conozcan un poco más acerca de esta celebración tan importante para la familia del Seminario de Monterrey.

Día del Seminario es una celebración espiritual que se lleva a cabo en el mes de febrero. Es una celebración de fe, en el cual el Seminario y la comunidad se unen en la Santa Misa en una sola voz para pedir por las vocaciones, seminaristas y sacerdotes, y sobre todo para dar gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas.

INTENCIONES

  • Por las vocaciones Sacerdotales: para que haya más jóvenes generosos que respondan al llamado del Señor.
  • Por los Seminaristas: que están en formación para que sigan perseverando en su respuesta vocacional.
  • Por los Sacerdotes: Para que sigan siendo fieles en su ministerio.

En torno a la celebración del Día del Seminario, realizamos nuestra Colecta Anual, en donde obtenemos recursos para el sostenimiento del Seminario y de los Seminaristas.

Para ello contamos con el apoyo de la comunidad ya que cerca de cinco mil personas colaborarán voluntariamente, unidas en oración y trabajo:

  • Organismos Diocesanos: más de 3,000 miembros, en su mayoría adultos, realizan colecta en cines, tiendas y bancos.
  • Grupos juveniles y parroquiales: respetando el orden y las indicaciones de las autoridades, alrededor de 1,800 jóvenes salen a los cruceros del área metropolitana invitando a los automovilistas a colaborar con el Seminario. ¡Gracias a Dios y al buen comportamiento de los jóvenes no hemos tenido ningún accidente!
  • Niños, Colegios y Catequesis: Los niños de los colegios de inspiración cristiana y de la catequesis de las parroquias nos apoyan boteando con sus familiares y vecinos, ellos realizan colecta durante dos meses.
  • Seminaristas: Los 275 alumnos del Seminario se distribuyen en las más de 200 parroquias que cuenta la Arquidiócesis de Monterrey, motivando a toda la feligresía a esta importante celebración de oración y apoyo económico. Los Seminaristas de Curso Introductorio y Seminario Menor estarán presentes en los cruceros acompañados de sus familias los días 21 y 22 de febrero.
  • Medios de comunicación: Diversos medios de televisión, prensa, radio y panorámicos nos otorgan espacios gratuitos y apoyo de diseño para el desarrollo y difusión de la campaña de Colecta.

¡Con tu ayuda seremos más y mejores sacerdotes!