20 Ene 2017

HELLO! 1

Por: David Jasso Ramírez.

 “Así, disponibles en la vida, mansos de corazón y en constante diálogo con Jesús, no tendrán temor de ser servidores de Cristo, de encontrar y acariciar la carne del Señor en los pobres de hoy”
Papa Francisco (Jubileo de los Diáconos, Año de la Misericordia)

La palabra “diácono” significa ministro o servidor y es utilizada en este sentido en el Nuevo Testamento. En las primeras comunidades cristianas, el diaconado surge como instrumento de servicio y como medio para asegurar la unidad de la Iglesia en la atención a los más necesitados. San Pablo le añade la dimensión de solidaridad por medio de la colecta entre las iglesias para las comunidades pobres de Jerusalén.

En este tiempo, uno de los elementos importantes que el Concilio Vaticano II le aportó a la vida y organización de la Iglesia, fue la restauración del diaconado como un ministerio que tiene una relación especifica y más directa con el conjunto de la comunidad cristiana y con la realidad del mundo: “Los diáconos reciben la imposición de las manos ‘no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio’. Así, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad… recuerden los diáconos el aviso del bienaventurado Policarpo: ‘Misericordiosos, diligentes, procediendo conforme a la verdad del Señor, que se hizo diácono de todos’” (Cfr. LG 29).

Imitando a Jesús que no “vino a ser servido sino a servir” (Mt 20, 28) los diáconos están llamados a vivir de tres maneras su ministerio de servicio:

  • a) Servicio a la Palabra de Dios: El diácono está llamado a ser un hombre de profunda oración, familiarizándose con la Palabra de Dios y siendo testigo de ella. Debe amar, proclamar, predicar y enseñar las Sagradas Escrituras en las celebraciones y a través de su vida diaria.
  • b) Servicio a la Eucaristía: Cada diácono se compromete a servir en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo por medio de su participación en la liturgia, su amor y reverencia al Santísimo Sacramento y su deseo de llevar la Eucaristía a los enfermos. Puede además presidir el bautismo, el matrimonio, las exequias y la exposición del Santísimo Sacramento, así como asistir en la Misa al obispo o al sacerdote.
  • c) Servicio en favor de la Justicia, la Caridad, la Misericordia y la Paz: Los diáconos sirven como testigos de Cristo, de paz, esperanza y amor para los pobres, discapacitados, necesitados, olvidados y los rechazados por la sociedad. A través de su servicio y ministerio viviente promueven las obras de misericordia y la pastoral social.

En este mismo sentido, en 2013 el Papa Francisco envió un mensaje de puño y letra a seis seminaristas en Buenos Aires, exhortándolos a no ser “diáconos de alquiler” sino servidores de Cristo y del prójimo:“Acaban de recibir el diaconado y manifestar públicamente su vocación de servicio… y esto no sólo por un tiempo, sino para toda la vida. Que la existencia sacerdotal de ustedes sea servicio: servicio a Jesucristo, servicio a la Iglesia, servicio a los hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados… La Iglesia no es una ONG. Que en el servicio les vaya la vida. Pongan la carne sobre el asador”.

Nuestro Arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López, ha invitado a todos los diáconos de la Iglesia de Monterrey a servir a los más probres y a no ser nada más “diáconos de zapatos boleados” sino diáconos entregados al servicio “sin asco, sin miedo y con prisa”.

Que estas palabras me motiven  a ejercer la “diaconía”, el servicio y el apostolado en donde quiera que esté, con el compromiso de revestir de ternura y misericordia todo lo que haga, en vísperas de mi ordenación diaconal el próximo 24 de enero, a las 17hrs en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

12 Ene 2017

HELLO! 1

Por: Departamento de Comunicación.

Son ya casi tres años desde que la Arquidiócesis de Monterrey, recibió por última vez, la noticia que dos sacerdotes eran llamados a la consagración y vida episcopal en vistas al servicio y crecimiento a la santidad de la Iglesia. Ahora, desde el mes de octubre del pasado año, su Santidad Francisco, vuelve a llamar a dos sacerdotes, originarios de Allende, N.L., a alcanzar la plenitud sacerdotal, teniendo como principal valor el servicio a nuestra Iglesia.

Mons. Oscar Tamez y Mons. Heriberto Cavazos, han recibido la consagración episcopal por medio de la imposición de las manos y la oración consacratoria de parte del Sr. Arzobispo Don Rogelio Cabrera López, el día 11 de enero de nuestro presente año.

Alrededor de 45 Obispos provenientes de las diferentes diócesis de nuestro país y la notable presencia de Mons. Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, sacerdotes y una gran multitud de fieles se reunieron para presenciar este bello acontecimiento en la Basílica de Guadalupe, en la Colonia Independencia.

En la homilía, el Nuncio Apostólico animaba a los nuevos obispos a entregarse por amor sirviendo a la Iglesia, ya que “solo el obispo que ama como Dios ama, reconocerá la acción de Dios”.

Se esperaba que los nuevos obispos nos compartieran algunas palabras, y así sucedió; en primer lugar, Monseñor Heriberto, con gran simpatía, agradeció a su familia de sangre por todo el apoyo que le ha brindado, como también a su familia del Seminario de Monterrey en donde estuvo 12 años como seminarista y otros 12 como director espiritual. Y por su parte, Monseñor  Óscar también agradecido con la Iglesia, hizo una petición especial a toda la comunidad congregada: “pidan por nosotros para que podamos servir a la Iglesia, como la Iglesia lo necesita”.

Agradecemos a Dios porque “nos ha mirado con misericordia” al permitirnos recibir tal gracia para nuestra Iglesia. Ahora en el naciente ministerio episcopal de Mons. Óscar y Mons. Heriberto, hemos de orar por ellos y que nuestra oración sea la forma de hacerles saber que no están solos, nuestras súplicas les acompañarán siempre.

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11 Ene 2017

HELLO! 1

Por: José Luis Morán Becerra, seminarista (Primero de Teología)

Al inicio del nuevo año, seremos testigos de distintos acontecimientos de gracia y bendición de parte del Padre Celestial hacia nuestra Iglesia de Monterrey (ordenaciones episcopales, sacerdotales, diaconales, candidaturas y ministerios, e imposiciones de sotana).

Dentro de este contexto, de modo especial, por los dos nuevos obispos para nuestra Arquidiócesis, el Nuncio Apostólico Franco Coppola ha querido visitar la casa del Seminario Mayor. Acompañado de nuestro Rector, recorrió las instalaciones de los institutos de Filosofía y Teología. Por la tarde tuvimos un encuentro y diálogo con todos los seminaristas y formadores que conformamos el Seminario de Monterrey, en la capilla de Teología. Durante la charla nos dirigió unas palabras compartiéndonos su historia vocacional, y el cómo la sonrisa en el rostro de su tío sacerdote, despertó en él la inquietud por la vida sacerdotal. Además nos comentó que fue en el Seminario en donde aprendió la relación personal con Jesucristo, sobre todo, en la oración.

Después de este momento, nos encaminamos a la Eucaristía, presidida por el Nuncio, en la capilla de Filosofía. En la homilía nos recalcó nuestra participación en las redes sociales, las cuales nos conduzca a un encuentro personal con los demás. Aparte nos mencionó que el sacerdote es “para ser con el pueblo de Dios”, estar con ellos y entregarse con ellos, conduciéndolos al Buen Pastor.

Al finalizar la Misa, gustamos de una cena en el comedor de Teología. Nuestro Padre Rector Juan Carlos Arq, agradeció la presencia de Mons. Coppola, externando la alegría que nos causó su presencia y sencillez en medio de nosotros, en “un encuentro de corazón a corazón”.

Sin duda alguna, la presencia del Nuncio nos anima a continuar perseverando, buscando siempre ser representantes del Señor mostrando con sencillez la alegría de la vocación.

 

27 Dic 2016

HELLO! 1

Por: Departamento de Comunicación

El año 2016 para nuestro Seminario de Monterrey fue un año lleno de muchas bendiciones.

Nos encomendábamos a Dios en el inicio del segundo semestre del ciclo escolar 2015-2016. Dábamos inicio en el mes de enero con la Semana de Ejercicios Espirituales en donde llevados por la reflexión y el Espíritu Santo, proyectamos personal y comunitariamente nuestro año. La imposición de sotanas a nuestros hermanos del Seminario Menor y la admisión como candidatos de hermanos teólogos fue un acontecimiento vocacional nos animó a cada uno con nuestro proceso formativo.

Con mucha ansia esperábamos el inicio del mes de febrero. Al inicio de este mes se llevaba cabo el Encuentro Vocacional Sacerdotal que reunía a varones con la inquietud de la vida sacerdotal. Después, como cada año, en este mes, se acercaban las actividades propias de la Colecta Anual: la semana de oración por las vocaciones sacerdotales, visita a los colegios católicos y nuestra presencia en las diferentes parroquias de nuestra Arquidiócesis, sin lugar a dudas, fue una experiencia en donde observamos el amor que nos tiene el Pueblo de Dios y nos deja el firme compromiso de seguirnos formando a semejanza de Cristo Buen Pastor.

No podemos dejar para el mes de febrero sin mencionar la visita del Papa Francisco a nuestro país. Entre las diferentes actividades que su Santidad tuvo en territorio mexicano, participamos del Encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la ciudad de Morelia, Michoacán. Aunque cansados, las palabras del Papa Francisco calaron hondo en el corazón de cada uno de nosotros cuando nos exhortaba: “No queremos ser funcionarios de los divino, ni somos ni queremos ser nunca empleados de la empresa de Dios, porque somos invitados a participar de su vida”. ¡Los seminaristas salimos al encuentro del Vicario de Cristo, de Pedro mismo! Una experiencia que estamos seguros nadie olvidará.

Este acontecimiento trajo a nosotros un corazón sumamente agradecido que compartimos en las comunidades en las Misiones de Semana Santa, ahí nos encontramos con el pueblo de Dios, le escuchamos, consolamos y servimos, nos alegramos con la Iglesia por la salvación que nos trajo el Señor con su muerte y resurrección. Después de esta intensa semana, nos fuimos a compartir unos días junto a nuestras familias.

Se acercaba la fiesta de San José, obrero, el tradicional novenario, las competencias deportivas y la convivencia fueron una oportunidad para reflexionar sobre el trabajo. En este mes de mayo, una representación de seminaristas acompañamos a Mons. Jorge Alberto Cavazos Arispe, quien tomaba posesión como obispo de la Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, en su primer mensaje, recordó a nuestra arquidiócesis y con cariño particular agradeció al Seminario de Monterrey.

Una vez terminado el ciclo escolar 2015-2016, era momento de preparar las actividades del verano. Antes en un ejercicio de sinodalidad, junto a nuestras familias fuimos convocados a la II Asamblea del Seminario, durante estos días hablamos sobre el papel fundamental que juegan nuestras familias en la nuestra formación sacerdotal, nuestras familias externaron sus inquietudes y en oración encomendamos los nuevos proyectos formativos bajo el binomio Seminario-Familia.

Ya en el verano, alumnos y formadores participamos del Curso Básico de Pastoral Vocacional que nos dio las herramientas necesarias para los trabajos de las misiones de verano que en esta ocasión tendrían la característica de “Misiones Vocacionales”. A lo largo de tres semanas, estuvimos presentes en 10 zonas pastorales de nuestra diócesis visitando parroquias, llevando el mensaje vocacional e invitando a los jóvenes a descubrir su vocación y a comenzar un proceso de discernimiento vocacional para saber el sueño que Dios ha tenido para cada uno. Al mismo tiempo que se llevaban a cabo las actividades del verano, se realizaba el Pre-Seminario, una actividad para los alumnos que iniciarían su proceso formativo en el Seminario Menor el próximo mes de agosto.

Esto es un poco de lo que sucedió hacia la mitad del año 2016. Terminábamos un ciclo escolar y comenzábamos uno de la mano de Dios, bajo la protección de nuestra Madre Santísima. ¿Quieres saber lo que vivimos en esta segunda parte del año? No te pierdas la siguiente nota en donde te lo contaremos.

08 Dic 2016

HELLO! 1

La Santa Sede, a través del “L’Osservatore Romano” y en torno a la celebración de la Inmaculada Concepción, ha dado a conocer la nueva “Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis” que dará luces a todos los seminarios del mundo para la formación de los futuros pastores del Pueblo de Dios.

La nueva ratio, anhelada y esperada para muchos formadores y seminaristas del mundo, es el documento de la Iglesia que establece los nuevos criterios para la formación en los Seminarios.

¿Por qué este documento ha generado grandes expectativas?

Desde hace treinta años, en 1985 se actualizó la antigua ratio y, aunque la Iglesia contó con grandes aportaciones, como es el caso de la exhortación apostólica post-sinodal “Pastores Dabo Vobis”, entre otras; requería ya un documento que actualizara y aportara luces muy concretas, por las nuevas realidades que viven los jóvenes en formación, los sacerdotes en la pastoral y por el mundo cambiante en el que vivimos.

Este documento de la nueva ratio, tiene su génesis en la reunión de Aparecida, cuando la Iglesia con la luz del Espíritu busca una renovación en el caminar del cristiano, la cual entiende, que en la época actual y para dar respuesta al mundo, requiere una Iglesia de discípulos y misioneros.

Para quienes desean ser servidores de Cristo y anhelan el Sacerdocio como medio de santificación, la nueva ratio establece que el elemento discipular-misionero está en la formación. La nueva ratio da un vuelco a la formación actual, tan orientada a las etapas académicas en los Seminarios y que establecía prácticamente, como único criterio evaluación, el ámbito intelectual. Lo medular de este nuevo proceso es que al discípulo en el Seminario se le evalúa por su madurez humana y vocacional y no solamente por su madurez intelectual.

La gran novedad de este documento es que establece, además de la etapa inicial, las etapas “discipular” y “configurativa” en lo que hoy se conoce como filosofía y teología resumida en un sexenio. Y al finalizar la formación en las etapas “pastoral” o “de síntesis vocacional”.  Todas unidas por un itinerario y un camino gradual y unificador para que no queden como etapas aisladas y descoordinadas unas de otras, sino tener un solo camino en el Señor.

El documento agrega que la formación del discípulo no termina en el Seminario, la formación permanente es para toda la vida e inicia en el momento de su ordenación.

Finalmente, consideramos que este documento trae gran esperanza, porque renueva la visión de la formación del sacerdote, que más que un cúmulo de programas busca una nueva actitud en el discípulo-misionero.

06 Dic 2016

Por Óscar Daniel Ortega Alfano, seminarista del Curso Introductorio.

La Kermés que se llevó a cabo los días 3 y 4 de este mes en las instalaciones del Curso Introductorio de Allende Nuevo León, fue por motivo del festejo de la Inmaculada Concepción de María, patrona de esta casa formativa del Seminario de Monterrey.

Dentro de este festejo, lo que se realizó fue lo típico de una fiesta patronal de cualquiera de nuestras comunidades: comidas, snacks, juegos; así como nuestra  casa de espantos y la tradicional obra de teatro presentada por todos los seminaristas del Curso Introductorio. Además de estas actividades, también tuvimos  momentos de espiritualidad, como lo fueron el momento de adoración a Jesús Sacramentado, acompañado del grupo Jésed, y la peregrinación desde la Capilla del Espíritu Santo de Paso Hondo hasta la Capilla del Curso Introductorio, junto con el rezo del Santo Rosario y la celebración de la Santa Misa, presidida por Mons. Heriberto Cavazos, obispo electo de Monterrey.

Para mí fue una gran experiencia el trabajar para que toda esta fiesta entorno a María se llevara a cabo, pero no sólo por el esfuerzo de nosotros los seminaristas, sino también por el de las familas que nos acompañaron, entre ellas las nuestras. Da mucha alegría el ver los rostros sonrientes de toda la comunidad de Allende, de amigos, gente de nuestros apostolados y parroquias de procedencia, familias, trabajadores del seminario; así como el poder compartir una conversación o un saludo que dejaba mucho ánimo y en el cual podías ver el rostro de Dios.

Otro de los eventos destacados fue la obra de teatro titulada “Mar Adentro”, la cual trató de la vida de Simón Pedro, papel interpretado por el seminarista David Enríquez, antes de su llamado a ser Apóstol de Jesús; y en la cual mi papel fue el de Andrés, hermano de Simón. Una anécdota curiosa es que David y yo, al terminar cada acto, nos felicitábamos y chocábamos los puños como una manera de sacar el nervio y el estrés. Este proyecto, fruto de mucha organización, horas de ensayo, estrés y enojos, fue al final una obra de gran éxito muy aplaudida y disfrutada por todos aquellos que la vieron.

Realmente el trabajo fue muy cansado, pero siempre ofrecido a Cristo, y fue una experiencia de oración y de comunión con  la gente y con mis hermanos seminaristas. Finalmente, al terminar nuestra Kermés con una gran sonrisa y satisfacción en el interior, le dimos gracias a Dios por tantas bendiciones y a nuestra Madre María por esta experiencia vivida gracias a ella, a quien en su Inmaculada Concepción le seguimos rogando a través de nuestra jaculatoria para que sea siempre el sagrario de nuestra vocación.

01 Dic 2016

HELLO! 1

Por: Juan Rogelio Ramírez Gaytan, seminarista (Experiencia Eclesial).

Sin duda, el tiempo de Adviento es la llave del año litúrgico, ya que aparte de prepararnos para conmemorar la encarnación del Hijo de Dios en nuestra carne, también meditamos los orígenes de nuestra salvación. Y uno de los grandes misterios que encierra la llegada de Jesús a la tierra, es el de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

En este dogma de fe celebramos a María, preservada de toda mancha de pecado desde el primer instante de su concepción. Ella es para nosotros la aurora de la salvación desde los orígenes del universo, es la mujer esperada que nos narra el Génesis 3, 15.

Estas son las palabras con las que el Papa Pio IX, el 8 de diciembre de 1854, en su bula “Ineffabilis Deus”, proclamó este dogma:

“Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles.”

La presencia de María en la historia de la salvación es importantísima, ya que por su “SÍ” a Dios, se cumple el plan divino que Dios realiza en favor de los hombres. Ella “viene a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar” de tantas acechanzas del maligno.

María es Inmaculada porque Dios así lo dispuso: “Dios Hijo que iba a venir al mundo, tenía que encarnarse en el vientre de una mujer pura. Ella fue predestinada a ser intacta, sin mancha de pecado alguno”.

Es, entonces, cuando María se convierte para nosotros en modelo de pureza y nos muestra el claro camino para llegar a tener un corazón puro para que podamos recibir a Jesucristo y llevarlo a donde quiera que vayamos, como ella lo recibió en su seno virginal. Podemos llegar a decir que la vida del cristiano puede ser fácil, siempre y cuando amemos las virtudes que Dios tanto amó en María.

 

22 Nov 2016

HELLO! 1

Por: Ignacio Ávila Rangel, seminarista (T1)

Manifestar al mundo entero que somos cristianos, que pertenecemos a una Iglesia y que como pueblo mexicano amamos a la siempre Virgen María de Guadalupe, nos hace peregrinar con alegría, año con año, hacia la casa Dios.

Peregrinar, es ya una tradición muy antigua de la Iglesia, que nos recuerda nuestro paso por la tierra con la esperanza de que algún día  alcanzaremos la Patria celestial. El Magisterio de la Iglesia nos recuerda que todo cristiano es ante todo un peregrino (Gaudium et Spes 7) y que la Iglesia misma es un pueblo peregrino (Lumen Gentium 8). Por tanto, debemos caminar juntos y no solos, ayudarnos a buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas, como un Pueblo, como una gran familia.

Qué gran importancia tiene el peregrinar, que hasta Jesús, José y María,  peregrinaron como familia hacia el templo para celebrar la pascua (cf. Lc 2, 41-49), en donde Jesús se manifestó, por primera vez, como Hijo de Dios.

Toda los que formamos la familia de Seminario de Monterrey, a semejanza de la Familia de Nazaret, nos reunimos, año con año, para celebrar el amor de Dios, peregrinando hasta su Templo, para poner en manos de la Virgen de Guadalupe, cada una de nuestras necesidades y agradecer todas las experiencias que Dios nos ha permitido vivir, y que nos han ayudado a seguir creciendo en los valores del Reino.

¡Qué alegría me da peregrinar, cada año, a la casa de Dios y nuestra Madre del cielo! Este es mi sentir, que poniéndonos en camino, hacia la Basílica de Guadalupe, junto con mi familia del Seminario, vamos manifestando con cantos y porras. Además de reflexionar, por medio de momentos de silencio, el rezo del Rosario y jaculatorias, que nos ayudan a contemplar el paso de Dios en nuestra vida.

Trabajadores, seminaristas y sacerdotes como familia preparamos este gran acontecimiento de fe. En cada casa de formación, los trabajadores preparan los carros de sonido, los seminaristas preparamos la tradicional danza de matlachines, que con fuerza y entusiasmo van danzando, que con los trajes y penachos llenos de color, adornan las calles por las cuales avanzamos, además, no pueden faltar quienes cantan y animan con sus guitarras entonando el canto, ya tradicional de “La Guadalupana”. En el punto de reunión los sacerdotes del equipo formador son quienes presiden la celebración de la Palabra, en la que nos exhortan a que todo lo que hemos preparado para este día, lo hagamos lo mejor que podamos, pero que sobre todo ha llegado el momento de disponer el corazón.

Al llegar a la Basílica, como peregrinos reavivamos nuestras fuerzas, que por el camino se pudieron perder. Al estar en la casa de la Madre de Dios, recargamos nuestras pilas y es tal la emoción por sentir su amor materno, que los cantos y los vivas aumentan.

Sin duda en esta experiencia de peregrinar, Dios me ha manifestado su misericordia y me ha reafirmado su llamado a ser sacerdote, para que en un futuro, guíe a su Pueblo, en su peregrinar en la tierra hacia Él.

El Papa Francisco, en el año de la misericordia, nos recordó, que peregrinar es: “una experiencia de misericordia, de compartir y de solidaridad con quien hace el mismo camino”. Por esto te invitamos a que año con año nos acompañes a hacer camino, a vivir esta experiencia de misericordia y formar parte de esta manifestación cristiana, en donde como Seminario e Iglesia de Monterrey peregrinamos siendo la gran familia de Dios.

 

 

22 Nov 2016

HELLO! 1

Por: José Luis Morán Becerra, seminarista (T1)

“Maestro de la fe, (…) de los senderos que conducen a la unión con Dios, teólogo y místico, poeta y artista”. Esta es la noble descripción que San Juan Pablo II hizo en su visita a España, en 1982, al santo sacerdote carmelita. El día de hoy, como Iglesia celebramos su memoria, recordando su ejemplo de vida y santidad, y su sabia respuesta ante las distintas tribulaciones que enfrento en carne propia.

Juan de Yepes nació en 1942 en Fontiveros (Avila), España. Ingresó al Orden del Carmen en 1563; ordenado sacerdote en 1567, le pidió a Dios la gracia de soportar con valor y paciencia toda clase de sufrimientos. Tiempo más tarde tuvo un encuentro con Santa Teresa de Jesús, quien lo convenció de que observará la Orden de Carmelitos Descalzos. Formador y maestro de gran inteligencia y sabiduría, enseñaba la doctrina de la fe. Trabajando arduamente y con gran celo apostólico, teniendo siempre su fuerza y confianza en Dios, logró enfrentar una gran “sequedad espiritual”, que le impedía tener una devoción sensible al rezar o meditar, y a toda clase de calumnias e injurias que hacían en contra él.

A pesar de haber sido encarcelado injustamente, padeció con paciencia cada ultraje, creciendo de este modo en santidad. Este tiempo de sufrimiento le permitió a San Juan crear una de las grandes obras titulada “La noche oscura del alma”, que le permite reconocerlo como Doctor de la Iglesia. Muere en 1591.

El santo sacerdote carmelita es un hombre ejemplar, que con sus escritos y enseñanzas enriquecen la vida del creyente, el cual busca constantemente el rostro de Dios. Para nosotros que estamos de formación nos ayuda a apreciar el celo por contemplar el misterio de amor de Dios, sobre todo, en la adoración eucarística cada jueves durante la Hora Santa, como también en esos momentos de “crisis vocacional”, en donde nos vemos sedientos de saber la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Te invito a que hagamos esta oración, pensado en aquellos sacerdotes que están pasando por alguna tribulación en su ministerio, para que San Juan de la Cruz sea su intercesor, y ellos puedan recibir de Dios la gracia y fortaleza que necesitan para continuar en su servicio humilde con amor y alegría a la Iglesia.

«Señor, Dios nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegar a gozar de tu gloria en el cielo. Amén».

 

22 Nov 2016

HELLO! 1

Por: Edgar del Río, seminarista (T2)

La Iglesia, en su sabiduría, va mostrando en su caminar los diversos tiempos importantes para meditar cierta realidad de los misterios de Dios. Así mismo, nos invita como Madre y Maestra a meditar sobre realidades que necesitan abarcar más nuestra oración y nuestra reflexión, para tratar de profundizar en el misterio del cual nos refiere alguna característica de Dios.

Este año la Santa Madre Iglesia, a través del Papa Francisco, nos invitaba a dejarnos inundar en el amplio tema de la misericordia, ya que existen momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia, para poder ser también, nosotros mismos, signo eficaz del obrar del Padre (cf. MV 3).

Sin duda alguna en este tiempo, con la aplicación de esta Bula, se presentó la oportunidad de que el mensaje dirigido a la Iglesia Universal tuviera su aterrizaje a nivel Arquidiocesano.

La apertura de puertas santas de las basílicas y algunas parroquias, encabezaba el elemento pastoral que refería a la Gracia de Dios manifestada en esa Iglesia de puertas abiertas que el mismo Papa ha marcado constantemente.

También se realizaron diversas jornadas de reconciliación sacramental en cada uno de los decanatos de nuestra Arquidiócesis. Así mismo surgieron diversos esfuerzos eclesiales por hacer más palpable la misericordia de Dios, con acciones muy concretas acercándose a aquellos hermanos nuestros que son más vulnerables, y necesitaban experimentar la ternura de Dios.

El camino de la Misericordia se inicia con este año jubilar, porque nos ayuda, como Iglesia, a descubrir la gratuidad de Dios para con cada persona, ya que es un Dios que viene a salvar y no a condenar.

El compromiso que como Iglesia nos lleva este año de la misericordia, debe ser en todas las líneas de acción pastoral, como claramente se ve reflejado en el Plan de Pastoral Orgánico de nuestra Arquidiócesis, ya que se utiliza dentro de la metodología el “mirar misericordioso”, es así como podemos lograr ver la realidad con la mirada misericordiosa del Padre.

Que la gracia abundante derramada sobre este año nos impulse a seguir caminando y creciendo en la ayuda mutua y desinteresada de hacer cada vez más real esa experiencia del Dios de Amor y Misericordia que nos refleja Jesús para ser así misericordiosos como el Padre.