03 May 2017

Inmediatamente al regresar de vacaciones, para continuar con nuestra formación sacerdotal ya en el último “tirón” del semestre, iniciamos el “septenario” en honor a nuestro patrono san José Obrero, lo cual desde mi experiencia ha sido algo totalmente nuevo, pues como alumno del seminario (Menor y Curso Introductorio) ya me había tocado vivir estas fiestas, pero ahora al haber contribuido en la organización de la misma como alumno del Instituto de Filosofía fue totalmente diferente, porque pude ver todo lo que implica una organización de una fiesta patronal (desvelos, plenarios, reuniones, comisiones, etc.) lo cual en un futuro como sacerdotes nos tocará también organizar en las parroquias en las que el Señor nos llame a servir.

Dentro del marco de la fiesta de san José, tuvimos muchos eventos: Eucaristías con sacerdotes invitados, que han colaborado en la formación de los seminaristas; actividades culturales, entre ellas una conferencia con Monseñor José Lizares Estrada, obispo emérito de nuestra Arquidiócesis, quien nos habló, desde su experiencia, de la figura del señor san José; torneos deportivos, entre los cuatro institutos del Seminario de Monterrey (Menor, Curso Introductorio, Filosofía y Teología); y, así mismo, su respectiva convivencia con el fin de propiciar la fraternidad.

Sin duda ha sido una fiesta especial. San José es alguien importante dentro de la historia de la salvación, y también debe ser alguien importante dentro de nuestra formación como futuros pastores del Pueblo de Dios. Nos comentaba el padre Marcos Montealvo en unas vísperas solemnes: “¿Qué aprendió Jesús de san José? Sin duda a rezar, trabajar y ser un hombre de silencio”. Del mismo modo, nosotros que queremos ser “Alter Christus” (otros Cristos) debemos dejar que san José custodie nuestra vocación y nos enseñe también a rezar, trabajar y ser hombres de silencio.

Nos seguimos encomendando a su oración, ya que “¡nosotros trabajaremos porque Jesús y san José trabajaron!”. Estas palabras nos las dirigió nuestro Arzobispo, Monseñor Rogelio Cabrera López durante la homilía de la solemnidad a San José obrero.

José Isabel Hernández Salazar

Primero de Filosofía