13 Mar 2017

Al día 13 de marzo del año del Señor 2017, los que conformamos la comunidad formativa del Seminario Mayor de Monterrey, seminaristas y padres formadores, nos reuniremos en torno al curso titulado “Redes Sociales”, cuya finalidad consiste en favorecer contenido y, herramientas convenientes y necesarias que nos permitan llevar el mensaje evangélico a las nuevas periferias sociales de nuestros días.

San Juan Pablo II, Papa, con motivo del tema de la “Nueva Evangelización en la Iglesia” resaltó la importancia de seguir comunicando la Buena Nueva de una manera renovada: “nuevas en sus métodos, pero no en su contenido”. Estas palabras siguen haciendo eco hasta nuestros días, por el gran auge e impulso que han tomado las redes sociales en los diversos ambientes del ser humano. Por tanto, existe la necesidad de encontrar nuevas formas de seguir transmitiendo el tesoro preciado de la fe.

Comunicar el mensaje evangélico implica de todo cristiano el deber de convertirse en una persona cercana con el Pueblo de Dios.  Ante esto, el año pasado, en torno a la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco exhorto a que los medios de comunicación sirvan para difundir “la belleza de la fe”, una belleza que inicia del encuentro con Jesus. Además remarco la importancia que la Iglesia tiene de estar comunicada con lo que acontece en el mundo, de modo especial, que a través dichos medios se facilite su dimensión evangelizadora, esto es, que pueda insertarse en el dialogo con los hombres y mujeres de hoy, para comprender sus expectativas, dudas y esperanzas, haciendo visible una presencia de Iglesia que escucha, dialoga y anima.

El Papa animó a los presentes en la Asamblea a desempeñar esta noble labor sin perder de vista quienes somos: “No tengan miedo de ser esa presencia (de Cristo), llevando consigo su identidad cristiana cuando se hacen ciudadanos de estos ambientes. ¡Una Iglesia que acompaña en el camino, sabe ponerse en camino con todos!”

Tomo estas palabras del Santo Padre, dirigiéndolas a quienes estamos formándonos como futuros pastores del Pueblo de Dios, las cuales nos motivan a comunicar sin perder de vista nuestro origen (Cristo), nuestra identidad (cristianos), y la finalidad de la evangelización (la transmisión de la fe).