13 Jul 2015

HELLO! 1

El Papa Francisco con los jóvenes en Paraguay

“Las Bienaventuranzas son el plan que Jesús tiene para ustedes jóvenes, nos ayudan a ir contra corriente”, lo dijo el Papa Francisco en el Encuentro con los Jóvenes del Paraguay en el litoral de la Costanera de la bahía de Asunción.

Este domingo, 12 de julio, en su última actividad en Paraguay, el Santo Padre encontró a los Jóvenes con quienes diálogo de modo espontáneo después de haber escuchado algunos testimonios y haber entregado su discurso.

Audio completo de las palabras espontáneas del Santo Padre:

En su discurso entregado, el Pontífice resaltó la valentía de los jóvenes paraguayos y dijo que en los testimonios de los jóvenes se evidenciaron dos claves importantes: los amigos y los retiros espirituales. “Los amigos, dijo el Papa, es de los regalos más grande que una persona, que un joven puede tener y puede ofrecer. Uno de los secretos más grande del cristiano radica en ser amigos, amigos de Jesús. Cuando uno quiere a alguien, le está al lado, lo cuida, ayuda, le dice lo que piensa, sí, pero no lo deja tirado. Los amigos se hacen el aguante, se acompañan, se protegen. Así es el Señor con nosotros. Nos hace el aguante”.

Refiriéndose a los retiros espirituales, el Obispo de Roma afirmó que “San Ignacio hace una meditación famosa llamada de las dos banderas. Describe por un lado, la bandera del demonio y por otro, la bandera de Cristo. Con esta meditación, nos hace imaginar, como sería pertenecer a uno u a otro equipo. Sería como preguntarnos, ¿con quién querés jugar en la vida? Y dice San Ignacio que el demonio para reclutar jugadores, les promete a aquellos que jueguen con él riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán”.

Por otro lado, señaló el Sucesor de Pedro, “nos presenta la jugada de Jesús. No como algo fantástico. Jesús no nos presenta una vida de estrellas, de famosos, por el contrario, nos dice que jugar con él es una invitación, a la humildad, al amor, al servicio a los demás. Jesús no nos miente. Nos toma en serio”.

(Renato Martinez – RV)

Texto del discurso entregado por el Papa Francisco

Queridos jóvenes:

Me da una gran alegría poder encontrarme con ustedes, en este clima de fiesta. Poder escuchar sus testimonios y compartir su entusiasmo y amor a Jesús.

Gracias a Mons. Ricardo Valenzuela, responsable de la pastoral juvenil, por sus palabras. Gracias Manuel y Liz por la valentía en compartir sus vidas, sus testimonios en este encuentro. No es fácil hablar de las cosas personales y menos delante de tanta gente. Ustedes han compartido el tesoro más grande que tienen, sus historias, sus vidas y cómo Jesús se fue metiendo en ellas.

Para responder a sus preguntas me gustaría destacar algunas de las cosas que ustedes compartían.

Manuel, vos nos decías algo así: «Hoy me sobran ganas de servir a otros, tengo ganas de superarme». Pasaste momentos muy difíciles, situaciones muy dolorosas, pero hoy tenés muchas ganas de servir, de salir, de compartir tu vida con los demás.

Liz no es nada fácil ser madre de los propios padres y más cuando uno es joven, pero qué sabiduría y maduración guardan tus palabras cuando nos decías: «Hoy juego con ella, cambio los pañales, son todas las cosas que hoy les entrego a Dios y estoy apenas compensando todo lo que mi madre hizo por mí».

Ustedes jóvenes paraguayos, sí que son valientes.

También compartieron cómo hicieron para salir adelante. Dónde encontraron fuerzas. Los dos dijeron: «En la parroquia». En los amigos de la parroquia y en los retiros espirituales que ahí se organizaban. Dos claves muy importantes: los amigos y los retiros espirituales.

Los amigos. La amistad es de los regalos más grande que una persona, que un joven puede tener y puede ofrecer. Es verdad. Qué difícil es vivir sin amigos.  Fíjense si será de las cosas más hermosas que Jesús dice: «yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre» (Jn 15,5). Uno de los secretos más grande del cristiano radica en ser amigos, amigos de Jesús. Cuando uno quiere a alguien, le está al lado, lo cuida, ayuda, le dice lo que piensa, sí, pero no lo deja tirado. Así es Jesús con nosotros, nunca nos deja tirados. Los amigos se hacen el aguante, se acompañan, se protegen. Así es el Señor con nosotros. Nos hace el aguante.

Los retiros espirituales. San Ignacio hace una meditación famosa llamada de las dos banderas. Describe por un lado, la bandera del demonio y por otro, la bandera de Cristo. Sería como las camisetas de dos equipos y nos pregunta, en cuál nos gustaría jugar.

Con esta meditación, nos hace imaginar, como sería pertenecer a uno u a otro equipo. Sería como preguntarnos, ¿con quién querés jugar en la vida?

Y dice San Ignacio que el demonio para reclutar jugadores, les promete a aquellos que jueguen con él riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán.

Por otro lado, nos presenta la jugada de Jesús. No como algo fantástico. Jesús no nos presenta una vida de estrellas, de famosos, por el contrario, nos dice que jugar con él es una invitación, a la humildad, al amor, al servicio a los demás. Jesús no nos miente. Nos toma en serio.

En la Biblia, al demonio se lo llama el padre de la mentira. Aquel que prometía, o mejor dicho, te hacía creer que haciendo determinadas cosas serías feliz. Y después te dabas cuenta que no eras para nada feliz. Que estuviste atrás de algo que lejos de darte la felicidad, te hizo sentir más vacío, más triste. Amigos: el diablo, es un «vende humo». Te promete, te promete, pero no te da nada, nunca va a cumplir nada de lo que dice. Es un mal pagador. Te hace desear cosas que no dependen de él, que las consigas o no. Te hace depositar la esperanza en algo que nunca te hará feliz. Esa es su jugada, esa es su estrategia. Hablar mucho, ofrecer mucho y no hacer nada. Es un gran «vende humo» porque todo lo que nos propone es fruto de la división, del compararnos con los demás, de pisarle la cabeza a los otros para conseguir nuestras cosas. Es un «vende humo» porque, para alcanzar todo esto, el único camino es dejar de lado a tus amigos, no hacerle el aguante a nadie. Porque todo se basa en la apariencia. Te hace creer que tu valor depende de cuánto tenés.

Por el contrario, tenemos a Jesús, que nos ofrece su jugada. No nos vende humo, no nos promete aparentemente grandes cosas. No nos dice que la felicidad estará en la riqueza, el poder, orgullo. Por el contrario. Nos muestra que el camino es otro. Este Director Técnico les dice a sus jugadores: Bienaventurados, felices los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la justicia. Y termina diciéndoles, alégrense por todo esto (cf. Mt 5,1-12).

¿Por qué? Porque Jesús no nos miente. Nos muestra un camino que es vida, que es verdad. Él es la gran prueba de esto. Es su estilo, su manera de vivir la vida, la amistad, la relación con su Padre. Y es a lo que nos invita. A sentirnos hijos. Hijos amados.

Él no te vende humo. Porque sabe que la felicidad, la verdadera, la que deja lleno el corazón, no está en las «pilchas» que llevamos, en los zapatos que nos ponemos, en la etiqueta de determinada marca. Él sabe que la felicidad verdadera, está en ser sensibles, en aprender a llorar con los que lloran, en estar cerca de los que están tristes, en poner el hombro, dar un abrazo. Quien no sabe llorar, no sabe reír y por lo tanto, no sabe vivir. Jesús sabe que en este mundo de tanta competencia, envidia y tanta agresividad, la verdadera felicidad pasa por aprender a ser pacientes, a respetar a los demás, a no condenar ni juzgar a nadie. El que se enoja, pierde, dice el refrán. No le des el corazón a la rabia, al rencor. Felices los que tienen misericordia. Felices los que saben ponerse en el lugar del otro, en los que tienen la capacidad de abrazar, de perdonar. Todos hemos alguna vez experimentado esto. Todos en algún momento nos hemos sentido perdonados, ¡qué lindo que es! Es como recobrar la vida, es tener una nueva oportunidad. No hay nada más lindo que tener nuevas oportunidades. Es como que la vida vuelve a empezar. Por eso, felices aquellos que son portadores de nueva vida, de nuevas oportunidades. Felices los que trabajan para ello, los que luchan para ello. Errores tenemos todos, equivocaciones, miles. Por eso, felices aquellos que son capaces de ayudar a otros en su error, en sus equivocaciones. Que son verdaderos amigos y no dejan tirado a nadie. Esos son los limpios de corazón, los que logran ver más allá de la simple macana y superan las dificultades. Felices los que ven especialmente lo bueno de los demás.

Liz, vos nombraste a Chikitunga, esta Sierva de Dios paraguaya. Dijiste que era como tu hermana, tu amiga, tu modelo. Ella, al igual que tantos, nos muestra que el camino de las bienaventuranzas es un camino de plenitud, un camino posible, real. Que llena el corazón. Ellos son nuestros amigos y modelos que ya dejaron de jugar en esta «cancha», pero se vuelven esos jugadores indispensables que uno siempre mira para dar lo mejor de sí. Ellos son el ejemplo de que Jesús no es un «vende humo», su propuesta es de plenitud. Pero por sobre todas las cosas, es una propuesta de amistad, de amistad verdadera, de esa amistad que todos necesitamos. Amigos al estilo de Jesús. Pero no para quedarnos entre nosotros, sino para salir a la «cancha», a ir a hacer más amigos. Para contagiar la amistad de Jesús por el mundo, donde estén, en el trabajo, en el estudio, en la previa, por whastapp, en facebook o twitter. Cuando salgan a bailar, o tomando un buen tereré. En la plaza o jugando un partidito en la cancha del barrio. Ahí es donde están los amigos de Jesús. No vendiendo humo, sino haciendo el aguante. El aguante de saber que somos felices, porque tenemos un Padre que está en el cielo.

 

Con información de news.va

09 Jul 2015

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El instituto de la Arquidiócesis de Monterrey, es una institución académica de calidad, en donde se brinda la oportunidad a jóvenes de alcanzar una formación humana y cristiana.

Conscientes de la responsabilidad que tenemos como Iglesia de colaborar en el crecimiento integral de las personas, el Seminario Arquidiocesano de Monterrey emprendió la apertura de la preparatoria para hombres y mujeres que deseen formarse en nuestra institución sin que deban aspirar a la vida sacerdotal o consagrada.

El instituto de la Arquidiócesis de Monterrey, es una institución académica de calidad, en donde se brinda la oportunidad a jóvenes de alcanzar una formación humana y cristiana.

11 Jun 2015

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Futuros Sacerdotes de Monterrey

Con gozo les anunciamos la alegría de nuestro Seminario y de la Arquidiócesis de Monterrey por la ORDENACIÓN SACERDOTAL que con la gracia de Dios, el próximo 15 de agosto en la Basílica de Guadalupe a las 10 am, recibirán por la imposición de manos de Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, nuestros hermanos diáconos:

  1. Francisco Javier Alanís Paez
  2. Sebastián Bautista Vazquez
  3. Ernesto Castillo Torres
  4. Luis Fernando Mejía Zaragoza
  5. Héctor Manuel Robledo Roque

Oremos por ellos, agradezcamos a Dios este regalo que hace a nuestra Iglesia y sigamos pidiendo por el aumento y la perseverancia de las vocaciones sacerdotales.

 

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10 Jun 2015

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Pbro. Juan Carlos Arcq comparte los acontecimientos que Dios ha suscitado en su Iglesia y en el Seminario en estos tiempos

Reciban un sincero y agradecido saludo en Cristo Jesús.

En este espacio deseo presentarme a cada uno de ustedes, para compartir desde la fe, los acontecimientos que la Providencia de Dios ha suscitado en su Iglesia  y en el Seminario en estos tiempos.

Mi nombre es Juan Carlos Arcq Guzmán, tengo 48 años de edad y 17 de ordenado sacerdote. Cursé mis estudios en el Seminario de Monterrey, a donde entré al concluir mi sexto semestre de Arquitectura. A mis 22 años de edad me llamó el Señor a dejar la construcción de casas para dedicarme a construir su Reino. Ya ordenado estuve cuatro años en la Curia trabajando de cerca con mi Arzobispo, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera, en el secretariado de Catequesis y en el Tempo de San Maximiliano María Kolbe. A los cuatro años de ordenado fui invitado a irme de misión a Chiapas donde atendí una parroquia rural que abarcaba dos municipios y 53 comunidades. Estuve 4 años por allá y al regresar el entonces nuevo Arzobispo, Don Francisco Robles Ortega, me pidió iniciar, en el Departamento de Misiones un nuevo proyecto misionero para todas las parroquias: Pueblo de Dios en Misión.

Estando aún en ese proyecto, se me pidió asumir Raza Nueva en Cristo, un proyecto de misión con pandillas. Eran tiempos de mucha violencia (2009 – 2010) cuando fui enviado a las calles a predicar, junto con jóvenes pandilleros la Buena Nueva de Jesús. En aquel entonces no pensé que yo podría sacar adelante dicho proyecto tanto por mis limitaciones personales como por mi estado de salud por el que pasaba en aquel momento. Sin embargo, Dios me dio la fortaleza y sabiduría de su Espíritu para cumplir la misión encomendada formando a pandilleros para ser misioneros.

En mayo del 2013, nuestro nuevo Arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López, me invitó al Seminario para implementar, como encargado del área pastoral y como párroco de San Miguel Arcángel (en Juárez), un proyecto de renovación misionera del Seminario. El objetivo, me dijo el Arzobispo, era lograr que los nuevos sacerdotes salieran con una actitud más misionera y con disponibilidad a ser enviados con alegría a las parroquias más pobres y necesitadas.

Estaba apenas planeando dicho proyecto cuando una nueva sorpresa, totalmente inesperada por mi y por el equipo formador: El Padre Hilario González, fue nombrado Obispo de Linares y un servidor fue nombrado como su sucesor asumiendo el cargo de Rector del Seminario de Monterrey.

Desde el día que fui nombrado en diciembre, mucha gente me ha hablado para saludarme y felicitarme. La verdad me cuesta entender porqué me hablan, ya que algunos lo hacen pensando en que me dieron un “ascenso” en la Iglesia, un “puestazo”; otros comparten su alegría expresando con fe que es la voluntad de Dios. Yo la verdad, lo único que sé, es que, desde que en 1986, a mis 20 años encontré a Jesús vivo y decidí seguirlo sin condiciones, toda encomienda que me han hecho, ya sea como coordinador laico de un grupo de jóvenes o como Rector del Seminario, no es otra cosa sino un paso más en el camino, en el único camino.

En mis convicciones, no existen en la Iglesia “puestos” más importantes a los que debemos aspirar; creo que un servicio es un compromiso de continuar sirviendo a Jesús y seguirle a donde quiera que Él nos lleve, así sea lo que para algunos sería un “descenso”. Lo que mi madre me enseñó y eso es lo que aspiro, es amar y servir a los más pobres, a los excluidos, a los más marginados social y religiosamente.

Ahora no estoy en una parroquia pobre o con pandilleros, pero estoy con muchos jóvenes alegres que desean seguir a Jesús y a ellos soy enviado a servir buscando que no tengan otros intereses, que no aspiren a otra cosa, si no a seguir y amar a Jesús y al pueblo de Dios. Cuando miro sus rostros y sus esperanzas, cuando escucho sus anhelos  y contemplo sus sueños, entonces se que, aunque nunca lo anhelé o esperé, estoy en el lugar que debo estar.

Me encomiendo a sus oraciones y los espero cada primer domingo de Mes en la Misa de bienhechores.

Dios les bendiga.

Atte: Pbro. Juan Carlos Arcq Guzmán

Rector del Seminario de Monterrey.

 

10 Jun 2015

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El 19 de noviembre del 2014, el Papa Francisco nombró Obispo de Linares al sacerdote Hilario González García

La Diócesis de Linares se localiza en la ciudad del mismo nombre en el Estado de Nuevo León en México. Su parroquia sede es la Catedral de San Felipe Apóstol. Al igual que la Diócesis. Al igual que las Diócesis de Saltillo, Tampico, Matamoros, Piedras Negras, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, es diócesis sufragánea de la Arquidiócesis de Monterrey.

La diócesis original de Linares fue erigida en 1766 con territorio de las diócesis de Guadalajara, México y principalmente de Michoacán, mas, desde estos primeros tiempos los obispos preferían residir en Monterrey por razones prácticas, pasando con el tiempo la sede a esa ciudad. La actual diócesis data del 30 de abril de 1963, por bula papal  de Juan XXIII.

El municipio de Linares cuenta con una extensión territorial de 2.445,2 km2 y de acuerdo a los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010 cuenta con una población total de 78,669 habitantes.

El día 19 de noviembre de 2014 se hizo público en la Ciudad del Vaticano, en L’Osservatore Romano, periódico oficial de la Santa Sede, que SS. El Papa Francisco, nombró como nuevo Obispo de Linares al sacerdote Hilario González García, presbítero de la Arquidiócesis vecina de Monterrey, quien se desempeñaba como rector del Seminario de Monterrey.

27 May 2015

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La Alegría en la Familia

Los lazos que se pueden formar en la familia son inigualables.

San Juan Pablo II una vez dijo: “El amor es verdadero cuando crea el bien de las personas y de las comunidades, lo crea y lo da a los demás. Sólo quien, en nombre del amor, sabe ser exigente consigo mismo, puede exigir amor de los demás; porque el amor es exigente”. (Carta a las familias, #14) Consideramos que la manera en que desarrollamos la amistad en nuestra familia siempre tiene como base el amor y el servicio a los demás, aunque en ocasiones sea muy exigente o desgastante, nosotros buscamos expresarlo de múltiples maneras.

La primera forma de expresar nuestro amor y de fortalecer la amistad es por medio de la convivencia, una familia que no se comunica ni convive, es una familia dividida, porque nadie sabe lo que el otro está viviendo. Nosotros procuramos compartir lo que va pasando en nuestras vidas, las experiencias que tenemos, los momentos alegres del día y las dificultades también. Primero escuchamos atentamente, para después poder aconsejar y acompañar.

De igual manera, nos esforzamos para poder estar atentos a las necesidades de los demás y así poder ofrecer un apoyo incondicional. Es reconfortante saber que aunque en ocasiones los amigos puedan fallar y no estar siempre presentes, la familia siempre estará ahí y nunca nos abandonará.

Una verdadera amistad no es la que siempre nos solapa, sino que es la que nos impulsa a ser mejores y a salir de nuestra zona de comfort. Los verdaderos amigos son los que tienen el valor de corregirnos cuando erramos, por eso, en la familia procuramos corregir fraternalmente, por un lado, el que corrige intenta hacerlo de la manera más asertiva y caritativa posible y el que es corregido acepta el consejo sin rencores ni corajes.

Los lazos que se pueden formar en la familia son inigualables, en ningún lado hemos podido encontrar una amistad tan estrecha e íntima como la que se da en la familia. Por eso, creo que la frase del Papa Francisco resume perfectamente lo que hemos querido expresar: “Tener un lugar a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener ambas se llama 10 Bendición”. (Homilía del 27 de diciembre 2014).

27 May 2015

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La Espiritualidad Familiar con un hijo seminarista

Por ellos me consagro…

Hace tiempo que ingresé al Seminario de Monterrey, para mi familia esto ha sido una bendición inmerecida para todos. Nos consideramos creyentes y fieles seguidores del Señor Jesús. Somos una familia muy ordinaria que lucha todos los días por salir adelante y cubrir las necesidades básicas del hogar.

Cuando Daniel Alejandro decidió entrar al Seminario comenzó para nosotros un proceso distinto de vivir la fe. Al principio nuestro padre no aceptó muy gustoso la noticia, quizá y fue el primero en iniciar una nueva forma de relacionarse con Dios, puesto que Él era el único que podía tocar su corazón. Le preguntamos a nuestro hermano si en verdad era lo que él deseaba hacer con la vida que le había sido regalada por Dios. Nos convenció su entusiasmo y alegría con la que llegaba a casa los domingos y nos compartía lo que había hecho en la semana.

Nuestro hermano mayor había vivido un proceso de divorcio civil de su matrimonio y en ese tiempo le brindamos nuestro apoyo y constantemente lo invitábamos a misa para fortalecer su corazón. Tiempo después contrajo matrimonio por la Iglesia católica. Nuestra hermana menor era un adolescente que participaba regularmente en grupos, aunque después de vivir un encuentro con Jesús a sus 18 años notamos en ella una forma distinta de ver la vida.

Cada uno de los miembros de nuestra familia nos ha aportado algo al camino de la fe, sin embargo, nuestra madre que conoció por medio de nuestro hermano seminarista a la Venerable Sierva de Dios, Concepción Cabrera de Armida y la espiritualidad de la Cruz nos ha enseñado a abrazar las cruces de cada día con amor y esperanza. Desde antes que Daniel decidiera seguir a Jesús, ella siempre nos inculcó el amor a la Iglesia y a sus ministros. A respetar y amar a los sacerdotes, rezar por ellos, algo que tanto repetía Conchita Cabrera: “Por ellos me consagro”. Hemos tenido muy de cerca como grandes amigos algunos sacerdotes con los que compartimos los alimentos, algunos nos han dado algún sacramento. Esto ha servido mucho en el crecimiento espiritual de la familia. Nuestros abuelos paternos y maternos nos han inculcado mucho la devoción y cariño a la Santísima Virgen de Guadalupe y al Sagrado Corazón de Jesús, por eso rezamos continuamente el santo rosario y cada mes de diciembre mi abuelo organiza una peregrinación a la Basílica de Guadalupe en Monterrey. Valoramos mucho la peregrinación del Seminario a la cual asistimos cada año y seguimos creciendo esta especial devoción a la Madre de Dios.

Damos gracias a Dios por habernos mirado con amor y misericordia para llamar a un miembro de nuestra familia a la vocación sacerdotal. Oramos por él y por todos sus hermanos seminaristas para que sigan fieles al llamado del Señor, no olvidemos lo importante que es promover las vocaciones en las familias.

Familia Frías Calderón

27 May 2015

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¿Cómo ha sobrellevado la donación de su hijo seminarista a la formación Sacerdotal?

 

¿Cómo ha sobrellevado la donación de su hijo seminarista a la formación Sacerdotal?

La familia es la base de toda vocación incluyendo la vocación a la vida sacerdotal. Doy gracias a Dios por que nos ha concedido la dicha de caminar junto a nuestro hijo, en esta noble y hermosa etapa de su vida en el camino de formación en las diferentes etapas dentro del seminario (Menor, Curso Introductorio, Instituto de Filosofía y ahora Instituto de Teología). Comenta la Sra. Elizabeth Páez de Alanís mamá del Diac. Francisco Javier Alanís Páez.

Recuerdo que en un principio, vivimos momentos especiales y difíciles cuando nuestro hijo nos comentó su deseo de consagrar la vida a Dios a través del sacerdocio. Esta etapa de desprendimiento hacia ese camino de vida, no era lo que nosotros como padres de familia habíamos deseado; sin embargo, ante todo, había que ir descubriendo cual era la voluntad de Dios hacia nuestro hijo. Con el paso de los años dentro de la formación sacerdotal de Francisco Javier, hemos encontrado áreas de oportunidad que trabajamos juntos como familia para ir aceptando el llamado que Dios le concede y a nosotros nos ha dado paz y tranquilidad el ver su crecimiento en las distintas áreas integrales de su vida: física, mental y espiritualmente. Cada una de las metas o retos que se ha ido fijando a través de su formación lo ha hecho con amor, entusiasmo, entrega y paciencia para llegar hasta el cumplimiento de cada una de ellas.

Como familia nos hemos visto fortalecidos al observar como cada una de las comunidades de apostolado en las que ha servido lo han acogido y acompañado y las semillas que han sembrado en nuestro hijo, comienzan a dar sus frutos. llegado hasta este momento de su formación donde casi concluye esta primera etapa de la formación inicial. Esto para nuestra familia ha sido algo muy enriquecedor que nos motiva a consagrarnos junto con nuestro hijo al Servicio del pueblo de Dios. Como resultado, llegamos a descubrir que una familia que vive plenamente la fe para experimentar la entrega gratuita del amor a los demás.

Para nosotros el desprendernos, ha sido un acompañamiento diario y en el cual todos mi esposo, mi hija y una servidora hemos aprendido cosas nuevas y distintitas. El camino no ha sido fácil pero, tomados de las manos de Dios y de la Santísima Virgen María hemos avanzado.

 

Sra. Elizabeth Páez de Alanís

Mamá del Diac. Francisco Javier Alanís Páez.

27 May 2015

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Formamos parte del Seminario de Monterrey

 

Muy queridos hermanos y hermanas que formamos la gran familia del Seminario de Monterrey:

Me gustaría reflexionar de qué modo nosotros, seminaristas y sus familias, empleados, maestros y sacerdotes, formamos o estamos llamados a formar una gran familia del Seminario. Decirlo es muy fácil, pero vivirlo es en verdad un gran desafío que como Rector veo y deseo enfrentar con fe y esperanza. Nuestra realidad como Seminario no escapa de la problemática actual que vive la familia de hoy, como lo explica el Papa Francisco en su Exhortación Evangelii Gaudium: “la familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales.

En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos” (Evangelii Gaudium 66). ¿Qué significa que los vínculos son frágiles? Significa que nuestras relaciones se quiebran, lastiman y destruyen fácilmente.
¿Qué ocasiona esta fragilidad? El mismo Papa explica que es el “individualismo” el que “favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares” (Ibíd 67). El individualismo es la actitud de aislarnos, de no pensar en los demás, de creer que somos auto-suficientes. Es muy probable que esa actitud sea fruto de heridas emocionales que hemos sufrido en nuestra propia familia ya que a veces, aun sin darnos cuenta, hacemos o decimos cosas que lastiman aun a quienes amamos. Imaginemos las heridas interiores cuando hemos sido lastimados por alguien de la familia a quien parece no importarle nuestra vida ya que nos abandonó o simplemente mostró muy poco cariño o interés por lo que nos sucedía. Heridas similares las vivimos cuando, en la Iglesia, no recibimos en momentos difíciles, la atención y buen trato que esperaríamos de un sacerdote.

Eso mismo que sucede en las familias y las parroquias sucede a veces también en el Seminario cuando aun sin pretenderlo, nos lastimamos unos a otros por indiferencia o por actitudes poco fraternas.
¿Somos en verdad una familia? Los discípulos y Jesús en los evangelios, forman en verdad una nueva familia en la fe que no se excluye la familia de sangre: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Pregunta Jesús a quienes le insisten en que su parientes lo buscan, “y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: <¡Ahí están mi madre y mis hermanos! Cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre>” (Mt 12, 49-50). Los formadores en nuestro legítimo deseo de exigir a los futuros sacerdotes disciplina y honestidad, corremos el riesgo de mirar nuestra relación con ellos como “vigilantes” y olvidar que son en verdad nuestros “hermanos menores” y parte de nuestra familia; lo mismo puede suceder al seminarista cuando olvida que el formador, también ha dejado todo por Cristo y que, como sucede con un padre o una madre, aprendemos nuestro papel educador en la práctica cometiendo errores involuntarios. Este tipo de relación familiar que conviene aprender en el Seminario, será la mejor preparación para nuestra relación con el Pueblo de Dios al que serviremos. Así compara el Papa Francisco la relación de un sacerdote con la gente: “El espíritu de amor que reina en una familia guía tanto a la madre como al hijo en sus diálogos, donde se enseña y aprende, se corrige y se valora lo bueno; así también ocurre en la homilía” (ibíd. 139) y en general en las relaciones pastorales del sacerdote con los fieles. Por ello, explica el Santo Padre Francisco, “la acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales… insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2)” (Ibíd 64).

Este es el desafío que enfrentamos en la sociedad, en la Iglesia y en el Seminario: Lograr no sólo vernos como familia, sino construir relaciones fraternas fundamentadas en el Evangelio que nos enseña que tenemos todos un solo Padre y que entre nosotros somos hermanos (Cfr. Mt 23,9). Este es mi sueño, y estoy seguro que es el sueño de muchos seminaristas y formadores: que lleguemos, como familia del Seminario (empleados, maestros, alumnos y formadores), a amarnos fraternalmente y sanar heridas que como toda familia tenemos.

Salgamos sin miedo del individualismo que nos aísla de los vínculos fraternos y superemos, si fuera el caso, el llegar a sentirnos en el Seminario como simples funcionarios o usuarios de la institución.

 

¡Somos una gran Familia en la fe!

¡No nos dejemos robar la fraternidad!

 

Pbro. Juan Carlos Arcq.

Rector del Seminario de Monterrey

27 May 2015

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La familia del Seminario de Monterrey fue llamada para servir

La vida del seminarista es así, rápida, ajetreada, pero llena de momentos de encuentro con Jesús, formándonos para ser mejores personas y servirte a ti, porque esa es nuestra vocación, porque tú te mereces santos pastores.

En el Seminario Arquidiocesano de Monterrey, es nuestra casa y formamos parte de una gran familia, en la que vivimos, crecemos como cristianos y nos formamos como futuros pastores del pueblo de Dios. Y también celebramos las alegrías de los acontecimientos importantes. En el mes de enero, comenzamos el año con los Ejercicios Espirituales, dedicando una semana especial de silencio y encuentro con Jesús, teniendo como expositor a Fray Samuel Franco. El 22 de enero nos unimos al gozo de nuestra Diócesis hermana de Linares, que recibe a su nuevo padre y pastor, Monseñor Hilario González García, quien fue para nosotros, seminaristas, ejemplo de hombre de fe y que nos acompañó durante 18 años en el Seminario de Monterrey, llevando como último cargo la rectoría hasta diciembre del año pasado. Pero enero aún guardaba alegrías para nosotros y no era para menos, pues el sábado 24, nuestro Arzobispo, don Rogelio Cabrera López, celebraba su cumpleaños.

Le acompañamos en el desayuno y de allí a compartir la Eucaristía, junto con nuestros hermanos del seminario menor que recibían la sotana, como signo de compromiso con Dios para formarse en la santidad, para su pueblo. Allí mismo, algunos de nuestros hermanos teólogos recibieron la candidatura a las órdenes sagradas y el ministerio del lectorado; todo esto bajo el maternal manto de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, en su Basílica. En la parte académica, arrancamos la jornada de estudio en honor a Santo Tomás de Aquino, y nos preparamos para culminarlo con un solemne encuentro académico hacia el mes de mayo.

Febrero tiene siempre un lugar especial en el corazón del seminarista ¡es el mes del seminario! Y lo iniciamos con el 5K vocacional, en el que participaron alumnos del seminario y nuestros hermanos que llevan su proceso en Pastoral Vocacional. También tuvimos la oportunidad de celebrar nuestra vocación a la alegría con alumnos de varios colegios católicos de nuestra ciudad, allí compartimos un poco de nuestra vivencia de Jesús y cómo nos había llamado. ¡Hasta la cascarita de futbol nos echamos! Y no podía faltar el contacto afectuoso con aquellos por quienes nos consagramos, visitamos las comunidades parroquiales de la arquidiócesis invitando a la jornada de oración por las vocaciones sacerdotales y animando a aquellos que sientan el mismo llamado que nosotros, al servicio y la alegría. Y como el Papa Francisco nos llama al servicio “La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros” (EG 10), es que acompañamos a nuestros hermanos en el inicio de la cuaresma, en Miércoles de Ceniza, comprometiéndonos junto con ellos, a preparar con esperanza el corazón para la gran fiesta de la Pascua. No sin antes cargar pilas espirituales con nuestro retiro cuaresmal.

Y pues marzo llega aún con fríos pero con todo y eso nos lanzamos el domingo 3 a las instalaciones del seminario menor, al tan esperado Encuentro Sacerdotal, un momento muy ameno en que, entre dinámicas, juegos y temas, varios sacerdotes y seminaristas aclaramos las dudas de aquellos que sienten el llamado de Jesús a seguirle. Además, los días 4 y 5 de marzo, recibimos en el seminario mayor a Mons. Rogelio Cabrera en su visita pastoral, mientras nos preparamos para acudir a las parroquias a impartir los Ejercicios Cuaresmales y también el próximo Retiro de la Opción de nuestros hermanos de Curso Especial y Tercero de Filosofía. ¡Oremos por ellos!

La vida del seminarista es así, rápida, ajetreada, pero llena de momentos de encuentro con Jesús, formándonos para ser mejores personas y servirte a ti, porque esa es nuestra vocación, porque tú te mereces santos pastores.

 

Victor Ángel Rocha Banda.