04 Mar 2016

HELLO! 1

Por: Héctor Daniel Rosales Vázquez

Devuélveme la alegría de tu salvación. Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva.  Sal. 50,10.19

En el Seminario de Monterrey nos hemos preparado para vivir este tiempo de cuaresma con alegría y el anhelo de renovar el corazón y el espíritu en la misericordia de Dios.

Puede resultar  común pensar que  la cuaresma en el seminario se dé envuelta en cierto rigor externo de obras de mortificación y caras de luto,  la verdad es que no es así, pues se insiste año con año en la necesidad de vivir de manera auténtica y gozosa el camino cuaresmal, es decir: renovar el corazón en la experiencia personal y comunitaria de la  misericordia de Dios. La experiencia de misericordia con Dios no deja lugar para sacrificios externos ni caras de luto; sino la alegría de sabernos amados.

Iniciamos este camino de preparación cuaresmal, hace algunas semanas, una tarde previa al miércoles de ceniza con un retiro espiritual, no sólo como requisito de la formación, sino consientes de la necesidad de encuentro personal con Cristo que nos llama a la conversión del corazón y a caminar en el amor. Este tiempo de diálogo personal y comunitario con Dios, lo guía un sacerdote invitado por el equipo formador del seminario, el sacerdote comparte su experiencia de amor y encuentro con Cristo, acompaña a los seminaristas brindándoles métodos de oración y lecturas que pueden servir como  introducción  a un camino de reflexión sobre la propia vida cristiana y la exigencia que conlleva ser discípulos de Cristo.

El miércoles (llamado de ceniza) tuvimos la celebración de la Eucaristía por la mañana donde se hizo la bendición e imposición de la ceniza. Al terminar el momento de retiro, hacia el medio día, los seminaristas nos preparamos para salir a acompañar a las comunidades parroquiales y a los hermanos enfermos en los hospitales,  para impartir la ceniza dentro de una celebración de la Palabra.

En la formación sacerdotal es de vital importancia que el seminarista experimente de manera personal la misericordia de Dios, sólo de este modo será capaz de llevar la misericordia a los hermanos. La cuaresma es un tiempo especial, es la ocasión perfecta de recordar a los fieles la invitación constante y permanente de Dios a renovarse en su amor, de aquí la necesidad de comunicar esta invitación con el testimonio propio de la vida.

Este tiempo cuaresmal es un momento de mucha esperanza en el caminar de un seminarista, pues al contemplar el fervor y anhelo de la comunidad de recibir las gracias y bendiciones por parte de Dios, se renueva el compromiso alegre de continuar, generoso y firme, en la respuesta al llamado de Jesucristo para servirle en sus hijos muy amados.

Que el Señor Jesús te conceda su paz.

Recen por nosotros.

01 Mar 2016

HELLO! 1

Por: Jesús Pablo Saldívar Castillón, seminarista (1°Teología)

La Iglesia ha entendido el mandato de Jesucristo de “velar y orar” (Cfr. Lc 21,36), como aquel importante precepto que nos mantiene atentos y en espera de la venida del Reino de Dios; y la Sagrada Liturgia va guiando este esperar a través de tiempos o estaciones, que nos ayudan, primeramente, a unirnos a Cristo en su ministerio salvífico, y segundo, a vivir  de manera personal y comunitaria la propia historia de salvación, en la que Dios se hace presente, participando en nuestra historia, incidiendo positivamente nuestra vida, si se lo permitimos.

Y es precisamente en esa libertad y deseo de permitirle a Dios ser parte de nuestra vida (que de suyo es necesario), que en el Tiempo Litúrgico de Cuaresma la Iglesia hace una pausa breve para reflexionar en el papel que juega Dios en su vida, es el momento idóneo para la práctica penitencial de la Iglesia (Cfr. CEC 1438).

La Cuaresma es un tiempo de preparación para la Pascua, y ésta última exige la alegría del saberse salvado por Jesús, pero también una nueva vida en Cristo, vida que se nos da por los méritos del Crucificado, muerto y luego resucitado. Para lograr esto, los fieles cristianos nos preparamos durante cuarenta días, en una especie de desierto personal, que a imitación del de Jesús, pretende catapultarnos hacia un firme propósito de conversión, y el aumento y permanencia de la gracia en nosotros.

Para lograr esto, la Santa Madre Iglesia exhorta a los párrocos (según las prescripciones de sus Obispos) a la organización de “Ejercicios Espirituales” (Cfr. CIC 770), que actúen como momentos pedagógicos para intensificar la escucha de la Palabra y la Oración (SC 109); y en esta sintonía, el Seminario de Monterrey, como miembro de la Iglesia local, participa enviando seminaristas y diáconos a comunidades parroquiales, para ayudar en la preparación de los fieles a la vivencia y celebración del Misterio Pascual.

La experiencia, que para nosotros los seminaristas, ofrecen los Ejercicios Cuaresmales en Parroquia, excede el valor cuantificable. No solo porque nos permite estar con el Pueblo de Dios, al que nos estamos preparando para servir, y vamos aprendiendo a amar al modo de Cristo, conociendo en su misma realidad, sino porque la reflexión propia en torno a la cuaresma y la conversión, nos hace caer en la cuenta de que las charlas y catequesis que preparamos para las comunidades son también para nosotros (incluso, tal vez a los primeros a quienes las dirigimos es a nosotros mismos). El hecho de compartir con la comunidad lo que Dios ha hecho por nosotros, y la respuesta que en gratitud le vamos dando, nos permite que, como futuros consagrados, vayamos configurando nuestro corazón, al modo de Cristo Buen Pastor y Esposo de la Iglesia.

Los Ejercicios Cuaresmales en Parroquia plantean también un reto importante para los seminaristas que, continuando con sus actividades normales, rompen su rutina vespertina para asistir durante una semana a una parroquia o comunidad, y colaborar en ella, llevando la alegría del Evangelio, y la doctrina de la Iglesia. El reto en sí, es vivir lo que se predica: si hablamos de caridad, no debemos faltarla, si predicamos perdón, debemos prodigarlo, si hablamos de conversión, es porque, como dice el dicho popular, “arrieros somos y en el camino andamos”…en el camino andamos… ¡Definitivamente no es tarea sencilla!, pero creemos con certeza que Dios nos auxilia, y su gracia nos anima a vivir todo aquello que Cristo, en conciencia, nos invita; y precisamente la reflexión y las prácticas penitenciales nos ayudan a crecer en esas virtudes, que necesitamos para ser buenos y santos sacerdotes. Y aunque la conversión no es un reto de escasos cuarenta días, sino de toda la vida, en resumidas cuentas, el reto principal es la semilla del testimonio que sembramos, a donde quiera que vayamos.

29 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Edgar Fabián Cruz del Ángel, Experiencia Eclesial en Centro Vocacional

Año con año, durante el mes de febrero se lleva a cabo en nuestra Arquidiócesis de Monterrey la colecta anual del Seminario, la cual solo es una de las actividades que se organizan en favor de la promoción y oración de las vocaciones sacerdotales. En dicho mes se dedicó de manera especial una semana en la que se ha pedido como intención orar por las vocaciones sacerdotales.

Durante los últimos dos fines de semana del mes de febrero, los seminaristas salimos a las diversas comunidades parroquiales a realizar la colecta. En nombre de todos los seminaristas quiero hacer mías las palabras de agradecimiento hacia toda la comunidad de la Arquidiócesis de Monterrey que con su generosidad hacen posible la formación de cada uno de nosotros que hemos sentido el llamado de Dios a consagrar nuestra vida en la vocación sacerdotal, sepan que estar con ustedes hace que en nosotros se vaya formando el corazón de Jesús Buen Pastor. ¡Nuestra vocación es para ustedes! ¡Muchas Gracias!

Por último, con la reciente visita del Papa Francisco a nuestro país sabemos que su testimonio inquietará los corazones de muchos jóvenes que desearán consagrar su vida en una vocación concreta, es por eso, que quisiera invitarles a no dejar de orar por las vocaciones porque tenemos la certeza de que “detrás y antes de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad. Es por esto que Jesús ha dicho: ‘¡Rueguen al dueño de los sembrados –o sea a Dios Padre- que envíe trabajadores para la cosecha!’. Hagamos nuestra la invitación del Papa Francisco que nos hace en este Jubileo Extraordinario de la Misericordia: “Ojalá puedan redescubrir que la vocación cristiana, así como las vocaciones particulares, nacen en el seno del Pueblo de Dios y son dones de la divina misericordia. La Iglesia es la casa de la misericordia y la «tierra» donde la vocación germina, crece y da fruto”.

24 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Alexis de Jesús Hernández Fuentes, seminarista.

El mes de febrero es un tiempo muy especial para nosotros los seminaristas, es el mes del seminario y mes de celebrar  y agradecer por nuestras vidas y nuestro llamado. Cabe recordar que esto no es nuevo, es una fiesta que ha estado en nuestra institución y en la Iglesia que peregrina en Monterrey desde hace años, y éste no es la excepción.

El seminario desde hace ya tiempo ha acudido al Pueblo de Dios a que le ayuden a celebrar este acontecimiento con acciones muy concretas: pidiendo que se unan en oración por el aumento de vocaciones y solicitando ayuda económica para sostener nuestras casas de formación.

Estos días de preparación del día del seminario sirven para motivar a la gente a orar durante toda la semana por las vocaciones sacerdotales y estar preparados para celebrar este gran día, que en este año lo festejaremos en dos fines de semana, 20 – 21 y 27 – 28 de febrero. El primer fin de semana para las parroquias en su mayoría de la zona metropolitana y el segundo fin para las parroquias de la periferia y las más alejadas que pertenecen a nuestra Arquidiócesis.

Bien sabemos todos nosotros que nuestro pueblo atraviesa algunas situaciones difíciles que afectan a nuestra población y principalmente a nuestras familias.  También somos conscientes de la pérdida de valores morales y cristianos, consecuencia de una vida llevada por el egocentrismo y materialismo. Por otro lado aunque muy de la mano a la estas razones tenemos en nuestra Iglesia la escasez de sacerdotes, ¡No nos damos abasto! Ciertamente somos muchos los ciudadanos y muy pocos los que velan por nuestra vida de Gracia.

En mi experiencia esto se debe a la falta de escucha de nuestro pueblo, nuestra ciudad, cómo vamos a pedir que los jóvenes escuchen la voz de Dios si a su alrededor hay muchos otras voces que les dicen ¡ven! Y los distraen de lo verdaderamente importante ¡hacer la voluntad de Dios!

Es cierto que no todos son llamados al sacerdocio, pero si los pocos que lo son no escuchan a dónde vamos a parar. Es aquí donde necesitamos su ayuda en la oración, dice Jesús: pidan obreros a su Mies, ya que es mucha y los trabajadores pocos (Lc 10, 2) y en otra parte dice que el Señor va a dar lo que necesitan si no se cansan de pedir (cfr. Lc 11, 5-13), por esto pidamos al Señor arduamente por los jóvenes inquietos para que sepan escuchar, por nosotros los seminaristas para seguir perseverando y por los sacerdotes para que el Señor haga fecundo su apostolado.

Queremos jóvenes valientes, pidamos jóvenes valientes.

¡Feliz día del seminario!

19 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Diác. Juan Reynaldo Díaz Castillo

Tengo la bendición de participar en la Pastoral Penitenciaria de Monterrey, específicamente en el penal del Topo Chico, junto con otros hermanos que durante toda la semana brindan su servicio pastoral. Ha sido una experiencia muy especial, pues el Señor me permite verlo a través de la mirada que clama misericordia de los internos.

Desgraciadamente esta semana pasada ocurrió la tragedia que ya la mayoría conoce, donde 49 internos perdieron la vida por una riña en el interior del penal. Lo que quisiera compartirles es una pequeña reflexión.

Hay muchas opiniones acerca de lo ocurrido, unas tantas en preocupación por los familiares dolientes que perdieron un ser querido en el incidente, otras acerca de la situación de seguridad de los penales, también hay opiniones indiferentes que les da lo mismo si murieron 1 o 49.

Yo no tengo familiares dentro del penal, y aún así sentía incertidumbre por todo lo ocurrido, tenia la duda de los que están mas cerca de las actividades de la capilla estaban bien o cómo se encontraban. No imagino el dolor de los familiares que si tienen a un ser querido cumpliendo una condena. El no saber si sus hijos estaban bien o aparecían en la lista de nombres de los fallecidos.

No necesito padecer el dolor directamente para tener compasión y misericordia. Nos deberían de dolor cada perdida humana, cada hijo de Dios que se pierde, nos debería de importar, más cuando perdemos un alma del pueblo de Dios. No me toca a mi juzgar los actos de los demás, me toca ayudar a mi hermano, y sobre todo al hermano necesitado, al rechazado y marginado.

Ahora nos toca orar por sus almas, por sus seres queridos, por quien dejaron hijos e hijas, por esos que la sociedad no supo mostrarles un camino de compasión. Un ejemplo de conversión.

17 Feb 2016

HELLO! 1

Por: José Luis Morán Becerra, seminarista (3º Filosofía)

En el mes de febrero, como ya es tradición, en el Seminario de Monterrey celebramos, junto con las distintas comunidades parroquiales de nuestra Arquidiócesis, el día del Seminario y la Colecta Anual. Pero previamente dedicamos una semana (“Semana de oración por las vocaciones sacerdotales”), en común oración con el Pueblo de Dios, para pedirle al Dueño de la mies que nos conceda la perseverancia a aquellos jóvenes seminaristas que estamos viviendo en las distintas casas de formación (Menor, Curso Introductorio, Filosofía y Teología), y la fortaleza y fidelidad a los sacerdotes, que por Su amor y misericordia, nos ha concedido.

Por ello, para llevar a cabo esta comunión de oración a todas las comunidades parroquiales se les envía un subsidio para que cada día de la semana, durante la oración universal, oren, juntos con nosotros, por las siguientes intenciones:

  • Lunes: En este día, oramos por los jóvenes con inquietud a la vida sacerdotal.
  • Martes: por todos nosotros, los seminaristas del Seminario de Monterrey.
  • Miércoles: por los sacerdotes jóvenes de nuestra Arquidiócesis.
  • Jueves: por los sacerdotes que ejercen su ministerio sacerdotal en parroquia y/o sirven en pastorales específicas.
  • Viernes: por los sacerdotes ancianos y enfermos.
  • Sábado: por los Obispos.

Entonces, tú que formas parte de alguna comunidad parroquial, ¿de qué modo puedes participar durante esta semana?

Orando, y mucho, por cada uno de los seminaristas que actualmente nos estamos formando dentro del Seminario, y por los sacerdotes que sirven en nuestra Arquidiócesis. Tal vez conozcas a alguno de ellos, algún sacerdote o seminarista, ya sea por ser familiar o amigo tuyo, o por haberlo conocido en alguna actividad, o porque es tu parroquiano. Ponlo en tus oraciones. Y, también, te hago la invitación para que participemos juntos en las Misas, especialmente de esa semana, ofreciendo tus intenciones por cada uno de nosotros. Tu oración, en nuestra formación y ministerio, es valiosísima.

A nombre de mis hermanos seminaristas, agradecemos infinitamente tu oración, porque estamos seguros que, de manera sencilla, sigues pidiendo y hablándole a Dios por nosotros. Ah, y recuerda esto: la oración es mutua, tú oras por nosotros y nosotros oramos por ti. ¡Muchas gracias!

12 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Edgar Alvarado, seminarista.

-Padre, padre. ¿Por qué usa vestido?
-No soy padre, soy seminarista.
-Si padre, pero ¿por qué usa ese vestido negro?
-No se llama vestido, se llama sotana, y es mi uniforme de seminarista.
-¡Qué chido padre! Cuando sea grande yo también quiero ser sacerdote para usar sutana.
-Sotana, se llama sotana.

Esta conversación, palabras más palabras menos, sucedió hace cuatro años en un salón de segundo de primaria, en un colegio cuyo nombre prefiero no mencionar. Diálogos como éste, o al menos muy parecidos, suceden año tras año en la visita a colegios que el Seminario de Monterrey realiza en diferentes instituciones educativas de nuestra Arquidiócesis. Esta actividad consiste en que los seminaristas, tanto del Seminario Mayor como del Menor, visiten los colegios católicos, salón por salón, y compartan su testimonio vocacional.

Esto se realiza en el contexto del día del Seminario, celebración en la que, durante el mes de febrero, los seminaristas tienen contacto con diferentes personas y realidades, con las que comparten el llamado que Dios les ha hecho para seguirlo, en la vocación sacerdotal. Precisamente la visita a los colegios es una oportunidad para compartir este llamado con niños, adolescentes y jóvenes que estudian en escuelas de inspiración cristiana, desde el grado de kínder, pasando por primaria, secundaria e incluso preparatoria y facultad.

En esta experiencia, cada seminarista visita los salones de clase, y da a conocer la forma en la que Dios lo llamó a la vocación sacerdotal, llamado al que está respondiendo por medio de la formación en el Seminario. Así, los seminaristas dan a conocer su proceso vocacional, y algunos detalles de lo que es la vida en el Seminario; esto con el objetivo de que los alumnos conozcan cómo se forma un futuro sacerdote, y con la intención de que si alguno siente inquietud por esta vocación pueda acercarse y pedir información para iniciar un proceso de acompañamiento. Igualmente, esta actividad tiene como propósito motivar a los alumnos de colegios a orar por las vocaciones sacerdotales, especialmente en este mes del Seminario.

Al finalizar este momento de compartir, suele darse un espacio para preguntas y respuestas, en el que los alumnos pueden preguntarle a los seminaristas cualquier duda o inquietud. Es aquí donde los momentos chuscos suceden, ya que la creatividad de los niños y jóvenes es muy grande. Las preguntas van desde un ¿qué comen los seminaristas? hasta un ¿por qué no se pueden casar? otras dudas muy comunes son: ¿qué hacen en un día normal?, ¿cuántos años están encerrados?, ¿así se visten todo el día?, ¿ven a sus familias? etc, etc, etc.

Sin lugar a dudas esta experiencia es muy rica ya que, además de los momentos chuscos, se da la posibilidad de orar, convivir y reflexionar con jóvenes estudiantes. Y es que, compartir la vida y la vocación con otras personas nos permite renovar este llamado, y contagiarlo a otros hermanos nuestros.

Sigamos orando por las vocaciones sacerdotales en este mes del Seminario, en el que celebramos que Dios sigue llamando a jóvenes valientes a ser santos por medio del sacerdocio.

09 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Víctor Ángel Rocha Banda, seminarista.

“Rema hacia adentro del lago y echen las redes para pescar” (Lc 5,4).

El Centro Vocacional de Monterrey, integrado por sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, buscamos siempre el bien de los jóvenes, que encuentren ellos el camino hacia la santidad. Para ello se ofrecen retiros como herramienta para que descubran lo que Dios tiene preparado para sus vidas.

El Encuentro Vocacional Sacerdotal es, precisamente, una herramienta, un espacio en el cual jóvenes de nuestras comunidades parroquiales que sienten la inquietud por la vida sacerdotal, jóvenes muy cercanos a nosotros, tal vez un hermano nuestro, amigo, primo o vecino, puedan encontrar una respuesta a lo que están buscando, puedan dar el primer paso para discernir lo que Dios tiene para ellos.

La cita que hemos escogido como base es del Evangelio de Lucas, “Rema hacia adentro del lago y echen las redes para pescar” (Lc 5,4). Estas son las palabras que dice Jesús a Pedro, en su primer Encuentro; que versículos antes, ellos estaban lavando las redes, puesto que estuvieron toda la noche intentando pescar y no consiguieron nada, pero, Jesús los invita confiar en él, para que más adelante se dé lo que conocemos como la pesca milagrosa.

En este contexto preparamos el Encuentro Vocacional Sacerdotal, que año con año se prepara con esmero, esfuerzo y alegría vocacional para cada uno de estos jóvenes. Queremos que sea verdaderamente un Encuentro con Aquél que los llama; que, escuchando el testimonio bíblico de los apóstoles y el testimonio de los apóstoles de hoy, es decir, los sacerdotes, confíen plenamente en Jesús que les dice: remen hacia adentro del lago, que no teman que yo los haré pescadores de hombres (cfr. Lc 5, 10).

Para este espacio vocacional somos muchos los que colaboramos, entre ellos: seminaristas, laicos, y de manera especial los sacerdotes y Obispos de nuestra diócesis, que tienen un papel importante al acercarse a los jóvenes y compartir su encuentro con Aquél que los llamó y como ven el rostro misericordioso de Dios en su ministerio, en contexto al Año Jubilar de la Misericordia.

Hay que destacar que no se queda solo en el retiro, sino que, se ofrece llevar el proceso vocacional, que consiste en: retiros, entrevistas, círculos vocacionales y fraternidad con aquellos que también sienten la misma inquietud.

Dios nos llama a la vida, a una vocación específica y a la santidad. Pidamos a Dios por este encuentro, por los jóvenes que participaron, para que así descubran su vocación y lleguen a la meta que es la santidad.

¡Oremos y trabajemos por las vocaciones!

05 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Adrián Alejandro Garza Morales, seminarista.

El día de hoy, 6 de febrero, será un día muy especial para los jóvenes que cursan en el seminario menor de Monterrey ya que, en la Basílica de la Purísima recibirán, de las manos de sus padrinos, familiares y amigos, la sotana negra y la banda azul propias del seminarista. La sotana es un signo muy propio del seminarista peor no sólo es un signo que lo identifica, sino que en cierto grado expresa su ser, su afán de querer consagrar su vida al servicio de Dios a través de los demás.

¿Alguna vez te has preguntado qué significa la sotana? La sotana que portan los seminaristas también es llamado “hábito talar” es decir, vestidura a manera de traje que llega a los talones y desde el siglo XVI es de color negra. Sotana, viene de la palabra latina “subtana” de “subtu” que quiere decir lo que se pone por debajo, ya que encima de ella van las vestiduras litúrgicas como el roquete, la cota y el alba.

Portar la sotana es un signo público de nuestra entrega y servicio a Dios, es un signo de humildad y de moderación en nuestro vestir, es un recordatorio permanente de llevar una vida de santidad. La banda que la ciñe es signo de nuestro carácter y de nuestra entereza por cumplir con la voluntad de Dios por encima de nuestras preferencias. El color azul recoge nuestras esperanzas (las de todos los seminaristas) de, algún día, llegar a abrazar el estado clerical, además de significar el inconfundible amor hacia la Virgen María, inmaculada desde su concepción. Por su parte el alzacuello les recordará mantener erguida su cabeza, de jamás deprimirse, ni avergonzarse o entristecerse de esta distinción que Dios hace de cada uno de nosotros.

La sotana puede llegar a verse como un trozo de tela negra que portan los seminaristas, pero es más que eso, más allá de las apariencias la sotana es nuestro recuerdo vivo de saber que tenemos que dejar todo por el reino de los cielos, que debemos de abandonarnos a nosotros mismos y ser capaces de ir por los más necesitados, de ir hacia los que necesitan descubrir el rostro misericordioso de Dios

Aún recuerdo el día que use la sotana por primera vez, fue un momento muy importante en mi vocación. Recuerdo a mis papás, a mi párroco y a mis amigos en esa celebración y ese recuerdo me ayuda a entender que mi vocación está al servicio de los demás, no sólo es mía, es un don que Dios me regala tanto a mi como a su pueblo.

29 Ene 2016

HELLO! 1

Dominik Kustra, polaco. Teólogo y pedagogo. Misionero seglar. Comunicador católico. Vive en España donde  trabaja en la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre. Ha visitado más de 60 países conociendo la realidad de la Iglesia y de los cristianos perseguidos.

Eugenio Barroso: ¿Qué es “Ayuda a la Iglesia que Sufre”?

Dominik Kustra: Es una Fundación de la Santa Sede que desde 1947 está apoyando a los católicos más necesitados y perseguidos a causa de su fe. Hoy realizamos proyectos pastorales, de evangelización y de emergencia en unos 150 países del mundo. México, es un país que ya está aportando su ayuda a las Iglesias de otros países pero a la vez sigue siendo receptor de nuestra ayuda. Este es el signo que la Iglesia es Universal, que no se cierra sino está construyendo puentes de solidaridad. Toda la información podemos encontrar en www.ayudaalaiglesiaquesufre.mx

Eugenio Barroso: El Santo Padre nos ha pedido este mes orar por los perseguidos en Medio Oriente, ¿podría contarnos qué están experimentando los cristianos allá?

Dominik Kustra: No es la primera vez que el Papa Francisco pide la oración y la ayuda a los cristianos del Oriente Medio. Es un tema de primera urgencia y el Santo Padre está bien informado de esta realidad. Los cristianos de Siria e Irak pasan hoy por un auténtico calvario, sus vidas corren peligro. El grupo terrorista “El Estado Islámico” está sembrando mucho odio hacia los cristianos de todas denominaciones y otras minorías religiosas. La ONU denuncia que los jihadistas están crucificando, decapitando y enterrando vivos a los cristianos. Les obligan a convertirse al Islám, abandonar sus casas, pagar los impuestos muy altos. Ante esta situación los cristianos huyen para salvar sus vidas y poder mantener su fe. Solo en Irak en los últimos años el numero de los cristianos ha disminuido de un millón setecientos mil a 180 mil.

Eugenio Barroso: ¿Como viven hoy en día la fe cristiana en Medio Oriente?

Dominik Kustra: A pesar de las amenazas, violaciones y secuestros de las mujeres cristianas, asesinatos su fe sigue muy fuerte. No se rinden, no pierden la esperanza. La firmeza de fe de los cristianos perseguidos impacta a cualquiera. Cuando estuve en Irak, pregunté a una familia si culpan a Dios por todas las desgracias que les están pasando, respondieron: “¿Culpar a Dios? Nunca! Dios precisamente está presente en el sufrimiento”. En otra ocasión pregunté a una mujer anciana: “Y si el Estado Islámico llega aquí… ¿Usted no tiene miedo morir?”. Respondió con toda sinceridad: “Cristo murió por mi y por mis pecados hace dos mil años. Si ahora yo debo morir por Él pues bendito sea Dios…” A los cristianos del Oriente Medio les mantiene la oración diaria, el rosario, la Eucaristía y el acompañamiento continúo de sus sacerdotes.

Eugenio Barroso: En México tuvimos una persecución a principios del siglo pasado donde el gobierno persiguió nuestra fe en lo que conocemos como la Guerra Cristera. ¿En qué consiste la persecución de nuestra fe, es por parte del gobierno? ¿Cómo empieza? ¿En qué países ocurre?

Dominik Kustra: La persecución y discriminación religiosa existe hoy en 82 de 196 países del mundo. Es un dato bastante llamativo y preocupante. Hay persecución religiosa causada por los gobiernos comunistas como en Corea del Norte o China. Sin embargo, la mayor persecución está provocada por los grupos religiosos extremistas (Al Qaeda, Estado Islámico, Boko Haram). En muchas ocasiones este odio hacia los cristianos tiene el fondo en los intereses políticos, territoriales, económicos, en el comercio de armas y de seres humanos. La religión les sirve únicamente como tapadera de otro tipo de intereses.

Creo que Ustedes, los mexicanos, entienden mejor que nadie esta realidad. México ha sufrido mucho por el amor a Cristo, por lo tanto hoy puede responder con más eficacia a las necesidades de nuestros hermanos que sufren.

Eugenio: Barroso: ¿Qué están haciendo estos hermanos nuestros para mantenerse a salvo?

Dominik Kustra: Muchos organismos internacionales  de ayuda humanitaria han dejado de ayudarles. Los cristianos, en concreto, cuentan únicamente con la ayuda que llega de otras comunidades católicas del extranjero. Comen, reciben medicamentos y ropa, pueden vivir más dignamente gracias a nuestra generosidad. Somos su única esperanza. En la zona que visité hace unos meses, en Kurdistán iraquí, viven unos 120 mil cristianos en las tiendas de campaña o edificios que no terminaron de construirse. Donde están, se les ofrece la protección militar pero nunca se pueden sentir a salvo. Si los islamistas son capaces de provocar un atentado en Francia o Inglaterra pues mucho más en las zonas tan cercanas. Atacan con misiles y se inmolan dentro de los templos cristianos, provocando muertes de los inocentes. Un cristiano iraquí o sirio, cuando va a la Misa, siempre arriesga su vida.

Eugenio Barroso: En la prensa internacional reportan cierto rechazo por parte de los países europeos a quienes escapan esta situación desde hace algunas semanas, ¿Sigue ocurriendo?

Dominik Kustra: Cada día llegan a Europa nuevos refugiados de las zonas del conflicto. Nuestra obligación, como cristianos, es acogerles y apoyarles en todo. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado a quién recibimos. No podemos pecar de “buenismo” y acoger a todos sin ningún criterio y control. Los medios alarman que los terroristas amenazan con enviar a Europa miles de refugiados, provocar el caos e islamizar al continente europeo. Otros medios denuncian que el Estado Islámico ha robado 3.800 pasaportes en blanco y está mandando a sus miembros camuflados entre los refugiados. Éste fenómeno lo bautizó la prensa como “el Caballo de Troya”. Según mi opinión, la solución del problema migratorio no es acoger a miles de refugiados sirios sino solucionar el problema de guerra en su propio territorio para que no tengan que huir de allí. La paz es la única solución razonable.

Eugenio Barroso: ¿Qué podemos hacer nosotros?

Dominik Kustra: Lo principal es nuestra oración por los cristianos perseguidos. La oración fervorosa, diaria, llena de fe y esperanza, puede cambiar el mundo y los corazones de los que la persiguen. No lo olvidemos. Recemos en la casa, incluyamos esta intención durante la oración de los fieles en la Misa, organicemos las vigilias de oración y la Hora Santa por los cristianos perseguidos.

La segunda cosa es formar conciencias: nunca voy a rezar por algo que desconozco. No actuemos ante la persecución de los cristianos como el Pilato, no volteemos la mirada al otro lado y no nos lavemos las manos fingiendo como si no fuera nuestro asunto. Allí, mueren seres humanos, nuestros hermanos en la fe son asesinados…

Por lo último, seamos solidarios, seamos generosos. De nuestros donativos dependen sus vidas. No importa si doy diez pesos o diez mil pesos, importa que los doy de corazón y sin esperar nada en cambio. Es lo correcto, es lo cristiano…