10 Nov 2023

HELLO! 1

Cuando nosotros hablamos de martirio no podemos pensar en algo excepto al cristianismo. A lo largo de la historia de la Iglesia siempre hemos vivido persecuciones; de hecho, la Iglesia en sus años nacientes es perseguida (Hch 8, 1b). La misión y persecución en muchas veces van de la mano y la Iglesia tiene un llamado misionero por parte del mismo Hijo de Dios.

Pero, habría que preguntarnos ¿Por qué existen personas que derraman su vida por el Hijo de Dios? ¿Por qué aguantar tanto sufrimiento y cuestiones complicadas por permanecer firmes en la fe?

Quizás para el mundo de hoy las preguntas hechas son contestadas con cierta ridiculización; pero, para un verdadero cristiano el defender la fe es algo esencial, aún y cuando en ocasiones termina de manera trágica.

De allí la importancia de saber que el fundamento del martirio es el Misterio Pascual de Cristo. Ya que en la pasión del Señor el mártir encuentra el ejemplo de parte del Maestro para poder soportar la prueba tan grande que se le esta presentando. El mismo Cristo acude a su Padre para que le ayude en la entrega que esta a punto de hacer (Mt 26, 39c). De modo espiritual, el cristiano jamás ha de dudar que el Padre, que es uno amoroso, se encuentra siempre cercano a nosotros y que, a pesar de la complicación que se vive, la cual trasciende nuestra capacidad; el mártir y todo cristiano esta llamado a velar en los momentos de Pasión que uno vive.

La Cruz del Señor es el momento de la perfección humana para el mártir, es el momento en el que el cristiano ha decidido tomar su cruz, cargarla y en ese momento; morir por el Señor, derramar la sangre antes que pecar, dar su vida en lugar de negar a Jesús, el Camino Verdad y Vida (Jn 14, 6b). La Cruz del Señor es el modelo a seguir y es la vida que el mártir ha decidido tomar; es, por lo tanto, la excelencia alcanzada en nuestro mundo al hacer vida los padecimientos de Jesús y entregar la vida como el mismo Hijo de Dios lo hizo.

Pero, falta un punto fundamental, el mártir es consciente que, después del derramamiento de su sangre, la misericordia mira a su corazón por su sacrificio (2 Mac 7, 29). Pero, este fundamento se sustenta en la Resurrección de Jesús, como bien dirá Pablo, si Jesús no resucitaba nuestra fe sería vana (1 Cor 15, 14); sin la Resurrección de Cristo no se daría el intercambio salvífico del que hablan los Padres Capadocios en el s. IV. Por eso, el mártir al entregar su vida viviendo los padecimientos de Cristo, tomando su cruz a tal grado de dar la vida como el Maestro, merece la corona, pues ya que todo aquel que sea perseguido por el Señor tendrá un gran premio en el Cielo (Mt 5, 11-12).

El Misterio Pascual del Hijo de Dios es el fundamento del martirio y de la defensa de nuestra fe. A lo mejor en nuestra época actual, en nuestra nación, los católicos no somos perseguidos a tal grado de derramar nuestra sangre y dar la vida por Jesús (algo que si sucedió hace casi 100 años). Sin embargo, si estamos llamados a defender nuestros principios doctrinales, llamado a defender la Verdad dada en al Revelación que encuentra su plenitud en Jesús el Hijo de Dios. Aún y cuando -humanamente- le demos gracias a Dios porque no se viva una persecución; debemos de ser conscientes que debemos de confesar nuestra fe.

El confesor es aquel que decide seguir a Jesús, es el que ha decidido defender los mandatos del Señor aún hasta derramar la sangre. La diferencia entre confesor y el mártir es la distinción en que uno ha derramado la sangre y el otro no. En este sentido, nuestra fe ha de ser siempre defendida conscientes que la recompensa está en el Cielo.

Uno ha de tener en cuenta que todo mártir y todo confesor llega a tal plenitud en la fe ya que tiene una relación personal con Cristo. Por eso, sería bueno preguntarnos: ¿Qué tan profunda es mi relación con el Hijo de Dios? ¿Realmente mi espiritualidad me ayuda a defender mi fe a pesar de las consecuencias? El llamado a formarse es para todos, un llamado principalmente enraizado en tener una íntima relación con Jesús, que nos ha llamado para estar con Él  (Mc 3, 14).

Que Jesús nos siga ayudando para poder defender nuestra fe, que Él nos ayude a seguir encontrando en su Pasión el fundamento para soportar las pruebas y persecuciones; que nos ayude a encontrar en su Cruz el árbol de la Vida, madero que me permite saber que he seguido las huellas del Maestro; y, sobre todo, que nos ayude a comprender que la corona de la Salvación se puede dar al defender nuestra fe, al ponerlo siempre a Él por encima de todo.

Jesús Humberto Vega Reyes

3ero. de Teología

06 Nov 2023

HELLO! 1

Lista oficial de ganadores del sorteo de madrugadores del BONO POR LAS VOCACIONES, celegbrado el 5 de noviembre de 2023.

Premio 1°: $25,000.00

Número de Boleto:  01376

Nombre del Ganador:  Jesús

Premio 2°: $10,000.00

Número de Boleto:  01736

Nombre del Ganador: José Luis

Premio 3°: $10,000.00

Número de  Boleto: 06951

Nombre del Ganador: Samantha

Premio 4°: $10,000.00

Número de  Boleto: 07271

Nombre del Ganador: José

Premio 5°: $10,000.00

Número de  Boleto: 00749

Nombre del Ganador: Rosa María

Premio 6°: $5,000.00

Número de  Boleto: 01238

Nombre del Ganador: Roberto

Premio 7°: $5,000.00

Número de  Boleto: 04584

Nombre del Ganador: María del Refugio

Premio 8°: $5,000.00

Número de  Boleto: 00821

Nombre del Ganador: Lilia Lizeth

Premio 9°: $5,000.00

Número de  Boleto: 06175

Nombre del Ganador: Juan Manuel

Premio 10°: $5,000.00

Número de  Boleto: 07931

Nombre del Ganador: Gabriela

27 Oct 2023

HELLO! 1

Es interesante conocer sobre este nuevo sínodo que ya ha iniciado dentro de la Iglesia que ha convocado el Papa Francisco, que si bien, no termina ahora, sería bueno ver qué nos está aportando, desde lo que ya se había anunciado antes del sínodo como tal; es decir, las consultas que se hicieron a nivel Iglesia para hacer lo que se propone, escuchar a todos, que en sí mismo, ya manda un mensaje muy fuerte y claro a lo que se quiere obtener; así aunado a lo que ya se ha tratado en esta primera sesión que comenzó a principios de octubre.

Si queremos conocer el “para qué” de este sínodo sería bueno preguntarnos a “quién” se invita, ya que lo que se quiere alcanzar es a partir de sus “destinatarios”. El Papa Francisco invita a todos los bautizados a participar de este proceso, ya que somos los bautizados la voz del pueblo de Dios, es decir; con esto se puede traer una visión diferente, porque si veíamos un sínodo como algo lejano que sólo le correspondía a unos cuantos, ahora en lugar de eso, nos compromete a actuar y ser parte de…

Teniendo en cuenta quienes son los involucrados dentro de este proceso, es que podemos ir resolviendo la pregunta ¿para qué?, para poder hacer verdaderamente una reflexión sinodal no sólo por ahora, sino que se haga como un camino que se siga recorriendo a lo largo del tiempo. Esto es lo primordial, que no sólo sea mientras duren las sesiones, sino que se tome como algo propio, es decir, de la misma naturaleza de la Iglesia para que pueda perseverar un “caminar juntos” de aquí en adelante. Es un sueño a soñar, aunque parezca redundancia, aspira a conseguir la Iglesia que se está llamada a ser, es decir una Iglesia en comunión y en misión, como lo expresa el Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias locales.

Ahora bien, para poder alcanzar este sueño de la Iglesia, es necesario tener en cuenta algunas actitudes que se proponen para lograr una buena participación del proceso sinodal, a saber, dedicar tiempo para compartir, que es sinónimo de ser sinodal; tener una apertura a la conversión y al cambio, no dar lugar a prejuicios. Y qué decir de la esperanza que tiene un lugar importantísimo, no basta sólo con tenerla, sino que hay que hacer nacer esta virtud, y tener una gran humildad al momento de escuchar en consonancia a la valentía en el hablar, una actitud de discernimiento, ir más allá dejando atrás las ideologías, estando abiertos al diálogo, todo esto ya que debemos de considerarnos signos de una Iglesia que escucha y que también está en camino, y sobre todo, no olvidar que el Espíritu Santo es el protagonista de este proceso[1].

Aún y cuando el Sínodo de la Sinodalidad concluye el próximo año, el reto es grande para la Iglesia, sin embargo no es imposible, y a pesar de ser un proceso eclesial, el cambio tiene que comenzar desde la propia vivencia de cada uno de los que conformamos la Iglesia, y este giro debe entenderse no como algo meramente superficial; sino todo lo contrario, tiene que evocar en la persona una verdadera conversión de sí hacia la comunión y la misión de llevar a todos el mensaje de Cristo, donde verdaderamente, impulsados por el Espíritu Santo, se pueda decir y testimoniar que caminamos juntos como Iglesia, para llegar a tener entre nosotros los mismos sentimientos de Cristo (Flp 2,5) y alcanzar la salvación.

Jesús Osvaldo Valdés Ayala

3ero de Teología


[1] Cf. https://www.synod.va/es/que-es-el-sinodo-21-24/para-quien-es-el-sinodo.html.

23 Oct 2023

HELLO! 1

Es importante recordar en primera instancia el aspecto general de los sínodos, para enseguida tomar partida en el que está reflexionando nuestra Iglesia Católica. Los sínodos fueron creados por el Papá Pablo VI en el marco del Concilio Vaticano II con el motu proprio Apostólica Sollicitudo de 1965 para pedir la participación de los obispos de todo el mundo en asuntos de interés para la Iglesia universal y con la intención de mantener vivo el espíritu de colegialidad que nació tras el concilio. Estos sínodos son presididos por el Papa personalmente o por otros medios, en donde se toman decisiones sobre un determinado tema que haya seleccionado el mismo Papa de aquellos que fueron propuestos por la colegialidad de los obispos. En el caso concreto de este Sínodo que se está llevando actualmente el tema elegido es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Que corresponde a las características propias de universal, actual, de urgencia, con relevancia pastoral y sólida base doctrinal que lleve a la ejecutividad.

El Intrumentum Laboris o documento de trabajo de este sínodo, que no es un borrador de las conclusiones finales, sino un texto provisional para focalizar la discusión durante la asamblea, nos comparte en su número cuatro que hay ciertas particularidades que vive la Iglesia en diferentes regiones, tales como: las guerras, que exigen una construcción de una paz justa; el cambio climático, que tiene prioridad en el cuidado de la casa común; los sistemas económicos que producen desigualdad y explotación; la experiencia de sufrir persecución hasta el martirio; el creciente pluralismo cultural que lleva a un secularización mas intensa. Situaciones que no dejan de tener sed de la Buena Nueva del Evangelio, y que hace evidente la urgencia misionera. Siendo conscientes que lo que se encuentra en juego en nuestra época es la capacidad de anunciar el Evangelio caminando junto a los hombres y mujeres en el lugar en donde se encuentren.   

El Papa Francisco en su discurso de inicio del proceso sinodal, publicado en octubre del año pasado, nos recordó que un sínodo es un sondeo de las opiniones, un momento eclesial, en donde el protagonista es el Espíritu Santo, que ha llevado a reflexionar en aquello mencionado por el Evangelista san Juan, “que todos seamos uno” (Cfr. Jn 17, 21). Estamos llamados a la unidad, a la comunión, a la fraternidad que nace del sentirse abrazados por el amor de Dios; lo que no hace caminar juntos en un único Pueblo de Dios, haciendo experiencia de una Iglesia que recibe y vive la unidad, abriéndose a la voz del Espíritu Santo.

El Papa Francisco ha querido que en este sínodo se reflexione de modo especial en la comunión, la participación y la misión, siendo conscientes que el primer y tercer término nos recuerdan las expresiones teológicas que designan el misterio de la Iglesia. La comunión expresa la naturaleza de la Iglesia, que ya había precisado el Concilio Vaticano II, pero también nos recuerda que ha recibido la misión de anunciar el reino de Dios. De igual manera, ambos términos unidos buscan que se contemple y se busque imitar la vida de la Santísima Trinidad.

Con respecto a la participación, el Papa recuerda que en la Iglesia se debe expresar la sinodalidad de una manera concreta en el caminar y en el obrar, en donde se implique realmente a todos, pues la comunión y misión corren peligro de quedarse como términos abstractos sino es de tal forma. La participación es una exigencia de la fe recibida en el bautismo que hace a todos partícipes de la vida y misión de la Iglesia. Que, aunque se ha avanzado en este aspecto aun cuesta trabajo y obliga a voltear a ver a quienes aún continúan quedando al margen.

Este sínodo es una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y ecuménica, pues se busca una Iglesia sinodal, es decir, un lugar abierto, donde todos se sientan en casa y puedan participar, además de ir acercándose al ideal de una Iglesia de la escucha hacia los hermanos y hermanas acerca de las esperanzas que poseen, las crisis de fe, las urgencias de renovación pastoral; pero también de escuchar el Espíritu en la adoración y la oración. Es la oportunidad de ser una Iglesia cercana con actitudes de compasión y ternura, que es propio de la Iglesia del Señor, aquella que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas del tiempo, curando heridas y sanando corazones.

Hermanos “que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu”, Papa Francisco.

Marco Antonio Torres Zavala | 3ero de Teología

13 Oct 2023

HELLO! 1

Pablo VI inició un modelo de atención a la Iglesia conocido como el Sínodo de los Obispos. En el presente, el Papa Francisco tuvo la iniciativa de convocar un Sínodo de la Sinodalidad que, de hecho, se está desarrollando en este tiempo. Se pueden decir muchas cosas del Sínodo, como su origen, su sentido, las esperanzas que albergan las preguntas que ha suscitado y las respuestas que se pretenden dar. En esta sección solamente abordaremos la estructura en la que este Sínodo se está realizando y, aunque sea un tema más técnico que reflexivo, comprender el modo cómo se está desarrollando el Sínodo permite a su vez descubrir su valor para nuestra Iglesia.

En primer lugar, el Sínodo de la Sinodalidad se inauguró en el Vaticano el 9 de octubre de 2021, con un fin de semana de trabajo. El itinerario básico consiste en una serie de fases de consulta y diálogo, a saber, la fase diocesana (octubre 2021-agosto 2022), la fase continental (octubre 2022- marzo 2023) y la fase universal, en la que estamos actualmente del 4 al 29 de octubre del presente año, así como una segunda etapa en octubre del 2024.

La primera fase, la diocesana, consiste en el trabajo de las iglesias locales con un documento preparatorio desarrollado por Roma para atender y escuchar a todos los fieles. Para lograr el objetivo de escuchar a todos, cada obispo designó a un responsable para desarrollar la consulta sinodal y posteriormente, al concluir, mandar los resultados en el tiempo indicado a la Conferencia Episcopal correspondiente (la nuestra es la Conferencia Episcopal Mexicana). Ellos, a su vez, hacen una síntesis de las aportaciones diocesanas que mandan posteriormente a Roma.

Las contribuciones de las Conferencias confluyeron en un nuevo documento, pero esta vez para la preparación de la etapa continental. Con esto se inicia la segunda fase del Sínodo. El objetivo era muy simple: dialogar sobre las aportaciones de la fase anterior. Lo hicieron agrupándose en las siete Reuniones Internacionales, cada una con un responsable; al mismo tiempo se desarrollaron asambleas internaciones de especialistas que sacaron conclusiones propias. La síntesis de este trabajo llega a Roma, en donde la Secretaría General Permanente del Sínodo elaboraría el Instrumentum Laboris, con el que se trabajaría la última de las fases del Sínodo.

Por último, la fase universal del Sínodo se tiene lugar en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se realiza en dos partes a saber, en octubre de 2023 y el próximo año en octubre 2024. Nos situamos en el clímax de esta propuesta sinodal para la Iglesia y es conveniente tener presente los signos de los tiempos que nos mueven a vivir la comunión entre todos. Recemos para que el resultado de este ejercicio sinodal produzca los frutos del Espíritu que nuestra Iglesia necesita.

Sergio Mendoza González | Coadjutor | Seminario Menor

06 Oct 2023

HELLO! 1

Debe entenderse el sínodo como una asamblea convocada y presidida por el Santo Padre que tiene como finalidad la consulta, revisión y el profundo análisis de algunos asuntos que conciernen a nuestra Iglesia en un tiempo determinado. No es un acontecimiento improvisado ni pensado solo para la elaboración de un documento que pueda publicarse tiempo después y ya, sino de

Sinodalidad significa «caminar juntos». Cuando somos pequeños necesitamos el apoyo de nuestros padres para aprender a caminar; su mano junto a la nuestra nos hacía sentir seguros y confiados en que los pasos que dábamos eran firmes y que por ningún motivo nos harían caer. No podemos decir que a la Iglesia apenas se le ha ocurrido aprender a caminar ni mucho menos, pero cuando se trata de cumplir poco a poco la invitación de Jesús de predicar -y vivir- el Evangelio se requiere salir de la propia zona de confort, del esfuerzo, el amor, la constante dedicación de todos sus miembros, de un arduo trabajo en equipo, pero sobre todo de la confianza en que Aquel que nos ha enviado nos acompaña y nos indica el camino a seguir.

¿Cuál fue, pues, la intención del Santo Padre de convocar este sínodo dos años atrás? Su deseo es que volteemos a ver a quien se encuentra a nuestro lado, escuchemos con amor lo que quiere y necesita decir, tejer con él una relación fraterna y fortalecerla, y caminar a su lado hacia el camino de la santidad.

El Instrumentum laboris, documento de estudio elaborado luego de la convocación hecha por el Papa que traza por primera vez el camino que se ha de recorrer durante el proceso sinodal, nos remite a las palabras del apóstol san Pablo dichas a la comunidad de Roma: «Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener, conforme a Cristo Jesús, los mismos sentimientos unos con otros, para que unánimes, a una voz, glorifiquen a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo» (Rm 15, 1-6). Estas palabras suceden a su invitación de acompañar en el camino de la fe a quien lo necesite, así como de buscar su bien y su edificación (Cfr. Rm 15, 1-2). Tener los mismos sentimientos que Cristo, implica hacer a un lado el satisfacer nuestros propios intereses y hacer todo lo que está en nuestras manos para que el otro crezca y se fortalezca, implica atender, vendar sus heridas y acompañarlo en su crecimiento humano y en su vida de fe.

El «Sínodo de la Sinodalidad» es, entonces, una serie de momentos oportunos para fortalecer la unión de los miembros de la Iglesia, propiciar su participación aceptando su capacidad de aconsejar, analizar y vivir la fe recibida por Cristo, y de comprometerse a ser testimonio en todas las realidades que conciernen su existencia.

El Espíritu Santo es quien guía la Iglesia y es con su auxilio que podemos dar pasos seguros con mucha paciencia en el camino de la configuración con Jesucristo Nuestro Señor.

Luis Carlos Solís Garza / 2do. de Teología

22 Sep 2023

HELLO! 1

«Bendito sea el Señor ahora y para siempre. Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos.» (Sal 112).

Estimados hermanos sacerdotes, diáconos, religiosos, matrimonios y laicos, apreciada familia del Seminario de Monterrey.

Hay muchos sentimientos que estoy experimentando, pero el que más puedo resaltar en este momento es el de la alegría que inunda todo mi corazón. Durante la ordenación, el Señor Jesús me demostró aún más su amor a través de la imposición de manos y la plegaria de ordenación de nuestro arzobispo. Con este gesto antiquísimo y estas palabras sublimes, después de nueve años, dejaba de ser seminarista e ingresaba a la Iglesia diocesana como diácono, para ser colaborador del Obispo y los presbíteros (cf. San Hipólito Romano, Traditio apostolica 8; CIC 519; AG 16; SC 35).

Y esta es la tarea y la misión de los diáconos en la Iglesia; el servicio, a pesar de ello, no es un servicio cualquiera. Es un servicio que tiene como ejemplo a Jesús, quien se ha hecho servidor de todos, entregando su vida para salvarnos de la muerte. Cristo es el modelo que debemos contemplar para entender este ministerio diaconal, porque él no ha venido “a ser servido, sino a servir” (cf. Mc 10,45; Lc 22,27; San Policarpo de Esmirna, Epístola a los Filipenses 5, 25,2).

A lo largo de la ordenación, Jesús, —como lo hizo en la última cena—, me lavó los pies y me llama a imitarlo en la entrega generosa y en el amor recíproco hacia mis hermanos. Ciertamente, los diáconos son «Icona vivens Christi servi in Ecclesia», es decir, el “ícono viviente de Cristo siervo en la Iglesia“. Por lo tanto, estoy llamado a servir en las tres mesas: la mesa de la Palabra, la mesa del Pan y, la más importante, la mesa de los Pobres (cf. LG 29; CIC 1009).

En esta línea, —como decía nuestro arzobispo en la homilía de la ordenación—, mi responsabilidad principal es “sacramentalizar la caridad, hacer presente a Cristo”, porque “los pobres necesitan ser bendecidos y tratados con cariño y respeto”. Me encomiendo a su oración para seguir cultivando el corazón y atender con diligencia, compasión y dignidad a todos, especialmente mis hermanos seminaristas, a quienes la Iglesia me llama a servir.

Que Jesucristo diácono, María la esclava del Señor y san José, el humilde carpintero, me asistan en este ministerio.

Diácono José Isabel Hernández Salazar 

Coadjutor | Curso Propedéutico

08 Sep 2023

HELLO! 1

Y el Verbo se hizo carne… (Jn 1, 14)

Hablar de comunicación es hablar de Jesús, el Verbo encarnado, quien, haciéndose hombre, compartió la vida con nosotros para comunicarnos el verdadero rostro de Dios, su Padre:

“El Logos, que está junto a Dios, el Logos que es Dios, el Creador del mundo (cf. Jn 1, 1), por quien fueron creadas todas las cosas (cf. 1, 3), que ha acompañado y acompaña a los hombres en la historia con su luz (cf. 1, 4-5; 1, 9), se hace uno entre los demás, establece su morada en medio de nosotros, se hace uno de nosotros (cf. 1, 14). El Concilio Ecuménico Vaticano II afirma: «El Hijo de Dios… trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado».  (Const. Gaudium et spes, 22).” (Benedicto XVI, 2013).

Hablar de Jesús, es hablar de la Buena Noticia que nos trae de parte de su Padre: “Dios quiere que todo el mundo se salve, y llegue al conocimiento de la verdad” (1, Tm 2, 4); esta buena noticia que comienza desde la promesa, se confirma en la encarnación y se va expresando en la vivencia de la fe de la Iglesia; toma como presupuesto el anuncio claro y gozoso de la persona de Jesús. Él mismo, anunció la salvación con palabras, gestos y acciones, comunicándonos la verdad desde su propia existencia. 

Jesús confirma con sus acciones las palabras que proclama, el verdadero sentido de la comunicación es la construcción de la comunión, y la realización de la comunión comienza por la liberación y salud de sus miembros que lo conforman. Por la vivencia del buen decir, de las palabras correctas y las acciones claras que confirman la obra salvífica de Jesús; pues Él perdona los pecados, pero también levanta de la camilla al enfermo. La salud construye la comunidad, y donde hay fragilidad, las palabras y acciones correctas son necesarias. La Buena Noticia entonces necesita de la comunicación para la comunión. 

“Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16, 15)

En la vida sacerdotal el anuncio gozoso de la persona de Jesús no es una opción, es una realidad, un deber y una necesidad. El Verbo se hizo carne, sigue siendo “Emmanuel”; es decir, Dios con nosotros en sus apóstoles. El envío de sus discípulos incluye la proclamación, el anuncio gozoso, pues el Verbo está presente en su Iglesia por la efusión del Espíritu Santo que se comunica a todos sus fieles que desean seguirlo en Espíritu y en Verdad (Jn 4, 24).

Así entonces, “La Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (Francisco, Evangelii Gaudium, 2013), no se pretende “abarcar” sino crear comunión y dicha experiencia de la Iglesia sólo puede entenderse como la vivencia de los que han conocido a Jesús y no pueden callar (Cf. Hch 4, 13, 21). 

La Buena Noticia se abre paso a través de los tiempos, y por ende necesita encajarse en el contexto del aquí y del ahora, para que tanto el emisor como el receptor comprendan lo que se quiere transmitir. Para ello creo que es necesario una doble dimensión, el carisma y la estructura. El Papa Francisco dirá en su mensaje para la 57° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: 

“Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una comunicación que ponga en el centro la relación con Dios y con el prójimo, especialmente con el más necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial. Una comunicación cuyas bases sean la humildad en el escuchar y la parresia en el hablar; que no separe nunca la verdad de la caridad.” (Francisco, 2023).

Dentro de la formación inicial que brinda el Seminario a los futuros sacerdotes, este carisma y estructura se van moldeando. Por un lado, la vida comunitaria va formando la posibilidad de la comunión en la comunidad, allí donde el adolescente y el joven entra en diálogo con el otro, saliendo de sí mismo para trascender su propia verdad y entrar en la verdad del que está frente a él; de esta experiencia comunitaria se desprende la amabilidad, la relación sana con el otro que los lleva a Jesús, y la siempre necesaria humildad en el escuchar.

Así mismo, la formación sacerdotal dispone al seminarista a profesionalizarse en la comunicación eclesial profética, capaz de anunciar esta llamada en el tercer milenio. El apostolado y la misión lo disponen a estructurar el carisma para tener parresia (decir todo con valentía) en el hablar. Y así, junto a Jesús y junto a la Iglesia consolidar una opción por el anuncio gozoso de la buena noticia. 

Concluyo con una reflexión personal: seminaristas y sacerdotes, sonriamos. No hay nada más creíble y certero de la Buena Noticia de Jesús, nada más carismático y estructurado en la vida de la Iglesia que sonreír. Porque Evangelio es alegría, es salud, es comunicación, comunión. Pero todo comienza allí, en el gesto que me hace ser empático con el otro, haciendo que podamos hablar con el corazón confirmando con nuestra comunicación efectiva que Cristo vive y nos quiere vivos, sanos, felices y en comunión, siempre. 

Pbro. Darío Fco. Torres Rodríguez

Coordinador del Departamento de Comunicación

del Seminario Arquidiocesano de Monterrey

11 Ago 2023

HELLO! 1

¡Ay de mí, si no predicara el Evangelio!

Basta con ver la desintegración familiar que repercute a su vez en la descomposición social para darme cuenta que hay mucho trabajo por hacer, para tratar de infundir en los cristianos los valores del reino, que llevan a la unidad, amor y comprensión que tanto se ocupa en nuestras familias y esferas sociales. 

“Hay de mí sino predicara el Evangelio”, citando a San Pablo; creo que el Señor nos llama a ser proclamadores de la verdad evangélica que da vida al hombre y que es luz en medio de un mundo que se pregunta ¿qué es la verdad? 

Confío que la vida de gracia, la oración, el Espíritu Santo y María nuestra Madre siempre me impulsarán para anunciar la Palabra que hemos recibido del Señor Jesús. Así como la asidua meditación de la Palabra, la vida sacramentaria y desde luego la compasión por el dolor humano que hizo decir al Señor: andaban como ovejas sin pastor.

Diác. Emigdio de Jesús Ochoa Ambriz 

Me doy cuenta de que la Iglesia hoy más que nunca, tiene una necesidad de ser primero que nada escuchada, en cada una de sus necesidades, inquietudes y sufrimientos y luego atendida por medio del acompañamiento tal y como lo hace Jesús el Buen Pastor. 

Basta ver las inquietudes que tienen muchos de los jóvenes, las familias cristianas, los presos, los enfermos y cada persona con la que nos hemos encontrado en nuestros apostolados.

Creo que algo esencial de la predicación y la comunicación del Evangelio, aparte de ser figura del Buen Pastor, es comunicar la intención de Jesús en revelarnos al Padre. Creo que la Iglesia hoy necesita creer en ello, en el verdadero rostro del Padre que nos revela Jesús, el cuál su nombre es «misericordia».

Diác. Alexis de Jesús Hernández Fuentes 

En mi último año de formación y mi año de diaconado descubrí la necesidad que la gente (iglesia) tiene no solo de ser escuchada si no también  consolada, en este último año mi trabajo de tesina trató sobre el acompañamiento espiritual a las personas en duelo, al poner en práctica la teoría descubrí esa gran necesidad que tienen las personas de ser escuchadas  consoladas y acompañadas, en las situaciones de dolor en las que pudieran sentirse abandonas es necesario hacerles saber que Dios permanece a su lado.

Creo que el mayor compromiso para comunicar el evangelio en la actualidad es hacerlo siempre desde la verdad y la caridad no podemos cegarnos ni hacer oídos sordos ante las dificultades, es necesario que como Iglesia caminemos contracorriente 

Me inspira mucho el himno de la liturgia de las horas que dice:

“Señor, tú me llamaste

para curar los corazones heridos,

para gritar, en medio de las plazas,

que el Amor está vivo,

para sacar del sueño a los que duermen

y liberar al cautivo.”

Creo que esa es la tarea y el principal compromiso de todo sacerdote.

Diác. Francisco Gerardo González Rivera 

Durante mi año de diaconado tuve la experiencia de compartir mi ministerio en la Parroquia Santa Clara de Asís, en Juárez, Nuevo León, donde pude palpar la importancia de un pastor en medio del pueblo. 

Llegaban a la oficina muchas personas a dialogar y muchas de esas veces, uno se quedaba callado y al final te agradecían por el tiempo que los escuchaste. Tenemos un pueblo muy herido y que en nosotros sus pastores no ven a la persona como tal, si no ven a Cristo quien es que los escucha y aconseja.

Dice Gaudim et Spes en el número 4: “Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza.”

Por lo que mi compromiso como sacerdote, es escuchar y no juzgar. Comprender la situación por la cual están pasando, sin importar quién sea y a ellos comunicar el Evangelio como Cristo lo hizo, con sencillez y mucho amor.

Diác. Juan José Barbosa Reyna

Descubro una iglesia necesitada de ser escuchada, al final de Misa o de la Celebración de la Palabra. Es muy común que buscan una bendición especial, porque van a salir de viaje o porque están atravesando alguna situación difícil en la familia. Buscan con regularidad compartir su sentir con alguien que les de paz.

Por eso, mi compromiso para llevar el evangelio, es hablar de Jesús como alguien cercano; vivir con la alegría que nos invita el Señor a vivir en la relación con Él. Estar presente para quien necesite escuchar y hablar de Dios. Actuar y vivir como cristiano. Soportar el rechazo con esperanza.

Diác. Feliciano Ramírez Carrizales 

La historia nos dice que siempre ha habido sufrimiento; sin embargo hoy se puede constatar que hay más sufrimientos,  que existen más heridas en las personas.   


Desgraciadamente cuando una persona no sana una herida, suele trasmitir esa misma herida a los demás. En nuestra sociedad mexicana hay un gran índice de violencia intrafamiliar, abandono familiar, drogadicción, alcoholismo, secuestros, robos a mano armada. Todas las víctimas, y especialmente los victimarios, necesitan ser escuchados y acompañados. Y cuando uno lo hace, la persona va sanando gradualmente su corazón, y si agregamos el elemento espiritual, Dios acelera ese proceso de sanación. 

Como sacerdote, me comprometo a investigar y enseñar la sana doctrina, la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, sabiendo que las palabras no siempre convencen, sino que es el testimonio lo que arrastra; me esforzaré, con la ayuda de la gracia divina, a ser testimonio para ser “sal y luz” en donde Dios quiera que yo sirva. 

Diác. Miguel Alejandro Ortiz Balandrán 

02 Jul 2023

HELLO! 1

Les presentamos la lista de los ganadores del Bono por las vocaciones, celebrado el domingo 2 de julio de 2023, en las instalaciones del Seminario Menor.  

COMPRADORES

1° Premio $230,000

Número de Boleto: 17493

Nombre del Ganador: Angel Daniel

2° Premio $130,000

Número de Boleto:  06039

Nombre del Ganador: Adriano

3° Premio $50,000

Número de Boleto: 06272

Nombre del Ganador: Diana

4° Premio $30,000

Número de Boleto: 13458

Nombre del Ganador: Nancy Sarai

5° Premio $12,000

Número de Boleto: 09638

Nombre del Ganador: Blanca Dolores

6° Premio $12,000

Número de Boleto: 05536

Nombre del Ganador: Karina

7° Premio $12,000

Número de Boleto: 06575

Nombre del Ganador: Valeria

8° Premio $12,000

Número de Boleto: 09753

Nombre del Ganador: Cecilia Guadalupe

9° Premio $12,000

Número de Boleto: 05825

Nombre del Ganador: Angélica

10° Premio $12,000

Número de Boleto: 19709

Nombre del Ganador: Elvira

11° Premio $12,000

Número de Boleto: 07623

Nombre del Ganador: Nancy Gabriela

12° Premio $12,000

Número de Boleto: 16769

Nombre del Ganador: Ernestina

13° Premio $12,000

Número de Boleto: 05791

Nombre del Ganador:  Jesús

14° Premio $12,000

Número de Boleto: 09820

Nombre del Ganador: María Elena

15° Premio $10,000

Número de Boleto: 10209

Nombre del Ganador: Martha Patricia

16° Premio $10,000

Número de Boleto: 00749

Nombre del Ganador: Bárbara

17° Premio $10,000

Número de Boleto: 05350

Nombre del Ganador: Guillermina

18° Premio $10,000

Número de Boleto: 11215

Nombre del Ganador: Marcelina

19° Premio $10,000

Número de Boleto: 19802

Nombre del Ganador: Susana Margarita

20° Premio $10,000

Número de Boleto: 06795

Nombre del Ganador: Reynaldo

21° Premio $10,000

Número de Boleto: 00672

Nombre del Ganador: Raymundo

22° Premio $10,000

Número de Boleto: 03504

Nombre del Ganador: Patricia

23° Premio $10,000

Número de Boleto: 19890

Nombre del Ganador: José Alán

24° Premio $10,000

Número de Boleto: 14244

Nombre del Ganador: Carlos

25° Premio $10,000

Número de Boleto: 09667

Nombre del Ganador: Norma Alicia

26° Premio $10,000

Número de Boleto: 13212

Nombre del Ganador: Juana

27° Premio $10,000

Número de Boleto: 16194

Nombre del Ganador: José

28° Premio $10,000

Número de Boleto: 17830

Nombre del Ganador: Margarita

29° Premio $10,000

Número de Boleto: 09626

Nombre del Ganador: Olivia

30° Premio $10,000

Número de Boleto: 19308

Nombre del Ganador: Toshiyuki

COLABORADORES

1° Premio $70,000

Número de Boleto: 17493

Nombre del Ganador: Rosa Ivette

2° Premio $60,000

Número de Boleto: 06039

Nombre del Ganador: Luis

3° Premio $25,000

Número de Boleto: 06272

Nombre del Ganador: Martha

4° Premio $15,000

Número de Boleto: 13458

Nombre del Ganador: Adriana

5° Premio $7,000

Número de Boleto: 09638

Nombre del Ganador: María Imelda

6° Premio $7,000

Número de Boleto: 05536

Nombre del Ganador: Karina

7° Premio $7,000

Número de Boleto: 06575

Nombre del Ganador: Ernestina

8° Premio $7,000

Número de Boleto: 09753

Nombre del Ganador: Jesús Rolando

9° Premio $7,000

Número de Boleto: 05825

Nombre del Ganador: María Guadalupe

10° Premio $7,000

Número de Boleto: 19709

Nombre del Ganador: Francisco Javier

11° Premio $7,000

Número de Boleto: 07623

Nombre del Ganador: Luz Elisa

12° Premio $7,000

Número de Boleto: 16769

Nombre del Ganador: Ernestina

13° Premio $7,000

Número de Boleto: 05791

Nombre del Ganador: Fernando

14° Premio $7,000

Número de Boleto: 09820

Nombre del Ganador: María Elena

15° Premio $5,000

Número de Boleto: 10209

Nombre del Ganador: Carolina

16° Premio $5,000

Número de Boleto: 00749

Nombre del Ganador: Bárbara

17° Premio $5,000

Número de Boleto: 05350

Nombre del Ganador: Adriana

18° Premio $5,000

Número de Boleto: 11215

Nombre del Ganador: María del Carmen

19° Premio $5,000

Número de Boleto: 19802

Nombre del Ganador: Susana

20° Premio $5,000

Número de Boleto: 06795

Nombre del Ganador: Antonio

21° Premio $5,000

Número de Boleto: 00672

Nombre del Ganador: María de la Luz

22° Premio $5,000

Número de Boleto: 03504

Nombre del Ganador: Martha

23° Premio $5,000

Número de Boleto: 19890

Nombre del Ganador: Mayra Altagracia

24° Premio $5,000

Número de Boleto: 14244

Nombre del Ganador: Elia Leticia

25° Premio $5,000

Número de Boleto: 09667

Nombre del Ganador: Eduardo

26° Premio $5,000

Número de Boleto: 13212

Nombre del Ganador: Lourdes

27° Premio $5,000

Número de Boleto: 16194

Nombre del Ganador: Rosalinda

28° Premio $5,000

Número de Boleto: 17830

Nombre del Ganador: Margarita

29° Premio $5,000

Número de Boleto: 09626

Nombre del Ganador: Ana María

30° Premio $5,000

Número de Boleto: 19308

Nombre del Ganador: Moni