13 Oct 2015

HELLO! 1

Saludos a todos, soy el seminarista Omar Alejandro Flores Soto, actualmente estoy en mi año de Experiencia Eclesial, en el cual, vivimos durante un año escolar en una parroquia para madurar y fortalecer nuestra vocación hacia el sacerdocio. Estoy sirviendo en la parroquia de Santa Emma en Juárez, NL. con el Párroco el Padre Jaime Dávila Hernández, que también es vicario Episcopal de la Zona 7, el padre Ernesto Ríos Treviño, vicario parroquial y el Diácono Gerardo Saldaña.

Dios me está haciendo vivir experiencias que sólo se pueden ver una vez en la vida de la comunidad, como la construcción del templo parroquial y la creación de nuevas capillas, forjando comunidades para el encuentro de Jesucristo, en especial en la Eucaristía. También estoy ejerciendo mi ministerio de acolitado ayudando en las Misas, celebrando la Palabra, repartiendo la Comunión y apoyando en las actividades parroquiales como: acompañando a los jóvenes, organizando la primera noche mexicana parroquial, novenario Bíblico, promoviendo la devoción del Rosario, preparando la semana de animación misionera y planeando todas las actividades propias de los tiempos litúrgicos que vienen.

Igualmente se me encomendó acompañar a los jóvenes del decanato de Nuestra Señora del Rosario, también conocido como el decanato de Juárez, el cual, está compuesto por nueve parroquias: Santa Emma, Nuestra Señora del Rosario, Cristo Rey, Santísima Trinidad, Santa Clara, San Judas Tadeo, San Juan de los Lagos, San Miguel Arcángel y Nuestra Señora de los Ángeles; todas éstas en el municipio de Juárez NL.

He acompañado a las chavas y a los chavos al encuentro con el Arzobispo, a la jugada del año, a la marcha juvenil vocacional que organiza el centro vocacional, al retiro y peregrinación de monaguillos, al Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en Monterrey. Además, los jueves visito una de las parroquias para dar un mensaje en la Misa y dirijo la Hora Santa. Así mismo hago presencia en las fiestas patronales y cuando me lo piden los acompañó con algún tema, retiro o convivio.

Se organizó la primera marcha juvenil vocacional del decanato de Juárez y hubo una respuesta de un poco más de 100 jóvenes que gritaron por las calles del municipio la alegría de ser de Cristo con cantos, alabanzas, tambores y trompetas. Y ya se está organizando otra marcha, pero ahora con procesión del Santísimo el domingo de Cristo Rey.

Sigamos en oración por todos los jóvenes de la Arquidiócesis de Monterrey, para que Dios ilumine su mente y corazón y puedan escuchar la voz de del Señor y que sean valientes para seguir el camino que Dios propone para que sean felices.

22 Ago 2015

HELLO! 1

En este fin de semana comenzamos en nuestro Seminario de Monterrey la experiencia del apostolado, somos enviados por Jesús a proclamar la buena nueva de Cristo.

El objetivo de nuestro Seminario será el llevar el rostro de un Cristo alegre, disponible, abierto a toda persona que necesita ser acompañada y escuchada; y más en realidades vulnerables donde se experimenta la desigualdad y la injusticia.

El apostolado nos llama a ser profetas en un pueblo que muchas veces se queda callado ante el dolor de la enfermedad, del encierro de las cárceles, de las esquinas de los chavos banda, ante la discriminación por quien tiene una capacidad diferente, o simplemente están excluidos de la dimensión de la fe. Todos compartimos un llamado y este llamado se llama vocación.

Hoy salimos alrededor de doscientos seminaristas con mucha alegría, dispuestos más que a “convencer” a ser partícipes de las grandezas del Reino; a crecer como agentes vocacionales y decirle al mundo que tiene un llamado a la santidad de vida y a la respuesta ante la propuesta de Dios en cada ser humano, salimos los seminaristas con la antorcha prestada por el mismo Jesús a vivir en la caridad y la verdad, a conocer realidades nuevas y renovarnos en la fe.

En esta etapa nos proponemos trabajar en diversas áreas de pastoral de nuestra arquidiócesis; con los enfermos, los encarcelados, con drogadictos, con los chavos banda, con indigentes, los migrantes, etc. Todos estos frentes serán un reto y horizonte para sensibilizarnos en la fe y en la respuesta a un llamado que Dios nos hace, a seguirlo y a estar con Él.

Reto importante también será la vocacionalización de nuestro ejercicio pastoral; todos somos llamados a participar de manera específica en la proclamación del Reino de Dios, y todos compartimos este llamado, un compromiso será que desde nuestra alegría podamos contagiar lo que Dios hace en nosotros, que es formarnos en un corazón sacerdotal.

Hoy salimos los jóvenes que queremos ser sacerdotes, que queremos compartir el llamado al que nos sentimos llamados e incluir a toda persona que Dios nos presente, tal como dice el Papa Francisco “Cristo nos presenta su pueblo para que lo ayudemos en la misión de evangelizar”, este es el reto ayudar a Cristo a evangelizar en el llamado que nos hace.

¡TU PUEDES SER PARTE DE ESTA MISIÓN, ORA POR NOSOTROS Y PARTICIPA DEL PROYECTO DE DIOS!

12 Ago 2015

HELLO! 1

1. ¿Cuándo descubriste tu vocación? Cómo fue?

Mi vocación surge sirviendo en mi comunidad parroquial, en el servicio y la oración descubrí la voz de Dios que me invitaba a seguirle, estando en la facultad decidí pedir mi ingreso al seminario, mi llamado no fue impetuoso como podría esperarse que sea la voz de Dios, sino sosegado, fue despacio permeando en mi alma y en mi corazón, y decidí y decido responder con un sí, como hace diez años sigo respondiendo sí a este plan de amor, un plan que me es propuesto no porque sea el mejor, o el más santo, sino por puro amor y gracia de Dios.

 

2. ¿Qué sentimientos vinieron a ti al momento de aceptar el llamado de Dios a servir como Seminarista?

De miedo e indignidad, de no ser capaz de responder la misión a la cual Dios me llamaba, pero a lo largo de mi formación esos miedos se fueron disipando

 

3. ¿Cómo recibieron tus padres o tu familia, la decisión de Servir a Dios? ¿Recuerdas sus palabras?

Se extrañaron mucho al principio, pero inmediatamente lo aceptaron y me apoyaron.

 

4. ¿Qué significa para ti ser Sacerdote?

Significa una consagración total a Dios, responder su llamado y caminar hacia Él, es consagrarme en el servicio a Dios en su pueblo.

 

5. ¿Hubo algún momento en tu caminar que dudaste de tu vocación? ¿Cómo enfrentaste esto?

No, aunque al principio fue difícil salir de mi casa y entrar en un mundo nuevo, pero gracias a Dios las amistades que fui formando en el seminario me ayudaron a seguir adelante

 

6. ¿Qué retos has enfrentado en la comunidad al transmitir a Dios?

El reto es conmigo mismo, es estar siempre dispuesto a la voluntad de Dios, estar abierto a su voz que guía constantemente a su Iglesia

27 May 2015

HELLO! 1

Un seminarista fuera de su ciudad de origen

Dejando una parte de mí.

En varias ocasiones salí de mi pueblo para pasar rato con los primos, o tener vacaciones. Pero creo que la verdadera aventura empieza cuando decides dejar tu casa por algo más que diversión con tus primos, cuando te decides a probar un nuevo estilo de vida y en mi caso, responder a llamado de Jesús.

Mi experiencia fuera de mi ciudad de origen empieza con el retiro del preseminario en Julio del 2007, aunque fui solo, no tardé en hacer algunos amigos que me acompañaron. Creo que eso es algo importante para quien sale de casa, tener apoyo, sentirte en confianza con quienes te rodean.

El día que “oficialmente” dejé mi ciudad de origen y que entre al seminario fue el 10 de agosto del 2007, acababa de terminar mi secundaria y tenía 14 años han de pensar hacia ustedes mismos “no manches estaba bien chiquito”. Creo que la experiencia de estar fuera de casa ayuda a madurar y no es muy distinta a la de algún joven que estudia fuera su lugar de origen, tienes que aprender a hacer cosas que antes tus papás hacían por ti: Lavar y doblar la ropa, lavar los trastes, hacer el aseo de la casa, cocinar (que gracias a Dios no tuve que aprender). En resumen la casa ayuda a hacerte responsable de los deberes.

Estar fuera me ayudó a darme cuenta de que las cosas que hago no son solo para hacer sentir orgullosos a mis padres, sino que son para mi propio provecho, para mi vida.

En cuanto a mi familia, debo decir que sí los extrañé, sobre todo los primeros meses, siempre esperaba el famoso “fin de mes” donde teníamos la oportunidad de ir un fin de semana a nuestras casas a pasarla con la familia. Creo que los que me extrañaban aún más eran mis familiares, mi hermano, mamá y papá, al igual que primos y tíos que hemos sido muy cercanos. También extrañé a mis amigos, algunos de ellos se enojaban porque no podía ir a sus fiestas, pero me di cuenta que las distancias no son nada para una amistad sincera, ni para el amor que le tengo a mi familia. Pues el lazo que nos mantiene unidos es el amor de Dios.

Sé que la experiencia de salir de casa no es grata para todos. La mayor queja que puedo tener es que no encuentro a nadie que cocine mejor que mamá. Fuera de eso creo que he tenido una linda experiencia fuera de casa, haciendo nuevos amigos, conociendo lugares, crecer. Sin embargo, siempre recuerdo con cariño la tierra que me vio nacer, amigos, familiares, y los lugares en los que estuve con ellos. Todo eso es parte de lo que soy. Mc. 10 28 – 31

 

Juan Alberto Enríquez Valdéz.

27 May 2015

HELLO! 1

Experiencia de un seminarista al estudiar fuera de casa

Creer “en sabiduría y en gracia
ante Dios y ante los hombres”
(Lc 2, 52)

La familia ocupa un lugar importantísimo en nuestro proceso de formación sacerdotal ya que el mismo Jesucristo para creer “en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2, 52) quiso formarse en el seno de una familia humana. Es por esto que en el camino vocacional debemos contar incondicionalmente con nuestras familias. Les hablaré un poco sobre mi familia: Soy el primer hijo del matrimonio de Rogelio Ramírez Hernández y Silvia Gaytán Valdez, tengo un hermano menor que se llama César Eduardo. Somos originarios de Cd. Victoria, Tamaulipas, y ahora ellos se encuentran radicando en esta ciudad. En lo personal, al inicio de mi formación sacerdotal, fue un poco difícil el desprenderme de mi familia ya que nunca habíamos tenido una separación similar. El pensar que ya no viviría con ellos y que compartiría una casa con otros jóvenes que serían muy distintos a mí me daba miedo. En el caso de mis papás esa decisión que había tomado de irme al Seminario la manejaron con mucha responsabilidad y atención. Hubo gran sorpresa y algo de tristeza en mi madre, ya que ella me veía muy entusiasmado en iniciarme en la carrera de la docencia, incluso llegué a inscribirme y presenté examen en la institución a la que iba a entrar. Mi padre, al contrario, fue el que hizo comprender a mi mamá que lo que yo había decidido era porque me sentía seguro y era lo que quería para mi vida. Su apoyo en ese momento me dio mucho ánimo de seguir adelante. En la actualidad hablo con ellos por teléfono, trato de comunicarme cada semana para decirles que me encuentro bien. Siempre a los papás les va tener preocupados el saber que un hijo se encuentra lejos, en ellos abunda el pensamiento de: “¿cómo estará?, ¿la estará pasando bien?, ¿cuándo vendrá a visitarnos?”. Les comparto que cuando yo recién entre al seminario, cuando hablaba con mi madre por teléfono, la notaba muy preocupada, con miedo, dudas, etc. al igual que yo… ahora cuando hablo con mis papás noto en ellos una gran alegría y siento, desde donde están, su apoyo incondicional. Es importante ver que, al igual que Nuestro Señor Jesucristo en su caminar hacia su ministerio, la autoridad de los padres no era un obstáculo para la autonomía. San José y la Virgen María la ejercieron de manera que Jesús pudo llegar hasta ese momento con total conciencia de sí mismo y de su relación con Dios Padre, que por eso, como vemos en el evangelio de Lucas, se queda con ellos y continúa creciendo en el conocimiento de Dios y de su voluntad. Termino con una frase que hace varios años mi promotor vocacional, antes de entrar al seminario me dijo: “Recuerda que en tu camino para ser sacerdote, tu familia es parte de tu proceso, mas no es tu proceso”, y siempre he tratado de renovarlo y yo creo que la distancia nos ha servido para acrecentar ese amor y para fortalecer nuestros lazos en la fe y en la esperanza.

 

Juan Rogelio Ramírez Gaytán.

27 May 2015

HELLO! 1

La experiencia vocacional en la familia de un seminarista

La Familia, elemento importante de la vocación.

San Juan Pablo II decía que, La familia está llamada a ser, por su estructura fundamental, “figura educadora vocacional”, ya que en ella surgen los primeros brotes de toda vocación, y en ella puede encontrar las condiciones adecuadas para su desarrollo. En lo personal a mí me parece que está frase del ahora santo, tiene mucho de verdadero, pues a lo largo de estos años en mi formación en el seminario, he descubierto que el nacimiento de mi inquietud vocacional, aún sin ellos percatarse mucho, surgió en la familia, pues por ejemplo mi mamá fue quien nos enseño que era importante ir a Misa, se preocupaba porque tuviéramos los sacramentos, tal vez después perdió un tanto su cercanía a la iglesia, pero nunca ha  dejado de ser esa mujer bondadosa, que nos ha dado a mis hermanos y a mí un gran testimonio de vida.

Es por eso que durante esta etapa de la formación en el Seminario, he tratado de compartir con ellos mucho de los acontecimientos que he vivido en la formación. También reconocer, que al igual que una parte de mis hermanos seminaristas y Diáconos, para algunos integrantes de mi familia no fue fácil aceptar la decisión que yo había tomado de seguir a Cristo en este camino, sin embargo de todos modos me apoyaron. Han sido muchos momentos importantes los que hemos podido compartir como familia, por ejemplo las convivencias mensuales, el DEPS (Dinámicas de Encuentros para Papás y Seminaristas) al cual tuve la oportunidad de acudir con mi mamá, debido a que mi Papá ya había fallecido antes de que yo entrara en el Seminario.

La verdad que este encuentro fue una gran oportunidad para compartir con mi Mamá el hecho de cómo me sentía llamado por Dios, y como el apoyo de mi familia para mí era muy importante, y a la vez yo pude escuchar cómo se sentía ella, y esto favoreció mucho la forma en que ella fue tomando estos años del Seminario.

Con el tiempo, cuando llegó el momento de la ordenación diaconal, ya la actitud de mi familia era muy distinta a la del principio, y a mí me dio mucho gusto el ver la alegría con la que también ellos recibían la noticia de la ordenación, y la alegría con la que juntos preparamos todos los detalles de tan importante momento. Ahora ya con el apostolado de fin de semana, no siempre hay oportunidad de ir los domingos a la casa, es por eso que ha sido para mí muy importante aprender a valorar los momentos que paso con ellos, tratar de que sean de calidad, y poder seguir compartiendo con ellos todo lo que voy viviendo en el seminario, y a la vez estar al pendiente y escuchar que ellos me compartan lo que van ellos van viviendo en sus trabajos y en la casa. Por último, me gustaría terminar diciendo que un elemento que para nosotros como familia ha sido muy importante, es mantenernos en oración unos por otros, yo oro por ellos, y ellos oran por mí, esto verdaderamente nos ha fortalecido como Familia.

 

Diác. Héctor Manuel Robledo Roque.