19 Dic 2025

HELLO! 1

Socialmente, el concepto de pureza es concebido, en la mayoría de los casos, al orden en la actividad sexual. Sin embargo, el Señor Jesús, en sus múltiples intervenciones descritas en los Evangelios, trasciende el concepto a una disposición del alma que se encuentra en el corazón del hombre, dejando de ser entonces, un factor meramente externo.

Desde esta perspectiva, puede inferirse, con palabras simples, que la pureza es una virtud cristiana que perfecciona interiormente al creyente para recibir al Hijo de Dios en su nacimiento, que está próximo en este tiempo litúrgico del Adviento. Redactado está, en el Evangelio de san Mateo, el Sermón de la Montaña, donde Jesús enseña las siete bienaventuranzas: «Dichosos los de corazón limpio, pues ellos verán a Dios» (cf. Mt 5,8).

En el rostro de Jesús, el Hijo enviado por el Padre, se manifiesta la mirada que Dios tiene sobre su Creación: una mirada plenamente pura, proveniente de Aquél que es la pureza misma. Así, en el Hijo, el Padre revela al hombre el camino que conduce a su presencia. Este camino, en el Sagrado Corazón de Jesús; es en donde más fácil se puede encontrar la pureza del alma, debe haber ciertos esfuerzos humanos, exigencias, disciplina, pero por encima de todo…el deseo profundo de ser santo, amando el Corazón de Cristo con la pequeñez humana, que, ante Él, basta para limpiarnos de las manchas de nuestros pecados.

 En el uso cotidiano, el corazón suele identificarse como la sede de los sentimientos, en él nacen el temor y el deseo, el amor y el rechazo, siempre vinculados a la vida afectiva. Sin embargo, en la Sagrada Escritura el corazón posee un significado más amplio, pues designa el centro profundo de la persona en su totalidad. Con palabras del apóstol san Pablo, conviene guardar la pureza y claridad del corazón:

«Huyan, pues, de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que una persona comete, no afecta a su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales, peca contra su propio cuerpo. ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes?» (1 Cor 6,18-19).

Evidentemente, ser puros de corazón es una encomienda que reta la frágil voluntad del hombre, asechada constantemente por la concupiscencia, que desordenada las facultades morales del hombre y, sin ser una falta en sí misma, le inclina a cometer pecados (CEC, 2515). Sin embargo, esta lucha, que tiene un carácter individual pero padecida por la humanidad entera, tiene su fin cuando el corazón del hombre es purificado paulatinamente por la gracia y misericordia de Dios.

Los «corazones limpios» designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad, la castidad o rectitud sexual, el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe. Existe un vínculo entre la pureza del corazón, la del cuerpo y la de la fe (CEC, 2518).

San Juan Pablo II, durante su pontificado, predicó de manera insistente la pureza del corazón a través de sus catequesis conocidas como Teología del Cuerpo. En ellas, el Papa subrayó que la pureza no consiste en la negación del cuerpo ni del deseo humano (como creían los gnósticos en el siglo I d.C.), sino en su redención y correcta integración en el amor.

 A partir de las enseñanzas de Cristo en el Sermón de la Montaña, san Juan Pablo II mostró que el corazón humano está llamado a una mirada nueva, capaz de reconocer en el otro no un objeto de uso, sino una persona digna de ser amada. Desde esta perspectiva, la pureza se presenta como una virtud que hace posible el amor auténtico y prepara al hombre para acoger el misterio de la Encarnación, en el cual el Hijo de Dios asume un cuerpo humano y manifiesta que el cuerpo, vivido en la verdad del amor, puede convertirse en lugar de encuentro con Dios. «Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo» (cf. 1 Cor 5,20).

El misterio de la Encarnación, que purifica y redime nuestra humanidad, no se puede meditar por completo sin considerar el testimonio tan humano y sencillo de la Santísima Virgen María, la madre de Jesús, la «siempre virgen», como lo estipula el dogma de la Inmaculada Concepción. Desde los tiempos más antiguos, la Iglesia ha confesado de manera constante, tanto en la formulación del Credo como en la celebración de su liturgia, la fe en María como siempre virgen (cf. CEC 499).

El nacimiento de Cristo, «lejos de disminuir consagró la integridad virginal» de su madre (cf. LG 57). Esta convicción, profundamente arraigada en la Tradición, se expresa de modo sintético en la antigua fórmula que proclama su virginidad «antes del parto, en el parto y después del parto», subrayando así el carácter singular de su maternidad. María acogió el misterio de la salvación con una fe íntegra y un amor indiviso. Finalmente, su perseverancia virginal después del nacimiento de Cristo se presenta como signo de una entrega total y permanente, expresión de un corazón purificado y orientado enteramente a Dios.

El Corazón de Jesús se formó en el corazón de la Virgen María. Ella, nuestro auxilio delante de la prueba, acepta sin reservas la voluntad de Dios, enseñando a la Iglesia cómo es posible responder con su fiat a los deseos divinos del Padre, que son perfectos, buenos y agradables para todos sus hijos.

A la luz del misterio de la Encarnación, la Sagrada Escritura enseña que «a cuantos lo recibieron, les dio poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12), y que el Verbo eterno «se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Acoger a Cristo implica, por tanto, una disposición interior que permita a Dios habitar en el corazón del creyente. En este sentido, la pureza del cristiano se comprende como la apertura sincera del corazón a la acción de la gracia, que transforma la fragilidad humana en lugar de encuentro con Dios.

El tiempo del Adviento invita, por tanto, a una conversión profunda del corazón, en la que el cristiano, consciente de su fragilidad, se deja purificar por la misericordia divina para acoger dignamente a Cristo que viene.

Siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María y contemplando el Corazón de Jesús, el cristiano aprende que la pureza no es fruto exclusivo del esfuerzo humano, sino un don que se recibe y se custodia en la medida en que se ama y se busca la santidad. De este modo, la pureza del corazón se convierte en el espacio interior donde el cristiano puede celebrar auténticamente el nacimiento del Salvador.

Bernardo Luna González

Primero de Filosofía

07 Nov 2025

HELLO! 1

El sorteo se realizó en presencia de la Lic. María Fernanda Tecua Campos, Inspectora adscrita a la Dirección de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación. La reclamación de premios se realizará dentro de los 20 días hábiles a partir de la fecha del sorteo en las instalaciones del Seminario de Monterrey Nuevo León, A.R., ubicadas en Prolongación Corregidora Norte 700, Col. Plan de Ayala, CP 66217, San Pedro Garza García, N.L. Dudas o aclaraciones al teléfono (01) 81-11-60-13-13 ext. 1380. En caso de queja, favor de comunicarse a la Dirección General de Juegos y Sorteos al (01) 55-52-09-88-00.

Permiso SEGOB: 20250080PS06

COMPRADORES

1° Premio $200,000

Número de Boleto: 02586

Nombre del Ganador: Javier

2° Premio $140,000

Número de Boleto: 01816

Nombre del Ganador: María Angélica

3° Premio $80,000

Número de Boleto: 19103

Nombre del Ganador: Sergio

4° Premio $60,000

Número de Boleto: 10707

Nombre del Ganador: Emma Elizabeth

5° Premio $20,000

Número de Boleto: 18201

Nombre del Ganador: Cecilia

6° Premio $20,000

Número de Boleto: 04301

Nombre del Ganador: José Roberto

7° Premio $20,000

Número de Boleto: 01504

Nombre del Ganador: Emilia

8° Premio $20,000

Número de Boleto: 05304

Nombre del Ganador: Epimenia

9° Premio $20,000

Número de Boleto: 18804

Nombre del Ganador: Mario

10° Premio $20,000

Número de Boleto: 03999

Nombre del Ganador: Ramiro

11° Premio $20,000

Número de Boleto: 19361

Nombre del Ganador: Silvia

12° Premio $20,000

Número de Boleto: 07686

Nombre del Ganador: Dora

13° Premio $10,000

Número de Boleto: 07697

Nombre del Ganador: Alberto

14° Premio $10,000

Número de Boleto: 01098

Nombre del Ganador: Melissa

15° Premio $10,000

Número de Boleto: 16249

Nombre del Ganador: José Rodolfo

16° Premio $10,000

Número de Boleto: 02395

Nombre del Ganador: José

17° Premio $10,000

Número de Boleto: 09472

Nombre del Ganador: Parroquia de la Cruz del Apostolado

18° Premio $10,000

Número de Boleto: 07408

Nombre del Ganador: Rubén

19° Premio $10,000

Número de Boleto: 06949

Nombre del Ganador: Gerardo

20° Premio $10,000

Número de Boleto: 11208

Nombre del Ganador: Irene

COLABORADORES

1° Premio $100,000

Número de Boleto: 02586

Nombre del Ganador: Yahaira

2° Premio $80,000

Número de Boleto: 01816

Nombre del Ganador: Norma

3° Premio $60,000

Número de Boleto: 19103

Nombre del Ganador: Sergio

4° Premio $40,000

Número de Boleto: 10707

Nombre del Ganador: Emma Elizabeth

5° Premio $10,000

Número de Boleto: 18201

Nombre del Ganador: Alicia

6° Premio $10,000

Número de Boleto: 04301

Nombre del Ganador: José Roberto

7° Premio $10,000

Número de Boleto:  01504

Nombre del Ganador: Enrique

8° Premio $10,000

Número de Boleto: 05304

Nombre del Ganador: Tanya

9° Premio $10,000

Número de Boleto: 18804

Nombre del Ganador: Miguel Angel

10° Premio $10,000

Número de Boleto: 03999

Nombre del Ganador:  Candelaria

11° Premio $10,000

Número de Boleto: 19361

Nombre del Ganador: Luis Rosario

12° Premio $10,000

Número de Boleto: 07686

Nombre del Ganador: Rosa María

13° Premio $5,000

Número de Boleto: 07697

Nombre del Ganador: Parroquia Sagrada Familia

14° Premio $5,000

Número de Boleto: 01098

Nombre del Ganador: Cristy

15° Premio $5,000

Número de Boleto: 16249

Nombre del Ganador: Alejandro

16° Premio $5,000

Número de Boleto: 02395

Nombre del Ganador: Karla

17° Premio $5,000

Número de Boleto: 09472

Nombre del Ganador: Sergio

18° Premio $5,000

Número de Boleto: 07408

Nombre del Ganador: Aurora

19° Premio $5,000

Número de Boleto: 06949

Nombre del Ganador: Gerardo

20° Premio $5,000

Número de Boleto: 11208

Nombre del Ganador: Alejandro

17 Oct 2025

HELLO! 1

Vengo de una familia practicante y de una educación del Opus Dei en el Liceo. Gracias a ello conocía a Dios en la teoría, pero fue al integrarme a los grupos juveniles de Corpus Christi que lo empecé a conocer vivo, ardiente, en la alegría, en la gente. Aprendí que a Jesús le puedo hablar como a mi mejor amigo y comencé una relación real con Él.

En la pandemia me invitaron a coordinar Cate, y me enamoré de la vida parroquial. Ese mismo año me enteré que mi hermano se había unido a una comunidad cristiana casi sectaria, y falleció mi papá. Se me movió el tapete y empecé a cuestionar mi fe, lo que me impulsó a investigar más sobre ella y a unirme mucho más a Dios.

Inicié Arquitectura en la UDEM y regresé a misa diaria. En una junta de Cate me llamó la atención la vida franciscana. Empecé a consumir contenido católico como Aquinas 101, Fr. Mike Schmitz y Bishop Barron. Me seguía formando, iba a retiros de silencio de la Obra y participaba activamente en la parroquia. Luego me invitaron a coordinar Fiat; cantar en Misas y Horas Santas se volvió de mis actividades favoritas y comencé a componer mis propios cantos. Inspirado por San Ignacio, San Juan Bautista y San Francisco, tomé la decisión de vivir más austeramente, más desprendido de mi imagen y pertenencias.

Vivía intensamente y enamorado de Cristo, de mi carrera y de la vida. “No me falta nada”, pensaba, hasta que el Señor decidió mostrarme la única perla que me faltaba, la más preciosa: Él mismo. Para obtenerla, tendría que vender todas las demás. Esta realización sucedió el 15 de octubre de 2022, en una peregrinación. Fue al conversar con el P. Jesús Treviño y al hacer oración en el silencio de la montaña, que pude sentir esa claridad, paz y alegría que Dios le da al que hace su voluntad al considerar que quizá Dios me llamaba a entregarme enteramente a Él en el sacerdocio. Esa tarde en Misa, Jesús me hizo reconocerlo a Él como mi mayor anhelo. Sucedieron tantos signos que no ya me podía “sordear”. Fue entonces que al comulgar, miré la cruz fijamente, y le pregunté: “¿Qué quieres de mí?”, y yo escuché: “Yo te quiero todo a ti.”

Después de un camino de oración y discernimiento con ayuda de varios sacerdotes, descubrí que Dios no me llamaba a la vida religiosa, sino al sacerdocio diocesano. Hoy estoy en mi tercer año de formación, primero de discipulado. Me siento feliz; creo que Dios me llama a seguirlo y a estar con Él, y sigo buscando su voluntad día con día.

Seminarista José Emilio Villarreal de la Garza

15 Jun 2025

HELLO! 1

Preparatoria (3 años)

Curso Propedéutico (2 años)

Filosofía (3 años)

Teología (4 años)

2. ¿Qué requisitos debo cubrir para ingresar al Seminario?

-Pertenecer a las Arquidiócesis de Monterrey.

-Ser varón con secundaria terminada.

-Salud física y psíquica conforme a su edad.

-Sinceridad, honestidad y transparencia en su opción vocacional.

3. ¿Cómo puedo estar seguro que Dios me está llamando al ministerio sacerdotal?

Hay que escuchar siempre la Palabra de Dios. Cristo en su Evangelio toca nuestro corazón, ahí viene la intuición que Dios deposita en nosotros, con la inquietud de seguirlo, de ser parte de su familia, de ser parte de Él mismo.

También en la Iglesia, en la parroquia, en el encuentro con los hermanos en la fe; Dios te dirá si te quiere, para servirles. Ahí descubrirás en tu corazón, el llamado al servicio sacerdotal.

Otra manera de tener certeza, es que te acerques a tu director espiritual, pídele que te escuche; comparte con él, lo que tienes en tu corazón, y verás que Dios te irá diciendo poco a poco lo que hay que hacer.

Toda llamada que el Señor hace, produce miedo inicial, pero siempre es una experiencia de alegría. Busca la respuesta que Dios ha puesto en tu corazón, reza mucho, diviértete mucho, porque también tienes que disfrutar las cosas que Dios pone a tu alrededor, y vivir unido a tus hermanos; así sabrás a través de tu corazón, si Dios llama para ser sacerdote.

4. ¿Quién me puede orientar o dar más información para ingresar al Seminario?

Puedes contactar al Centro Vocacional, ahí te pueden ayudar a descubrir ese llamado, de manera más clara.

Por medio de:


  • Retiros

  • Convivencias

  • Entrevistas de acompañamiento

  • Misiones

  • Horas Santas

CENTRO VOCACIONAL DE MONTERREY

Centro Vocacional | Hidalgo #624 Pte. Centro de Monterrey | centrovocacional@iglesiademonterrey.com

WhatsApp: 81 3117 1668

11 Nov 2024

HELLO! 1

Les presentamos la lista de ganadores del Sorteo para Madrugadores del Sorteo Seminario de Monterrey, celebrado el 10 de noviembre de 2024 en la instalaciones del Seminario Menor, con permiso de gobernación: 20240162PS04.

El sorteo se realizó en presencia del Lic. Oliver González Aguilar, inspector adscrito a la Dirección de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación. La reclamación de premios se realizará dentro de los 20 día hábiles a partir de la fecha del sorteo en las instalaciones del Seminario de Monterrey Nuevo León A.R. ubicadas en Prolongación Corregidora #700 Nte, Col. Plan de Ayala, C.P. 66217 en San Pedro Garza García.

Dudas o aclaraciones al teléfono (01)8111-60-1380. En caso de queja favor de comunicarse a la Dirección General de Juegos y sorteos al (01) 5552-09-8800

Lista Oficial de Ganadores

Premio 1°: $25,000.00

Número de Boleto:  09178

Nombre del Ganador:  Glacira

Premio 2°: $10,000.00

Número de Boleto: 02338

Nombre del Ganador: María Elena

Premio 3°: $10,000.00

Número de Boleto: 07920

Nombre del Ganador: María del Refugio

Premio 4°: $10,000.00

Número de Boleto: 03841

Nombre del Ganador: Ernestina

Premio 5°: $10,000.00

Número de Boleto: 01303

Nombre del Ganador: Elvira

Premio 6°: $5,000.00

Número de Boleto: 06560

Nombre del Ganador: Teresa de Jesús

Premio 7°: $5,000.00

Número de Boleto: 00990

Nombre del Ganador: Antonio

Premio 8°: $5,000.00

Número de Boleto: 01938

Nombre del Ganador: Ana Ligia

Premio 9°: $5,000.00

Número de Boleto: 01689

Nombre del Ganador: María

Premio 10°: $5,000.00

Número de Boleto: 05567

Nombre del Ganador: Sofía

20 Sep 2024

HELLO! 1

Este sábado 21 de septiembre a las 6:00 p.m. estaremos celebrando el festival católico “VocFest 2024” en las instalaciones del Seminario de Monterrey en San Pedro.

El VocFest es organizado por la Pastoral Vocacional y la Pastoral Juvenil, creando un espacio de convivencia, oración, reflexión y escucha de los jóvenes, en un ambiente festivo, buscando que se atrevan a preguntarle a Jesús, cuál es la misión que tiene para sus vidas.

Este año nos acompañan los ministerios de música Hakuna Group Music, Amén, One, Emaús, Zamar y Jésed; además de contar con la participación del Padre Borre y Monseñor Carlos Alberto Santos García, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey.  

El evento es gratuito y aunque es un evento organizado especialmente para los jóvenes, son bienvenidos todos aquellos que buscan dedicar un espacio de su tiempo para celebrar y orar por las vocaciones.  

Para asistir, sólo tienes que registrarte en:

https://forms.gle/743Z4334btrRe9yt8

Si quieres conocer más sobre el VocFest, visita el Facebook del Centro Vocacional de Monterrey: https://www.facebook.com/centrovocmty

07 Jul 2024

HELLO! 1

Les presentamos la lista de los ganadores del Bono por las vocaciones, celebrado el domingo 7 de julio de 2024, en las instalaciones del Seminario Menor.  

COMPRADORES

1° Premio $230,000

Número de Boleto: 03729

Nombre del Ganador: Martha Irene

2° Premio $130,000

Número de Boleto: 03531

Nombre del Ganador: Gilberto

3° Premio $50,000

Número de Boleto: 13437

Nombre del Ganador: Sergio Antonio

4° Premio $30,000

Número de Boleto: 16599

Nombre del Ganador: Bertha

5° Premio $12,000

Número de Boleto: 08132

Nombre del Ganador: Bertha del Socorro

6° Premio $12,000

Número de Boleto: 01441

Nombre del Ganador: Kevin Eduardo

7° Premio $12,000

Número de Boleto: 18508

Nombre del Ganador: Nancy

8° Premio $12,000

Número de Boleto: 13791

Nombre del Ganador: Vicente Fabián

9° Premio $12,000

Número de Boleto: 14236

Nombre del Ganador: Jorge

10° Premio $12,000

Número de Boleto: 05739

Nombre del Ganador: Ana María

11° Premio $12,000

Número de Boleto: 04070

Nombre del Ganador: Laura Magaly

12° Premio $12,000

Número de Boleto: 05709

Nombre del Ganador: Margarita

13° Premio $12,000

Número de Boleto: 18170

Nombre del Ganador: María Cecilia

14° Premio $12,000

Número de Boleto: 16784

Nombre del Ganador: Luis Rogelio

15° Premio $10,000

Número de Boleto: 05123

Nombre del Ganador: María del Carmen

16° Premio $10,000

Número de Boleto: 14081

Nombre del Ganador: Rafael

17° Premio $10,000

Número de Boleto: 15411

Nombre del Ganador: Arturo Baltazar

18° Premio $10,000

Número de Boleto: 17697

Nombre del Ganador: Perla Vanessa

19° Premio $10,000

Número de Boleto: 18972

Nombre del Ganador: César

20° Premio $10,000

Número de Boleto: 04099

Nombre del Ganador: Elvia

21° Premio $10,000

Número de Boleto: 16493

Nombre del Ganador: Teodulo

22° Premio $10,000

Número de Boleto: 00591

Nombre del Ganador: Mariana del Carmen

23° Premio $10,000

Número de Boleto: 08819

Nombre del Ganador: Antonia

24° Premio $10,000

Número de Boleto: 14299

Nombre del Ganador: Pamela

25° Premio $10,000

Número de Boleto: 04752

Nombre del Ganador: Elba Elisa

26° Premio $10,000

Número de Boleto: 08004

Nombre del Ganador: María Andrea

27° Premio $10,000

Número de Boleto: 11392

Nombre del Ganador: Carlos Eduardo

28° Premio $10,000

Número de Boleto: 19239

Nombre del Ganador: Karina

29° Premio $10,000

Número de Boleto: 14006

Nombre del Ganador: María del Carmen

30° Premio $10,000

Número de Boleto: 13332

Nombre del Ganador: Margarita

COLABORADORES

1° Premio $70,000

Número de Boleto: 03729

Nombre del Ganador: Catalina

2° Premio $60,000

Número de Boleto: 03531

Nombre del Ganador: Oscar Hugo

3° Premio $25,000

Número de Boleto: 13437

Nombre del Ganador: Rafael Armando

4° Premio $15,000

Número de Boleto: 16599

Nombre del Ganador: María del Carmen

5° Premio $7,000

Número de Boleto: 08132

Nombre del Ganador: Bertha del Socorro

6° Premio $7,000

Número de Boleto: 01441

Nombre del Ganador: Basilio

7° Premio $7,000

Número de Boleto: 18508

Nombre del Ganador: Nancy

8° Premio $7,000

Número de Boleto: 13791

Nombre del Ganador: María Socorro

9° Premio $7,000

Número de Boleto: 14236

Nombre del Ganador: Tadeo

10° Premio $7,000

Número de Boleto: 05739

Nombre del Ganador: María

11° Premio $7,000

Número de Boleto: 04070

Nombre del Ganador: Alfonso

12° Premio $7,000

Número de Boleto: 05709

Nombre del Ganador: Margarita

13° Premio $7,000

Número de Boleto: 18170

Nombre del Ganador: María Elena

14° Premio $7,000

Número de Boleto: 16784

Nombre del Ganador: Rogelio

15° Premio $5,000

Número de Boleto: 05123

Nombre del Ganador: María Julia

16° Premio $5,000

Número de Boleto: 14081

Nombre del Ganador: Esperanza

17° Premio $5,000

Número de Boleto: 15411

Nombre del Ganador: María Soledad

18° Premio $5,000

Número de Boleto: 17697

Nombre del Ganador: Antonio

19° Premio $5,000

Número de Boleto: 18972

Nombre del Ganador: María

20° Premio $5,000

Número de Boleto: 04099

Nombre del Ganador: Elvia

21° Premio $5,000

Número de Boleto: 16493

Nombre del Ganador: Ana

22° Premio $5,000

Número de Boleto: 00591

Nombre del Ganador: María Carmen

23° Premio $5,000

Número de Boleto: 08819

Nombre del Ganador: Pamela

24° Premio $5,000

Número de Boleto: 14299

Nombre del Ganador: María del Consuelo

25° Premio $5,000

Número de Boleto: 04752

Nombre del Ganador: Rocío

26° Premio $5,000

Número de Boleto: 08004

Nombre del Ganador: Ana Cristina

27° Premio $5,000

Número de Boleto: 11392

Nombre del Ganador: Carlos Eduardo

28° Premio $5,000

Número de Boleto: 19239

Nombre del Ganador: Brenda

29° Premio $5,000

Número de Boleto: 14006

Nombre del Ganador: Claudia Deyanira

30° Premio $5,000

Número de Boleto: 13332

Nombre del Ganador: María

03 May 2024

HELLO! 1

El más pequeño de mis hijos, Jesús Gerardo, ingresó al Seminario Arquidiocesano de Monterrey hace ya casi 8 años, acababa de cumplir sus 15 años de edad y comenzaba sus estudios de preparatoria en esa misma institución.

Ese sábado que lo llevamos a su nueva casa, al Seminario, me sentí un poco triste y nerviosa ya que ese día dejaba de vivir junto a nosotros, emprendía un nuevo camino, iniciaba su vuelo.

Conforme pasaron los meses mi sentimiento, poco a poco fue cambiando, porque mi hijo me demostró que lo que estaba viviendo lo hacía feliz y pleno.

En una ocasión cuando más nostálgica estaba, asistimos a una convivencia familiar en el Seminario, como regularmente se hacen una vez al mes, realizamos una dinámica en la cual nos decían que al entregar un hijo al sacerdocio no lo perdíamos sino que Jesús nuestro Señor ocupaba el lugar de nuestro hijo en la familia, esto me tranquilizó mucho y me llevó a apoyar más la decisión de mi hijo.

Desde que ingresó y hasta este momento lo que hago es encomendar siempre su vida y vocación a nuestra Madre Santísima, para que en todo momento lo cubra con su maternal manto; lo cuide y lo proteja. Y a Jesús, su hijo amado, le ruego que lo mantenga cerquita de su corazón, que lo abrace fuerte para que nunca deje de sentir su amor y su misericordia, que nunca se sienta solo. Pido también al Espíritu Santo que lo ilumine; que le dé la sabiduría necesaria para poder comprender los grandes misterios de Dios y a su vez, pueda compartir con amor la Palabra de Dios, para que así, pueda sembrar en cada persona el amor de Dios a nuestros semejantes.

Los domingos es el día que regularmente viene a la casa, disfruto mucho platicar con él, escuchar todas sus experiencias, también sus ocurrencias. Esto me hace sentirlo más cercano, me enseña algunas cosas que me ayuda a vivir mejor mi apostolado.

Me siento muy feliz, bendecida y agradecida con Dios por el llamado de mi hijo al sacerdocio.

Diana Mayela Martínez Garza | Mamá de Jesús Gerardo Urrutia Martínez, primero de Teología.

22 Mar 2024

HELLO! 1

Un profundo asombro, un desbordamiento de gratitud, un ímpetu de entrega generosa, una atracción amorosa: son expresiones con las que intento manifestar el «estado de ánimo», –o mejor aún, el estado de ser– que me inundaba la noche del 2 de julio del 2004, noche en la cual le dije «sí» al Señor como respuesta ante la invitación que me hacía a la vida sacerdotal.

Alrededor de ese día se estaba llevando a cabo el Preseminario, al cual asistí por insistencia de un amigo sacerdote, a quien le aseguré que sólo iba a «ver», pues no tenía la más mínima intención de quedarme en el Seminario; incluso, tenía la intención de no quedarme, pues yo tenía elaborado mi «proyecto de vida». Sin embargo, durante la noche mencionada, un sacerdote nos impartió una charla sobre la Virgen María; algo iba pasando en mi corazón durante esa charla, era algo sutil y profundo.

Al terminar ese momento me sentí «tocado» en lo más profundo de mi ser, y comencé a descubrirme en ese «estado» que no es abarcable con palabras, pero que se manifestó en mí mediante el palpitar acelerado de mi corazón, las lágrimas en mis ojos y un «sí» inevitable que escribí en una carta delante de una imagen de la Inmaculada que, en esos años, estaba colocada a las afueras de la capilla del Seminario Menor.

Después de hacer esa carta, el sacerdote que dirigía ese momento nos invitó a rezar el Rosario; recuerdo bien que, durante el cuarto misterio (doloroso) comencé a experimentar una profunda alegría que, de alguna manera, conservo hasta el día de hoy. Recuerdo bien que esa noche no pude dormir por la emoción que sentía. Después, cuando hablé con mis padres –frente a esa imagen– su respuesta fue abrazarme; mi padre me dijo: «cuando naciste, lo primero que hicimos fue llevarte a consagrar a la Virgen del Rosario»; rodeado del abrazo de mis padres e invadido por esas palabras, reafirmé mi respuesta.   

A ese preseminario, yo solo iba a «ver» para luego regresar a mi vida, con la cual estaba bastante contento.  Hoy, que han pasado casi veinte años de aquella noche, me «río» de mí mismo y le agradezco a Dios por haber irrumpido así en mi vida; y es que sigo «viendo», no he terminado de «ver» –ni terminaré nunca– las maravillas que Dios ha hecho en mi vida, en la vida de tantos, en su Iglesia, en el mundo.

Hoy, al recordar ese momento importante en mi historia vocacional, reafirmo mi respuesta y mi acción de gracias al Señor. Esta respuesta y esta acción de gracias se dieron en mí «inevitablemente», puedo decir que, de alguna manera, el Señor me «forzó», pero no de una manera violenta e irrespetuosa, sino con esa manera que es sólo suya: el Amor.

Al sentirme desbordado por su Amor, al darme cuenta de que todo lo que era y tenía venía de Él, y era de Él, me vi obligado, atraído, seducido, para decirle «sí». Fue un sí «forzado» y reforzado por la fuerza del Amor, y por el cuidado de una Madre que es la que mejor entiende y vive ese Amor.

Hoy, que estoy cerca de cumplir diez años como sacerdote, sigo «viendo», viviendo, sufriendo y gozando, recibiendo y compartiendo, y sobre todo agradeciendo, la belleza y la grandeza de la vocación sacerdotal, la cual, si se pusiera por escrito «ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran».

Hoy vivo la grandeza de este ministerio sirviendo a la Iglesia como formador en el Seminario. Hoy puedo compartir que soy un sacerdote pleno, entregándome en el acompañamiento a los seminaristas, esforzándome por tratar de ser coherente con la Palabra de Dios, por tratar de ser congruente con la entrega Eucarística de Jesús, por intentar vivir y generar comunión en esta comunidad.

Disfruto mucho de acompañar a los seminaristas en su vida espiritual, en su búsqueda de Dios, en sus esfuerzos sinceros por responderle; me siento agradecido porque la Iglesia me permite acompañar a los seminaristas entrando en esa tierra sagrada que es su corazón, su conciencia, y le ruego al Señor que me dé sabiduría y consejo.

Disfruto también organizando y animando la vida académica, la cual, aunque en muchas ocasiones requiere un gran esfuerzo y provoca «dolor de cabeza» a los seminaristas, trae consigo muchos frutos buenos para la vida humana y sacerdotal. Asimismo, disfruto mucho y agradezco la fraternidad sacerdotal que experimento con el equipo formador, con mis hermanos en el ministerio.     

Hoy, ese profundo asombro, ese desbordamiento de gratitud, ese ímpetu de entrega generosa, esa atracción amorosa, siguen vivos en mí, no con la misma intensidad de aquella noche, pero sí con el mismo Amor, en la discreción de lo ordinario, de lo cotidiano de lo oculto. Hoy por hoy, aún con mis fallas, mis errores, y mis heridas, sigo diciéndole «sí» a ese Amor que con su «fuerza» sigue amando y sigue llamando a muchos para «ver» sus maravillas, para compartirlas con un mundo que pide a gritos «ver» ese Amor.

Pbro. Francisco Javier Cantú Garza

Prefecto de Estudios y Auxiliar de Espiritualidad

Etapa Discipular del Seminario de Monterrey

15 Mar 2024

HELLO! 1

La primera vez que conocí Sl Seminario yo tenía 11 años, fue el día en que mi primo Luis Andrés ingresaba a la formación sacerdotal y quedó grabado en mi memoria. Observé ese lugar tan enigmático para un pre adolescente; sus largos pasillos, los murales y vitrales, el ambiente de alegría e inquietud de todos los jóvenes que iniciaban su formación, los jardines, las canchas deportivas y la multitud de gente que nos disponíamos a celebrar la eucaristía de apertura del ciclo escolar 1989-1990, ese día inició mi historia vocacional.

La inquietud por ser sacerdote no solo se presentó ese día, sino en muchas ocasiones posteriores en que, como familia, asistimos a convivencias y obras de teatro que ofrecía el Seminario con ocasión de fiestas patronales y posadas, en ellas resonaba en mi mente la frase: “ven y sígueme”. También, en muchas de esas ocasiones yo me trataba de convencer a mi mismo de que quizá me equivocaba al sentir “algo”, y continuaba mi vida en los grupos parroquiales, o bien, en el colegio, en la prepa y después realizando mis estudios profesionales.

En todo ese recorrido, desde los 11 hasta los 22 años, participé en retiros de los grupos juveniles de la parroquia Corpus Christi en Monterrey; también fui de misiones a la Sierra de Durango con un grupo llamado Emaús, conformado por amigos que éramos exalumnos Lasallistas; participé en fiestas y reuniones juveniles, fiestas de universitarios, congresos y eventos culturales. Viajé al extranjero para estudiar inglés, en donde tuve la oportunidad de conocer gente de todas partes del mundo, pude apreciar sus puntos de vista y dialogar con apertura y tolerancia, pero en todos esos momentos permanecía la sensación de que Cristo me estaba preparando para algo más. También tuve buenas amigas con las que, en diversas ocasiones, pude experimentar una relación recíproca de compartir lo más profundo de mi ser y recibir lo más profundo de su ser.

El año de 1999, el Padre Héctor Pérez, hoy obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, nos hizo una invitación a algunos amigos y amigas, para asumir la coordinación de un grupo de jóvenes catequistas en Corpus. Ese fue el año de la decisión. La experiencia de que un presbítero depositara en nosotros la confianza de organizar la catequesis infantil, fue crucial, me inspiró y me dio luces para responderle a Cristo que me había estado invitando a seguirlo. También me impulsó la decisión de otro de mis primos, José Luis, quien en ese momento estaba a punto ingresar al Seminario. Por ello, en el año 1999-2000, me decidí a vivir el proceso vocacional, dejando que el Espíritu Santo me iluminara.

El Seminario fue una época maravillosa de crecimiento personal, descendí a las profundidades de mi historia, toqué mis heridas, vi resurgir cualidades enterradas, tuve grandes amistades, algunos hoy son sacerdotes, otros buenos laicos de parroquia, todos brindándome la oportunidad de crecer. Esto me configuró y me preparó para iniciar la vida como presbítero el 14 de agosto de 2010, día en que recibí el orden sacerdotal con el rostro lleno de ilusión, con las ganas de seguir a Cristo siendo signo de su presencia vivificante, ahí mismo fui nombrado vicario parroquial de la parroquia Santa Catarina Mártir, la cual fue mi segunda escuela de formación, y en la que junto con la comunidad viví una infinidad de experiencias que forjaron mi carácter en la caridad pastoral.

Después, la experiencia de estudios en Roma, por la cual estoy profundamente agradecido, significó no solo la especialización de contenidos académicos sino una experiencia eclesial internacional de gran valor.

Posteriormente, los años que tuve la oportunidad de colaborar en la formación en el Instituto de Teología y más delante en el Seminario Menor, fue intensa en cuanto fraternidad sacerdotal y amistad vocacional, mientras que durante los años en los que fui enviado a realizar estudios de doctorado a la Universidad Pontificia de México y mi colaboración acompañando a Mons. Alfonso Gerardo Miranda Guardiola en la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano), pasé por momentos de concentración y silencio, de escucha y atención a la voz de los señores obispos, así como de colaboración y comunicación en foros a nivel nacional, todo ello provocando en mi la necesidad de dejar en manos de Dios los factores que no puedo controlar y dedicarme a realizar lo mejor posible lo que sí está en mis manos realizar.

Después, don Rogelio me dio la oportunidad de concentrarme, durante un semestre, exclusivamente a terminar mi tesis doctoral, habitando en la residencia sacerdotal de la UIC, con los Misioneros de Guadalupe. Esta experiencia fue nutrida de fraternidad y amistad sacerdotal, pero también de arduo trabajo de redacción y revisión de mi investigación.

Más delante, hacia junio de 2022, terminé mi tesis y fui nombrado vicario parroquial de la parroquia universitaria San Juan Bosco. Durante este tiempo defendí la tesis, viví un sinfín de experiencias que me ayudaron a tocar la realidad en los ambientes universitarios, así como del ambiente eclesial resultado de la post-pandemia, y tuve nuevamente la oportunidad de construir lazos de amistad con mis hermanos sacerdotes compañeros de residencia, Alex y Edgar.

Finalmente, en marzo de 2023, don Rogelio me comunicó que sería enviado de nuevo al Seminario Mayor de Monterrey para servir a los seminaristas como acompañante espiritual. Esto, por supuesto que me agradó, pero debo admitir que también me produjo cierto sentimiento de inestabilidad, así, ahora me encuentro ya estabilizado sirviendo como padre espiritual en el Seminario Mayor. En todo este caminar vocacional ciertamente ha habido momentos difíciles que han exigido fuerza de voluntad, pero ha abundado más la alegría de saber que estoy con Él, el Maestro, el Hijo de Dios, quien me ha dado una nueva vida, cada día me reconcilia con mis fragilidades y me da nueva fuerza para servir a su pueblo.

Pbro. Jesús Treviño Guajardo

Coordinador de la Dimensión Espiritual del Seminario de Monterrey

y Director Espiritual de la Etapa Configurativa