22 Nov 2023

HELLO! 1

Cuando se hace referencia a los inicios del cristianismo, en no pocas ocasiones se menciona el fenómeno de las persecuciones como una nota característica que acompañó a diversas comunidades cristianas primitivas. Sin embargo, se sabe por las fuentes históricas que las persecuciones no fueron generalizadas en todas las regiones del Imperio, ni tampoco se llevaron a cabo continuamente a lo largo de los primeros siglos.

¿Cuáles son las fuentes con las que contamos?

Las persecuciones a los cristianos del período antiguo se conocen por la existencia de varias fuentes, por ejemplo: existen narraciones de historiadores no cristianos como Tácito o Plinio que revelan la hostilidad bajo la cual vivían los cristianos que habitaban en Roma; también existen informes judiciales (actas y pasiones de los mártires) que contienen datos valiosos de los procesos que condujeron a algunos cristianos al martirio. Por otra parte, también se cuenta con relatos de testigos oculares como en el caso de los mártires de Lyon (177 d.C.) que narran lo que sucedió en el momento del martirio; y sobre todo, a partir del año 313, después del edicto que permitió el ejercicio libre del cristianismo en el Imperio Romano, nacieron múltiples narraciones que buscaban enaltecer la figura de los mártires de los primeros siglos, entre ellas tenemos la obra de Eusebio de Cesarea; el cual, en su “Historia Eclesiástica”, comenta cronológicamente las principales persecuciones que padecieron algunas de las comunidades cristianas de los primeros siglos.

¿Por qué perseguían a los cristianos?

Podemos agrupar las causas, que fueron múltiples, en dos grandes grupos; primero, las causas que tenían que ver con la fidelidad de los cristianos que rechazaban de manera radical cualquier otro tipo de culto, por lo cual iban en contra de la cultura religiosa romana que más bien aceptaba múltiples prácticas religiosas y que obligaba rendir culto a los dioses del Estado. Y segundo, las causas que tenían que ver con la resistencia de los cristianos a cumplir con algunas obligaciones civiles como la de venerar al César, o la de realizar el servicio militar, por implicar éste el uso de la violencia y la aceptación de aniquilar vidas si así se lo ordenaran.

¿Cuáles fueron las principales persecuciones?

La persecución de Nerón (64 d.C.), fue consecuencia del incendio de Roma, en ella, Nerón culpó a los cristianos de la Iglesia de Roma y los hizo sufrir castigos hasta llevar a algunos al martirio. San Pedro y San Pablo fueron víctimas del martirio en esta persecución.

Después de algunas persecuciones circunscritas, siguieron dos de las más grandes: la persecución del emperador Decio (249-251 d.C.), en la que muchos cristianos se mantuvieron firmes a su fe rechazando la obligación de sacrificar a los dioses del Imperio.  Y la persecución del emperador Valeriano (257-260 d.C.) quien tomó medidas adversas contra el clero cristiano, prohibió el culto a Cristo y las reuniones religiosas en los cementerios. En el 258 d.C. martirizó a quienes se habían rehusado a sacrificar a los dioses del Imperio.

Después, Valeriano, quien se encontraba en guerra contra los persas, fue capturado y murió. Su sucesor, el emperador Galieno emitió un edicto de tolerancia hacia los cristianos (261 d.C.) que permitió vivir un período de cuarenta años de paz, en el cual la Iglesia creció y se fortaleció.

Finalmente llegó la última persecución de la antigüedad, una de las más grandes y generalizadas, la del emperador Diocleciano (303-311 d.C.). A partir de febrero del 303 d.C. se sucedieron una serie de edictos restrictivos para quienes se declararan cristianos, en ellos se ordenaba la destrucción de libros sagrados, deshabilitación de lugares de culto, obligatoriedad de sacrificar a los dioses y hasta la condena a muerte. Dicha persecución, aunque tuvo sus particularidades regionales tanto en intensidad como en duración, se extendió por todo el imperio y vio su fin hasta que Constantino firmó un acuerdo con Licinio en Milán (313 d.C.) en el que se les concedió libertad religiosa a los cristianos.

El año 313 d.C. significó para el cristianismo el comienzo de la era de la Iglesia constantiniana, la cual se caracterizó por una relación vinculante entre el Imperio y la Iglesia.

A partir de esta época y en adelante, el recuerdo de quienes sufrieron con valentía las persecuciones anteriores forma parte de la herencia espiritual que poseemos los fieles cristianos.

Pbro. Dr. Jesús Treviño Guajardo

Coordinador de la espiritualidad del Seminario de Monterrey

06 Nov 2023

HELLO! 1

Lista oficial de ganadores del sorteo de madrugadores del BONO POR LAS VOCACIONES, celegbrado el 5 de noviembre de 2023.

Premio 1°: $25,000.00

Número de Boleto:  01376

Nombre del Ganador:  Jesús

Premio 2°: $10,000.00

Número de Boleto:  01736

Nombre del Ganador: José Luis

Premio 3°: $10,000.00

Número de  Boleto: 06951

Nombre del Ganador: Samantha

Premio 4°: $10,000.00

Número de  Boleto: 07271

Nombre del Ganador: José

Premio 5°: $10,000.00

Número de  Boleto: 00749

Nombre del Ganador: Rosa María

Premio 6°: $5,000.00

Número de  Boleto: 01238

Nombre del Ganador: Roberto

Premio 7°: $5,000.00

Número de  Boleto: 04584

Nombre del Ganador: María del Refugio

Premio 8°: $5,000.00

Número de  Boleto: 00821

Nombre del Ganador: Lilia Lizeth

Premio 9°: $5,000.00

Número de  Boleto: 06175

Nombre del Ganador: Juan Manuel

Premio 10°: $5,000.00

Número de  Boleto: 07931

Nombre del Ganador: Gabriela

27 Oct 2023

HELLO! 1

Es interesante conocer sobre este nuevo sínodo que ya ha iniciado dentro de la Iglesia que ha convocado el Papa Francisco, que si bien, no termina ahora, sería bueno ver qué nos está aportando, desde lo que ya se había anunciado antes del sínodo como tal; es decir, las consultas que se hicieron a nivel Iglesia para hacer lo que se propone, escuchar a todos, que en sí mismo, ya manda un mensaje muy fuerte y claro a lo que se quiere obtener; así aunado a lo que ya se ha tratado en esta primera sesión que comenzó a principios de octubre.

Si queremos conocer el “para qué” de este sínodo sería bueno preguntarnos a “quién” se invita, ya que lo que se quiere alcanzar es a partir de sus “destinatarios”. El Papa Francisco invita a todos los bautizados a participar de este proceso, ya que somos los bautizados la voz del pueblo de Dios, es decir; con esto se puede traer una visión diferente, porque si veíamos un sínodo como algo lejano que sólo le correspondía a unos cuantos, ahora en lugar de eso, nos compromete a actuar y ser parte de…

Teniendo en cuenta quienes son los involucrados dentro de este proceso, es que podemos ir resolviendo la pregunta ¿para qué?, para poder hacer verdaderamente una reflexión sinodal no sólo por ahora, sino que se haga como un camino que se siga recorriendo a lo largo del tiempo. Esto es lo primordial, que no sólo sea mientras duren las sesiones, sino que se tome como algo propio, es decir, de la misma naturaleza de la Iglesia para que pueda perseverar un “caminar juntos” de aquí en adelante. Es un sueño a soñar, aunque parezca redundancia, aspira a conseguir la Iglesia que se está llamada a ser, es decir una Iglesia en comunión y en misión, como lo expresa el Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias locales.

Ahora bien, para poder alcanzar este sueño de la Iglesia, es necesario tener en cuenta algunas actitudes que se proponen para lograr una buena participación del proceso sinodal, a saber, dedicar tiempo para compartir, que es sinónimo de ser sinodal; tener una apertura a la conversión y al cambio, no dar lugar a prejuicios. Y qué decir de la esperanza que tiene un lugar importantísimo, no basta sólo con tenerla, sino que hay que hacer nacer esta virtud, y tener una gran humildad al momento de escuchar en consonancia a la valentía en el hablar, una actitud de discernimiento, ir más allá dejando atrás las ideologías, estando abiertos al diálogo, todo esto ya que debemos de considerarnos signos de una Iglesia que escucha y que también está en camino, y sobre todo, no olvidar que el Espíritu Santo es el protagonista de este proceso[1].

Aún y cuando el Sínodo de la Sinodalidad concluye el próximo año, el reto es grande para la Iglesia, sin embargo no es imposible, y a pesar de ser un proceso eclesial, el cambio tiene que comenzar desde la propia vivencia de cada uno de los que conformamos la Iglesia, y este giro debe entenderse no como algo meramente superficial; sino todo lo contrario, tiene que evocar en la persona una verdadera conversión de sí hacia la comunión y la misión de llevar a todos el mensaje de Cristo, donde verdaderamente, impulsados por el Espíritu Santo, se pueda decir y testimoniar que caminamos juntos como Iglesia, para llegar a tener entre nosotros los mismos sentimientos de Cristo (Flp 2,5) y alcanzar la salvación.

Jesús Osvaldo Valdés Ayala

3ero de Teología


[1] Cf. https://www.synod.va/es/que-es-el-sinodo-21-24/para-quien-es-el-sinodo.html.

13 Oct 2023

HELLO! 1

Pablo VI inició un modelo de atención a la Iglesia conocido como el Sínodo de los Obispos. En el presente, el Papa Francisco tuvo la iniciativa de convocar un Sínodo de la Sinodalidad que, de hecho, se está desarrollando en este tiempo. Se pueden decir muchas cosas del Sínodo, como su origen, su sentido, las esperanzas que albergan las preguntas que ha suscitado y las respuestas que se pretenden dar. En esta sección solamente abordaremos la estructura en la que este Sínodo se está realizando y, aunque sea un tema más técnico que reflexivo, comprender el modo cómo se está desarrollando el Sínodo permite a su vez descubrir su valor para nuestra Iglesia.

En primer lugar, el Sínodo de la Sinodalidad se inauguró en el Vaticano el 9 de octubre de 2021, con un fin de semana de trabajo. El itinerario básico consiste en una serie de fases de consulta y diálogo, a saber, la fase diocesana (octubre 2021-agosto 2022), la fase continental (octubre 2022- marzo 2023) y la fase universal, en la que estamos actualmente del 4 al 29 de octubre del presente año, así como una segunda etapa en octubre del 2024.

La primera fase, la diocesana, consiste en el trabajo de las iglesias locales con un documento preparatorio desarrollado por Roma para atender y escuchar a todos los fieles. Para lograr el objetivo de escuchar a todos, cada obispo designó a un responsable para desarrollar la consulta sinodal y posteriormente, al concluir, mandar los resultados en el tiempo indicado a la Conferencia Episcopal correspondiente (la nuestra es la Conferencia Episcopal Mexicana). Ellos, a su vez, hacen una síntesis de las aportaciones diocesanas que mandan posteriormente a Roma.

Las contribuciones de las Conferencias confluyeron en un nuevo documento, pero esta vez para la preparación de la etapa continental. Con esto se inicia la segunda fase del Sínodo. El objetivo era muy simple: dialogar sobre las aportaciones de la fase anterior. Lo hicieron agrupándose en las siete Reuniones Internacionales, cada una con un responsable; al mismo tiempo se desarrollaron asambleas internaciones de especialistas que sacaron conclusiones propias. La síntesis de este trabajo llega a Roma, en donde la Secretaría General Permanente del Sínodo elaboraría el Instrumentum Laboris, con el que se trabajaría la última de las fases del Sínodo.

Por último, la fase universal del Sínodo se tiene lugar en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se realiza en dos partes a saber, en octubre de 2023 y el próximo año en octubre 2024. Nos situamos en el clímax de esta propuesta sinodal para la Iglesia y es conveniente tener presente los signos de los tiempos que nos mueven a vivir la comunión entre todos. Recemos para que el resultado de este ejercicio sinodal produzca los frutos del Espíritu que nuestra Iglesia necesita.

Sergio Mendoza González | Coadjutor | Seminario Menor

06 Oct 2023

HELLO! 1

Debe entenderse el sínodo como una asamblea convocada y presidida por el Santo Padre que tiene como finalidad la consulta, revisión y el profundo análisis de algunos asuntos que conciernen a nuestra Iglesia en un tiempo determinado. No es un acontecimiento improvisado ni pensado solo para la elaboración de un documento que pueda publicarse tiempo después y ya, sino de

Sinodalidad significa «caminar juntos». Cuando somos pequeños necesitamos el apoyo de nuestros padres para aprender a caminar; su mano junto a la nuestra nos hacía sentir seguros y confiados en que los pasos que dábamos eran firmes y que por ningún motivo nos harían caer. No podemos decir que a la Iglesia apenas se le ha ocurrido aprender a caminar ni mucho menos, pero cuando se trata de cumplir poco a poco la invitación de Jesús de predicar -y vivir- el Evangelio se requiere salir de la propia zona de confort, del esfuerzo, el amor, la constante dedicación de todos sus miembros, de un arduo trabajo en equipo, pero sobre todo de la confianza en que Aquel que nos ha enviado nos acompaña y nos indica el camino a seguir.

¿Cuál fue, pues, la intención del Santo Padre de convocar este sínodo dos años atrás? Su deseo es que volteemos a ver a quien se encuentra a nuestro lado, escuchemos con amor lo que quiere y necesita decir, tejer con él una relación fraterna y fortalecerla, y caminar a su lado hacia el camino de la santidad.

El Instrumentum laboris, documento de estudio elaborado luego de la convocación hecha por el Papa que traza por primera vez el camino que se ha de recorrer durante el proceso sinodal, nos remite a las palabras del apóstol san Pablo dichas a la comunidad de Roma: «Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener, conforme a Cristo Jesús, los mismos sentimientos unos con otros, para que unánimes, a una voz, glorifiquen a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo» (Rm 15, 1-6). Estas palabras suceden a su invitación de acompañar en el camino de la fe a quien lo necesite, así como de buscar su bien y su edificación (Cfr. Rm 15, 1-2). Tener los mismos sentimientos que Cristo, implica hacer a un lado el satisfacer nuestros propios intereses y hacer todo lo que está en nuestras manos para que el otro crezca y se fortalezca, implica atender, vendar sus heridas y acompañarlo en su crecimiento humano y en su vida de fe.

El «Sínodo de la Sinodalidad» es, entonces, una serie de momentos oportunos para fortalecer la unión de los miembros de la Iglesia, propiciar su participación aceptando su capacidad de aconsejar, analizar y vivir la fe recibida por Cristo, y de comprometerse a ser testimonio en todas las realidades que conciernen su existencia.

El Espíritu Santo es quien guía la Iglesia y es con su auxilio que podemos dar pasos seguros con mucha paciencia en el camino de la configuración con Jesucristo Nuestro Señor.

Luis Carlos Solís Garza / 2do. de Teología

08 Sep 2023

HELLO! 1

Y el Verbo se hizo carne… (Jn 1, 14)

Hablar de comunicación es hablar de Jesús, el Verbo encarnado, quien, haciéndose hombre, compartió la vida con nosotros para comunicarnos el verdadero rostro de Dios, su Padre:

“El Logos, que está junto a Dios, el Logos que es Dios, el Creador del mundo (cf. Jn 1, 1), por quien fueron creadas todas las cosas (cf. 1, 3), que ha acompañado y acompaña a los hombres en la historia con su luz (cf. 1, 4-5; 1, 9), se hace uno entre los demás, establece su morada en medio de nosotros, se hace uno de nosotros (cf. 1, 14). El Concilio Ecuménico Vaticano II afirma: «El Hijo de Dios… trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado».  (Const. Gaudium et spes, 22).” (Benedicto XVI, 2013).

Hablar de Jesús, es hablar de la Buena Noticia que nos trae de parte de su Padre: “Dios quiere que todo el mundo se salve, y llegue al conocimiento de la verdad” (1, Tm 2, 4); esta buena noticia que comienza desde la promesa, se confirma en la encarnación y se va expresando en la vivencia de la fe de la Iglesia; toma como presupuesto el anuncio claro y gozoso de la persona de Jesús. Él mismo, anunció la salvación con palabras, gestos y acciones, comunicándonos la verdad desde su propia existencia. 

Jesús confirma con sus acciones las palabras que proclama, el verdadero sentido de la comunicación es la construcción de la comunión, y la realización de la comunión comienza por la liberación y salud de sus miembros que lo conforman. Por la vivencia del buen decir, de las palabras correctas y las acciones claras que confirman la obra salvífica de Jesús; pues Él perdona los pecados, pero también levanta de la camilla al enfermo. La salud construye la comunidad, y donde hay fragilidad, las palabras y acciones correctas son necesarias. La Buena Noticia entonces necesita de la comunicación para la comunión. 

“Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16, 15)

En la vida sacerdotal el anuncio gozoso de la persona de Jesús no es una opción, es una realidad, un deber y una necesidad. El Verbo se hizo carne, sigue siendo “Emmanuel”; es decir, Dios con nosotros en sus apóstoles. El envío de sus discípulos incluye la proclamación, el anuncio gozoso, pues el Verbo está presente en su Iglesia por la efusión del Espíritu Santo que se comunica a todos sus fieles que desean seguirlo en Espíritu y en Verdad (Jn 4, 24).

Así entonces, “La Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (Francisco, Evangelii Gaudium, 2013), no se pretende “abarcar” sino crear comunión y dicha experiencia de la Iglesia sólo puede entenderse como la vivencia de los que han conocido a Jesús y no pueden callar (Cf. Hch 4, 13, 21). 

La Buena Noticia se abre paso a través de los tiempos, y por ende necesita encajarse en el contexto del aquí y del ahora, para que tanto el emisor como el receptor comprendan lo que se quiere transmitir. Para ello creo que es necesario una doble dimensión, el carisma y la estructura. El Papa Francisco dirá en su mensaje para la 57° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: 

“Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una comunicación que ponga en el centro la relación con Dios y con el prójimo, especialmente con el más necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial. Una comunicación cuyas bases sean la humildad en el escuchar y la parresia en el hablar; que no separe nunca la verdad de la caridad.” (Francisco, 2023).

Dentro de la formación inicial que brinda el Seminario a los futuros sacerdotes, este carisma y estructura se van moldeando. Por un lado, la vida comunitaria va formando la posibilidad de la comunión en la comunidad, allí donde el adolescente y el joven entra en diálogo con el otro, saliendo de sí mismo para trascender su propia verdad y entrar en la verdad del que está frente a él; de esta experiencia comunitaria se desprende la amabilidad, la relación sana con el otro que los lleva a Jesús, y la siempre necesaria humildad en el escuchar.

Así mismo, la formación sacerdotal dispone al seminarista a profesionalizarse en la comunicación eclesial profética, capaz de anunciar esta llamada en el tercer milenio. El apostolado y la misión lo disponen a estructurar el carisma para tener parresia (decir todo con valentía) en el hablar. Y así, junto a Jesús y junto a la Iglesia consolidar una opción por el anuncio gozoso de la buena noticia. 

Concluyo con una reflexión personal: seminaristas y sacerdotes, sonriamos. No hay nada más creíble y certero de la Buena Noticia de Jesús, nada más carismático y estructurado en la vida de la Iglesia que sonreír. Porque Evangelio es alegría, es salud, es comunicación, comunión. Pero todo comienza allí, en el gesto que me hace ser empático con el otro, haciendo que podamos hablar con el corazón confirmando con nuestra comunicación efectiva que Cristo vive y nos quiere vivos, sanos, felices y en comunión, siempre. 

Pbro. Darío Fco. Torres Rodríguez

Coordinador del Departamento de Comunicación

del Seminario Arquidiocesano de Monterrey

11 Ago 2023

HELLO! 1

¡Ay de mí, si no predicara el Evangelio!

Basta con ver la desintegración familiar que repercute a su vez en la descomposición social para darme cuenta que hay mucho trabajo por hacer, para tratar de infundir en los cristianos los valores del reino, que llevan a la unidad, amor y comprensión que tanto se ocupa en nuestras familias y esferas sociales. 

“Hay de mí sino predicara el Evangelio”, citando a San Pablo; creo que el Señor nos llama a ser proclamadores de la verdad evangélica que da vida al hombre y que es luz en medio de un mundo que se pregunta ¿qué es la verdad? 

Confío que la vida de gracia, la oración, el Espíritu Santo y María nuestra Madre siempre me impulsarán para anunciar la Palabra que hemos recibido del Señor Jesús. Así como la asidua meditación de la Palabra, la vida sacramentaria y desde luego la compasión por el dolor humano que hizo decir al Señor: andaban como ovejas sin pastor.

Diác. Emigdio de Jesús Ochoa Ambriz 

Me doy cuenta de que la Iglesia hoy más que nunca, tiene una necesidad de ser primero que nada escuchada, en cada una de sus necesidades, inquietudes y sufrimientos y luego atendida por medio del acompañamiento tal y como lo hace Jesús el Buen Pastor. 

Basta ver las inquietudes que tienen muchos de los jóvenes, las familias cristianas, los presos, los enfermos y cada persona con la que nos hemos encontrado en nuestros apostolados.

Creo que algo esencial de la predicación y la comunicación del Evangelio, aparte de ser figura del Buen Pastor, es comunicar la intención de Jesús en revelarnos al Padre. Creo que la Iglesia hoy necesita creer en ello, en el verdadero rostro del Padre que nos revela Jesús, el cuál su nombre es «misericordia».

Diác. Alexis de Jesús Hernández Fuentes 

En mi último año de formación y mi año de diaconado descubrí la necesidad que la gente (iglesia) tiene no solo de ser escuchada si no también  consolada, en este último año mi trabajo de tesina trató sobre el acompañamiento espiritual a las personas en duelo, al poner en práctica la teoría descubrí esa gran necesidad que tienen las personas de ser escuchadas  consoladas y acompañadas, en las situaciones de dolor en las que pudieran sentirse abandonas es necesario hacerles saber que Dios permanece a su lado.

Creo que el mayor compromiso para comunicar el evangelio en la actualidad es hacerlo siempre desde la verdad y la caridad no podemos cegarnos ni hacer oídos sordos ante las dificultades, es necesario que como Iglesia caminemos contracorriente 

Me inspira mucho el himno de la liturgia de las horas que dice:

“Señor, tú me llamaste

para curar los corazones heridos,

para gritar, en medio de las plazas,

que el Amor está vivo,

para sacar del sueño a los que duermen

y liberar al cautivo.”

Creo que esa es la tarea y el principal compromiso de todo sacerdote.

Diác. Francisco Gerardo González Rivera 

Durante mi año de diaconado tuve la experiencia de compartir mi ministerio en la Parroquia Santa Clara de Asís, en Juárez, Nuevo León, donde pude palpar la importancia de un pastor en medio del pueblo. 

Llegaban a la oficina muchas personas a dialogar y muchas de esas veces, uno se quedaba callado y al final te agradecían por el tiempo que los escuchaste. Tenemos un pueblo muy herido y que en nosotros sus pastores no ven a la persona como tal, si no ven a Cristo quien es que los escucha y aconseja.

Dice Gaudim et Spes en el número 4: “Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza.”

Por lo que mi compromiso como sacerdote, es escuchar y no juzgar. Comprender la situación por la cual están pasando, sin importar quién sea y a ellos comunicar el Evangelio como Cristo lo hizo, con sencillez y mucho amor.

Diác. Juan José Barbosa Reyna

Descubro una iglesia necesitada de ser escuchada, al final de Misa o de la Celebración de la Palabra. Es muy común que buscan una bendición especial, porque van a salir de viaje o porque están atravesando alguna situación difícil en la familia. Buscan con regularidad compartir su sentir con alguien que les de paz.

Por eso, mi compromiso para llevar el evangelio, es hablar de Jesús como alguien cercano; vivir con la alegría que nos invita el Señor a vivir en la relación con Él. Estar presente para quien necesite escuchar y hablar de Dios. Actuar y vivir como cristiano. Soportar el rechazo con esperanza.

Diác. Feliciano Ramírez Carrizales 

La historia nos dice que siempre ha habido sufrimiento; sin embargo hoy se puede constatar que hay más sufrimientos,  que existen más heridas en las personas.   


Desgraciadamente cuando una persona no sana una herida, suele trasmitir esa misma herida a los demás. En nuestra sociedad mexicana hay un gran índice de violencia intrafamiliar, abandono familiar, drogadicción, alcoholismo, secuestros, robos a mano armada. Todas las víctimas, y especialmente los victimarios, necesitan ser escuchados y acompañados. Y cuando uno lo hace, la persona va sanando gradualmente su corazón, y si agregamos el elemento espiritual, Dios acelera ese proceso de sanación. 

Como sacerdote, me comprometo a investigar y enseñar la sana doctrina, la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, sabiendo que las palabras no siempre convencen, sino que es el testimonio lo que arrastra; me esforzaré, con la ayuda de la gracia divina, a ser testimonio para ser “sal y luz” en donde Dios quiera que yo sirva. 

Diác. Miguel Alejandro Ortiz Balandrán 

30 Jun 2023

HELLO! 1

En este verano, algunos sacerdotes del equipo formador del Seminario de Monterrey, compartirán compartirán diferentes cursos de formación continua para todos aquellos que quiera seguir profundizando en su fe. 

Puedes solicitar informes en la Escuela Bíblica Arquidiocesana de Monterrey, enviando un mensaje de WhatsApp al 818-476-33-580 y en la Universidad de la Arquidiócesis de Monterrey(*), al WhatsApp: 812-42-43-019

Cursos

Pobreza, Riqueza y Doctrinal Social Cristiana.

Expositor: Pbro. José Luis Fernández Guajardo

Secretario General y Prefecto Disciplina del Instituto de Filosofía

4 al 6 de julio de 11:00 a.m. a 1:00 p.m.

Modalidad: Presencial

Lugar: Escuela de Teología Papa Francisco (Monterrey, Centro)

Costo de recuperación: $300

Presencia del perdón condicional e incondicional en los evangelios sinópticos

Expositor: Pbro. Dr. Francisco Javier Cantú Garza

Auxiliar de Espiritualidad y Prefecto de Estudios del Instituto de Filosofía  

11-12 de julio de 11:00 a.m. a 12:30 p.m.

Modalidad: En línea

Costo de recuperación: $150

La vocación cristiana en la Sagrada Escritura

Pbro. Lic. Jesús Jorge Moreno Cruz

Auxiliar de Espiritualidad y Prefecto de Pastoral del Instituto de Filosofía

Modalidad: En línea

17-20 de julio de 8:00 a 9:30 p.m.

Costo de recuperación: $300

Dios salve la razón. Implicaciones antropológicas y políticas de la noción del Dios cristiano.

Expositor: Pbro. Lic. Jesús Alejandro Hernández López

Viernes 21 de julio de 11:00 a.m. a 1:30 p.m.

Modalidad: Presencial

Lugar: Escuela de Teología Papa Francisco (Monterrey, Centro)

Costo de recuperación: $150

San Ireneo y la formación del Canon Bíblico.

Pbro. Dr. Juan Pedro Alanís Marroquín

Auxiliar de Espiritualidad, Prefecto General de Estudios  del Instituto de Teología

Modalidad: Presencial

Escuela Bíblica Arquidiocesana (Campus Los Lermas).

Sábado 22 de julio de 10:00 a.m. a 1:00 p.m.

Costo de recuperación: $150

Acompañamiento del sentido y proyecto de vida en adolescentes y jóvenes. (*)

Pbro. Lic. Darío Fco. Torres Rodríguez

Coordinador de Espiritualidad del Seminario Menor  y Coordinador del Departamento de Comunicación.

Modalidad: En línea

Inicia el 3 de Julio

Contacto: 81 1160-1390 

WhatsApp: 81 2424 3019 

06 Jun 2023

HELLO! 1

Sin la sombra de la pandemia

En este año, empezamos 100% las actividades del Seminario: apostolado, visita a familias, etc. dando el primer paso a volver al ritmo normal.

Seminaristas de experiencia eclesial

Volvió la experiencia de tocar la realidad. Es necesario el encuentro con la realidad y tocar al pueblo. La experiencia eclesial es una necesidad para enriquecerse de la parroquia y  12 alumnos salieron a la experiencia.

230 Aniversario del Seminario de Monterrey

La memoria es necesaria; recordar los 230 años era memoria, de dónde venimos y  hacia dónde vamos. Recordar para no caer en desolación.

La presencia del mártir San Teófimo en el Seminario de Monterrey

Este año en el espíritu de la fiesta y la memoria, se colocó una placa en la capilla de san Teófimo con la carta de los seminaristas y formadores de aquel entonces, solicitando que san Teófimo fuera el patrono del Seminario.

La Pastoral Vocacional: tarea de todos  

Se volvió a reactivar la visita a los colegios, las reuniones de los jóvenes de la pastoral vocacional y las actividades presenciales del mes del Seminario.

Semana Santa en Galeana, Nuevo León.

La diócesis de Linares es una iglesia necesitada y misionera; nosotros como iglesia de Monterrey estamos comprometidos con la misión de nuestras iglesias hermanas; porque estas iglesias están sin sacerdotes. Necesitamos abrir nuestras puertas también con un horizonte amplio de la Iglesia para que siga marcando su sacerdocio, abriendo perspectivas para la misión.

San José y los 230 años: «Testimonios sacerdotales»

El libro “Testimonios sacerdotales” de Mons. Alfonso Miranda, nos lleva a hacer memoria de nuestro caminar, y nos llena de esperanza. Nos debe hacer sentir muy agradecidos por el don del sacerdocio.

Insertos en el Pueblo de Dios que peregrina en Monterrey: ASERCAT

El Seminario no debe ser un ente aislado. Somos conscientes de la riqueza e la iglesia, caminamos con la iglesia de Monterrey, estamos con ellos. Así puedo expresar, nuestra participación en la Expo Católica, AsercaT.

Doce razones de esperanza

La ordenación de 8 sacerdotes y 4 diáconos nos alegra y motiva a vivir la esperanza. 12 ministros nuevos insertos en la diócesis también son 12 nuevos promotores vocacionales; cultivadores de su propia vocación y de la vocación de los jóvenes.

Gracias

Gracias a todos por su esfuerzo y camino,  los espero el 26 de julio a las 6:00 pm en la Basílica de Guadalupe, en la Ordenación Episcopal de un servidor.

Mons. Carlos Alberto Santos García

Rector

22 May 2023

HELLO! 1

Les presentamos los resultados del “Sorteo de madrugadores” celebrado el 21 de mayo en las instalaciones del Seminario Menor de Monterrey.

Premio 1°: $25,000.00

Boleto:  3308

Nombre del Ganador: Cecilia

Premio 2°: $10,000.00

Boleto:  7141

Nombre del Ganador: Marlene

Premio 3°: $10,000.00

Boleto: 2589

Nombre del Ganador: María del Refugio

Premio 4°: $10,000.00

Boleto: 0983

Nombre del Ganador: Claudia

Premio 5°: $10,000.00

Boleto: 1568

Nombre del Ganador: María Cirila

Premio 6°: $5,000.00

Boleto: 1911

Nombre del Ganador: Paulita

Premio 7°: $5,000.00

Boleto: 2475

Nombre del Ganador: María

Premio 8°: $5,000.00

Boleto: 3578

Nombre del Ganador: Omar

Premio 9°: $5,000.00

Boleto: 3429

Nombre del Ganador: Nora

Premio 10°: $5,000.00

Boleto: 6965

Nombre del Ganador: Humberto