25 Ene 2019

HELLO! 1

Desde 1985, cada cuatro años, la juventud católica se reúne con el Papa para celebrar en torno a la fe y la alegría, la Jornada Mundial de la Juventud, en ésta ocasión, la sede es Panamá.

¡El Papa Francisco visita nuevamente el continente Americano! y esto trae un mensaje de esperanza y paz, eso es lo que se ve reflejado en los jóvenes, que con su alegría responden al llamado que Jesús les hace. ¿Cómo puedo decir esto? Basta seguir las redes sociales y ver las publicaciones, para darnos cuenta de la emoción, la fraternidad, los cantos, los bailes, o esa imagen que se ha hecho viral (dónde suben a un joven en silla de ruedas).

Como joven esto me da esperanza. Saber que hay más jóvenes que pueden vislumbrar lo bello que es la vida caminando de la mano de Jesús, y saber que tenemos un representante con un espíritu demasiado jovial para comprender la inquietud del joven.

Otra de las cosas que me llaman la atención de esta Jornada es la presencia de María, y cómo los jóvenes la hacen presente en sus actividades. Cantos populares como “la Guadalupana” cantado por los jóvenes mexicanos presentes en este evento enternecen el corazón, unen a un pueblo y demuestran su cariño por Jesús, la Iglesia y en especial por la madre de Dios.

Por último quisiera resaltar que aunque el Papa haya visitado Panamá, el gesto de su venida habla al mundo entero de su disposición, preocupación y cuidado por la Iglesia que se le ha encomendado en el rostro de cada joven que quiere alcanzar la santidad y cumplir con el proyecto de Dios. Se nota que él es atento a cada necesidad y hace realidad este sueño de una Iglesia de puertas abiertas, que a la vez trae una imagen fresca del rumbo que ella va llevando haciendo lío y llegando a los últimos.

Y como dice el tweet del Papa Francisco, acerca de la Jornada Mundial de la Juventud: ¿Qué nos mueve a encontrarnos en esta JMJ? La seguridad de saber que hemos sido amados con un amor entrañable que no queremos y no podemos callar, y nos desafía a responder de la misma manera: con amor.

Alexis de Jesús Hernández Fuentes.
Segundo de Teología.

24 Ene 2019

HELLO! 1

Es tiempo de ayudar y apoyar a nuestros seminaristas que se están preparando para servir al pueblo de Dios. Ellos necesitan de nuestro apoyo económico y de nuestra oración para continuar con su formación hacia el sacerdocio. 

El Seminario de Monterrey es responsable del proceso formativo de los futuros pastores del pueblo de Dios, brindándoles formación humana, espiritual, intelectual y pastoral. En el ciclo 2018-2019 contamos con 225 alumnos, los cuales están divididos en 4 institutos: Seminario Menor, Curso Introductorio, Instituto de Filosofía e Instituto de Teología.

Los seminaristas visitarán las parroquias de la Arquidiócesis de Monterrey durante el mes de febrero. Los días 16 y 17 visitarán las zonas 1 a la 6 y el 23 y 24 visitarán las zonas 7 a la 13, para invitarlos a apoyar con la Colecta Anual del Seminario de Monterrey. 

El camino de la fe es personal pero no solitario, junto a ellos, más de 5 mil voluntarios miembros de los diferentes organismos y movimientos de la Comisión Arquidiocesana para Laicos y la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Monterrey, apoyando en diferentes cruceros de la zona metropolitana los días 9 y 10 de febrero, su donativo se verá reflejado en su manutención y formación académica.

¡Con tu ayuda llegarán a ser sacerdotes!

18 Ene 2019

HELLO! 1

Es fácil identificar por lo menos 3 signos o características importantes que representen a los tiempos litúrgicos del Adviento, Cuaresma o la Pascua, pero al llegar al Tiempo Ordinario nos atoramos. Y es que, precisamente el “Tempus per annum” (que en latín significa literalmente Tiempo Durante el Año, y tradicionalmente llamado Tiempo Ordinario) no tiene signos notoriamente particulares o decoraciones tan vistosas o llamativas como otros tiempos, pero eso no significa que por llamarse “ordinario”, su nombre sea sinónimo de “indiferente”, al contrario, el Tiempo Ordinario es algo extraordinario dentro de los cotidiano.

¿Cuál sería pues la característica principal del Tiempo Ordinario? Podríamos comenzar diciendo que la primera peculiaridad de este tiempo es su duración. El Tiempo Ordinario es un periodo largo, que ocupa más de la mitad del año, contando de 33 a 34 semanas de duración, dividido en dos partes. La primera que abarca de 7 a 8 semanas y va desde el lunes siguiente al Bautismo del Señor, hasta el martes antes del Miércoles de ceniza; y la segunda parte de 26 a 27 semanas, que va desde el lunes siguiente al domingo de Pentecostés, hasta el sábado antes del primer domingo de Adviento.

Otra característica muy notoria de este tiempo es el color verde. Los ornamentos del sacerdote y algunos manteles del prebisterio resaltan ese color, que para algunos simboliza la esperanza.

Fiestas importantes como la Santísima Trinidad, el Jueves de Corpus Christi, el Sagrado Corazón y la Transfiguración del Señor se celebran en el Tiempo Ordinario; y no olvidemos la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, con la que se da fin al tiempo y año litúrgico, en el último domingo Ordinario.

También, en el Tiempo Ordinario ponemos especial interés en el santoral, es decir en la conmemoración de los santos en cada día, dandonos la oportunidad perfecta para recordar a aquellos que durante su vida vivieron el evangelio de manera heroica y valiente y ahora gozan
en la presencia de Dios, invitándonos al mismo seguimiento de Cristo, y dándonos con su ejemplo la promesa de que es posible vivir el Evangelio.

La característica principal y esencial del Tiempo Ordinario y que lo hace extraordinario, es la maravillosa oportunidad de vivir los sucesos de la vida de Jesús sobre la tierra, sus palabras y gestos, así como sus acciones, dándonos la ocasión para reflexionar las situaciones más comunes de nuestra vida a la luz del misterio de Cristo. Disfrutemos pues este santo Tiempo Ordinario, viviéndolo como Dios manda.

Jesús Pablo Saldívar Castillón
3º. de Teología

11 Ene 2019

HELLO! 1

La comunidad del Seminario Arquidiocesano de Monterrey hemos concluido una semana de Ejercicios Espirituales, un tiempo de gracia donde meditamos la obra de Dios en nuestras vidas, su presencia en lo más sencillo y ordinario. Una semana donde tomamos un respiro, para seguir respondiendo con alegría y generosidad.

Los ejercicios espirituales, no tienen como objetivo el ser un curso académico o un taller de espiritualidad. Son en sí mismos, un tiempo donde se vive la confortación de si mismos, donde nos hacemos preguntas y preguntamos a Dios lo que quiere para nosotros. Por esta razón, es un tiempo favorable de gracia, paz y misericordia, intentamos poner silencio a nuestro interior, para dejar que el Espíritu hable y nos conduzca. El mismo Señor Jesús, vivo sus ejercicios cuando se retiraba a orar al desierto o lugares apartados, para entrar en dialogo con el Padre y ser guiado por el Espíritu. Nosotros intentamos hacer lo mismo.

Cada una de las etapas formativas de nuestro Seminario, ha meditado y vivido ésta experiencia de acuerdo a las exigencias de cada una de ellas. En el instituto de Teología, hemos meditado sobre: “La experiencia de Dios en la vida diaria al salir a las periferias”. Fué el padre Miguel Ángel Espinosa Garza (Vicario de pastoral) quien nos dirigiera esta semana de ejercicios, donde hicimos conciencia de la importancia de salir de nosotros mismos, de romper nuestros esquemas, para ir al encuentro de los demás, conscientes que hemos sido llamados a ser hombres de esperanza, fe y caridad al servicio del pueblo de Dios.

Después de ésta grata semana, donde sin duda experimentamos la presencia de Dios que nos anima a seguir caminando, volvemos a retomar las actividades propias que van forjando nuestra formación sacerdotal, volvemos a nuestros apostolados a dar testimonio de lo que somos y de lo que deseamos ser, volvemos a retomas clases para seguir preparándonos. Siempre conscientes de que el Señor se hace valer de hombres débiles para anunciar el Evangelio, pero también confiados en que todo es gracia y su gracia nos asiste.

Nos encomendamos a sus oraciones, para que el Señor nos conceda ser siempre fieles y solícitos al servicio de toda la Iglesia y que Dios el motor de nuestra vocación, lleve a buen terminó la obra que ha iniciado.

Héctor Elías Morales Montes.
Primero de Teología

19 Dic 2018

HELLO! 1

El 18 de diciembre fiesta de Nuestra Señora del Roble, patrona de Monterrey, 22 hermanos nuestros han recibido la sotana, bendecida e impuesta por el Sr. Arzobispo don Rogelio Cabrera López.

La sotana es un signo vocacional en si mismo, con ella, el obispo, sacerdote o seminarista adquieren identidad y un compromiso no solo moral sino también espiritual. Durante siglos la sotana ha sido un signo de respeto y reverencia, pero también un signo de persecución y martirio. Pues los que la portamos, estamos convencidos que hemos sido llamados a consagrar nuestra vida al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

Su color negro simboliza la muerte al mundo, pues vivimos en el mundo, pero no actuamos como todo el mundo (2 Cor 10, 3).

La sotana es de una sola pieza que cubre casi todo nuestro cuerpo, esto es porqué pertenecemos enteramente a Dios, somos revestidos con su gracia.

Durante la homilía, el Sr. Arzobispo animó a los seminaristas a tomar con seriedad el signo que iban a recibir y tomar conciencia que la vida sacerdotal no era fácil pero que valía la pena: “el sacerdocio no es para caminar por alfombra roja, ni para ser aplaudidos, sino para servir y desgastarse por todos los fieles”.

Así mismo, Monseñor Rogelio, exhortó a todos los fieles a pedir a Dios por las vocaciones y encomendar a las manos amorosas de la Santísima Virgen María en su advocación del Roble, a todos los seminaristas, sacerdotes y consagrados, para que con su poderosa intercesión, Dios nos conceda ser fieles al llamado que hemos recibido.

La comunidad del Seminario de Monterrey se alegra por éste hecho significativo para todos nosotros, pues nos recuerda el llamado que hemos recibido, así como la responsabilidad, el compromiso y la fidelidad con la que hemos de responder, por amor a Cristo y a la Santa Madre Iglesia.

Héctor Elías Morales Montes
1o. de Teología.

11 Dic 2018

HELLO! 1

La madrugada del 12 de diciembre de 1531, la nación completa vivió un cambio en su identidad como tal. Fue la misma señora del cielo, quien tomando al más sencillo de sus hijos, decidió plasmar la huella de su amor en el más burdo de los lienzos. Así, México fue adquiriendo una identidad única, no solo espiritual, sino social, política y antropológica.

Si nos remontamos a la historia de nuestro país, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe ha sido protagonista de algunos sucesos que han marcado el rumbo de nuestra historia. En la Independencia de México, Miguel Hidalgo, portando el estandarte con la imagen de Guadalupe, se armó de valor para convocar al pueblo e iniciar la lucha por la independencia. De igual manera, en la persecución religiosa que sufrió México en 1926, el estandarte de la Guadalupana encabezaba las marchas; y el último grito de los mártires fue: ¡Viva Cristo Rey, Viva la Virgen de Guadalupe!

En la actualidad el acontecimiento Guadalupano sigue causando admiración, sigue estremeciendo la piel de hombres y mujeres que contemplan su imagen.

Son innumerables los altares que nos encontramos hechos en su honor, miles de imágenes pegadas en carros, autobuses, ventanas y puertas. Podemos escuchar canciones de género popular, y en muchas de ellas se hace referencia de la Guadalupana. Unos la llaman la Señora, la Morenita, la Madre de todos, la Señora del Tepeyac.

La identidad antropológica de nuestro país se ve enriquecida por su amor y cercanía. Su imagen es un códice cargado de símbolos, dictado en un lenguaje ordinario, pero significativo. Basta con tan solo mirarla, para dejarte cautivar por su esencia única e inigualable. Han pasado ya 487 años de su aparición, muchas generaciones, muchos cambios culturales y evolución de pensamiento; pero su presencia entre nosotros sigue vigente.

En la última visita del Papa Francisco a México, en su discurso de despedida en Cd. Juárez Chihuahua, antes de regresar a Roma, afirmó: «México no se entiende sin Ella». En la realidad de nuestro ser mexicano, las palabras del Papa nos dice mucho, México ha culturizado y ha entendido muy bien este magnífico hecho.

Éste 12 de diciembre, no lo veamos como un día ordinario, como un recuerdo más de algún hecho ocurrido en el pasado. Al contrario, tenemos que sentirnos orgullosos de ser mexicanos, de ser Guadalupanos. El 12 de diciembre tendrá que ser un día de fiesta, día de celebración nacional, sin importar, raza, lengua, condición social. El amor de ella hacia nosotros, es para todo aquel que se quiere dejar amar por la Madre, por su Madre, Nuestra Madre. No perdamos de vista que el anuncio de Santa María de Guadalupe es su Hijo Jesucristo, el Verdadero Dios por quien se vive. Quien la ama a Ella, lo ama a Él. Gracias Guadalupe por darnos identidad como pueblo y nación; pero más por darnos a tu Hijo Jesús, “quien nos amó y se entregó por nosotros” (cfr. Ga 2, 20).

Héctor Morales Montes
1o. de Teología

11 Dic 2018

HELLO! 1

La vida de los cristianos debe ir encaminada y acompañada por virtudes tanto humanas como divinas que nos permitan orientarnos en el camino que nos hará encontrarnos con Dios nuestro Creador y Señor; dichas virtudes tenemos que ir desarrollándolas en cada paso que demos como lo han hecho infinidad de hombres y mujeres en sus vidas cotidianas.

En la actualidad pareciera que carecemos de ejemplos reales y cercanos que nos permitan aventurarnos en los grandes misterios de la vida para caminar con confianza y sentido, direccionándonos a un fin prometedor.

Pero esto no es así, gracias a Dios existen diversidad de ejemplos que han tenido una fe bien cimentada, una esperanza prometedora y una caridad sustanciosa. En México la persona de Cuauhtlatoatzin (nombre indígena) o Juan Diego (nombre cristiano) fue capaz de acoger con mucha prontitud la llamada de Dios en María Santísima de Guadalupe.

Juan Diego se caracterizaba, entre los suyos, por ser un hombre atento a las necesidades de los demás (cuidando a su tío Bernardino), trabajador (haciendo matas para vender y llevar el sustento a su casa), atento y dispuesto en realizar su responsabilidades como esposo, un hombre que por naturalidad cumplía con la voluntad de Dios sin conocerla aún, sólo hacía lo que le correspondía hacer. De tal forma, que cuando comienza a recibir la instrucción catequética por mediación de los frailes franciscanos no duda en seguir el camino que ya llevaba.

Este gran hombre abrazó la fe católica poniéndola por encima de su cultura chichimeca de la zona de Texcoco, debido a lo que estaba descubriendo en las enseñanzas recibidas, hacía que se enamorara más de Dios, tomando un verdadero sentido en su actuar, siendo paciente, bondadoso, nada envidioso, ni jactancioso, tampoco orgulloso (Cfr. 1 Co 13, 4-13).

El acontecimiento Guadalupano no podía suceder sin que Dios pusiera su mirada en alguien como Juan Diego, un hombre limpio de corazón (Cfr. Mt 5,8). Nuestra Madre del cielo reconoce la sencillez de este indio y confía en él para compartir con todo el mundo el mensaje de salvación que traía en su vientre, y quien mejor que el bienaventurado Juan Diego para ser el portavoz para el pueblo mexicano.

Mirar la vida y obra de Juan Dieguito, es mirar un camino de santidad, cercano y posible del cual tanto tú y yo podemos imitar, para mejorar nuestra relación con Dios y con el prójimo. Si en verdad queremos ocupar una de las habitaciones que Dios nos tiene preparadas despojémonos de todo aquello que nos estorba y revistámonos de los dones y carismas ya recibidos. Que a ejemplo de san Juan Diego, Dios vea nuestra sencillez y limpieza de corazón para acoger su misterio redentor y salvador, y que María Santísima de Guadalupe vaya encaminándonos de su mano para lograrlo como lo hizo con el más pequeño de sus hijos Juan Dieguito.

Luis Humberto Saldívar
2do de Teología

04 Dic 2018

HELLO! 1

Parafraseando un refrán, me atrevo a decir: “Dime como te preparas, y te diré que tan importante es para ti esa persona o ese evento que esperas”.

El Adviento, es un tiempo especial, de gozo y alegría que requiere más que una organización de fiestas y posadas.

No hay duda que, después de hacer una invitación a un amigo, familiar o algún ser querido, nos preparamos de la mejor manera para brindar una buena hospitalidad, y que esa persona, “especial” para nosotros perciba el aprecio y la importancia que guarda en nosotros. Mostramos nuestros buenos modales, ponemos los mejores cubiertos, e inclusive nos aseamos para tener una buena presentación. Es muy semejante la experiencia cuando nos enteramos de que alguien importante llegará a visitarnos, pues como mínimo solemos preparar y limpiar el lugar por donde pasará esa visita especial.

Ahora bien, sucede todo lo contrario cuando sabemos que, llegará alguien que nos incomoda, no compaginamos ideas o, simplemente nos cae mal. Con un lenguaje no verbal damos a entender que no disfrutamos de la presencia de ese individuo, podemos incluso no hacer acto de presencia, o evitamos involucrarnos en la plática, y en el peor de los casos solemos ser descorteses, para que la persona se incomode y se retire lo más pronto posible.

Un gesto sencillo, pero que nos puede ayudar a vivir este tiempo de Adviento, es que, durante estas semanas, por medio de la oración hagamos una invitación para que nuestro Señor habite en nuestros pensamientos, sentimientos, sueños, anhelos, en todo nuestro ser. Y si logramos ser consientes de la persona que nacerá esta Navidad, prepararemos bien nuestra vida, aseando y acomodando nuestras acciones y pensamientos; para que Jesús vea cuán importante es para nosotros. Se consciente de como te preparas y descubre que tan importante es para ti esta Navidad.

Luis Rosendo Martínez Cigarroa
2do. de Teología

25 Nov 2018

HELLO! 1

Seguramente has escuchado hablar mucho de mí y haz visto como los otros dicen amarme, la concepción que algunos tienen sobre quien soy y como es mi reino es muy variada. No los culpo.

Los ojos del hombre han visto muchas cosas, buenas y malas; sus relaciones con las autoridades tanto políticas como religiosas no han sido favorables del todo, y han sufrido mucho daño. Yo soy una figura de autoridad, yo soy Rey y por tal motivo la percepción que puedan tener de mí, puede no ser agradable.

En un principio en la historia judía, mi Pueblo pedía un rey, y mi Padre se los concedió, pero obtuvieron reyes con pensamiento de hombre, que si bien algunos fueron grandes reyes, otros hicieron mucho daño al Pueblo de Israel, pero es parte de los riesgos al elegir a alguien que elija por ti. Mi Reino no es de este mundo, y por lo que mi reinado no es igual al de los hombres, no me preocupa darles órdenes e imponer mi voluntad aun sabiendo que les haría un bien, pero los amo demasiado como para coaccionar su libertad.

Mi reinado se basa en el amor y mi juicio es en base a la cantidad de amor que cada uno da a su prójimo. El amor es lo que me movió a mí a dar la vida por ustedes, a entregarme y a amarlos hasta el extremo. Mi reino también consiste en estar con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo yo estoy con ustedes, y en muchas ocasiones me he decepcionado de su indiferencia porque estando enfermo no me visitan, estando hambriento no me dan de comer, estando desnudo no me dan algo para vestir y la indiferencia me hiere.

Se preguntaran que ¿Cómo es posible que no me hubiesen reconocido en estos momentos? Pues han de saber que lo que hacen con los más débiles y los más pequeños, los que más los necesitan, ahí estoy yo, en todos ellos y en ustedes. A los que sean misericordiosos como el Padre lo ha sido con ustedes sepan que en su juicio el amor los premiará, porque al ser misericordiosos sus corazones se asemejan al mío y como yo los amo mucho, al ser semejantes nuestros corazones, no deben temer al juicio del amor.

Ustedes son mi Pueblo y yo soy su Dios y Rey y si su Rey los juzga con el amor, sean semejantes ustedes también, miren, hablen, actúen conforme al amor y serán bienvenidos a mi casa, en la que hay una habitación para cada uno de ustedes.

Mi gracia les basta, Jesucristo Rey del Universo.

Emigdio de Jesús Ochoa.
1o. de Teología.

23 Nov 2018

HELLO! 1

Vocación y castidad, dos palabras que quizá sean fácil de definir, pero en el diario caminar son difícil de escuchar y vivir. Si volteamos a ver a todo lo que ofrece el consumismo y el individualismo, encontramos que estas dos palabras no ofrecen lo que el mundo ofrece.

La vocación ofrece el discernimiento, por el cual entramos en lo más profundo de nuestro ser para reconocernos como hijos amados por Dios, capaces elegir.
La vocación también ofrece entrar en un dialogo personal con Dios, que nos ayuda a descubrir nuestro verdadero camino a la santidad dando una respuesta libre que significará una donación a Dios y a nuestros hermanos.

Junto al don de la vocación, tenemos la castidad, regalo de Dios a la humanidad que nos une a él en la ternura de su amor. Tristemente se cree que la castidad es solo para los padrecitos y las monjitas, esta es una idea absurda pues, aunque están llamados a vivirla no se limita a la continencia por el Reino de los Cielos (eso es el celibato, cosa distinta); la castidad se puede vivir en cada persona, sacerdotes, religiosas, solteros y matrimonios, pues la castidad el recto uso del amor humano.

Podemos finalmente dirigir nuestra mirada a María santísima, un gran ejemplo de la castidad y servicio. Ella que fue inmaculada desde su concepción, nos enseña cómo vivir este don: en el llamado de María, ella responde con una entrega total, tanto que es capaz de autonombrarse la sierva de Dios. La vocación y la castidad, son un llamado a servir al igual que nuestra Madre del Cielo, no con manifestaciones extraordinarias, sino con los pequeños detalles que encontramos las diversas situaciones de la vida. Hoy la Iglesia necesita de cristianos que respondan al llamado de Dios para ser mensajeros de su ternura y de su amor.

Gilberto Pérez Castro (2do. de Filosofía)
Revista San Teófimo No. 139