29 Mar 2018

HELLO! 1

Recuerdo que cuando era estudiante de preparatoria mi hermana me insistía en que fuera a vivir un encuentro de fin de semana de Dinámicas de Encuentros Juveniles (DEJ) a la parroquia Santo Niño, y digo que me insistía porque reiteradamente me invitaba y eran las mismas veces que yo me negaba a aceptar la invitación. Pero un buen día accedí y me di la oportunidad de asistir a este encuentro que Dios había destinado para mí. Recuerdo que no era un católico practicante, después de que realice mi primera comunión, dejé de estar cercano a la Iglesia y solo en algunas contadas ocasiones asistí a alguna misa.

Ya estando en el retiro me sentía algo nervioso e incómodo al principio, pero en cada tema, en cada dinámica y en cada compartir me iba sintiendo cada vez mejor. El tema en relación a María me gustó mucho, pero hubo una charla que en lo especial me marcó y fue la de “Dios es Amor”. Fue una plática testimonial en donde nos hicieron reflexionar cómo Jesús nos ama, con un inmenso amor, al grado de morir por cada uno de nosotros en la cruz.

La muerte de Jesús no fue solamente un hecho histórico sin trascendencia alguna, me di cuenta que murió por nuestros pecados y que lo hizo por amor y por nuestra salvación. Esto para mi significó la Buena Nueva, la gran noticia que cambiaría mi vida a partir de ese momento.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se nos dice que: “El Misterio Pascual de la Cruz y de la Resurrección de Cristo está en el centro de la Buena Nueva que los apóstoles, y la Iglesia a continuación de ellos, deben anunciar al mundo”. . Ésta tarea la ha venido realizando la Iglesia desde sus inicios, quienes acogían de buena manera el mensaje o kerigma eran bautizados y de esta manera se fueron formando las primeras comunidades cristianas.

“La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica San Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios” (Hch 2, 23). Ante esto me pongo a reflexionar sobre el inmenso amor de Dios Padre para con el hombre, pues tiene para su creatura un designio divino de Salvación, que tendrá su cumplimiento a través de la muerte del “Siervo, el Justo” (Is 53,11).

Hoy te invito a que reflexionemos en el Misterio Pascual, a que nos preparemos en esta Cuaresma debidamente para celebrar jubilosos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y que nosotros como bautizados seamos portadores de esa Buena Nueva para los demás; a los que se encuentran lejos de Dios y no han escuchado el llamado de Dios por alguna circunstancia.

En los tiempos actuales es muy común ver tristeza, depresión, soledad, y desesperanza por tantas situaciones diversas que nos agobian; esto no debe ser ajeno a nosotros como cristianos, nosotros como bautizados estamos llamados a ayudarles en lo que humanamente podamos y ante todo llevarles la Buena Nueva, nosotros debemos irradiar felicidad pues el Dios en que tenemos nuestra fe es un Dios de Vida, pues recordemos que si Cristo no resucitó, vacía sería nuestra predicación y también vacía nuestra fe. Tenemos que anunciarles a Jesús como el gran amigo que nos ama y que murió por nosotros en la cruz. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jon. 15,13).

Ya por último te invito a que te acerques frecuentemente a la Eucaristía, tomando en cuenta las palabras del Papa Francisco: “La Eucaristía nos lleva siempre al ápice de la acción de salvación de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido por nosotros, derrama sobre nosotros toda su misericordia y su amor, como lo ha hecho en la cruz, para así renovar nuestro corazón, nuestra existencia y el modo de relacionarnos con Él y con los hermanos”.

Seminarista Miguel Ángel Martínez Colchado
Primero de Teología

23 Mar 2018

HELLO! 1

La verdad es que no existe un manual que nos explique los pasos de cómo acompañar a un paciente que está desahuciado, cada persona y cada padecimiento es diferente. Ciertamente cada uno tiene una historia, un plan que el Señor va escribiendo y la mayoría de las veces no entendemos el por qué y el para qué del actuar de Dios.

En Casa Simón de Betania me ha tocado vivir y experimentar realidades que jamás me hubiera imaginado que existían, y claro que al principio no fue nada sencillo. Hoy después de tres años en la comunidad, veo estas realidades desde la mirada de Jesús; sólo así son menos complicadas las cosas. Desde su mirada, el acompañarles se asemeja un poco a ese camino de la Cruz donde Jesús se entregó.

Cada día el Señor me permite contemplarle actuando en ese caminar, así como el Cirineo, no le quitó la Cruz a Jesús, ni se puso en su lugar cuando le clavaron sus manos y pies, ni tampoco se interpuso cuando le daban de latigazos. Él simplemente le ayudó a llevar la Cruz en un tramo del camino, que lo llevaría a su verdadera casa.

Como religiosa me he dado cuenta que mi misión es simplemente “estar”. Estar en sus alegrías y en sus recuperaciones, pero también estar cuando los momentos son más difíciles y complicados. Yo te invito a que te preguntes ¿qué crees tú que habría querido hacer María cuando vio a su hijo camino al calvario? ¿qué crees tú que habría querido hacer Juan cuando vio a su amigo clavado en una cruz? Yo me pregunto eso casi a diario, y el Señor cada día me muestra un poquito de su respuesta, ellos quisieron haber hecho muchas cosas, pero la voluntad de Dios era otra.

Cada día, con cada experiencia, el Señor me permite ver que vamos caminando hacia nuestro verdadero hogar, que aquí en este mundo sólo estamos de paso, que el experimentar el sufrimiento o el dolor es parte de llegar a esa gloria de la resurrección, así como lo vivió Jesucristo, al entregarse por amor, por cada uno de nosotros.

Se que cada una de las personas que he despedido en esta casa realmente están vivas, porque, así como Jesús subió a esa Cruz para llegar a la gloria del Padre, así cada uno de ellos me han permitido contemplar ese misterio donde al final se vive la alegría de la resurrección.

Hna. Mariana Cepeda Sida
F. Siervas del Señor de la Misericordia

07 Mar 2018

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Cuaresma es el tiempo litúrgico en el que la Iglesia, revive el significado que tuvo para el pueblo de Israel su peregrinación hacia la tierra que Dios le había prometido. Durante la Cuaresma la Iglesia emprende un camino de esfuerzo que culminará en liberación.

En este contexto las renuncias y privaciones ejercitan la voluntad; pues son instrumento simbólico y operante para este fin, porque abstenerse de los bienes materiales nos permite descubrir el valor preeminente de los bienes espirituales que, “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó” (1 Cor 2,9). Este es el sentido de las prácticas de piedad que se sugiere vivir más intensamente durante la Cuaresma para hacer operativo nuestro deseo de conversión a Dios: oración, limosna y ayuno.

Este tiempo de fuerte práctica penitencial es particularmente apropiado para los ejercicios espirituales. Se entiende por ejercicios espirituales todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar… todo modo de preparar y disponer el alma para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas buscar y hallar la voluntad divina…para salud del alma (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales 1ª anotación).

La finalidad de los ejercicios espirituales es fortalecer el espíritu mediante el dominio de sí mismo para poder entregarse a Dios sin reservas y sin los obstáculos naturales de la condición concupiscente que orilla a caer en la tentación. Los ejercicios espirituales fortalecen la voluntad propia para hacerla una sola con la voluntad de Dios, de manera que lo que deseemos, sea lo que Dios desea para nosotros. Llegar a este punto de comunión plena con el Creador es el fin de toda fe. Ejercitar el espíritu es trabajar para lograrlo.

Basándonos en los ejercicios espirituales propuestos por la Arquidiócesis de Monterrey, nuestro Seminario brindará a los jóvenes material para vivir éstos ejercicios de manera virtual, y puedan contribuir a celebrar con mayor plenitud la Pascua que está por venir.

Consulta diariamente los mensajes que tendremos para ti, en nuestro Facebook.

22 Feb 2018

HELLO! 1

A través de mi experiencia como promotor vocacional me he percatado de la necesidad que existe en nuestra Arquidiócesis de vocaciones sacerdotales.

En el Centro Vocacional, cada seminarista pone todo de su parte, para tratar de sembrar en el interior de cada joven la inquietud por descubrir qué dice la voz del Señor en su vida. Nos enfocamos en diversas actividades, como los retiros que se llevan a cabo cada quince días, asistimos a las parroquias para ofrecer orientación por medio de “stands vocacionales”. Además, servimos a un sector muy importante en la Iglesia: los monaguillos. Con ellos realizamos diferentes actividades como la Marcha Anual, el Encuentro Arquidiocesano de Monaguillos y la Olimpiada.

Por último, quisiera invitar a que usted, lector, ore sin cesar por las vocaciones de nuestra Arquidiócesis, por aquellos que estamos en formación y por los que están en un proceso de discernimiento, para que el amor de Cristo sea fuente y cúlmen de su felicidad.

Seminarista Luis Carlos Alvarado Sepúlveda
Seminarista de apostolado en el Centro Vocacional

08 Feb 2018

HELLO! 1

En el mes de Febrero, nuestra Iglesia Diocesana se une en oración por el Seminario de Monterrey, ofreciendo sus plegarias  de manera especial, durante las celebraciones Eucarísticas.

Así mismo, como parte de la celebración, los más de 200 seminaristas, con ayuda de más de 5000 voluntarios, colaboran en la Colecta Anual en calles, parroquias y centros comerciales; solicitando apoyo económico para la manutención y formación académica de los seminaristas. Éste año nuestra Colecta Anual será los fines de semana del 17 – 18 y 24 – 25 de febrero.

Gracias a tu ayuda y oración, cada seminarista al finalizar su formación ha realizado:

  • 7,800 horas de oración comunitaria y personal, complementadas con retiros anuales de una semana, 1 retiro de 2 semanas y un retiro de 3 semanas como experiencia fuerte de oración.
  • 11,200 horas de estudio que le permiten obtener dos licenciaturas: una en Filosofía y otra en Teología, las cuales están reconocidas por la Secretaría de Educación.
  • Y finalmente 8,000 horas de servicio comunitario en parroquias, casas de asistencia, pastorales específicas, etcétera.

¿Te das cuenta de todo lo que hace gracias a tu ayuda?

CONTIGO LLEGAREMOS… a compartir la Buena Nueva.

06 Feb 2018

HELLO! 1

En el marco de la Semana de Oración por la unidad en Cristo, las diferentes denominaciones religiosas (católicos, anglicanos, evangélicos) nos reunimos en una sola petición y anhelo: fomentar la unidad.

El pasado 23 de enero, nuestro Seminario fue sede para orar por la unidad de los cristianos, tal como se realizó en otros templos de las diferentes confesiones religiosas, a la cual asistieron:

El Rev. Alejandro Morales de la Comunión Anglicana, el Hno. Malaquías García de la Comunidad de Siervos de la Palabra, el Pastor Álvaro García Toscano de la Comunidad Evangélica, el Pbro. Jesús Treviño Guajardo de la Comunidad Católico-Romana y encargado de la Comisión de Diálogo Interconfesional del Departamento de Diálogo DEDIIRCEC, además de el Dr. Gregorio Treviño Lozano, Director de Asuntos religiosos de Nuevo León, y el Pbro. Mario Escalera Villanueva, Director del DEDIIRCEC.

En el compartir del Rev. Alejandro Morales y del Pastor Federico Elizondo, fueron de ánimo y motivación para los seminaristas, concientizándolos sobre la importancia de vivir unidos, y no en la división, quitarnos las cadenas y yugos que oprimen, y buscar la única meta y fin: CRISTO.

Así pues, ser cercanos de los demás, sin agresiones, pleitos y situaciones que haga de nuestra unidad una completa división, y nos invita también, a seguir fomentando el ser unidos.

Tener en cuenta, además, la Palabra de Dios, y utilizarla, no par agredir, lastimar, herir, pues Cristo no hizo eso, antes bien, utilizar la Palabra de Dios para centrarnos en la unidad, tomando en cuenta que tenemos un punto y meta final: ”Cristo vendrá por su única Iglesia, y a esa Iglesia espera verla unida, en paz y armonía”.

31 Ene 2018

HELLO! 1

La visita al Curso Introductorio es una de las actividades que el Seminario Menor promueve con la finalidad de hacer que los alumnos de ambos institutos, construyan un lazo de fraternidad y respuesta vocacional. En esta visita se realizan actividades deportivas, de integración, actos litúrgicos y una interacción muy cercana entre seminaristas.

En medio del frío, el pasado 18 y 19 de enero, partimos al Curso Introductorio (CI), ubicado en el Ejido Paso Hondo en Allende, N.L.

Al llegar fuimos recibidos amenamente, siendo apadrinados por un seminarista del CI.  La primera actividad que realizamos, fue un rally con nueve estaciones, integrado por rondas de conocimientos generales, destreza física y mímicas entre otros.

Entre duritos y elotes bien preparados, platicamos con los seminaristas del CI, posteriormente tuvimos  un momento de adoración a Nuestro Señor.  Ya en la cena,  tuvimos la oportunidad de realizar preguntas sobre la vida en Allende. Después, con cariño y esmero, nuestros compañeros del CI, nos presentaron la obra de teatro ”Su nombre es Juan”.

Al comenzar el segundo día, tuvimos los partidos de voleibol, basquetbol y fútbol, siendo los primeros dos, ganados por el Curso Introductorio; mientras que el último, fue ganado por el Seminario Menor.

Con todas éstas actividades, nos hemos dado cuenta que el Curso Introductorio, a pesar de tener muy pocos alumnos, pueden hacer grandes cosas y animar a los alumnos del Seminario Menor a seguir adelante y responder al Señor. Gracias al Equipo Formador y a los seminaristas del CI,  en todo momento pudimos confirmar que,  el CI, nuestra próxima casa; será una de las mejores experiencias en la formación sacerdotal, que nos brinda nuestro Seminario de Monterrey.

12 Ene 2018

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1. ¿Hubo algún acontecimiento que influyera en su opción vocacional?
Si, fue cuando tenía 17 años y lo que influyó fue un retiro de DEJ que me permitió acercarme a la vida parroquial. También hice el proceso vocacional completo.

2. ¿Tuvo algún testimonio sacerdotal que le llamara la atención durante su proceso vocacional?
Sin duda el gran ejemplo y testimonio de Mons. Andrés Sánchez Barco Q.E.P.D. mi párroco. Un hombre que entregó su vida a la comunidad Allendense. Un verdadero buen pastor.

3. ¿Cuál fue la reacción de su familia, cuando les dijo que quería ser sacerdote?
Mi familia en un principio me dijeron que pensara bien, que ingresar al Seminario no era un juego. Cuando empecé el proceso vocacional, fueron un gran apoyo. Pero, cuando ya ingresé al Seminario Menor, mi papá no estuvo de acuerdo.

4. ¿Qué miedos tuvo que enfrentar?
Miedo a que no fuera mi vocación. También tuve miedo de renunciar a un muy buen trabajo que yo tenía. Pero siempre de la mano de mi párroco Mons. Sánchez y del vicario parroquial, el padre Mariano Rincón. Ellos me ayudaron mucho en mi discernimiento.

7. ¿Qué le diría usted a un joven con inquietud vocacional sacerdotal?
Que se acerque al Centro Vocacional, que haga el proceso vocacional, y que de la mano de Dios tendrás todas las herramientas para poder hacer un auténtico discernimiento.

19 Dic 2017

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El Seminario de Monterrey fue fundado canónicamente el 19 de diciembre de 1792, «bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de Padua», pero la apertura a los primeros seminaristas y el inicio de clases data del 12 de febrero de 1793, con una ceremonia que se realizó en la capilla de sus instalaciones.

Durante la primera mitad del siglo XIX el Seminario era la «única institución de educación superior en el noreste de México». La mayoría de los obispos de esta época mencionan en sus informes, que la institución frecuentemente estaba en situación económica difícil, que no había recursos suficientes, ni económicos ni humanos, para llevar a cabo la labor formativa.  Sin embargo, los intentos por organizar dicha institución, sobre todo en el área académica, fueron constantes. Existen noticias de que el Seminario de Monterrey ofrecía, desde principios del siglo XIX, las cátedras de:

Teología Escolástica, Teología Moral, Filosofía y Latinidad y hacia 1823 se fundó la cátedra de Derecho Canónico y Civil.

Desde finales del siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX, el Seminario pasó por diferentes crisis provocadas por la situación política del país, no obstante se buscó llevar a cabo un proyecto que le diera consistencia a la institución. Para esto se llamó a los padres de la Congregación de la Misión, comunmente llamados paúles o vicentinos, quienes firmaron un contrato con José Ignacio Montes de Oca, obispo de Linares-Monterrey durante el período de 1879 a 1884, para encargarse del Seminario.

Al iniciar el siglo XX, a causa de la Revolución y la persecución que ella desató, el Seminario tuvo que establecerse en Castroville Texas y será  hasta 1917 cuando se restablecerá en Monterrey, pasando por diferentes domicilios del centro de la ciudad.

Hacia 1935, el Seminario se estableció en el anexo del actual Templo de San Luis Gonzaga, después volvió a pasar por una etapa itinerante en 14 domicilios diferentes, debido a otro período de inestabilidad política, y una vez lograda la estabilidad en las relaciones Iglesia-Estado, se volvió a ubicar en San Luis Gonzaga.

Dos décadas más tarde, en 1959, se terminó de construir el proyecto del Seminario de Monterrey, en el municipio de San Pedro Garza García, siendo el Arzobispo don Alfonso Espino y Silva. Ahí se concentraban los Seminarios Menor y Mayor. En 1983 inició sus funciones una segunda casa del seminario para el Curso Introductorio, con domicilio en Allende, N.L.

Finalmente, en 1992, después de los festejos del bicentenario, se empezó a elaborar el proyecto para construir un nuevo Seminario Mayor, siendo el Arzobispo don Adolfo Antonio Suárez Rivera. Éste tendría como característica principal, el propiciar la formación gradual de los futuros pastores del pueblo de Dios. Las instalaciones debían procurar la salud, la vida espiritual y la ciencia de los seminaristas (comedores, capillas y aulas). La primera piedra se colocó el 4 de abril de 1994 en la carretera a San Mateo km. 3.5, ciudad Benito Juárez, N.L., e inició sus funciones en agosto de 1995 continuando hasta nuestros días.

 

Pbro. Jesús Treviño Guajardo
Formador Instituto de Teología

 

22 Nov 2017

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El 23 de octubre se cumplieron 9 años de que fueran entronizadas en la parroquia Cristo Rey, las reliquias de 25 mártires mexicanos de la Cristiada, canonizados por san Juan Pablo II el 21 de mayo del año 2000. Y una más, del beato Padre Miguel Agustín Pro. Las otras dos reliquia son, una del Quinto Obispo de Veracruz, San Rafael Guízar, y otra de Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, fundadora de las Hijas del Sagrado Corazón.

El Padre Jorge Rodríguez Moya, párroco de dicha comunidad, consiguió las 28 reliquias, después de largas gestiones realizadas con las diferentes diócesis que custodian sus restos. Las pequeñas osamentas concedidas de cada uno de ellos, fueron dividas en dos, para colocar una parte en la corona de espinas y la otra parte en una cruz procesional que su utiliza en las mayores solemnidades de Nuestra Arquidiócesis de Monterrey, que fue bendecida por el Papa Benedicto XVI en su visita a México, en Guanajuato, en el año 2012. Y que ha peregrinado entre las diferentes diócesis de México.

La parroquia Cristo Rey está inspirado en la iglesia de Notre Dame en Raincy, París, y está ubicada en Villagrán, entre Madero y Reforma, en el Centro de Monterrey. El martirio, según el Catecismo de la Iglesia Católica (No. 2473) es el supremo testimonio de la verdad en la fe; es un testimonio que llega hasta la muerte, en defensa de una verdad de fe y de la doctrina cristiana.

 

Gilberto Eliud Gómez Pérez