23 May 2016

HELLO! 1

Por: Diác. Juan Reynaldo Díaz Castillo

Todo seminarista espera con mucha alegría y esperanza la respuesta final de su formación, “el ser aceptado para el Orden Sacerdotal”. Es una noticia que esperamos alrededor de 10 años, después de clases y exámenes, apostolados, disciplina, etc.

Cumplir con los requisitos que nos pide la Iglesia para poder solicitar este santo sacramento.

Luego de que el equipo formador, realizara los debidos escrutinios, estos resultados fueron entregados al Señor Arzobispo Mons. Rogelio Cabrera, y era por parte de él que recibiríamos la tan esperada noticia.

Un día uno de nuestra generación se topó con Monseñor Rogelio, y como es peculiar de nuestro Pastor, el siempre está atento nos pregunta nuestro estar. Y para pronto le mencionó este diácono “pues muy emocionados por recibir nuestra respuesta”. Y es así como el Arzobispo nos dio fecha para darnos la noticia. Nos esperaba en su casa el domingo 8 de mayo de 2016, a las 5:00 p.m.

Todo ese fin de semana fue muy emocionante, una larga espera para el domingo, pero cual era la prisa si ya habíamos esperado tantos años de formación. Llegamos a su casa alrededor de las 4:30 p.m. tomamos asiento en la sala, platicamos un rato con Monseñor Rogelio y unos invitados, y muy puntual se retira para ir a su oficina y preparar nuestra entrevista.

La entrevistas estaban marcadas cada 15 minutos, aunque alguno nos tardamos un poquito más porque nos gusta la plática. Cada uno iba bajando y nos comunicaba su alegría de lo que el Señor Arzobispo y él charlaron acerca de su ordenación, cada uno tuvo diferentes temas, pero eso si, a todos nos preguntaba “¿Quieres ser ordenado presbítero?”, y con mucha alegría cada uno de nosotros respondía.

Después de las entrevistas y nuestras respuestas, tuvimos un momento de convivencia con nuestro Pastor, muy amablemente nos brindo los alimentos de esa cena, entre risas y pláticas disfrutábamos de tan gran noticia. Al término de nuestra cena ya para retirarnos nos dio la fecha, hora y lugar de nuestra ordenación sacerdotal, 15 de agosto de 2016 a las 6:00 p.m. en la Basílica de Guadalupe.

Así es que los 10 diáconos a ordenarse este día esperamos contar con su presencia, pues esta fiesta es una fiesta para todos, es un sacramento que se comparte con toda la Iglesia de Monterrey.

17 May 2016

HELLO! 1

Por: Sergio Arturo Almanza Arredondo, seminarista.

La kermesse de este año se llevó a cabo los días 14 y 15 de mayo en el Seminario Menor que se encuentra ubicado en San Pedro Garza García. El objetivo de la kermesse fue agradecer al pueblo de Dios por todo su apoyo y entrega que ha tenido con el Seminario de Monterrey.

En dicha kermesse se llevaron a cabo varias actividades: obra de teatro, juegos mecánicos, juegos de azar, puestos de comidas, eventos culturales, etc. La obra de teatro de este año le correspondió realizarla al Instituto de Teología con el nombre de “Memorias de un buen samaritano” y dicha obra invitó a todas las personas a no tener miedo de preguntarle a Dios sobre su voluntad para cada una de ellas y, para los jóvenes especialmente, que no tengan miedo de tener un proceso vocacional llevando a cabo las obras de misericordia. Esta obra consistió en cuatro presentaciones: sábado 14, una presentación a las 5:00p.m., y otra a las 8:00p.m., de igual manera el domingo 15.

Los juegos mecánicos y de azar fueron parte de la atracción de la gente de esta kermesse junto con las diferentes comidas que se ofrecieron, por ejemplo: hamburguesas, tacos, enchiladas, como un puesto de snack. También algunos eventos culturales como danza, ministerios de música, fueron de ayuda para que las personas que asistieron este año a la kermesse pudieran disfrutar de lo mejor esos momentos.

La kermesse siempre es un grato evento donde se puede convivir en familia y agradecer a Dios por todos los beneficios que Él ha concedido a su pueblo.

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16 May 2016

HELLO! 1

Por: Jesús Pablo Saldívar Castillón, seminarista (Primero de Teología)

La fiesta de Pentecostés es, desde tiempos de Jesús, una de las tres celebraciones religiosas principales (Ex 23,14ss) de los que creen en Yahvé como único Dios y salvador. En un principio era la llamada fiesta de las primicias, de las semanas, o bien pentecostés, en la que los judíos subían a Jerusalén a agradecer a Dios por el final de la cosecha de trigo, y más tarde se le añadió el recuerdo de la promulgación de la Ley en el Sinaí, es decir, la alianza de Dios con su pueblo. Luego los primeros cristianos redimensionaron esta fiesta con la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y María, que es lo que actualmente, celebramos.

Pero no se trata solo de la venida del Paráclito que Jesús había prometido, hay un elemento verdaderamente cristiano que pasa a veces desapercibido, pero que sin él, los seguidores del camino, la verdad y la vida no seriamos los mismos: el valor de la comunidad.

Este elemento no es para nada nuevo, ni netamente cristiano, pero sí le es fundamental. Las fiestas son para reunirse como comunidad y recordar, en este caso, la providencia de Dios, su paso por nuestra vida, y de manera concreta celebrar alegremente todo lo que Dios hace día con día en nuestro vivir. Los judíos así lo celebraban, reuniéndose en Jerusalén, para que de este modo, todos juntos como el pueblo elegido de Dios, alabaran al único Dios verdadero que jamás los ha abandonado.

El texto de los Hechos de los Apóstoles hace hincapié precisamente en eso, pues comienza diciendo “al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos”. Esa es parte de la esencia del cristianismo, estar reunidos. Para los primeros cristianos el aspecto comunitario era de gran valor, pues también dice el libro de los Hechos, que los cristianos se mantenían constantes en la comunión y tenían precisamente todo en común (Cfr. Hech 2,42ss).

Nosotros los cristianos del siglo XXI, seguimos, de acuerdo a la tradición apostólica, celebrando ese signo de unidad, porque eso significa ser Iglesia: estar reunidos como asamblea de Dios. Incluso, desde el origen de la palabra, ya nos hace referencia a ello, pues Iglesia viene del griego ekklesía que significa “llamar de afuera”, y remite al kahal hebreo que es la congregación del Pueblo de Dios, señalando, a los que se integran y componen el grupo de personas, que, como dice en Hechos, se reúnen con un mismo objetivo: estar con Dios.

En el Seminario, este elemento de la comunidad es crucial para la formación. Los seminaristas vivimos en comunidad: todos los días estudiamos, comemos, jugamos, descansamos, siempre juntos; y Pentecostés no es la excepción. Este año nos reunimos todos los seminaristas en la casa del Seminario Menor para celebrar el envío del Espíritu Santo, que nos ha hecho experimentar el llamado de Dios. Así al presentar la tradicional obra de teatro, nos sirve de pretexto para la convivencia y fraternidad comunitaria. Somos el nuevo kahal de Dios.

Vivamos pues esta fiesta comunitaria, donde celebramos el nacimiento de la Iglesia, precisamente como eso: un solo pueblo alegre, y así se cumplirá lo que dice Jesús: “para que sean uno como nosotros somos uno” (Jn 17,22).

13 May 2016

HELLO! 1

Por: Reynaldo Lázaro, seminarista.

“Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe” (1 de Corintios 15, 14). Estamos en un tiempo privilegiado, lleno de gozo y alegría por la Resurrección del Señor, que nos trae vida en abundancia. Este año jubilar de la Misericordia y toda nuestra vida, se nos invita a vivir como verdaderos testigos de la Resurrección. Salir al encuentro de nuestros hermanos y ser promotores de gracia, misericordia y vida.

Tenemos que ir al encuentro profundo con el rostro misericordioso de Cristo, poder contemplar su mirada, su rostro y su cuerpo sufriente a través de nuestros hermanos en condiciones más vulnerables. Aún y cuando experimentemos nuestra flaqueza humana, un sentimiento de impotencia ante el sufrimiento y el dolor de los demás, busquemos ser testigos de misericordia por la gracia y el amor de Dios. El encuentro con nuestros hermanos más débiles, debe ser una experiencia de la misericordia de Dios. Contemplar a cada uno de los hermanos es contemplar a Cristo viviendo su Pasión, Muerte y Resurrección. Participar y vivir el triduo pascual en cada uno de ellos: en los enfermos, los indigentes, los ancianos, los niños, los muchachos en rehabilitación, etcétera; tenemos que comportarnos como un verdadero prójimo y traspasar las barreras de la indiferencia y acercarnos a sanar y cubrir las heridas, teniendo una mirada contemplativa y una obra activa de misericordia para ellos.

Debemos dejar aún lado nuestro egoísmo y no encerrarnos en nuestra propia experiencia de Resurrección, tenemos que ser verdaderos testigos y ser como los primeros discípulos del Señor Jesús: “dar a conocer lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos… se los anunciamos ahora” (1 Jn 1, 1-3). Hoy en día, muchos hermanos nuestros están pasando por momentos de sufrimiento y dolor; son momentos en que se unen a la Pasión y Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Nosotros como discípulos y seguidores del Señor Jesús, debemos estar atentos a la voz de Dios que nos habla a través del dolor y del sufrimiento de nuestros hermanos. Debemos acompañarlos en su pasión, siendo misioneros de misericordia y testigos de la Resurrección. Llevémosles aliento, esperanza, caridad y la vida plena transmitida en Cristo Jesús. “Porque la Misericordia del Señor es eterna, aleluya” (Salmo 135).

06 May 2016

HELLO! 1

Por: Departamento de Comunicación

Es poco el espacio para agradecer a los más de 600 Colaboradores Voluntarios quienes día a día con oración y tiempo hacen posible la formación y manutención de los jóvenes seminaristas que han dado el SÍ a Dios como respuesta a la Vocación Sacerdotal.

A pie, en camión, con lluvia, sol o en la enfermedad, mes a mes los Colaboradores salen de su rutina para recolectar casa por casa los donativos de los más de 15 mil bienhechores que se han inscrito para ayudar al sostenimiento y manutención de los seminaristas. Se valen del apoyo de sus hijos, nietos o esposos para cumplir con el compromiso de fe y entrega a Dios.

Gracias a ellos ha sido posible mantener viva nuestra Iglesia, con profundo agradecimiento el Seminario de Monterrey pide cada día a Dios por ustedes, en especial por quienes el 4 de mayo celebraron 30 años de servicio.

A manera de agradecimiento y celebración Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de la Arquidiócesis de Monterrey, ofició una misa de acción de gracias en su honor así mismo les entregó como reconocimientos a los festejados diplomas, cirios y una cruz (asignada para los papás de los seminaristas ordenados).  El evento se llevó a cabo en el Seminario Menor en San Pedro Garza García.

En 30 años han sido parte de:

Formación y manutención alumnos 30 generaciones de seminaristas

336 Diáconos Ordenados

303 Sacerdotes Ordenados

13 Obispos egresados del Seminario de Monterrey (De los cuales 3 son Arzobispos)

Algunas de las Colaboradoras Voluntarias nos cuentas su experiencias, retos y gratificaciones de lo que ha sido apoyar a las vocaciones sacerdotales.

¡Conócelas!

 

“SIGAN ADELANTE”

Sra. María Alicia Lozano de Mtz. y Sr. Aurelio J. Martínez Benavides (+)

Especial agradecimiento a la Sra. María Alicia y su esposo Aurelio (QEPD), ya que fueron ellos quienes hace 30 años a petición del Arzobispo Adolfo Suárez Rivera y del Pbro. Lorenzo Javier Barrera Charles ecónomo en aquel tiempo, iniciaron el Departamento de Economía y la red de Colaboradoras Voluntarias en beneficio de los futuros sacerdotes de la Arquidiócesis de Monterrey.

LA INVITACIÓN
“…Cuando Don Adolfo Suárez Rivera nos explicó todos los gastos y necesidades del seminario y que la Arquidiócesis ya no iba a poder apoyarlo, es ahí es cuando nos invita a  mi esposo y a mí a ayudar al Seminario de Monterrey. Mi esposo, quien era contador, sugirió empezar a buscar donadores por todo Monterrey para ayudar al seminario y fue así como entre amistades y conocidos iniciaron a sumarse los bienhechores y colaboradores voluntarios.”

SURGE EL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA
“El Departamento de Economía inició en una recámara de vistitas del Seminario Menor, todos los días llevábamos y traíamos la papelería ya que teníamos que dejar la recámara  igual por si la llegaban a utilizar para sacerdotes.

El padre Lorenzo,  el ecónomo en aquel entonces nos dijo: “Tienen que durar por lo menos 5 años…” y eso fue hace ya 30 años. “

TODO POR LOS MUCHACHOS
“Juanita Camero Maldonado fue un gran apoyo de todos los días para poder hacer crecer la ayuda para los seminaristas.

Lo iniciamos pensando en ayudar a la iglesia y al seminario, donde se forman los muchachos, conocimos a todos los primeros … fueron como nuestros hijos.

Hoy en día sigo recogiendo donativos por ellos.

El seminario es un semillero de sacerdotes, para mi es algo importantísimo saber que he ayudado a formarlos.

Nuestro mayor reto y logro fue sacarlos adelante y verlos llegar a ser sacerdotes, también lo fue haber apoyado la construcción de el Seminario de Juárez.”

COLABORADORAS: SIGAN ADELANTE
“Le pido a todas las colaboradoras que sigan adelante, no tiene idea lo hermoso que es seguir ayudando… cada ordenación me emociono mucho, es algo grandísimo.

 

“EL SEMINARIO ME HA AYUDADO A MÍ”

Sra. Laura Sánchez de Alanís

NO LAS DEJO POR NADA
“Son muchas las satisfacciones que he tenido al ayudar al Seminario…  al mismo tiempo es el seminario quien me ha ayudado a mí ya que he hecho amistades muy bonitas, amistades hermosas que no me gustaría dejarlas. Yo no dejo a mis señoras por nada.

Me dicen que tengo 30 años de ayudar, pero se me ha hecho muy poco tiempo.

Hay que ser perseverantes, para mí no ha sido nada difícil, es una labor muy bonita, con el tiempo vas conociendo a las personas y te enriquecen con sus pláticas.

Conocer a las amistades que tengo ha sido una gran bendición. Si no fuera por el seminario no conocería a tantas personas tan hermosas, ahora con mis hijos casados me llena de alegría.

Tengo un hijo sacerdote, tiene ya 26 años de ordenado.

En ningún momento he dicho, ya no puedo. Tengo voluntarias que les queda más cerca otra coordinadora  y no, me piden a mí, ya son amigas de toda la vida, se convierten en tu familia… esa es la mayor bendición que me ha dado el seminario. Espero que mis hijos y mis nietas sigan mi camino y algún día ellas continúen.

CON LA AYUDA DE DIOS VAN A LLEGAR
“A los seminaristas le pido perseverancia, con la ayuda de Dios van a llegar ¡ustedes pueden!

Hasta que Dios me lo permita seguiré colaborando, es una satisfacción bien grande saber que trabajo aunque sea un poquito por los seminaristas.

Siempre estamos pidiendo por las vocaciones y por los seminaristas, por que perseveren.”

 

“PERDER MI PIERNA NO HA SIDO OBSTÁCULO”

Sra. Elsa Yolanda Cárdenas Gracia


LLEGAR SIEMPRE CON UNA SONRISA
“Tengo 30 años de ser colaboradora, gracias a Dios.

Inicié como bienhechora y vi en la revista que necesitaban apoyo en la recolección de los donativos y me apunté, poco a poco fue creciendo mi grupo entre vecinas, amigas y familiares.

Hay que ir con mucho amor, sin exigir, siempre llegar con una sonrisa y la mejor disposición.

Al principio la gente desconfía, con el tiempo se convierten en tus amigas y aprovechas para tomar el café y platicar con ellas.”

INICIÉ A PIE
“Inicié recolectando a pie, antes me acompañaba mi hijo el más chiquito a él le gustaba acompañarme por los donativos, ahora me acompañan mis nietas y les digo que cuando yo ya no pueda ojalá ellas continúen.

El perder mi pierna no ha sido un obstáculo continuar, cuando supieron mis bienhechoras la mayoría viene ahora a mi casa a traer su donativo o saliendo de la rehabilitación mi hijo me lleva a entregar papelería o visitarlas.  Incluso tengo un matrimonio que se cambio a Apodaca y aún así vienen desde allá a entregarme cada mes su donativo y me dicen que aprovechan para visitarme.”

ES EL AMOR QUE LE TENGO A LOS MUCHACHOS
“Han sido muchas las satisfacciones que he tenido, el sólo pensar en retirarme siento muy feo, yo voy a seguir hasta que Dios lo permita, le pido siempre que me deje verlos seguir ordenándose como sacerdotes.

Es bien bonito ver a los seminaristas llegar al último, verlos en sus ordenaciones, es una satisfacción bien grande, a todos los quiero mucho. Dios es quien que me puso en este camino.

Es como si hubieran pasado 4 o 5 años, no se si sea el amor que le tengo a todos los muchachos, aunque ello no me conozcan, yo a ellos los quiero mucho y le pido a Diosito siempre por ellos.”

02 May 2016

HELLO! 1

Retornos

CHE - Isaac Argüello Cepeda

Por: Isaac Argüello Cepeda, Curso Especial

Es el año de la misericordia, se dijo así mismo y luego se tiró un balazo en el cráneo. La bala siguió una línea perfectamente recta: entró por la parte frontal, recorrió toda la masa grisácea, salió por la parte superior de la nuca, dejó dos diminutos huecos por los cuales escurría un líquido rojo muy vivo. Su cuerpo cayó al suelo, permaneció inmóvil ya para siempre. Todo a su rededor podría calificarse como un mugrero, no cualquiera se atrevería a pasar trapeador por aquel sitio, sin embargo esa pregunta o bien su respuesta carece de importancia en este momento, al final siempre alguien lo hace, para la humanidad es de suma importancia limpiar y borrar los signos de muerte, sobre todo si estos son productos de alguien de su misma especie… cobra mayor relevancia si esta misma humanidad es la causa del fallecimiento… no recuerdo qué antropólogo afirmó que de tal manera había iniciado el sentimiento religioso, cuando en el hombre primitivo nació el interés de enterrar a sus muertos, taparlos con tierra, adornarlos, prepararlos para otra vida y brindar a este acto un carácter ceremonial, es decir procurarlos en la memoria, la gran memoria es la otra vida. Una vida mejor, tiene que ser mejor, si la invención de trascendencia es imaginativa porqué no hacerlo con la esperanza de cierto alivio.

Cierto alivio, eso pensó cuando a escondidas se metió al cuarto de sus padres, sabía dónde estaba el arma, el resto ya lo conté, recordó y reafirmó que es el año de la misericordia, después se disparó. Al colocarse el cañón frío no tuvo miedo alguno, tenía la certeza del alivio, esa idea lo movía a enfrentarse a cualquier cosa, y así, de manera sencilla, jaló el gatillo, tardó solamente algunos diez o quince segundos desde que se apuntó hasta que cayó al suelo, tres horas después lo encontraría su madre, la cual, de manera histérica comenzó a dar gritos desesperantes y desesperanzados, aullaba desgarrando el silencio, lagrimeaba destrozando sus pupilas, no comprendía para nada la sensación última con la que su pequeño se había despedido, ella sólo vivía su dolor, no fue capaz de percibir la breve sonrisa dibujada en el rostro del pequeño… encontró alivio, esto supone un malestar, ella ignoraba ese malestar: el hombre es el lobo del hombre, dice un filósofo de la ilustración, en esta lógica nuestro niño resulta ser la auténtica oveja, es decir la que día con día era maltratada, arrebatada y devorada, por sus compañeros, por las autoridades que suponen velaban su porvenir, por las entrañas que lo engendraron, a final de cuentas por el mundo entero que le daba morada, tantas veces lloró preguntándose por qué a él, enfadado reclamaba su condición de víctima… no me parece prudente narrar los acontecimientos por los cuales sufrió, al describirlos caería en la morbosidad, además usted los conoce, ha leído de ellos, se encuentran presentes como un mal oculto bajo el tapete o un chicle pegado debajo de una silla. Humillación y denigración en el aula- cuarto de tortura social, acoso y perversión por otro lado, incomprensión por la centralidad, por el vínculo más profundo que un niño de once años puede tener. Por qué a él, no sabría responderle, tampoco sabría por qué a alguien más, a otro, a cualquiera. Es más, no logro comprender la razón de que el mundo haya llegado a ser esto, el hombre es el lobo del hombre se dijo en el siglo XVII, trescientos años más tarde, en un documental sobre el narcotráfico en México, uno de los capos afirma lo siguiente: “esto no se va a detener, apenas está comenzando”, refiriéndose a la violencia. A su corta edad él entendía todo lo anterior, aún más, comprendía la urgente necesidad da dar un alto, al sufrimiento propio como al de la humanidad entera; cuando se disparó, justo antes que los sesos salieran volando, un ideal global se construía, no sólo era beneficio propio, se trataba de un sacrificio, una manera de acumular el sufrimiento absoluto y arrojarlo junto al mugrero que dejaría en el suelo, en el mundo, en el cuarto de sus padres. Así su alma pura regresaría a ese alivio, a la casa del padre, a los brazos amorosos que ignoraba cuando, banalmente decimos que vivía, ahora es que en verdad vive… según él. Porque es el año de la misericordia, de acuerdo a la parábola que tanto se repite por el jubileo, al progenitor no le importó la inmundicia en la cual el prodigo regresaba, su olor a puerco, la concupiscencia vivida, el fango en su ropa. A final de cuentas el pecado salió sobrando, cuando lo vio de regreso sólo le importó, esa acción: el retorno.

Ahora él retornaba de la misma manera, esperando la ansiada misericordia, la cual sólo puede presentarse cuando aquel que la otorga se quiebra al realizarla, se desgarra un trozo de sí mismo, de otra manera no es posible hablar de ella. Qué tan grande debió ser el pecado de Adán para que el Dios incorruptible no se haya doblado, permaneciendo firme a la decisión devastadora para los hombres, pero ahora con el Cristo, ese mismo Dios se vuelve a lo corruptible, es quebrado, maltratado y usted conoce mejor que yo la historia, son tan nobles los clavos de sus manos, porque de tal manera nos dice que no es inquebrantable. Entonces no verá los huecos de la bala, no verá el mugrero, no verá el pecado cometido, el acto suicida, cuando el pequeño retorne, se encuentre con el padre a este sólo le interesará el sacrificio realizado, la necesidad amorosa que requiere o requirió… me gustaría imaginar que junto con él lleva la última publicación que escribió en su muro, antes de entrar al cuarto, sacar el arma y dispararse… es el año de la misericordia, no me arrepiento de lo que haré… dice la hoja.        

Ahora bien, yo no sé nada de estos asuntos escatológicos, no los comprendo bajo la iluminación de la fe. Es algo que me falta, un don que no he recibido; para mí está mal darse un tiro, para mí esto no es un ejemplo honorífico. Supongo para usted también está mal y es pecado… pero ahí está su madre que no ha parado de llorar y se pregunta por el alma de su hijo –cuando al parecer no le importó el malestar en el que vivía y lo orilló a esto – que confiado en la misericordia del padre retorno a él. Qué le va a responder padrecito, qué se le puede decir en estos casos, de qué manera puede usted quebrarse ante sus conocimientos morales y litúrgicos para ubicarle la situación salvífica de su hijo, o bien su condena.

Porque si ese niño reconoció la misericordia trascendental, existente en los cielos, a mí me vale un bledo, yo creo en el ahora, en el aquí es donde debe vivirse, aplicarse esa dichosa misericordia… pero usted es el indicado para ello, su iglesia es la que propició estos dilemas. Así que bien, qué le va a decir…

El sacerdote, que había escuchado atento todo lo anterior, tragó saliva, miró a la madre y con voz certera le dijo lo siguiente…

  

 

Trabajador de Nazaret

F3 - Juan Rogelio Ramírez Gaytán

Por: Juan Rogelio Ramírez Gaytán, 3º de Filosofía

Con tus manos trabajadoras
humilde hombre de Nazaret,
nos das ejemplo de que las obras
en Dios pueden florecer.

Padre y custodio sin igual,
compañero y esposo virginal,
tu amor siempre dispuesto a dar,
de Dios símbolo de eterna fidelidad.

Peregrino a Egipto por necesidad
a la Sagrada Familia te dignaste cuidar,
con trabajos y sudores en la adversidad
libraste sus vidas de todo mal.

Entre clavos, martillo y tablas
a Jesús niño, de Dios hablas,
le enseñas el oficio de carpintero
y a dar un corazón sincero.

“Florezca como un lirio
lo que con amor se construyó”,
lleno amor y misericordia,
el canto de tus labios se oyó.

Patrón de la Iglesia entera
a quien el cielo venera
con júbilo a ti cantamos
y la oración fraterna te damos.

29 Abr 2016

HELLO! 1

Por: Leonardo Rafael Castro Solís, seminarista.

Para hablar de San José, el carpintero de Nazaret, es necesario adentrarse en su silencio de amor y obediencia a la voluntad de Dios, al llamarlo a ser custodio de los tesoros más grandes de nuestra fe: Jesús, la Virgen María y la Iglesia. Esto lo podemos reflexionar dentro de las Sagradas Escrituras, a pesar de la poca información que se brinda de él, se alcanza a presenciar su obediencia y disposición por servir a Aquél que lo ha llamado a ser parte del proyecto de salvación prometido por Dios a la humanidad.

Los evangelistas nos presentan a San José como un hombre justo y trabajador, un padre y esposo atento a responder a su misión ante Dios, la familia y la sociedad. Dentro de los evangelios se habla de un hombre justo y obediente a la voluntad de Dios, que manifiesta su misericordia ante aquella mujer en quien había puesto su amor y la cuál sería su esposa, ya que al enterarse de que María estaba esperando un hijo, que naturalmente no era suyo, decide no denunciarla públicamente, pues esto le traería como consecuencia la muerte. En este gesto se puede percibir que San José ya vivía la misericordia.

Al igual que la virgen María, José cree en las palabras del ángel y rectifica la misión que se le ha sido encomendada como esposo, padre y custodio.

San José, hoy en nuestros días, debe ser un modelo de santidad que nos inspire valentía, humildad, amor por la familia y a la voluntad de Dios. Al igual que José, la paternidad debe verse como un don y una bendición que exige cada una de las virtudes y actitudes de un buen cristiano, en donde la misericordia sea fruto de la justicia y no de “la lastima”, y que nos lleve a ponernos en los zapatos del otro para buscar y emprender juntos una misión, tal como lo hicieron San José y la Virgen María como esposos y padres.

25 Abr 2016

HELLO! 1

Por: Ángel Josué Loredo García, seminarista.

Corría el mes de Agosto del año 2015. Comenzaba, en aquellos días, a cursar mi noveno año de formación, propiamente iniciaban para mí, los estudios del tercer año escolar en el Instituto de Teología y me encontraba con una gran expectativa al retomar mi formación académica en el Seminario. Indudablemente, una de las noticias que los seminaristas esperamos con más ansias a inicio de año, es la de poder conocer cuál será nuestra nueva experiencia de apostolado.

Recuerdo claramente, que en primer momento, vi en la lista de apostolados, los nombres de dos hermanos seminaristas y el mío, el destino eran dos capillas: Espíritu Santo y San Judas Tadeo, ambas ubicadas en Juárez, Nuevo León. Junto a las capillas, también decía en la lista como lugar de apostolado el Centro Multimedia Aletheia del Seminario, esta noticia, tengo que decirlo, me impacto demasiado, ya que Aletheia es un estudio donde se trabaja mucho con computadoras, cámaras de video, entre otras tareas, y la verdad, en las cuestiones tecnológicas no soy nada bueno.

Así mismo, aparecía como encargado del proyecto el padre Martín Galicia, director espiritual del Seminario en el Instituto de Filosofía. Lo más pronto posible, me acerque al padre Martín para aclarar qué es lo que me esperaba, me aclaró, gracias a Dios, que la encomienda era solamente en las capillas, junto a esto, me encuentro ahora con la sorpresa de que el proyecto es comenzar a forjar una comunidad parroquial con los fieles de estas  capillas. ¿Por qué una sorpresa? Lo ordinario, al menos en la experiencia apostólica que he vivido, había sido, estar en parroquias ya establecidas pastoralmente o propiamente en la pastoral Vocacional. Entonces, el reto presentado fue muy interesante desde aquél momento.

Hoy en día, puedo afirmar, que el tiempo que Dios me ha permitido vivir en estas dos bellas comunidades, verdaderamente ha sido enriquecedor. Y es que, contemplar la fe sencilla y fervorosa de las personas que forman estas comunidades, ha sido para mí proceso vocacional un fortalecimiento del mismo. De igual modo, el encuentro con la parte del pueblo de Dios que vive en estos lugares donde hemos compartido juntos la fe, ha sido una realidad que me ayuda a renovar la respuesta vocacional que busco dar a la invitación que Dios me hace a seguirle.

En mi persona, sin duda alguna, el sentimiento que más ha aflorado, es el de la gratuidad, ante tantas muestras de aprecio y cariño por parte de la comunidad. Es una alegría inmensa, el poder ver la confianza de tantas personas, cuando comparten desde lo más profundo de su corazón, las vivencias de su vida con un servidor. Esto es, un tesoro incalculable que va forjando en mi persona un corazón de futuro pastor del rebaño de Dios. Agradezco a nuestro buen Dios por la oportunidad que me da de poder servirlo a Él en su pueblo.

18 Abr 2016

HELLO! 1

La reciente exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia, «Sobre el amor en la familia», no es ajena a la cuestión social. La familia es aquella institución doméstica formada a partir la unión de un hombre con una mujer, acorde a la ley natural. El Papa Francisco destaca que los padres de familia deben educar en la libertad (n.265), pues el exceso de la misma es el epicentro de la podredumbre social.

La juventud prefiere postergar la decisión definitiva: se percibe una especie de desinterés institucional por la familia. Aunado a esto, no pocos piensan que la Iglesia ha priorizado la catequización sistemática, encima de la educación de conciencia. Bastante se habla de la actividad en parroquias, escuelas, apostolados, etc., pero muchos aprendimos a obedecer preceptos, no a discernir, a responder libremente ante la vida.

Constantemente predominan los intereses personales sobre los de una posible pareja e hijos.  Como alternativa a tal crisis, el Santo Padre exhorta al Estado a crear las condiciones para garantizar el futuro de la juventud y ayudarles a concretizar su proyecto de formar una familia. Asimismo, menciona que en el Evangelio, cuando la multitud  se pregunta « ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros» (Mc 6, 2-3), vemos una familia encarnada en la cotidianeidad, reconocida por sus coterráneos y no encerrada en una «burbuja» (n.181).

Sobre la cuestión de la comunión sacramental en los divorciados vueltos a casar, el Papa es claro y no realiza grandes cambios: «su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales […] Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir como miembros vivos de la Iglesia» (n.299); o como dijo en Chiapas, «comulgamos con el hermano débil, el enfermo, el necesitado, el preso». En otras palabras, nos sumergimos en la presencia de Dios cuando ayudamos al más desprotegido.

El Papa propone un ambiente familiar donde abunden signos como la ternura y la escucha, un lugar en el que cada quien descubra que el otro no es suyo, porque tiene un dueño mucho más importante, su único Señor, sólo así reconoceremos a Cristo en el otro (nn.314-324). Exhorta a todos los cristianos a acatar su conciencia, evitando las ideologías en contra de la Iglesia y del hombre, para que la familia siga siendo sal de la Tierra, porque «nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad» (n.52). Esa es la invitación de Francisco: el regreso a lo fundamental.

 

José Noé Cárdenas Zamarripa
Seminarista del segundo año de Teología

 

Artículo publicado con autorización del IMDOSOC           

http://www.imdosoc.org/web/amoris-laetitia-del-papa-francisco-una-lectura-desde-la-dsi/

16 Abr 2016

HELLO! 1

Por: Adrián Alejandro Garza Morales, seminarista.

El camino de formación en el seminario requiere cierto orden y disciplina ya que el seminarista debe de ser encaminado a formar los sentimientos de Cristo Buen Pastor, por lo cual, los sacerdotes del equipo formador del seminario son los responsables de velar por cada seminarista para que vaya por buen camino.

Además de ayudar a encaminar a los seminaristas, los sacerdotes formadores tienen la encomienda de revisar el caminar del seminarista. El escrutinio, entonces, es “el acto de discernimiento sobre la idoneidad de un candidato” (can. 1051), y esta tarea se realiza en cuatro momentos precisos de la formación sacerdotal: admisión, ministerios (de lector y acólito), diaconado y presbiterado (Pastores dabo vobis, n. 23). Tienen como fin verificar la presencia real de cualidades y condiciones personales de un candidato que se configura con cristo Buen Pastor. Para llevar a cabo esta tarea además de las observaciones realizadas por los sacerdotes del seminario, se pide a algunos sacerdotes, laicos y seminaristas que hayan tenido la oportunidad de trabajar y convivir por un tiempo prolongado con el examinado que den su opinión respecto a la disposición del seminarista en torno al camino hacia el sacerdocio.

La palabra escrutar significa tanto como observar o examinar algo o alguien con mucha atención y minuciosidad, además de reconocer y computar los votos dados en una elección. Por lo tanto, los escrutinios en el seminario tienen este doble carácter. En primer lugar se realiza la examinación anteriormente explicada y posteriormente se realiza una votación  del equipo formador para dar resolución al escrutinio.

Ciertamente los escrutinios son un proceso complicado y difícil por todo lo que se tienen que reflexionar para tomar una decisión tan importante como el dar un ministerio a un joven seminarista o negárselo, pero, este proceso no es solamente una decisión humana, la presencia del Espíritu Santo da la seguridad en las decisiones que se puedan llegar a tomar ya que Él, desde sus inicios, ha conducido a la Iglesia, y su presencia da la certeza de sabernos conducidos hacia nuestra salvación.

Pidamos al Señor que envié su luz a los sacerdotes que en distintos lugares realizan esta complicada tarea para que les de sabiduría en sus decisiones y puedan conducir santamente a los futuros sacerdotes del pueblo de Dios.