04 Ene 2022

HELLO! 1

Estas dos palabras unidas entre sí, son la síntesis de un camino vocacional, pues cuando un joven se siente inquieto por Dios, la respuesta para que la vocación fluya es: “Sí, quiero”.

Ese “si” comienza en la infancia, adolescencia o juventud de muchos, en algunos comienza ya más tarde. Al final, el tiempo no es tan importante, lo importante es decir “Sí, quiero”.

Allí se fragua la razón, la voluntad, la libertad, el corazón; porque decir “Sí, quiero” implica conocer a quien nos llama, saber que nos llama y responder desde nuestra libertad y voluntad.

Así comienza todo, pero no solo es un “sí” inicial, el sí se va madurando, se va confirmando; va creciendo, va haciendo de la vida del joven una respuesta alegre.

Día con día lo decimos, y aunque a veces cuesta, nos negamos o nuestra fragilidad nos entristece. Sabemos que el primero en decir “Sí, quiero” ha sido Jesús cuando vino al mundo, cuando asumió nuestra carne, cuando dio la vida por nosotros.

Este “Sí, quiero” es también el sí de muchos de ustedes, de nuestros papás al darnos la vida, el tuyo al salir a trabajar, el de tu familia al luchar por la unidad, es el “Sí, quiero”  de la madre que cuida a su hijo enfermo, el “Sí, quiero” de la novia a su novio al recibir la promesa de una vida juntos.

Este inicio de año digamos también nosotros: Sí quiero a Jesús, a su Iglesia, a su amor. Digamos Sí quiero ayudar a los más necesitados, compartir el pan con quien menos tiene y hacer de nuestra vida, una vida mas cristiana, más humana, más llena del “sí” de Jesús.

Hoy vuelven los seminaristas a nuestro Seminario, tal vez para algunos costará regresar, otros regresarán con mucha alegría, otros dirán “Sí, quiero”  de una manera más sólida, la familia ayuda a fortalecer el sí; otros en 15 días la Iglesia les dirá “Sí, quiero”, al recibir nombrarlos candidatos a las órdenes sagradas, otros cambiarán de etapa de formación, allí abra otro “sí”, otros están muy emocionados porque con la gracia de Dios se acerca los días en que dirán “Sí, quiero” ser ordenado diácono o sacerdote delante del Obispo.

“Sí, quiero”, palabras tan sencillas pero tan profundas en la vida del Cristiano; “Sí, quiero”, como María al Ángel, como Cristo al Padre, como tú vida a Jesús.

¡Feliz inicio de año! Vamos adelante diciendo: ¡Sí!

Pbro. Darío Fco. Torres Rodriguez

Coordinador de Espiritualidad del Seminario Menor

Coordinador del Dpto. de Comunicación del Seminario de Monterrey

20 Dic 2021

HELLO! 1

Dominus pars hereditatis meae et calicis mei tu es qui restitues hereditatem meam mihi, estas palabras son tomadas del salmo 16, 5-6, que dice: “El Señor es mi parte de la herencia y mi copa, mi suerte está en tus manos. Me ha tocado un lote delicioso; sí, mi heredad es la más bella”. Esta frase era pronunciada por el Obispo y repetida por el aspirante al sacerdocio en el rito de Tonsura.

Antes del Concilio Vaticano II, el rito de Tonsura era la puerta de entrada al estado de vida clerical, este era el primer paso a la recepción de las órdenes sagradas. Pablo VI con el motu proprio Ministeria Quaedam, hizo las reformas convenientes para que dentro de la liturgia se conservaran y adaptaran los oficios peculiares a las necesidades actuales, quedando abolido el rito de Tonsura.

Actualmente, el Código de Derecho Canónico dice que: “Ningún aspirante al diaconado o al presbiterado debe recibir la ordenación de diácono o de presbítero sin haber sido admitido antes como candidato, por la autoridad indicada en los cc. 1016 y 1019, con el rito litúrgico establecido, previa solicitud escrita y firmada de su puño y letra, que ha de ser aceptada también por escrito por la misma autoridad” (CCE 1034  § 1).

Aunque la admisión a ser candidato al sacerdocio no significa la inclusión a la vida clerical, sí guarda en cierto modo relación con el rito de Tonsura. Las palabras del Salmo 16, recuerdan que la promesa de Dios se veía cumplida en la repartición de la tierra a las tribus de Israel. Sin embargo, la tribu de Leví fue la única en no poseer una porción de tierra. La heredad de los levitas, la tribu sacerdotal, fue el vivir únicamente para Dios.

Quien recibe la admisión a ser candidato a las órdenes sagradas ha de reconocer con toda convicción que la vida sacerdotal es vivir para Dios. La vida del candidato al sacerdocio debe estar marcada por la Palabra de Dios y por la Eucaristía. Esta es la heredad a la que aspira, esta es la parte de la herencia que ha de conformar toda su existencia. El candidato al sacerdocio ya no debe vivir según sus criterios, ideales y pensamientos, sino que todo su quehacer ha de estar orientado a cumplir la voluntad de Dios. De tal modo que toda su vida exprese su continuo habitar delante de la presencia de Dios.

“Ellos lo dejaron todo y lo siguieron” (Lc 5, 1-11), el candidato vive la libertad al solicitar la admisión a las órdenes sagradas, y a la vez experimenta la renuncia para pertenecer totalmente a Dios. La vocación sacerdotal solo puede darse en este gesto de libertad y de renuncia, de tal modo que quien ha sido admitido a ser candidato a las órdenes sagradas pueda expresar junto con el salmista: “me ha tocado un lote delicioso; sí, mi heredad es la  más bella” (Salmo 16, 5-6).

Erick Alfonso Rivera Ortiz

Seminarista | Primero de Teología

13 Dic 2021

HELLO! 1

El Adviento es un tiempo lleno de riquezas espirituales con las cuales nos podemos preparar para la Natividad del Señor. Esto lo digo porque la liturgia de la Palabra nos presenta varios personajes que nos motivan a permanecer en la esperanza viva en la venida del Señor en el portal de Belén en esta Navidad.

Podemos contemplar al profeta Isaías, que con sus palabras de consuelo nos indica la llegada del Emmanuel, del Dios-con-nosotros. Nos alienta a estar preparados con la esperanza de que todo va a mejorar, de que nuestras tristezas se convertirán en alegría. Y todo eso porque la misericordia de Dios es infinita.

También se nos presenta al precursor del Mesías, al último profeta del Antiguo Testamento, como algunos lo prefieren llamar así. Hablamos de Juan el Bautista, quien, en el desierto, con su vida austera y con sus palabras recias predicaba e invitaba a la conversión, y quien quisiese se bautizaba. Predicó la justicia del Señor, pero también la misericordia. Y como quien conoce realmente su puesto, su ser, se hizo a un lado para que Cristo fuera el que irradiara.

Sin embargo, por el momento, de ellos no se habla este tema, pero si es muy necesario observar todo aquello a lo que nos invitan. Nuestro tema, por tanto, será de la Virgen María.

Ella es una parte muy importante dentro de este tiempo, pues encontramos que la festejamos en diversos momentos, como la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el día 8 de diciembre, donde celebramos que fue concebida sin mancha del pecado original. También, y obviamente como mexicanos, con un gran júbilo tenemos la fiesta de la Virgen de Guadalupe. Y para nosotros como regiomontanos también está la fiesta solemne de Nuestra Señora del Roble el día 18, en el cual nos congregamos en la Basílica del Roble para felicitarla y pedirle que cuide de nuestra ciudad.

Destaca mucho la Virgen María, porque a ella le fue anunciado que concebirá un hijo en su vientre por voz del Ángel Gabriel y que este será la salvación para todos. Esto se llevó a cabo en un diálogo de fe y de mutuo amor. De fe, porque ella como el pueblo de Israel, esperaban que Dios se acordara de su misericordia y mandara al Mesías, y de amor porque, ella es fiel a la Palabra, porque ama a Dios y está dispuesta a todo.  Entonces, ella dijo que sí a la voluntad de Dios, ella aceptó ser la madre del Salvador. Es un sí que benefició a todos, un sí que, aunque no sabía como iba a suceder tal acontecimiento, confió plenamente en Dios.

Así pues, como hijos de Dios, vivamos este Adviento de la mano de mamita María para poder esperar y disponer nuestro corazón para que Jesús venga a él, e imitarla dando un sí lleno de fe cada día en el servicio a nuestros hermanos, en el amor mutuo en una constante oración. Y, así, fervientes y llenos de esperanza digamos: ¡Ven, Señor Jesús!

Jesús Alfredo López Díaz

Seminarista | Primero de Teología

11 Jul 2016

HELLO! 1

Por: Departamento de Comunicación.

Otro día en misiones, los seminaristas alistan sus actividades, preparan la ruta, se dividen en equipos. Don Alfonso prepara la van negra en la que llevará a todos los seminaristas a sus actividades. Antes de llegar al asilo Huitzil en la calle Dr. Coss, hacemos dos paradas para que los equipos de seminaristas hagan base en otra parroquia y salir junto con los párrocos, ministros o voluntarios a las actividades de misiones que les corresponden.

Tocamos la puerta de la casa geriátrica Huitzil, nos abre la dueña, feliz por la visita, ya tenía listos a los abuelitos en la sala. “Faltan algunos, están despertando, en un momento se los llevo”, comentó Elda Hernández.

En cuestión de minutos la sala estaba lista. “Buenos días, yo me llamo Roberto y tengo 44 años, tengo 9 años en el Seminario de Monterrey,  en dos meses seré Diácono… ¿Saben qué es un Diácono?, inició el seminarista Roberto Vantroi.

 -Es como un sacerdote- contestaron los abuelitos.

“Así es, casi-casi seré sacerdote, les pido un favor, recen mucho por mí, para que llegue ese día.”Después de Roberto se fueron presentando los seminaristas del grupo, Alejandro Cantú Saénz de 30 años, Luis Montes de 17años y Francisco de la Cruz Hernández de 16 años, “-ah el bebé”- dijo un abuelito.

 “Hoy venimos aquí para acompañarlos, compartir y aprender juntos. Estamos en misiones, y queremos transmitir en estos día la importancia de las vocaciones, no solamente de las monjitas y los sacerdotes, hablar de vocaciones es hablar también de laicos consagrados y por supuesto del matrimonio.

Hablar de vocación es decir: Dios te llama, escúchalo. Queremos pedirles un gran favor, queremos que nos ayuden en esa misión otra parroquia y salir, queremos que nos ayuden en esta misión, ayúdenos con su oración, ofrezcan su dolor, su soledad, sus alegrías, su día… pedir por los jóvenes para que puedan escuchar a Dios y encuentren su vocación.

La oración es tan poderosa, que aunque tu reces por alguien que no conozcas, que no veas, Dios si escucha y manda tus bendiciones a quien lo necesita. ¿Qué dicen?, se suman al grupo de personas que rezamos unos por otros”.

Roberto siguió hablando a los abuelitos, los demás seminaristas preparaban las bocinas, platicaban con ellos, les ofrecían agua o los ayudaban a ponerse más cómodos. Todos estaban atentos al momento, al mensaje que Dios les había llevado a voz de los seminaristas.

“Nunca te sientas solo, nunca te sientas inútil, nunca… nunca estamos de más. Nuestra vida tiene sentido, eres un don para los demás, Dios te necesita, eres un regalo para cada uno de los que te rodean. Nuestra presencia es un regalo, para los demás. Cada uno decide si regala una sonrisa o una cara triste. Su vida aquí tiene un sentido… Ofrece esta etapa, la vejez, puede ser una etapa pesada, pero ¿saben?, es también la más hermosa por que estamos cerca de llegar con Dios.

Ayúdenme a transmitir a los jóvenes la alegría de la vejez. ¿Quieren cantar?”.

Y el canto se convirtió en alabanza, en entrega, en una hora llena de alegría y recuerdos. Los abuelitos cantaban y tarareaban, seguían el ritmo, algunos con manos temblorosas y ojos húmedos. Después de cantos cristianos, llegaron de invitados Pedro Infante, José Luis Perales, Napoleón, Marco Antonio Solís y hasta la de ‘la mochila azul´.

Los pasos de baile no faltaron, hasta las sillas de ruedas se mecían al ritmo , incluso doña Paulita de 95 años, desde su sillón tuvo su turno para bailar con el seminarista Alejandro.

La visita terminó en concierto de alegrías, sonrisas y abrazos, ‘abracémonos a nuestra vida, reconciliémonos y amemos a Dios.’

Este es una breve reseña de tan solo una actividad en los días de Misiones de Verano 2016, como esta, durante tres semanas desde que amanece hasta que anochece los seminaristas del Seminario de Monterrey estarán tocando los corazones de niños, jóvenes, matrimonios, enfermos y abuelitos en 10 Decanatos de la Arquidiócesis de Monterrey.

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05 Jul 2016

HELLO! 1

Por: Departamento de Comunicación

El pasado 02 de Junio, los seminaristas terminaron un semestre más en su formación. Para lo que la mayoría de los estudiantes significa descanso, vacaciones y diversión, para los jóvenes con vocación sacerdotal el verano es un tiempo formativo en donde pueden compartir su vocación en Misión de Verano que se organiza en las Parroquias de la Arquidiócesis de Monterrey.

Este año, dichas misiones tienen un objetivo muy específico, llevar el mensaje de la vocación a todas las comunidades, un proyecto que durará tres años y que buscará abarcar todos los decanatos de nuestra Arquidiócesis.

Los más de 120 seminaristas del Seminario de Monterrey estarán del 4 al 23 de julio atendiendo en los 10 Decanatos de la Arquidiócesis a más de 63 Parroquias, con actividades que van desde horas santas, rosarios, retiros con jóvenes, visitas a enfermos, hasta apoyo social con limpieza de parques o pinta de bardas y colegios, todo ello buscando compartir la alegría de la vocación.

DECANATO SAN ANTONIO DE PADUA. COLONIA PROGRESO.
UN ROSARIO POR LOS ENFERMOS.

Eran las 10:15 am, los seminaristas esperaban ansiosos llegaran los invitados al rosario por las calles de la Colonia Progreso. “Vamos a esperar diez minutos más” comentaba Charlie, seminarista de Primero de Teología.

Los 10 minutos se hicieron 20 y los centígrados subían sin clemencia.

El equipo de seminaristas empeñados en cumplir su actividad cambiaron el destino: “Vamos a la clínica 17, hagamos el rosario con los familiares de los pacientes”.

En una mini procesión de la parroquia a la clínica, avanzaron con rosarios en mano hasta llegar a la sala de espera de consulta en la recepción, se sentaron frente a no más de 5 personas, “Venimos hoy a acompañarlos espiritualmente con un rosario por sus enfermos, quienes quieran acompañarnos son bienvenidos”.

Con fe las personas cercanas comenzaron a nombrar a sus familiares, todos pedían desde el corazón por la salud de quienes se encontraban hospitalizados o quienes esperaban un diagnóstico, a la lista se sumaron los nombres de quienes se encontraban por ingresar a urgencias.

El rosario comenzó sutil en medio del ruido habitual, el abrir y cerrar del elevador y la mirada extrañada de quienes pasaban con prisa. Los Ave María y los Padre Nuestro comenzaron como un susurro y conforme avanzaba cada rezo incrementaba la fe y la cantidad de personas, poco a poco se fueron incorporando intensiones y voces, a tal grado que el coro del rosario era ahora más fuerte. Ojos cerrados y almas abiertas fueron dejándose llevar por la fe y la esperanza en Dios.

Antes de finalizar con una bendición a los presentes, el Diácono Israel Gómez quien será ordenado sacerdote el próximo 16 de Agosto les dijo: “Aprovechen este tiempo de dolor para acercarse a Dios, ofrezcan este tiempo con sus familiares, el tiempo que ofrezcan aquí el Señor se los recompensará”.

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16 Jun 2016

HELLO! 1

Por. Antonio Peña, seminarista. (F3)

Mons. Rogelio Cabrera López fue nombrado por San Juan Pablo II Obispo de Tacámbaro el 29 de abril de 1996 siendo consagrado Obispo el día 30 de mayo de 1996. Hace un mes festejo el vigésimo aniversario de su Ministerio Episcopal ¡20 años de ser Obispo! … en este servicio a la Iglesia su mayor encargo es regir, enseñar y sobre todo santificar al Pueblo de Dios… él le concedió al equipo de La Alegría del Evangelio una entrevista de la que publicamos una síntesis, pero aquí el contenido completo de la misma, te la compartimos para que conozcas más a nuestro Pastor…

César Cárdenas: ¿Con qué sueña un Obispo?

Mons. Rogelio: A lo largo de mi ministerio episcopal, estoy cumpliendo 20 años de Obispo, siempre he soñado que la diócesis donde estoy sea la más bella del mundo no para comparar con ninguna otra Iglesia, sino por que quisiera siempre que la Iglesia respondiera a lo que Cristo quiere para la Iglesia Universal: que en toda Iglesia Local se anuncie con alegría a Cristo, que en toda la Iglesia se celebren dignamente todos los sacramentos, de modo especial la Eucaristía y también que en la Iglesia se viva la caridad. Ese es mi sueño y siempre he pensado que la diócesis en la que estoy sea la mejor Iglesia del mundo.

César Cárdenas: ¿Cuáles fueron sus preocupaciones cuando fue párroco y cuáles son ahora que es Obispo?

Mons. Rogelio: Yo tuve oportunidad de ser párroco dos veces, en dos iglesias en la ciudad de Querétaro, en la primera en medio de los obreros y la segunda en una zona de clase media alta, mi preocupación siempre fue que los fieles vivieran en comunión con Cristo y con la Iglesia, mi preocupación era llegar a todos, que se pudiera evangelizar a toda la gente, que los católicos realmente sean católicos. Me tocaron situaciones muy distintas en una parte y en otra, pero siempre el elemento común: que la gente ame a Cristo, que la gente se deje enseñar la doctrina de Jesucristo; y como obispo cambia sin duda la perspectiva porque como párroco tu comunidad siempre es una comunidad más pequeña, en cambio como Obispo siempre tienes que pensar en la iglesia local (Diócesis) y también en la Iglesia Universal, porque eres miembro del Colegio Apostólico, que estás con el Papa y bajo la autoridad del Papa, pero también tienes el deber de vivir la comunión con las demás iglesias, en ese tenor, también mi deseo es que la diócesis camine con lo que la Iglesia nos está pidiendo, en este momento con el Papa Francisco, la Iglesia nos está indicando una ruta nueva, el Papa nos ha regalado, de entre los muchos documentos que ha escrito, tres que sobresalen: Evangelii Gaugium, Laudato Sí y Amoris Laetitia. Con eso el Papa nos pone frente a las tres preocupaciones que hoy hay en la Iglesia y en el mundo: la primera, sobre cómo ser verdadero cristiano, la segunda, como cuidar la casa que Dios nos ha regalado y la tercera, sentirnos miembros de la familia humana y también de nuestra familia más pequeña; creo yo que ahí están las preocupaciones de un obispo, quiero caminar con la Iglesia, quiero caminar con el Papa Francisco.

César Cárdenas: ¿Cómo es el día normal de un Obispo?… ¿Cómo se la pasa usted en su día?

Mons. Rogelio: Cada día, para un Obispo, para mí, es siempre distinto. Nunca hago lo mismo ni me encuentro con las mismas personas. Como Obispo tengo que recorrer las parroquias, los pueblos y tengo que encontrarme diariamente con personas muy distintas; pero en todo este caminar de cada día, hay elementos que le dan unidad a la vida de una persona, que son los momentos de rezar, los momentos de comer, los momentos de dormir. En torno a eso gira la vida, pero, todo eso tiene sentido, gracias a la agenda que haces del encuentro con las personas, sobre todo cuando celebras la Eucaristía. Nuestra Arquidiócesis tiene muchas parroquias, casi 250 sacerdotes diocesanos, 225 sacerdotes religiosos, tengo que darme en mi agenda la oportunidad de encontrarme con ellos, prácticamente las citas que doy cada día de entrevistas, el 80% es para sacerdotes, porque creo yo que ahí está mi principal tarea. Eso es lo que hago cada día, a veces hay reuniones, a veces hay encuentros, congresos, pero, visitas pastorales, pero creo yo que lo importante es primero el alimento espiritual y luego el alimento corporal, me gusta siempre rezar con otros y comer con otros, nunca lo hago de modo solitario ni la oración ni la comida, porque creo que son dos momentos que se tienen que vivir en comunidad.

César Cárdenas:  Nos nace la siguiente pregunta, el Obispo, Don Rogelio… ¿Tiene algún hobbie? ¿Algún pasatiempo?

Mons. Rogelio: Bueno, siempre me ha gustado mucho la lectura, en cuanto puedo lo hago, ahora con las nuevas tecnologías pues es mucho más fácil, porque aprovechas los tiempos libres para poder leer o informarte de aquello que tienes por obligación que saber. Un obispo está muy ocupado, porque tenemos que informarnos de lo que pasa cerca y de lo que pasa lejos, hay que dedicar mucho tiempo a la lectura, pero me gusta leer libros completos, oír música y de vez en cuando, ver un poco de televisión.

César Cárdenas: Cambiando un poquito de tema… Si pudiera lograr una sola cosa en la Iglesia de Monterrey, respecto al pueblo de Dios ¿Cuál sería?

Mons. Rogelio: Lo digo, una sola cosa, y talvez la que nos ocupa toda nuestra tarea: ¡que todos fueran santos! eso sería para mí lo más grande y que yo incluido en ese grupo. Yo les he pedido a todos los sacerdotes que nuestra pastoral esté encaminada a la santidad, que nos preocupemos menos de nuestra autoridad que ejercemos con los fieles y que nos preocupemos por santificarnos junto con el pueblo de Dios todos los obispos, los sacerdotes, las religiosas y el pueblo de los fieles laicos, todos caminemos a la santidad. Una sola cosa es importante: alcanzar la santidad.

César Cárdenas:  Monseñor usted ¿cómo vive la alegría del Evangelio?

Mons. Rogelio: Mira, no sé cómo me perciben los demás, en mi rostro, en mi actitud, yo me considero una persona serena, tranquila, pocas veces me enojo. Me gusta no molestar a los demás. No quiero arrebatarles la alegría. Jamás me verás regañar a una persona y mucho menos a un sacerdote. Creo yo que la alegría es parte de nuestra vida pero debe estar sobre todo interiormente, el gozo tiene que ser gozo espiritual, pero como nadie se alegra, ni nadie tiene gozo espiritual solitariamente se requiere compartir y a mí me gusta mucho compartir con las personas aunque no soy un obispo de carcajada pero si me considero una persona tranquila, contenta, alegre. Podría decir “soy un obispo contento”.

César Cárdenas: Monseñor, ahora que vino el Papa Francisco, en Morelia, nos dijo “dime como rezas y te diré como vives, dime como vives y te diré como rezas” … ¿cuál es la oración que Monseñor Rogelio reza y se esfuerza por vivir?

Mons. Rogelio: El Papa Francisco dijo estas palabras, a propósito de la lectura del Evangelio de esa Eucaristía, que fue el Padrenuestro, porque para todo cristiano, el Padrenuestro es la escuela de la vida y la escuela de la oración, por ello el Papa hablaba de la vida y hablaba de la oración, como las dos cosas siempre deben caminar juntas. A mí me gusta orar de dos modos: primero comunitariamente, lo hago en la liturgia de las horas siempre al menos una hora del día la hago en común, junto con el seminarista y el sacerdote que me acompañan. Desde luego la Eucaristía siempre la celebro en la comunidad, pero también me gusta rezar solo, sobre todo cuando voy de viaje, aprovecho los momentos de soledad para rezar, para leer, lecturas espirituales, sobre todo hacer la lectio divina. Siempre estoy leyendo las Sagradas Escrituras, me propongo leerlas de modo continuo y completo; ahorita estoy en otro momento de la lectura, ya estoy en el libro del Levítico, comencé nuevamente a leer toda la Sagrada Escritura y así transcurre mi vida. Me gusta mucho leer las Sagradas Escrituras.

César Cárdenas: Muchas gracias… también el Papa Francisco nos invitó a los consagrados y seminaristas orar como aprendimos en casa… ¿qué oración acostumbra usted hacer al día de hoy que haya aprendido en su hogar?

Mons. Rogelio: En mi casa aprendimos los rezos más comunes: el Padrenuestro, el Avemaría, al Ángel de la Guarda, especialmente esos recitábamos diariamente en la casa y lo sigo haciendo aun antes de dormir, porque mi Mamá siempre estaba al pendiente de que rezáramos antes de acostarnos.

César Cárdenas: Cambiando un poquito el tema… son cosas que nos interesan (risas) ¿cuál es su platillo favorito aquí en Monterrey?

Mons. Rogelio: (Sonríe) La carne asada, verdad, y también el cabrito, cualquiera de los dos, el que me puedan ofrecer o el que yo pueda escoger.

 

En este momento todos reímos y coincidimos en apuntar el dato por si se nos llega a ofrecer.

 

César Cárdenas: Monseñor, considerando que algunos de nosotros llegaremos a ser sacerdotes en 10, 6 o 3 años ¿Cómo le gustaría que nos preparáramos para servir al Pueblo de Dios nosotros como seminaristas?

Mons. Rogelio: Yo quiero que se preparen como lo indican las normas de la Iglesia, en sus 4 dimensiones: que sean humanamente maduros, espiritualmente fuertes, académicamente competentes, pastoralmente animosos. Hoy se requieren, muchas cualidades, como siempre, pero hoy el pueblo de Dios nos está pidiendo muchas cosas, que yo las he resumido en las que el Papa Benedicto y el Papa Juan Pablo II nos decía: que sean santos, que sean alegres y que sean intrépidos. Creo yo que ahí están las cosas que a mí me gustarían, en un futuro, que se den a querer y que quieran a la gente, que tengan mucho entusiasmo pastoral, que la gente se sienta motivada espiritualmente para acompañarlos. El Papa Francisco ha pedido que tengan buen carácter, que no regañen a las personas, que se integren con el pueblo católico, que tomen en cuenta a los laicos, que sean gente de fiar; todo esto, creo yo que son las cosas que me gustaría para ustedes los próximos sacerdotes, algunos Dios me concederá verlos, a otros, a lo mejor no.

César Cárdenas: Muchas gracias, creo que nos llevamos esto como compromiso, para vivirlo, lo tendremos muy en cuenta y nos esforzaremos al respecto…

Monseñor, en el primer encuentro que tuvo con los seminaristas aquí en el Seminario Mayor de Monterrey meditamos el salmo 45, y con él nos recordó que Jesús es el hombre del rostro bello, el sacerdote de gestos bellos… para usted ¿cómo un sacerdote puede reflejar la belleza de Cristo?

Mons. Rogelio: Ustedes aprendieron, en filosofía, que la belleza es la armonía de los constitutivos del ser. El ser que es uno, el ser que es siempre bueno, (el ser que es verdadero), todos esos elementos que constituyen a la persona tiene que estar en armonía. Una persona es bella no por el físico, sino es bella en su interior. La belleza está en las virtudes, tanto teológicas o teologales como en las virtudes humanas, ahí está la belleza de una persona. Tú puedes ser de rostro no muy agraciado, puedes tener incluso limitaciones físicas, pero la gente sabe leer el rostro amable, el corazón bello. La belleza sale de dentro del corazón y se expresa en las palabras, en los gestos, en las acciones.

César Cárdenas: Muchas gracias… por último, que mensaje le daría a nuestras familias, a nuestras Mamás que nos acompañan en nuestra formación sacerdotal…

Mons. Rogelio: Primero, que quieran mucho a sus hijos, las mamás, que quieran al seminario, que lo amen, que recen por sus hijos, por cada seminarista, que recen por sus sacerdotes y también que confíen mucho en la Iglesia. Este seminario trata de hacer lo mejor posible, pero no lo podemos hacer sin la oración y sin el afecto del pueblo, nosotros requerimos siempre del apoyo humano y del apoyo espiritual de todos, y quiero dirigirme especialmente a las mamás, desde luego junto con los papás, con los esposos, que quieran mucho a sus hijos. El mejor sacerdote será aquel que se ha sentido amado, que se ha sentido valorado, que se ha sentido parte de una familia. Por eso, aunque faltara alguno de los miembros de una familia, aunque alguno haya tenido ya que sufrir, o la muerte, o la separación de sus papás, lo que importa es que cada seminarista se sienta amado, se sienta apoyado…  pero también, ojalá ustedes las mamás, reciban también el cariño de sus hijos seminaristas. Que aunque no estén en casa, creo yo que desde los momentos en el que están con ustedes, pero sobre todo espiritualmente, tienen que quererlas mucho, porque ustedes merecen el amor de sus hijos.

César Cárdenas: Muchas gracias Monseñor por la confianza para conocer un poco más de usted y nos esforzaremos por aprovechar todo lo que nos acaba de compartir.

Mons. Rogelio: Al contrario, a ustedes, muchas gracias.

 

Es evidente que ser Obispo es un don de Dios en la Iglesia para algo muy específico: ¡que lleguemos a ser santos! En cada Obispo el Señor manifiesta el amor que pastorea, que guía, que cuida… nunca olvidemos las palabras de San Ignacio de Antioquia: “Donde está el Obispo, está Cristo” … y si está Cristo, ¡está presente la Iglesia! Te invitamos a que ores por nuestros obispos y a que los conozcas de cerca en las diversas celebraciones y eventos a los que acuden, sin más esta entrevista forma parte de una emisión especial de: ¡La Alegría del Evangelio!

08 Jun 2016

HELLO! 1

Decanatos de las Misiones Vocacionales 2016

  • Decanato San Antonio de Padua (7)
    – Señor del Perdón.
    – Santa María Goreti.
    – San Francisco de Asís.
    – Santa Rosa de Lima.
    – Santo Cristo.
  • Decanato Nuestra Señora de la Asunción (Marín) (33)
    – Santa Elena de la Cruz.
    – Jesús Misericordioso.
    – Ntra. Sra. de Loreto.
    – San Eloy.
  • Decanato Nuestra Señora del Rosario (Juárez) (30)
    – Cristo Rey.
    – Ntra. Sra. de San Juan de los Lagos.
    – Santísima Trinidad.
    – Santa Clara de Asís.
    – San Miguel Arcángel.
    – San Judas Tadeo.
    – Santa Emma.
    – Ntra. Sra. de los Ángeles.
  • Decanato San José de la Noria (Apodaca) (27)
    – Santa Clara de Asís.
    – Santísima Trinidad.
    – Sagrada Familia.
    – Ntra. Sra. del Rosario.
    – San Pío de Pietrelcina.
    – Ntra. Sra del Roble.
    – Santa Cruz.
  • Decanato San Rafael Arcángel (20)
    – Cristo Evangelizador.
    – Santa Teresa de Ávila.
    – San Juan de los Lagos.
    – Santa Filomena.
    – San Juan de la Cruz.
    – Señor de la Misericordia.
    – Lucas Evangelista.
    – Sagrado Corazón.
  • Decanato San Juan Bautista (García)  (17)
    – C.P. Santisima Trinidad.
    – Ntra. Señora De Guadalupe.
    – Juan Pablo II. 
  • Decanato Nuestra Señora de Guadalupe (Guadalupe)  (9)
    – San Juan Ma. Vianey.
    – Santo Tomás Moro.
    – Madre Stma. de la Luz.
    – Santa Ma. Magdalena.
    – Cristo Rey de la Paz.
    – P. N. S. De San Juan de los Lagos.
    – San Francisco Javier.
    – Señor de los Afligidos.
    – Padre Nuestro. 
  • Decanato San Juan Bosco (4)
    – Santa Cecilia.
    – Del Rosario.
    – Jesús Nazareno.
    – Santa Lucía.
    – Santa María Reina de la Paz.
    – Santísimo Redentor. 
  • Decanato Natividad del Señor (14)
    – Santa Teresita del Niño Jesús.
    – Ntra. Señora de la Soledad.
    – María Reina de la Paz.
    – Cristo Resucitado.
    – Santa María de la Montaña.
    – San Jenaro. 
  • Decanato San Nicolás de Bari (21)
    – Ntra. Señora de Guadalupe.
    – San Isidro Labrador.
    – Santa Teresita del Niño Jesús.
    – San Judas Tadeo. (Escobedo)
    – San Judas Tadeo. (Apodaca)
    – San Juan Pablo II.
    – San Lucas Evangelista.

Para inscribirte puedes hacerlo a través de él siguiente link:
http://goo.gl/forms/zRF3iZzgxgT2o1pW2

Después de que te inscribas, un coordinador de misiones te contactará para darte a conocer los distintos eventos en que nos podrás acompañar.

07 Jun 2016

HELLO! 1

Por: Adrián Alejandro Garza Morales, seminarista (F3)

Al terminar cualquier ciclo en nuestra vida es necesario dar una mirada hacia atrás para descubrir todo lo que hemos avanzado, reflexionar sobre nuestras caídas y así proyectar un futuro en base a la experiencia que hemos obtenido. Por estas razones el seminario ve la necesidad de convocar una asamblea donde se puedan reunir todos los que intervienen en la formación de los futuros pastores y así proyectar un futuro más esperanzador.

Este año, del domingo 5 al martes 6 de junio se lleva a cabo la segunda asamblea del Seminario de Monterrey. Éste año con motivo del anterior Sínodo de las familias el seminario ha visto la importancia de ella en la formación de los seminaristas por lo que el tema del domingo fue en torno a ésta unión, familia-seminarista donde se pudo reflexionar el papel importante que tiene en torno a la formación sacerdotal. Los padres y los hermanos son quienes mejor pueden conocer al joven seminarista y ellos son quienes con palabras de amor y de fidelidad pueden ayudar a retomar el camino que Cristo no pide.

El tema del lunes y el martes fue torno al apostolado que los seminaristas realizan cada sábado en alguna parroquia o pastoral, además de tener un momento para planear algunas actividades de la misión de verano.

Un dato importante para esta asamblea es el proyecto de vocacionalización que se comenzó este año, la vocacionalizacion básicamente consiste en hacer descubrir a cada seminarista como un promotor vocacional para que de esta manera puedan  introducir la Pastoral Vocacional en los grupos de la parroquia para promover desde los grupos las vocaciones, por lo que en la asamblea se reflexionará sobre los aciertos y áreas de oportunidad del proyecto.

Después de un año de mucho trabajo, esfuerzo y constancia podemos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo sin olvidar que todo nuestro esfuerzo sólo puede ser fructífero si nuestra mirada está puesta en Dios, ya que es Él quien nos da su gracia para poder realizarlo y al final podemos decir, somos siervos que hicimos lo que teníamos que hacer.

31 May 2016

HELLO! 1

Por: Pedro Mora Oviedo, seminarista (3º de Teología)

Entusiasmados nos dirigimos hacia la casa de nuestra Madre la Virgen María, también conocida como Virgen del Roble. Tan pronto nos anunciaron que vendríamos a visitar esta hermosa Basílica del Roble, todos nos llenamos de alegría y júbilo pues sabemos que una Madre siempre recibe a sus hijos con los brazos abiertos y el corazón rebosante de amor.

De la misma forma que una madre también extraña a sus seres ausentes, alejados, enfermos o  por las diferentes circunstancias de las cosas de la vida, la Virgen María se siente triste y desconsolada pues desea que también tengan toda la confianza y lleguen a su casa para que ella consuele las penas y dolores que tienen, no escatimará ni un segundo;  ya que ella intercederá para solicitarle a su amado Hijo Jesucristo  ayude a llevar la carga de la vida y procurando que la carga sea más llevadera, más suave y ligera pues  no desea que por ningún motivo sus hijos dejen de venir a la casa por tales motivos y mucho menos que su corazón se sienta triste y desamparado.

Hoy nuestra Madre la Santísima Virgen María desea mostrarnos, que así como ella al saber que su prima Isabel se encontraba en estado, se apresuró a visitarla quedándose para ayudar en todos los menesteres y quehaceres del hogar; pero de una manera muy especial para atender a su prima Isabel pues ya iba en el sexto mes de embarazo quedándose con ella hasta el debido momento de dar a luz.  

Cuando la Virgen María llegó a casa de su prima Isabel, se llenó de alegría reconociendo a la Madre del Señor en su humilde casa. La Virgen María estaba en estado de embarazo por obra del Espíritu Santo. Así de esa misma manera contemplamos el rostro de la Virgen María este día, nos llenamos de la misma felicidad de la cual Isabel su prima le expresaba. Este día nuestra Madre está muy feliz al vernos a todos reunidos como verdaderos hijos suyos.

¿Cómo agradecerle todo lo que hace por nosotros? La Virgen María está aquí ¿Qué le quieres decir o pedir? Son muchas cosas las que a veces nos hacen olvidarnos de ella, pero hoy ¡no! Hoy nos alegramos por su coronación y deseamos cantarle de todo corazón como ella se lo merece; por ser la Madre de Dios, Madre misericordiosa y Madre de todos nosotros.

Además, el día de hoy nuestra Arquidiócesis se alegra por celebrar la Misa por el 52 Aniversario del Patronazgo y Coronación de la Virgen del Roble. Pidámosle a la Virgen María, en la advocación del Roble que vele por nuestra ciudad.

Gracias Santísima Virgen María por estar siempre con nosotros.

25 May 2016

HELLO! 1

Por: José Alberto Estrada García, seminarista

Hola, mi nombre es Alberto Estrada tengo 29 años de edad y estoy cursando el octavo año de formación en el Seminario de Monterrey. Durante este año estoy viviendo una año muy especial en la formación sacerdotal. Este año tiene el nombre de Experiencia Eclesial y el sentido es que como seminarista tenga un año de ejercicio pastoral a tiempo completo, en una parroquia, pastoral o comisión.

Alegremente les comparto que tengo ya unos meses viviendo esta gran experiencia en la Parroquia de San Rafael Arcángel en Monterrey, a orillas del cerro del Topo Chico en la CROC, en la cuál estoy encargado de la pastoral juvenil parroquial y organizando actividades vocacionales a nivel decanato en las 8 parroquias.  Estos meses han sido una bendición para mi vida y mi vocación.

En el correr de este año hemos organizado actividades vocacionales en la zona Poniente de la Ciudad, mis hermanos seminaristas Ángel Moreno, Rafael Saucedo y Jonathan Galaviz que han sido enviado a parroquias próximas a donde estoy yo. Horas Santas, Visitas a los grupos juveniles y de monaguillos, y varios eventos como el  “Encuentra tu Camino” donde con temas, adoración eucarística y Rally´s presentamos la llamada que Dios hace siempre a seguirlo y los caminos que propone para hacerlo.

El presentar a los jóvenes la llamada de Dios, sin duda renueva la llamada que Dios me hace personalmente – en un momento muy concreto de mi vida y a una misión muy particular – y aún más exige de mí una respuesta diaria que hace siempre emocionante esta aventura de la Vocación y el compromiso de saberme #LlamadoParaLlamar

Esta experiencia ha servido de proyección hacia el futuro de lo que será el ministerio, una prueba magnífica que me permite evaluar mi persona, mi configuración con Jesús Buen Pastor y mi entrega al servicio del Pueblo de Dios. Además, vivir de una manera más cercana y real como pronto será en la vida ministerial, y el compartir la vida, el trabajo, los pendientes con los sacerdotes y seminaristas de apostolado, es una gran lección de vida para la Fraternidad Sacerdotal, tan necesaria en este caminar.

El estar de tiempo completo en la parroquia y encargado de una pastoral especifica te permite realizar planes y proyectos a mediano y largo plazo, y sobretodo tener una mayor cercanía y presencia en la comunidad que me permiten vivir, sentir y expresar a Dios lo que la comunidad quiere saber de él y a ellos lo que Dios les quiere dar a conocer en este momento de su vida.

Agradezco a Dios, a mi párroco Javier Lozano y al equipo formador el permitirme esta experiencia formativa que hace crecer en mí el deseo de prepararme aún más para entregarme más y mejor al servicio del Pueblo de Dios.