30 Oct 2015

HELLO! 1

Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia (Heb 4, 16)

En medio de sus apasionados debates y regaños, el llamado “doctor melifluo” me sorprende por la claridad de visión sobre la gracia, escribe:

Antes de que apareciese la humanidad de nuestro Salvador, su bondad se hallaba también oculta, aunque ésta ya existía, pues la misericordia del Señor es eterna. 

Pero de lo que se trata ahora no es de la promesa de la paz, sino de su envío; no de la dilatación de su entrega, sino de su realidad; no es anuncio profético, sino presencia. Es como si Dios hubiera vaciado sobre la tierra un saco lleno de su misericordia.

La misericordia de nuestro Dios es Jesús mismo. En Él, entendemos el amor de un padre que, como lo describe Lucas, está siempre por nosotros. Dispuestos a vernos crecer, siendo consciente de que tomaremos distancia para madurar y encontrar senderos que parezcan más apetitosos…, las parábolas de la misericordia en ese evangelio no nos dicen cómo o qué, nos recuerdan la alegría _siempre símbolo del Espíritu en Lucas_, de tener a alguien como Jesucristo de nuestra parte.

Por lo mismo, María, la hermana de Marta, es capaz de retar las expectativas de la gente de su época y como mujer bravía, retadora, se sienta a escuchar a Jesús. El amor de misericordia no es, ni para ella ni para nosotros, un sentimiento endulzado que se compadece de una humanidad empequeñecida o pecadora. La misericordia de Dios fue mostrarse rebelde, apasionado por la causa de la humanidad. Inserto en la historia, en Jesús se descubre una visión novedosa y peligrosa, la de la lógica del servicio. Si en la Eucaristía de Marcos nos topamos con la urgente llamada a “ser cuerpo”, en la escena de la Última Cena de Lucas, nos enamora encontrarnos con el pionero de la auténtica lucha por la humanidad. “Haga esto en recuerdo mío” es una invitación a vivir como Jesús, con la conciencia de ser del Padre. Hagan esto, no puede reducirse a devociones que quieran robarle a Dios favores; ni siquiera con corazones ardientes y agradecidos.

En Jesús, la misericordia obtuvo nombre y apellido; se vuelve concreta y opta no por el orden ‘justo’ y exitoso desde el ángulo humano. La misericordia encarnada suda y sangra para ser congruente con el plan de salud que llamamos Reino. Cuando, en tantas ocasiones, nos sentimos seducidos a pedir al Señor su misericordia, no seamos “como los gentiles”…, su amor está dado, con la concreción y con el doloroso sendero que conduce al servicio _casi esclavo_, hacia los demás…

REFLEXIONA:

1. ¿Me entiendo _no “me siento”, recordemos que los sentimientos están todavía en un nivel un tanto inmaduro_, receptor de ese amor de Dios en Jesús?

2. ¿Mis acciones son las de quien se sabe incondicionalmente amado?, ¿mi pecado me duele a mí antes que a nadie?, ¿el amor de Dios lo veo reflejado en la lógica del Reino?

3. ¿Trato a los demás como el padre amoroso o como el hermano envidioso?, ¿me molesta que los demás “no entiendan”, “no vivan” bajo mis ideales de santidad?

29 Oct 2015

HELLO! 1

… la misericordia está en el Cielo y a ella se llega ejerciendo

misericordia en la tierra (Sermón sobre la misericordia, Cesáreo de Arlés)

Decía este santo nacido en suelo de la actual Francia allá alrededor del año 500: Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia (Mt 5, 7). Dulce es el nombre de la misericordia, hermanos; y si lo es el nombre, ¡cuánto más lo será la realidad! Aunque todos los hombres quieren tenerla, por desgracia no todos obran de manera que merezcan recibirla: todos quieren recibir misericordia, pero pocos son los que quieren darla.

(…) Dios tiene frío y hambre en todos los pobres de este mundo, como Él mismo afirma: cuantas veces lo hicisteis con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicisteis (/Mt/25/40). Dios, que se digna dar desde el Cielo, quiere recibir en la tierra. 

A lo largo de la historia, hombres y mujeres han visto en Jesucristo no solamente a un intercesor divino, una especie de mago sacando ‘milagros’ de su sombrero, sino a un ejemplo a seguir, un hermano mayor. Las primeras iglesias veían en el amor fraterno, en la caridad en su sentido más profundo, el reflejo de haber aceptado al Dios de Jesús como nuestro Señor: en su sentido del único jefe político (social) que vale la pena.

Hoy, como una nueva Marta, muchos viven la misericordia trasformada en acción. Desde Cipriano o Jerónimo hasta las órdenes religiosas nacidas en los 1600s en Francia, la convicción es que la misericordia nos ha sido dada, pero debe ser entregada, compartida. Algo así como la fe volviéndose obras.

La diferencia esencial con la primera vía está en que nos sabemos amados antes de cualquier merecimiento nuestro, por el Dios revelado en Jesús de Nazaret y, por ello, comprometidos a ser misericordiosos. En la Pascua _así con mayúscula_, vivida en Egipto, no fue la justicia, sino la iniciativa de un Dios que está por su pueblo el que se hace presente. No tuvieron que ‘ganarse’ el favor de un dios, Él ya está con nosotros.

La misericordia ha sido iniciativa de un Dios que, desde el día de la creación, no deja de ser ofrecida a la humanidad. El Santo de Israel no tuvo miedo a acercarse, aún en los momentos de mi más grave pecado. Es lo que cantamos en el Miserere. Junto a aquel leproso que temiendo por su triste vida se humilla (Mc 1, 40ss), rogamos al Señor ser curados. En justicia, nos esperaba una lapidación; en Jesús, el enfermo encontró un toque de humanidad, lo dignificó, no le tuvo miedo a su enfermedad. Desde esta óptica, la misericordia parece no negar, pero ciertamente supera los acuerdos sociales

REFLEXIONA:

1. Al pensar en misericordia, ¿evalúo mis acciones con mis compañeros, amigos, familia…, o sigo limitando el término a lo que yo espero de parte de Dios?

2. ¿Mis compromisos caritativos son una extensión del amor que siento, son una respuesta a la invitación de ser “cuerpo de Cristo” o andamos pretendiendo abonar méritos para la vida eterna?

3. ¿La misericordia que vivo es inteligente, inserta en la Vida, o soy paternalista?, ¿derramo miel y azúcar frente a los pecadores, pero no me doy cuenta si ellos están haciendo su parte para crecer y superarse? (¿no he entendido que la misericordia atraviesa la justicia que ayuda a madurar a la persona y no se trata de sacarle la vuelta?)

28 Oct 2015

HELLO! 1

… salimos vencedores gracias a Aquel que nos amó (Rom. 8, 37)

De la búsqueda de garantías, a la gratuidad misericordiosa

Imposible encontrar una secuencia histórica que nos permita ver cómo se ha reflexionado o vivido el concepto de misericordia durante los casi dos mil años de cristianismo. Tal vez, más prudente, sea detectar actitudes humanas diversas frente a la Palabra de un Dios, rico en misericordia, como lo señalaba ya la carta a los efesios.

Encontrarás referencias a citas bíblicas y a algunos eventos históricos, pero las crónicas se pueden multiplicar indefinidamente. Después de cada sección, aparecen algunas preguntas que pueden ser de utilidad para revisar tu propia visión, no de la misericordia, sino del mismo Dios.

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa… (sal 43, 1)

Hoy, como hace dos mil años, vivimos la tentación de trasformar al Señor en una fuerza negociadora: como en la religión de los romanos del mundo clásico se trataba de un do ut des (algo así como te doy, para que me des). Especialistas en Biblia dicen que los rastros más antiguos de la ofrenda pascual apuntan hacia una costumbre de nómadas de ofrecer un sacrificio para ganar la buena voluntad y la protección divina contra desgracias. Algunos, como el salmista, pensamos Yo camino en mi entereza (integridad); rescátame, ten piedad de mí… (sal 26 (25), 11). Es decir, yo soy bueno, ahora cúmpleme…

Herederos de culturas legalistas, continuamos viendo a Dios como el signatario de un contrato: por ende, debe tener misericordia conmigo porque yo he cumplido la parte de la alianza. No es extraño toparnos con familiares o amigos que sienten que su cariño debe ser saldado, es decir, pagado de alguna forma: ¿cómo le pasó esto, siendo tan buena?, ¡esta persona no merece tal desgracia! Ciertamente, no es difícil encontrar a quien piensa que habiendo repetido un ritual, alguna muy pía devoción o incluso una vida de templo y de caridad, Dios está obligado a estar por nosotros. Más de uno, hoy, sigue practicando ‘obras de misericordia’ para granjearse la gracia de un Señor, más bien justiciero.

En esta primera visión, la misericordia de Dios es reducida a un pago. No deja de ser interesante, después de todo, durante casi mil años _el llamado Medioevo_, los cristianos volvían los ojos a Dios para obtener, antes que otra cosa, justicia. Algunos hablan de una ‘germanización’ (los famosos bárbaros desde la óptica imperial romana) de nuestra fe: lo que hace factible pensar en indulgencias, pagar para misas de ánimas…, y mil de las muy criticadas prácticas ya desde ese mismo periodo (en especial, la devotio moderna)

Reflexiona:

1. ¿Existe en mí una tentación de “comprar” a mi Dios (seguridad, salud, éxito)?

2. ¿Percibes en ciertas prácticas _parroquiales, en el mismo seminario_, señales de esta visión un tanto infantil _pero cómoda_, de que necesitamos hacer algo para que Dios nos quiera?, ¿crees que sea posible hacer algo para sanear esa visión?

23 Oct 2015

HELLO! 1

Los restos de San Teófimo llegaron al seminario en 1924. Cabe señalar que eran tiempos de la persecución cristiana en México, donde el gobierno de Calles perseguía a los fieles católicos. Llegó cuando en ese entonces el Excmo. Sr. José Juan de Jesús Herrera y Piña era obispo de nuestra diócesis, el padre Rafael Plancarte Ygartúa, párroco de la Basílica de la Purísima Concepción, los consiguió para el Seminario. Dichos restos los conservaban las religiosas llamadas Turquinas en Roma.

Llegó en un momento importante para la vida de los seminaristas, puesto que las reliquias eran de un mártir de las primeras eras cristianas, quien no renegó de su fe cristiana y murió por causa de ella; este ejemplo llegaba en un momento importante para los seminaristas que vivían tiempos muy difíciles, sobre todo para expresar la fe. Los cristianos eran perseguidos y más el clero y los seminaristas. San Teófimo llegó para dar ánimo a los seminaristas y ver en él un ejemplo de vida entregada y sellada en Cristo con su sangre. Desde entonces San Teófimo es el Patrono principal del Seminario, llegando a tener el nombre del seminario “Seminario de Monterrey de San Teófimo”. Cabe señalar que también se tiene compartiendo ese patrocinio con San José.

Se dice que las reliquias de San Teófimo estuvieron escondidas en algunas casas, después llegaron a las instalaciones del seminario cuando este se encontraba en anexo al Templo San Luis Gonzaga, en el año de 1935 y en el año de 1959 llegaría a las instalaciones del seminario ubicado en el municipio de San Pedro; San Teófimo, junto con todo el Seminario Mayor, en el año de 1995 cambiaron de casa, es decir dejaron las instalaciones de San Pedro para estrenar instalaciones pero en esta ocasión en la ciudad de Juárez, Nuevo León, donde actualmente se encuentran sus restos para su veneración, debajo del altar de la capilla del edificio de rectoría, y como cada año se sigue celebrando a tan impulsor mártir e intercesor de los seminaristas. Es el 5 de noviembre cuando se conmemora la fiesta de San Teófimo en un ambiente que se involucra a la comunidad formativa, presbiterio, bienhechores y trabajadores del seminario.

20 Oct 2015

HELLO! 1

“Hagan esto en memoria mía” (1Co. 11,24b.25b) son las palabras que resonaron en el corazón de los primeros apóstoles y discípulos del Señor, y que movieron a todas las comunidades de creyentes después de la Pascua de Jesús, a seguir reuniéndose a celebrar la Eucaristía, o lo que, más precisamente, ellos llamaban la fracción del pan.

La celebración de la Misa tiene no sólo un peso tradicional, sino que conjuga una gran cantidad de elementos que son significativos para los cristianos y que efectivamente transmiten la gracia de Dios a los creyentes.

Al recibir la Eucaristía nuestra persona se nutre con el cuerpo y la sangre del mismo Jesucristo, presente en las especies del pan y del vino que han sido “eucaristizadas”, o dicho de otro modo, sobre las cuales se ha hecho la oración de acción de gracias con las palabras que usó el mismo Cristo aquél día en la última cena con sus discípulos. Y no sólo repetimos las acciones o palabras que Jesús hizo hace dos mil años, sino que al vivir la Santa Misa, hacemos presente en nuestro tiempo aquel momento y aquella gracia que Jesús ha derramado por medio de las especies eucarísticas.

Y si aun así te queda duda sobre la radical importancia de reunirse en comunidad para vivir la Misa, estas palabras de San Ignacio de Antioquía, que dirigió en una carta a los efesios, te podrán ayudar:

Pongan empeño en reunirse más frecuentemente para celebrar la eucaristía de Dios y glorificarle. Porque cuando frecuentemente se reúnen en común, queda destruido el poder de Satanás, y por la concordia de vuestra fe queda aniquilado su poder destructor. Nada hay más precioso que la paz, por la cual se desbarata la guerra de las potestades celestes y terrestres. (S. Ignacio de Antioquía, Carta a los efesios, 13)

Es así que estas puntuales pero enriquecedoras enseñanzas bíblicas y de los santos padres nos lleva a plantearnos varias cuestiones sobre nuestra vivencia de la Eucaristía:

  • ¿Cuándo asisto a Misa tengo conciencia de todos los elementos significativos que se han ido pasando de generación en generación a lo largo de la historia y que nos llegan hasta nuestros días con un gran valor espiritual?
  • ¿Participo en la Misa creyendo que yo también estoy celebrando el misterio pascual de Jesús, o pienso que sólo el sacerdote tiene un papel protagónico?
  • En las primeras comunidades la fracción del pan tenía una fuerte dimensión social. Es decir, el recibir el cuerpo y sangre del Señor se traducía en una vivencia fraternal alegre y generosa para con el prójimo. ¿Soy verdaderamente cristóforo (es decir, portador de Cristo) fuera del templo, después de comulgar, para con los demás, o me quedo en un “engolosinamiento” espiritual sin repercusión en las relaciones con mi entorno?
  •  ¿Me siento en familia con los hermanos que me rodean cuando estoy en el templo en la celebración eucarística?
  • ¿Experimento en la comunidad cristiana a la que pertenezco, al celebrar la Eucaristía, la fortaleza y apoyo para sacar adelante las situaciones difíciles de la vida o las tentaciones que buscan alejarme de Cristo? ¿Fomento yo esta “red” de apoyo espiritual y/o material, a imitación de las primeras comunidades creyentes?

 

Sin duda, la Eucaristía, como decía San Ireneo de Lyón, es la que “da solidez a lo que creemos” (Contra los herejes, IV,18,5). Conocer su origen e importancia nos permite recuperar la memoria histórica de este valiosísimo sacramento que custodia la Iglesia como tesoro más grande.

 

 

Por: Seminarista Darsving O. Ehrenzweig

13 Oct 2015

HELLO! 1

Saludos a todos, soy el seminarista Omar Alejandro Flores Soto, actualmente estoy en mi año de Experiencia Eclesial, en el cual, vivimos durante un año escolar en una parroquia para madurar y fortalecer nuestra vocación hacia el sacerdocio. Estoy sirviendo en la parroquia de Santa Emma en Juárez, NL. con el Párroco el Padre Jaime Dávila Hernández, que también es vicario Episcopal de la Zona 7, el padre Ernesto Ríos Treviño, vicario parroquial y el Diácono Gerardo Saldaña.

Dios me está haciendo vivir experiencias que sólo se pueden ver una vez en la vida de la comunidad, como la construcción del templo parroquial y la creación de nuevas capillas, forjando comunidades para el encuentro de Jesucristo, en especial en la Eucaristía. También estoy ejerciendo mi ministerio de acolitado ayudando en las Misas, celebrando la Palabra, repartiendo la Comunión y apoyando en las actividades parroquiales como: acompañando a los jóvenes, organizando la primera noche mexicana parroquial, novenario Bíblico, promoviendo la devoción del Rosario, preparando la semana de animación misionera y planeando todas las actividades propias de los tiempos litúrgicos que vienen.

Igualmente se me encomendó acompañar a los jóvenes del decanato de Nuestra Señora del Rosario, también conocido como el decanato de Juárez, el cual, está compuesto por nueve parroquias: Santa Emma, Nuestra Señora del Rosario, Cristo Rey, Santísima Trinidad, Santa Clara, San Judas Tadeo, San Juan de los Lagos, San Miguel Arcángel y Nuestra Señora de los Ángeles; todas éstas en el municipio de Juárez NL.

He acompañado a las chavas y a los chavos al encuentro con el Arzobispo, a la jugada del año, a la marcha juvenil vocacional que organiza el centro vocacional, al retiro y peregrinación de monaguillos, al Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en Monterrey. Además, los jueves visito una de las parroquias para dar un mensaje en la Misa y dirijo la Hora Santa. Así mismo hago presencia en las fiestas patronales y cuando me lo piden los acompañó con algún tema, retiro o convivio.

Se organizó la primera marcha juvenil vocacional del decanato de Juárez y hubo una respuesta de un poco más de 100 jóvenes que gritaron por las calles del municipio la alegría de ser de Cristo con cantos, alabanzas, tambores y trompetas. Y ya se está organizando otra marcha, pero ahora con procesión del Santísimo el domingo de Cristo Rey.

Sigamos en oración por todos los jóvenes de la Arquidiócesis de Monterrey, para que Dios ilumine su mente y corazón y puedan escuchar la voz de del Señor y que sean valientes para seguir el camino que Dios propone para que sean felices.

06 Oct 2015

HELLO! 1

La Iglesia celebra en septiembre el mes de la Biblia con motivo de la fiesta litúrgica de San Jerónimo (a quien celebramos el 30 de septiembre), este santo fue quien tradujo la Biblia al latín (llamada Vulgata), convirtiéndose este texto bíblico en el oficial de la Iglesia Católica por mucho tiempo. Durante este periodo, la Iglesia propone que se realicen actividades para acercarnos con más fervor a la Palabra de Dios, y que luego nosotros podamos divulgarla.

En el Seminario de Monterrey dedicamos una Semana Bíblica (7 días previos a la fiesta de San Jerónimo) para profundizar y valorar la Palabra de Dios, esta semana comenzó con la entronización de la Biblia en cada uno de los cuatro institutos, y durante la semana tuvimos actividades como lectio Divina, Hora Santa, meditación de textos bíblicos, entre otras, y que el día de hoy culmina en los cuatro institutos del Seminario con la misa en honor a San Jerónimo, a quien los seminaristas debemos tomar como modelo, pues como él, nosotros debemos llevar la Palabra de Dios a quienes la desconocen o no la viven, para que en ella encuentren el mensaje de salvación.

Durante esta semana tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia de profundizar mejor en las escrituras, que nos lleva a un encuentro cercano e íntimo con Dios al meditar su Palabra, en ella escuchamos a aquel que nos ama tanto que nos ha llamado para estar junto a Él.

En la misa de clausura, el Pbro. Juan Carlos Arcq, rector del Seminario de Monterrey, nos invitó a que en la preparación de nuestro apostolado utilicemos la Biblia, teniendo cuidado de no solo usarla como un medio de consulta para un tema, sino que debemos profundizar en ella, pues no podemos ir a hablar de lo que no conocemos o antes no hemos vivido.

En nuestra jornada diaria tenemos la oportunidad de tener contacto con la Palabra de Dios a través de la misa, la liturgia de las horas, oraciones personales y comunitarias, las actividades espirituales, etcétera, y esta Semana Bíblica que se realiza cada año nos recuerda que debemos vivir extraordinariamente lo que hacemos ordinariamente.

 

Por: Equipo Editorial del Seminario de Monterrey

18 Sep 2015

HELLO! 1

El pasado fin de semana se celebró en Monterrey el Congreso Eucarístico Nacional (CEN), al cual asistieron gran cantidad de personas de todo México. Durante el mismo se reflexionó sobre este gran misterio central de nuestra fe: la Eucaristía. La Eucaristía toca todos los aspectos de la vida de las personas; familia, alegría, celebración, gozos, misterio entre otros.

Ya desde hace un tiempo me ha llamado la atención cuando se denomina a la misma «pan de fraternidad». Si bien la celebración eucarística es el encuentro profundo del cristiano con Cristo, también lo es para los cristianos entre sí. He tenido la oportunidad de participar, en diferentes ocasiones, en muchas celebraciones eucarísticas multitudinarias a las que asisten personas de muchas partes del mundo. En ellas todos somos extraños unos con otros pero también todos somos cercanos en el sacramento y la fe.

La eucaristía a diferencia de cultos de iglesias cristianas no-católicas es una acción netamente comunitaria. En ella se actualiza la nueva alianza sellada con la sangre y el cuerpo de Cristo; de esta participamos cada uno con sus propias alegrías, tristezas y esperanzas pero siempre en comunión con el otro. En ella Cristo muere por todos y nos llama a ser pueblo suyo. Nos llama a estar y ser con Él en el otro. El que asiste a la eucaristía dominical, por ejemplo, sabe que se encontrará con Cristo, su Señor, pero también tiene por seguro que se encontrará con los hermanos, con la comunidad. Todos comerán del mismo pan como quien se sienta a la mesa de familia, por eso podemos decir que la eucaristía no es solo el alimento personal para el cuerpo y el alma del cristiano, sino que esta se convierte en el alimento comunitario y familiar.

En la eucaristía todos somos familia, todos somos hermanos, todos comemos un mismo pan. Sin embargo la eucaristía no se reduce solo a un punto o momento concreto de nuestra participación en la celebración, sino que ella se extiende a la misma asamblea reunida, a la Iglesia terrestre y celeste. Cabe resaltar que desde antiguo, pensar la Iglesia era pensarla unida al ámbito sacramental, pues tanto Eucaristía e Iglesia recibían el título de «cuerpo de Cristo».

La eucaristía, por tanto, nos hace vivir en la «communio sanctorum» (comunión de los santos), nos lleva a invocar a los que ya gozan de la fiesta sin fin, a pedir por los difuntos, a fraternizar con los que asistieron e incluso con los que se quedaron en casa. La eucaristía nos impulsa a salir de nosotros mismos, a ir en busca de nuestros hermanos y llevarles el pan que comulgamos a través de la fraternidad. La sacramentalidad de la comunión con Cristo nos lleva a la fraternidad con el prójimo.

Una verdadera participación eucarística conlleva, para nosotros, comulgar del pan sacramental y del pan de fraternidad. El que ha participado de la eucaristía busca comulgar a su hermano, entrar en comunión con él, pues al entrar en comunión con los hermanos inmediatamente entra en comunión con Cristo y con su Iglesia.

El que ha comulgado no puede olvidarse de la fraternidad, pues en la fraternidad encuentra realizado lo que en el altar ha comulgado. Cristo pone siempre en nuestras manos el pan de fraternidad. Comulgar al hermano es hacer Iglesia, es ser Iglesia. El que participa de la celebración eucarística y comulga ya sea sacramentalmente o espiritualmente hace posible la fraternidad sacramental, pues para Dios todos somos hijos, todos hermanos. Por tanto ricos o pobres, pequeños o grandes, solteros, casados o divorciados, todos estamos llamados, al comulgar ya sea sacramental o espiritualmente, a llevar la fuerza sacramental de la comunión fraternal.

Nuestra fraternidad es signo de Cristo que se hace cercano a los alejados, nuestra fraternidad es sacramento de unidad, pues en la Iglesia todos comemos de un mismo pan, todos comemos de un mismo Cristo, así como todos nos nutrimos del pan que da la vida, también todos nos nutrimos del pan de fraternidad. Comulgar a Cristo es comulgar al hermano.

 

Escrito por: Pbro. Jesús Gerardo Delgado Martínez

11 Sep 2015

HELLO! 1

El Seminario de Monterrey está participando de muchas y variadas maneras en el VI Encuentro Eucarístico Nacional (CEN). La Schola cantorum (escuela de los cantores) nos ha acompañado durante todo el CEN, el cual, es el coro de música formado por seminaristas y dirigidos por el Pbro. Alejandro Hernández, coordinador de la misma.

Actualmente está formado por 17 seminaristas de diferentes años de formación y su principal tarea es acompañar al Pueblo de Dios para tener una mejor experiencia espiritual, por medio de la música sacra en la liturgia.

Durante el CEN participarán en todos los oficios litúrgicos, en todas las misas y la oración de la Iglesia (la liturgia de la horas) tanto en laudes (la oración de la mañana) y las vísperas (la oración de la tarde).

La Schola Cantorum ha tenido alrededor de 3 ensayos de 2 horas por semana durante cerca de un mes, para estar preparados en la participación del CEN, dónde se han tocado piezas muy queridas por nuestro pueblo como “Tu reinarás”, “Que viva mi Cristo” y “Cantemos al amor de los amores” entre otros.

Para este congreso se ha compuesto un himno titulado: “Eucaristía, alegría y vida” creado por el director de la Schola, el Pbro. Alejandro Hernández, el cual, nos ha acompañado a lo largo de este magno evento.

22 Ago 2015

HELLO! 1

En este fin de semana comenzamos en nuestro Seminario de Monterrey la experiencia del apostolado, somos enviados por Jesús a proclamar la buena nueva de Cristo.

El objetivo de nuestro Seminario será el llevar el rostro de un Cristo alegre, disponible, abierto a toda persona que necesita ser acompañada y escuchada; y más en realidades vulnerables donde se experimenta la desigualdad y la injusticia.

El apostolado nos llama a ser profetas en un pueblo que muchas veces se queda callado ante el dolor de la enfermedad, del encierro de las cárceles, de las esquinas de los chavos banda, ante la discriminación por quien tiene una capacidad diferente, o simplemente están excluidos de la dimensión de la fe. Todos compartimos un llamado y este llamado se llama vocación.

Hoy salimos alrededor de doscientos seminaristas con mucha alegría, dispuestos más que a “convencer” a ser partícipes de las grandezas del Reino; a crecer como agentes vocacionales y decirle al mundo que tiene un llamado a la santidad de vida y a la respuesta ante la propuesta de Dios en cada ser humano, salimos los seminaristas con la antorcha prestada por el mismo Jesús a vivir en la caridad y la verdad, a conocer realidades nuevas y renovarnos en la fe.

En esta etapa nos proponemos trabajar en diversas áreas de pastoral de nuestra arquidiócesis; con los enfermos, los encarcelados, con drogadictos, con los chavos banda, con indigentes, los migrantes, etc. Todos estos frentes serán un reto y horizonte para sensibilizarnos en la fe y en la respuesta a un llamado que Dios nos hace, a seguirlo y a estar con Él.

Reto importante también será la vocacionalización de nuestro ejercicio pastoral; todos somos llamados a participar de manera específica en la proclamación del Reino de Dios, y todos compartimos este llamado, un compromiso será que desde nuestra alegría podamos contagiar lo que Dios hace en nosotros, que es formarnos en un corazón sacerdotal.

Hoy salimos los jóvenes que queremos ser sacerdotes, que queremos compartir el llamado al que nos sentimos llamados e incluir a toda persona que Dios nos presente, tal como dice el Papa Francisco “Cristo nos presenta su pueblo para que lo ayudemos en la misión de evangelizar”, este es el reto ayudar a Cristo a evangelizar en el llamado que nos hace.

¡TU PUEDES SER PARTE DE ESTA MISIÓN, ORA POR NOSOTROS Y PARTICIPA DEL PROYECTO DE DIOS!