Cada año, el Seminario de Monterrey realiza una misión dentro de algunas comunidades de la Diócesis. Durante tres semanas, los seminaristas tenemos la oportunidad de realizar diferentes actividades con los fieles de las comunidades.

Estos últimos tres años, incluyendo la misión que empezamos el 17 de junio del 2018, se han realizado estas misiones con una temática muy característica, “la vocación”, donde las actividades giran en torno a descubrir el llamado que Dios nos da en esta vida, y a que los padres puedan ofrecerle a sus hijos la diversidad de formas de vida dentro de la Iglesia, sea la vida laical, el matrimonio, la vida consagrada o la vida sacerdotal.

En este marco de misiones vocacionales (algunas en la Semana Santa) hemos podido tener presencia en cada una de las doce zonas pastorales que abarcan los treinta y cinco decanatos, es decir, todas las parroquias de la Iglesia de Monterrey.

Para realizar esta misión se han realizado Rosarios, Hora Santas, Misas, y marchas, todas ellas pidiendo por las vocaciones en la Iglesia. También se han realizado visita a enfermos, a colegios, hospitales y otros, para conocer qué, desde donde estamos, podemos ofrecer nuestras dificultades y alegrías por todos aquellos que aún no descubren el llamado de Dios. Incluso organizamos actividades recreativas, como torneos deportivos y caminatas, donde descubrimos que la vocación también incluye un momento de recreación.

Toda esta experiencia de trabajar por las vocaciones me ha mostrado que, Dios siempre llama a todos y en todo momento, y que depende de nosotros preguntarle a Dios que quiere de nosotros; y preguntarnos también a nosotros mismos, si sentimos que nos falta algo en nuestra vida; que responder al llamado a la vocación, no es una tarea fácil.  A todos nos cuesta, pero cuando por fin aceptamos y caminamos hacia ella, descubrimos una gran felicidad que a pesar de los momentos difíciles que podemos pasar, podemos preguntarnos, ¿realmente quiero esto? Y responder “si” con la convicción de sabernos llamados y amados por Dios, con la convicción de que este camino nos hace más plenos.

Seminarista Adrián Alejandro Garza Morales.
2º de Teología