se realizó la Eucaristía en el Santuario de Ntra. Sra. de Fátima, para agradecer a Dios el Don de la vida de Mons. Juan José Hinojosa Vela, quien fue llamado a la Casa del Padre el pasado jueves 18 de junio

<Quisiera repetir las palabras que el seminarista que lo vio al final le dijo a Mons. Juan José: “salúdame a Jesús”>, Arzobispo de Monterrey.

Monterrey N.L.- 20 de junio 2015. Este sábado en punto de la una de la tarde se realizó la Eucaristía en el Santuario de Ntra. Sra. de Fátima, para agradecer a Dios el Don de la vida de Mons. Juan José Hinojosa Vela, quien fue llamado a la Casa del Padre el pasado jueves 18 de junio.

Cientos de fieles acudieron a esta celebración para despedir a Mons. Juan José. El Arzobispo de Monterrey Mons. Rogelio Cabrera López presidió la Eucaristía, en la cual estuvo acompañado de sus Obispos auxiliares, Mons. Jorge A. Cavazos Arizpe, Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, Mons. Juan A. Pérez Talamantes, el Obispo emérito de Linares Mons. Ramón Calderón , el Arzobispo de Mérida Yucatán Mons. Gustavo Rodriguez Vega y un numeroso grupo de sacerdotes.

Durante la Homilía de Mons. Cabrera dijo: “La Misión de Mons. Juan José fue decirles con la palabra, con los hechos, con el ejemplo que solo hay un Dios, que solo a Él hay que rendirle culto y adoración, que todo lo demás es secundario, que todo lo demás depende de la verdad primera, el Señor es Dios, Él es el único Señor, no se puede servir a Dios y al dinero, que importante este mandato de Cristo esta enseñanza de Jesús a sus discípulos que debe marcar la vida de todo cristiano y de modo especial nosotros los sacerdotes”.

“Todos los que conocieron a Monseñor saben que el cuido siempre este principio, el principio fundamental de la religión, no pueden servir a Dios y al dinero, ahí hay una disyuntiva, en la que cada uno toma su decisión, Mons. Juan José opto por la primera parte, solo se puede servir a Dios”, apuntó.

Mons. Rogelio resaltó la importancia de ver este acontecimiento a la luz de la fe: “Hermanos y hermanas, me uno a esta alegría de la Iglesia, porque para nosotros como dice San Pablo, estar con Jesús es por mucho lo mejor, nos duele esta despedida, nos da tristeza o ver a quien queremos, pero que importante es mirar con fe estos acontecimientos, por eso en medio de esta pena, por la ausencia de Monseñor a quien tanto queremos. También hoy le decimos al Señor, eso nos basta, nos han bastado estos años de ministerio para que el Señor también desplegara su gracia entre todos ustedes”.

“Ahora vamos a pedirle al Señor, todos somos pecadores, todos ante Dios tenemos que reconocer, nuestros pecados, nuestra pequeñez, nuestra fragilidad, hoy pedimos por él y quisiera repetir las palabras que el seminarista que lo vio al final le dijo a Mons. Juan José, “salúdame a Jesús”, eso es lo que queremos decirle a Monseñor, que nos salude constantemente a Cristo el Señor de nuestras vidas y a María nuestra Madre, añadió”.

Finalmente, el Arzobispo de Monterrey pidió a los presentes no dejar de orar por sus sacerdotes: “No dejen de orar por la Iglesia, no dejen de orar por sus sacerdotes, rueguen por nosotros, esta lucha de fidelidad a Cristo es muy complicada, pero partimos de esta certeza, de esa experiencia de San Pablo que en la debilidad esta la fuerza que Dios es más poderoso que cualquiera, que Cristo es el Señor, que no hay más que un solo Dios, escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, él es el único Señor, oremos por Mons. Juan José y mantengamos ese recuerdo cariñoso de su presencia entre nosotros.

Por. Juan Pablo Vázquez Rodríguez


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