24 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Alexis de Jesús Hernández Fuentes, seminarista.

El mes de febrero es un tiempo muy especial para nosotros los seminaristas, es el mes del seminario y mes de celebrar  y agradecer por nuestras vidas y nuestro llamado. Cabe recordar que esto no es nuevo, es una fiesta que ha estado en nuestra institución y en la Iglesia que peregrina en Monterrey desde hace años, y éste no es la excepción.

El seminario desde hace ya tiempo ha acudido al Pueblo de Dios a que le ayuden a celebrar este acontecimiento con acciones muy concretas: pidiendo que se unan en oración por el aumento de vocaciones y solicitando ayuda económica para sostener nuestras casas de formación.

Estos días de preparación del día del seminario sirven para motivar a la gente a orar durante toda la semana por las vocaciones sacerdotales y estar preparados para celebrar este gran día, que en este año lo festejaremos en dos fines de semana, 20 – 21 y 27 – 28 de febrero. El primer fin de semana para las parroquias en su mayoría de la zona metropolitana y el segundo fin para las parroquias de la periferia y las más alejadas que pertenecen a nuestra Arquidiócesis.

Bien sabemos todos nosotros que nuestro pueblo atraviesa algunas situaciones difíciles que afectan a nuestra población y principalmente a nuestras familias.  También somos conscientes de la pérdida de valores morales y cristianos, consecuencia de una vida llevada por el egocentrismo y materialismo. Por otro lado aunque muy de la mano a la estas razones tenemos en nuestra Iglesia la escasez de sacerdotes, ¡No nos damos abasto! Ciertamente somos muchos los ciudadanos y muy pocos los que velan por nuestra vida de Gracia.

En mi experiencia esto se debe a la falta de escucha de nuestro pueblo, nuestra ciudad, cómo vamos a pedir que los jóvenes escuchen la voz de Dios si a su alrededor hay muchos otras voces que les dicen ¡ven! Y los distraen de lo verdaderamente importante ¡hacer la voluntad de Dios!

Es cierto que no todos son llamados al sacerdocio, pero si los pocos que lo son no escuchan a dónde vamos a parar. Es aquí donde necesitamos su ayuda en la oración, dice Jesús: pidan obreros a su Mies, ya que es mucha y los trabajadores pocos (Lc 10, 2) y en otra parte dice que el Señor va a dar lo que necesitan si no se cansan de pedir (cfr. Lc 11, 5-13), por esto pidamos al Señor arduamente por los jóvenes inquietos para que sepan escuchar, por nosotros los seminaristas para seguir perseverando y por los sacerdotes para que el Señor haga fecundo su apostolado.

Queremos jóvenes valientes, pidamos jóvenes valientes.

¡Feliz día del seminario!

19 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Diác. Juan Reynaldo Díaz Castillo

Tengo la bendición de participar en la Pastoral Penitenciaria de Monterrey, específicamente en el penal del Topo Chico, junto con otros hermanos que durante toda la semana brindan su servicio pastoral. Ha sido una experiencia muy especial, pues el Señor me permite verlo a través de la mirada que clama misericordia de los internos.

Desgraciadamente esta semana pasada ocurrió la tragedia que ya la mayoría conoce, donde 49 internos perdieron la vida por una riña en el interior del penal. Lo que quisiera compartirles es una pequeña reflexión.

Hay muchas opiniones acerca de lo ocurrido, unas tantas en preocupación por los familiares dolientes que perdieron un ser querido en el incidente, otras acerca de la situación de seguridad de los penales, también hay opiniones indiferentes que les da lo mismo si murieron 1 o 49.

Yo no tengo familiares dentro del penal, y aún así sentía incertidumbre por todo lo ocurrido, tenia la duda de los que están mas cerca de las actividades de la capilla estaban bien o cómo se encontraban. No imagino el dolor de los familiares que si tienen a un ser querido cumpliendo una condena. El no saber si sus hijos estaban bien o aparecían en la lista de nombres de los fallecidos.

No necesito padecer el dolor directamente para tener compasión y misericordia. Nos deberían de dolor cada perdida humana, cada hijo de Dios que se pierde, nos debería de importar, más cuando perdemos un alma del pueblo de Dios. No me toca a mi juzgar los actos de los demás, me toca ayudar a mi hermano, y sobre todo al hermano necesitado, al rechazado y marginado.

Ahora nos toca orar por sus almas, por sus seres queridos, por quien dejaron hijos e hijas, por esos que la sociedad no supo mostrarles un camino de compasión. Un ejemplo de conversión.

17 Feb 2016

HELLO! 1

Por: José Luis Morán Becerra, seminarista (3º Filosofía)

En el mes de febrero, como ya es tradición, en el Seminario de Monterrey celebramos, junto con las distintas comunidades parroquiales de nuestra Arquidiócesis, el día del Seminario y la Colecta Anual. Pero previamente dedicamos una semana (“Semana de oración por las vocaciones sacerdotales”), en común oración con el Pueblo de Dios, para pedirle al Dueño de la mies que nos conceda la perseverancia a aquellos jóvenes seminaristas que estamos viviendo en las distintas casas de formación (Menor, Curso Introductorio, Filosofía y Teología), y la fortaleza y fidelidad a los sacerdotes, que por Su amor y misericordia, nos ha concedido.

Por ello, para llevar a cabo esta comunión de oración a todas las comunidades parroquiales se les envía un subsidio para que cada día de la semana, durante la oración universal, oren, juntos con nosotros, por las siguientes intenciones:

  • Lunes: En este día, oramos por los jóvenes con inquietud a la vida sacerdotal.
  • Martes: por todos nosotros, los seminaristas del Seminario de Monterrey.
  • Miércoles: por los sacerdotes jóvenes de nuestra Arquidiócesis.
  • Jueves: por los sacerdotes que ejercen su ministerio sacerdotal en parroquia y/o sirven en pastorales específicas.
  • Viernes: por los sacerdotes ancianos y enfermos.
  • Sábado: por los Obispos.

Entonces, tú que formas parte de alguna comunidad parroquial, ¿de qué modo puedes participar durante esta semana?

Orando, y mucho, por cada uno de los seminaristas que actualmente nos estamos formando dentro del Seminario, y por los sacerdotes que sirven en nuestra Arquidiócesis. Tal vez conozcas a alguno de ellos, algún sacerdote o seminarista, ya sea por ser familiar o amigo tuyo, o por haberlo conocido en alguna actividad, o porque es tu parroquiano. Ponlo en tus oraciones. Y, también, te hago la invitación para que participemos juntos en las Misas, especialmente de esa semana, ofreciendo tus intenciones por cada uno de nosotros. Tu oración, en nuestra formación y ministerio, es valiosísima.

A nombre de mis hermanos seminaristas, agradecemos infinitamente tu oración, porque estamos seguros que, de manera sencilla, sigues pidiendo y hablándole a Dios por nosotros. Ah, y recuerda esto: la oración es mutua, tú oras por nosotros y nosotros oramos por ti. ¡Muchas gracias!

12 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Edgar Alvarado, seminarista.

-Padre, padre. ¿Por qué usa vestido?
-No soy padre, soy seminarista.
-Si padre, pero ¿por qué usa ese vestido negro?
-No se llama vestido, se llama sotana, y es mi uniforme de seminarista.
-¡Qué chido padre! Cuando sea grande yo también quiero ser sacerdote para usar sutana.
-Sotana, se llama sotana.

Esta conversación, palabras más palabras menos, sucedió hace cuatro años en un salón de segundo de primaria, en un colegio cuyo nombre prefiero no mencionar. Diálogos como éste, o al menos muy parecidos, suceden año tras año en la visita a colegios que el Seminario de Monterrey realiza en diferentes instituciones educativas de nuestra Arquidiócesis. Esta actividad consiste en que los seminaristas, tanto del Seminario Mayor como del Menor, visiten los colegios católicos, salón por salón, y compartan su testimonio vocacional.

Esto se realiza en el contexto del día del Seminario, celebración en la que, durante el mes de febrero, los seminaristas tienen contacto con diferentes personas y realidades, con las que comparten el llamado que Dios les ha hecho para seguirlo, en la vocación sacerdotal. Precisamente la visita a los colegios es una oportunidad para compartir este llamado con niños, adolescentes y jóvenes que estudian en escuelas de inspiración cristiana, desde el grado de kínder, pasando por primaria, secundaria e incluso preparatoria y facultad.

En esta experiencia, cada seminarista visita los salones de clase, y da a conocer la forma en la que Dios lo llamó a la vocación sacerdotal, llamado al que está respondiendo por medio de la formación en el Seminario. Así, los seminaristas dan a conocer su proceso vocacional, y algunos detalles de lo que es la vida en el Seminario; esto con el objetivo de que los alumnos conozcan cómo se forma un futuro sacerdote, y con la intención de que si alguno siente inquietud por esta vocación pueda acercarse y pedir información para iniciar un proceso de acompañamiento. Igualmente, esta actividad tiene como propósito motivar a los alumnos de colegios a orar por las vocaciones sacerdotales, especialmente en este mes del Seminario.

Al finalizar este momento de compartir, suele darse un espacio para preguntas y respuestas, en el que los alumnos pueden preguntarle a los seminaristas cualquier duda o inquietud. Es aquí donde los momentos chuscos suceden, ya que la creatividad de los niños y jóvenes es muy grande. Las preguntas van desde un ¿qué comen los seminaristas? hasta un ¿por qué no se pueden casar? otras dudas muy comunes son: ¿qué hacen en un día normal?, ¿cuántos años están encerrados?, ¿así se visten todo el día?, ¿ven a sus familias? etc, etc, etc.

Sin lugar a dudas esta experiencia es muy rica ya que, además de los momentos chuscos, se da la posibilidad de orar, convivir y reflexionar con jóvenes estudiantes. Y es que, compartir la vida y la vocación con otras personas nos permite renovar este llamado, y contagiarlo a otros hermanos nuestros.

Sigamos orando por las vocaciones sacerdotales en este mes del Seminario, en el que celebramos que Dios sigue llamando a jóvenes valientes a ser santos por medio del sacerdocio.

09 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Víctor Ángel Rocha Banda, seminarista.

“Rema hacia adentro del lago y echen las redes para pescar” (Lc 5,4).

El Centro Vocacional de Monterrey, integrado por sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, buscamos siempre el bien de los jóvenes, que encuentren ellos el camino hacia la santidad. Para ello se ofrecen retiros como herramienta para que descubran lo que Dios tiene preparado para sus vidas.

El Encuentro Vocacional Sacerdotal es, precisamente, una herramienta, un espacio en el cual jóvenes de nuestras comunidades parroquiales que sienten la inquietud por la vida sacerdotal, jóvenes muy cercanos a nosotros, tal vez un hermano nuestro, amigo, primo o vecino, puedan encontrar una respuesta a lo que están buscando, puedan dar el primer paso para discernir lo que Dios tiene para ellos.

La cita que hemos escogido como base es del Evangelio de Lucas, “Rema hacia adentro del lago y echen las redes para pescar” (Lc 5,4). Estas son las palabras que dice Jesús a Pedro, en su primer Encuentro; que versículos antes, ellos estaban lavando las redes, puesto que estuvieron toda la noche intentando pescar y no consiguieron nada, pero, Jesús los invita confiar en él, para que más adelante se dé lo que conocemos como la pesca milagrosa.

En este contexto preparamos el Encuentro Vocacional Sacerdotal, que año con año se prepara con esmero, esfuerzo y alegría vocacional para cada uno de estos jóvenes. Queremos que sea verdaderamente un Encuentro con Aquél que los llama; que, escuchando el testimonio bíblico de los apóstoles y el testimonio de los apóstoles de hoy, es decir, los sacerdotes, confíen plenamente en Jesús que les dice: remen hacia adentro del lago, que no teman que yo los haré pescadores de hombres (cfr. Lc 5, 10).

Para este espacio vocacional somos muchos los que colaboramos, entre ellos: seminaristas, laicos, y de manera especial los sacerdotes y Obispos de nuestra diócesis, que tienen un papel importante al acercarse a los jóvenes y compartir su encuentro con Aquél que los llamó y como ven el rostro misericordioso de Dios en su ministerio, en contexto al Año Jubilar de la Misericordia.

Hay que destacar que no se queda solo en el retiro, sino que, se ofrece llevar el proceso vocacional, que consiste en: retiros, entrevistas, círculos vocacionales y fraternidad con aquellos que también sienten la misma inquietud.

Dios nos llama a la vida, a una vocación específica y a la santidad. Pidamos a Dios por este encuentro, por los jóvenes que participaron, para que así descubran su vocación y lleguen a la meta que es la santidad.

¡Oremos y trabajemos por las vocaciones!

05 Feb 2016

HELLO! 1

Por: Adrián Alejandro Garza Morales, seminarista.

El día de hoy, 6 de febrero, será un día muy especial para los jóvenes que cursan en el seminario menor de Monterrey ya que, en la Basílica de la Purísima recibirán, de las manos de sus padrinos, familiares y amigos, la sotana negra y la banda azul propias del seminarista. La sotana es un signo muy propio del seminarista peor no sólo es un signo que lo identifica, sino que en cierto grado expresa su ser, su afán de querer consagrar su vida al servicio de Dios a través de los demás.

¿Alguna vez te has preguntado qué significa la sotana? La sotana que portan los seminaristas también es llamado “hábito talar” es decir, vestidura a manera de traje que llega a los talones y desde el siglo XVI es de color negra. Sotana, viene de la palabra latina “subtana” de “subtu” que quiere decir lo que se pone por debajo, ya que encima de ella van las vestiduras litúrgicas como el roquete, la cota y el alba.

Portar la sotana es un signo público de nuestra entrega y servicio a Dios, es un signo de humildad y de moderación en nuestro vestir, es un recordatorio permanente de llevar una vida de santidad. La banda que la ciñe es signo de nuestro carácter y de nuestra entereza por cumplir con la voluntad de Dios por encima de nuestras preferencias. El color azul recoge nuestras esperanzas (las de todos los seminaristas) de, algún día, llegar a abrazar el estado clerical, además de significar el inconfundible amor hacia la Virgen María, inmaculada desde su concepción. Por su parte el alzacuello les recordará mantener erguida su cabeza, de jamás deprimirse, ni avergonzarse o entristecerse de esta distinción que Dios hace de cada uno de nosotros.

La sotana puede llegar a verse como un trozo de tela negra que portan los seminaristas, pero es más que eso, más allá de las apariencias la sotana es nuestro recuerdo vivo de saber que tenemos que dejar todo por el reino de los cielos, que debemos de abandonarnos a nosotros mismos y ser capaces de ir por los más necesitados, de ir hacia los que necesitan descubrir el rostro misericordioso de Dios

Aún recuerdo el día que use la sotana por primera vez, fue un momento muy importante en mi vocación. Recuerdo a mis papás, a mi párroco y a mis amigos en esa celebración y ese recuerdo me ayuda a entender que mi vocación está al servicio de los demás, no sólo es mía, es un don que Dios me regala tanto a mi como a su pueblo.

28 Ene 2016

HELLO! 1

Por: André Alejandro Múzquiz Salazar

Santo Tomás de Aquino patrono de los estudiantes, ha sido quizá el pensador cristiano más influyente. Este gran santo redescubrió los tesoros de la filosofía antigua en especial la aristotélica utilizando esta para explicar mediante la razón realidades de fe, creando así una relación entre fe y razón, teología y ciencia.

En el Seminario estudiamos en los primeros años la filosofía, que nos ayuda a entender diversas realidades desde la razón (que es limitada) además de servirnos para adquirir una estructura y términos que adopta la teología. Los últimos 4 años de nuestra formación estudiamos teología fundamentada en la revelación para adentrarnos en el misterio de Dios.

Santo Tomás de Aquino nos enseña, que debemos tener ese deseo de buscar la verdad, esforzándonos en nuestro estudio utilizando los dones que Dios nos da para desarrollar nuestro intelecto y así poder responder a las necesidades del Pueblo de Dios.

Cada año, celebramos una jornada académica en torno a la fiesta de Santo Tomás de Aquino para reflexionar sobre algún aspecto en concreto de nuestra realidad, a través de esto aprendemos formación nos ayuda a entender situaciones concretas de nuestra vida y de la sociedad las cuales debemos afrontar e iluminar con la Palabra de Dios para aportar caminos que nos guíen a enfrentarlos.

Este año el tema de nuestra jornada será la reflexión sobre la Evangelii Gaudium, documento realizado por el Papa Francisco que nos invita a vivir de forma alegre y radical, siendo capaces de salir de nuestras comodidades y anunciar el evangelio con la alegría que este lleva por sí mismo.

27 Ene 2016

HELLO! 1

Por: Luis Alfonso Irene Brion, seminarista. (1º de Filosofía)

Después de un tiempo de descanso y de convivencia con la familia, celebrando el misterio de la Navidad, terminamos las vacaciones de diciembre y regresamos al Seminario. Nos incorporamos de nuevo a nuestras actividades, para seguir en el camino de formación para el sacerdocio.

Necesitamos volver constantemente nuestra mirada a Aquel que nos amó primero, por eso como primera actividad tenemos una herramienta que nos ayuda a entrar en nosotros mismos para encontrar a Dios en el sagrario de nuestro corazón: los ejercicios espirituales.

En el Instituto de Filosofía se llevaron a cabo del 4 al 8 de enero y fueron impartidos por el Padre Enrique Arias, de la Orden Franciscana de los Hermanos Menores, apoyado por todo un equipo de laicos del movimiento de Alvernia. El tema de los ejercicios fue la misericordia de Dios.

Nos hablaron de Dios que es Padre de misericordia y de todo consuelo. Nos dijeron que, a veces, hay cosas que evitan que experimentemos el amor de Dios al máximo: una imagen deformada de Dios, una imagen familiar dañada y la vida de pecado. También vimos que la encarnación de Jesucristo es la manifestación del amor de Dios Padre, y nos invitaron a meditar en el misterio de la cruz, identificar cuál era la nuestra y ofrecérsela a Dios.

Por otra parte, tuvimos la gracia de hacer una confesión general con varios sacerdotes franciscanos invitados, mientras adorábamos a Jesús en la Eucaristía. Hicimos, además, una actividad en la cual nos teníamos que lavar los pies unos a otros, yendo con aquellos con los que tuviéramos alguna rencilla, para perdonar, o para demostrarle afecto a alguno de los hermanos.

Tuvimos, entre las actividades menos formales y espirituales, la oportunidad de ver dos películas: Los miserables y Hotel Rwanda. Esto con el fin de analizar la vivencia de los personajes y ver cómo vivían la misericordia.

En general, puedo decir que fue una experiencia muy buena, una gran oportunidad para avivar nuestra relación con Dios y así poder empezar, llenos de alegría por sabernos amados por el Señor, nuestras demás actividades en el Seminario, teniendo bien presente que, como dice san Pablo: “Dios es rico en misericordia” (Cf. Ef 2,4).

15 Dic 2015

HELLO! 1

Existe una criatura en la que el diálogo entre la libertad de Dios y la libertad del hombre se realiza de modo perfecto, de manera que las dos libertades puedan actuar realizando plenamente el proyecto vocacional; una criatura que nos ha sido dada para que en ella podamos contemplar un perfecto designio vocacional, el que debería cumplirse en cada uno de nosotros.

¡Es María, la imagen salida del designio de Dios sobre la criatura! Es, en efecto, criatura como nosotros, pequeño fragmento en el que Dios ha podido verter todo su amor divino; esperanza que nos ha sido dada para que mirándola, podamos también nosotros aceptar la Palabra a fin de que se cumpla en nosotros.

María es la mujer en la que la Santísima Trinidad puede manifestar plenamente su libertad electiva. Como dice San Bernardo comentando el mensaje del ángel Gabriel en la anunciación: « Esta no es una Virgen encontrada en el último momento, ni por casualidad, sino que fue elegida antes de los siglos; el Altísimo la predestinó y se la preparó ».Y San Agustín ya había escrito mucho antes: « Antes que el Verbo naciese de la Virgen, El ya la había predestinado como su madre ».

María es la imagen de la elección divina de toda criatura, elección hecha desde la eternidad y totalmente libre, misteriosa y amante. Elección que, normalmente, va más allá de lo que la criatura puede desear para sí: que le pide lo imposible y le exige sólo una cosa: el valor de fiarse.

Pero la Virgen María es también modelo de la libertad humana en la respuesta a esta elección. Ella es la muestra de lo que Dios puede hacer cuando encuentra una criatura libre de acoger su propuesta. Libre de pronunciar su « sí », libre de encaminarse por la larga peregrinación de la fe, que será también la peregrinación de su vocación de mujer llamada a ser Madre del Salvador y Madre de la Iglesia. Aquel largo viaje se concluirá a los pies de la cruz, con un « sí » todavía más misterioso y doloroso que la hará ser plenamente madre; y, después, también en el cenáculo, donde engendra y sigue todavía hoy engendrando, con el Espíritu, la Iglesia y cada vocación.

María, en fin, es la imagen perfectamente realizada de la « mujer », perfecta síntesis del alma femenina y de la creatividad del Espíritu, que en Ella encuentra y escoge la esposa, virgen madre de Dios y del hombre, hija del Altísimo y madre de todo viviente. ¡En Ella cada mujer encuentra su vocación de virgen, de esposa, de madre!

 

Fuente: María, madre y modelo de cada vocación, Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiásticas, 1997

12 Dic 2015

HELLO! 1

Por: Roberto Sergio García Garza, seminarista.

Una madre nunca se cansa de cuidar a sus hijos.

En el Seminario de Monterrey celebramos, a lo largo del año, una rica variedad de fiestas dedicadas a la reverente veneración de Nuestra Madre del Cielo: la Virgen María.

Entre ellas, una de las más importantes es la que celebramos en este mes de Diciembre: la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Todos nosotros sentimos un aprecio especial por la Guadalupana y esto quizá se debe al cariño profundo arraigado en el corazón de cada mexicano por aquella mujer que los trajo al mundo: su madre.

Cuando nuestra madre cumple años, organizamos una gran fiesta en el hogar. No faltan los mariachis, la música alegre y comida en abundancia (comida que en muchas ocasiones es preparada por la misma festejada), así mismo con Nuestra Madre del Cielo. En el Seminario, año con año, organizamos una gran fiesta para la Virgen de Guadalupe agradeciendo sus cuidados e intercesión.

Las mañanitas a la Virgen, la danza de los ‘matlachines’ y el chocolate caliente después de la Celebración de la Misa son elementos característicos de nuestra fiesta. Lo que hacemos es lo que cualquier hijo considerado desea hacer por su madre: agradecer sus desvelos y cuidados, corresponder a su amor siempre atento. Es una fiesta espiritual que a todos nos llena de alegría.

Aunque los hijos seamos rebeldes, las madres nunca se cansan de cuidarnos y de escucharnos en tiempos de dificultad. En el Seminario, festejamos a nuestra Madre del Cielo y hacemos propias las palabras que María le dirigió a Juan Diego en el Tepeyac: “Porque yo soy vuestra Madre misericordiosa, de ti, y de todos los hombres que viven unidos en esta tierra, y de todas las personas que me amen, los que me hablen, los que me busquen y en los que en mí tienen confianza. Allí les escucharé sus lloros, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores”.

Mi experiencia en estas fiestas guadalupanas es semejante a lo que experimento cuando visito mi casa en vacaciones. Comer la comida de mamá, escuchar sus consejos y saberme siempre cuidado por ella. María de Guadalupe es la madre amorosa que, en estas fechas y todos los días, cuida de nuestros pasos. Como San Juan Diego, nosotros también sintámonos abrazados por esta Madre amorosa que siempre está al pendiente de nuestras necesidades porque una madre nunca se cansa de cuidar a sus hijos.