06 Jun 2017

HELLO! 1

Convivir con seminaristas en Misiones fue algo que me enriqueció, aprendí cosas que desconocía sobre las vocaciones y la vida misionera. Al escuchar hablar de las distintas vocaciones que existen pasaban muchas cosas por mi mente, como el imaginar que uno está disponible al llamado de Dios sin importar la condición social, la manera de pensar, la manera de ser, pues para Dios todos somos iguales. Lo que más me gusto fueron de los temas, que me permitieron conocer más a fondo cada vocación y la vida cotidiana en cada una de ellas.

Como grupo nos dejó una importante tarea, acercar a más jóvenes a que conozcan a Dios y a descubrir su verdadera vocación.

Por medio de un grupo parroquial, un apostolado o el simple hecho que ellos sientan el llamado por sí mismos. Y ya que me estoy refiriendo a la tarea como grupo, describo brevemente a nuestro grupo juvenil Misioneros del Rosario que, como su nombre lo dice “misioneros”, tiene como característica principal ser misioneros de Dios, pero no para identificarnos como parroquia o como grupo sino verdaderos misioneros que salen a predicar; a enseñar la buena nueva a las personas que están alejadas de Dios y de la Iglesia, pero sobre todo aprender de ellas. Pero nuestra tarea como misioneros no termina en eso, sino que es una tarea permanente, estar de misiones a lo largo de nuestra vida. Y así, trabajar constantemente para sumar más misioneros y más vocaciones.

Como persona, la misión me dejó una enseñanza que me permite hablar a los demás acerca del llamado de Dios de no tener miedo a decir “Sí” a esa invitación de Dios, pues la vocación es un gran regalo, un privilegio de ser siervo del Señor.

A los jóvenes de las parroquias a las cuales asistirán los seminaristas este verano, quiero decirles: ¡anímense! Son actividades muy recomendables. Ojalá toda la comunidad pueda sumarse a estas misiones para que cada uno seamos testigos y consciente de que somos llamados como hijos de Dios, primeramente, a la vida y después a descubrir y buscar la santidad en una vocación especifica.

Con mucho orgullo he escrito estos párrafos y agradecido con Dios porque nuestra comunidad cuenta con tres jóvenes que le han sabido responder al Señor, felicito ampliamente su valor, su disposición, su entrega. Amigos seminaristas que también se encuentran en ese mismo proceso de preparación, mi admiración y mi respeto.

Por último, los invito a seguir orando por las vocaciones e invitar a más jóvenes a salir al encuentro con Dios, pero sobre todo perder el miedo y decirle “Sí, Señor”.

Por: Oscar Uriel Sauceda Fresnillo/Coordinador del Grupo Juvenil Misioneros del Rosario/Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción (Marín, N.L.)

06 Jun 2017

HELLO! 1

¡Hola! Mi nombre es Santiago Cárdenas Murillo tengo 17 años, recientemente acudo al Proceso Vocacional y quiero ser sacerdote.

Todo inicio por medio de la invitación de unos Seminaristas (Ángel moreno, Ángel Bernal, Carlos Alberto, Osmar, Israel) Ellos acudieron a mi parroquia San Antonio de Padua, estuvieron durante una semana desempeñando muchas actividades para los jóvenes de la comunidad ¿Quién se imaginaria que ahí el Señor inicio llamándome?

Estuvo con ganas esa semana llena de actividades, pude convivir con Jesús mismo llevando música a los hospitales, ayudando a mi prójimo y aprendiendo sobre todas las vocaciones.

El Proceso lo he sentido muy intenso nunca pensé que el Señor me llamaría de la forma en la que lo hizo, yo recuerdo que llegue con la idea del matrimonio porque tenia novia! Pero Dios lo cambio todo, cambio mis planes, y puso los de Él, y vaya que lo estoy disfrutando, al principio me daba miedo! Como yo ser sacerdote? Yo? En verdad? Pero bueno, Dios por medio de su misericordia vio lo mejor que tengo, no vio en mis faltas tampoco mis defectos.

Cada vocación es un tesoro, un tesoro muy preciado, todos tenemos una misión, todos tenemos una manera de ganarnos el cielo, una oportunidad de poder ser Santos Dios solo te pondrá en la que mejor te desempeñes y en la que mejor le puedas servir.

A ti que estas leyendo te invito a que formes parte del Proceso Vocacional, aquí tienes la oportunidad de descubrir lo que Dios quiere para ti, tu misión, no tengas miedo de afrontar lo que venga Dios cuida tus pasos.

Pregúntale al Señor que quiere de ti, espera su respuesta y se valiente.

Dios te bendiga.

Por: Santiago Cárdenas Murillo/Joven en Proceso Vocacional.

29 Abr 2017

HELLO! 1

En mi vida San José se presentó como el Santo Patrono de mi capilla en Huinala, ahora ya Parroquia San José de Huinala, desde mis 6 años empecé a asistir a dicho lugar primero para prepararme y recibir mis sacramentos y ya después perteneciendo a diferentes grupos entre Pastoral Catequética, Liturgia y Juvenil. Poco a poco fui profundizando mi conocimiento sobre él, y entre más lo conocía más me enamoraba de su labor de su misión como padre de Jesús y esposo de la Virgen María. Siempre me ha llamado la atención su llamado, manifestándose Dios en sueños pudo conocer que sería de él y de su familia (cfr. Mt. 1,20). Conforme iba conociéndolo, 3 virtudes de este Santo son los que más me marcaron y que constantemente en mi vida he querido imitar: el ser justo, ser trabajador y ser hombre de silencio.

San José fue una persona justa, pero no utilizo la justicia que el Antiguo Testamento dictaba, pues en el momento en que María le confeso su embarazo por obra del Espíritu Santo (cfr. Mt. 1,18), lo que José tuvo que haber hecho era exhibirla públicamente como adultera, para que así fuese lapidada hasta que muriera, cosa que el AT mandaba a realizar por justicia. Pero el obrar de José fue distinto guardo silencio y no la exhibió, seguramente fue por el gran amor que le tenía, pero algo si es seguro la justicia que expresa en esta acción el Santo es una justicia propiamente divina, justicia en la cual están impregnados el amor, la compasión, la felicidad, etc. Justicia la cual podemos asimilar a la santidad. Entonces cuando en la Palabra de Dios se habla de que San José es un hombre justo (cfr. Mt. 1,19) quiere decirnos que es santo, que vive como el nuevo Reino de Dios empieza a instituirse.

Sabiendo que el gran Santo fue un carpintero, y que tomo la misión por Dios de tomar como suyo al Hijo de Dios y cuidar tanto de Él como de su misma Madre, podemos decir que fue un gran trabajador. Pues para poder sostener a una familia y con el tipo de trabajo que tenía, ser carpintero no era un trabajo de gran reputación, tuvo que esforzarse demasiado y tenía que haber sido tan dedicado en lo que realizaba.

Y por último San José nos enseña a vivir en silencio, a saber guardar la voz y dejar a Dios que actué a su voluntad a su disposición, es tan sorprendente como un gran hombre y con tan gran participación, en las Sagradas Escrituras no haya mención alguna de palabra, sino que todo lo contrario, es su silencio lo que habla de él, pues aparte de ser una manera muy particular de dialogar con Dios, pues vemos como en el silencio del sueño de José Dios le habla, también podemos obtener muchas más virtudes, entre las que podemos destacar: la perseverancia, el don de escucha, la humildad, la responsabilidad, etc.

Es por eso que yo creo que San José ha sido tomado como Custodio de la Iglesia Católica, para que de igual modo podamos nosotros aprender y practicar constantemente la justicia, el trabajo y vivir en silencio, a clara imagen suya.

Abraham Oliva
Primero de Filosofía

27 Abr 2017

HELLO! 1

“… Por encima de esta vestidura pondrán como cinturón el amor, para que el conjunto sea perfecto. Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues para esto fueron llamados y reunidos. Finalmente, sean agradecidos.”

Col 3, 14-15.

 

Hace poco más de 35 años, ante la gran cantidad de colaboradoras y bienhechoras espirituales del Seminario de Monterrey, algunos sacerdotes, formadores del seminario, y el equipo de Economía, se juntaron para idear algo que sirviera como agradecimiento al labor de las bienhechoras.

Estas reuniones dieron como resultado un evento periódico en el Club de Leones. Ahí las colaboradoras no sólo gustaban de una buena merienda, sino que también disfrutaban de un desfile de modas patrocinado por una agencia de viajes, en el cual, participaban diversas marcas de ropa importantes. Ya desde entonces los seminaristas asistían a estos eventos para conocer y atender a sus bienhechoras.

En esta actividad llegaron a asistir cerca de 1000 bienhechoras. Con el paso del tiempo y por diversas circunstancias, se tuvo que cambiar el lugar del evento, siendo después el Seminario Menor donde se realizarían estas actividades. Sin embargo, empezó a disminuir la asistencia de las colaboradoras porque el espacio interno del lugar no favorecía la buena apreciación del desfile. Esto llevó al departamento de Economía a pensar en otra actividad que estuviera adecuada al lugar. Así cambió la dinámica de este día, permaneciendo solamente la merienda e incluyendo el juego de lotería y una rifa, todo ello armonizado con música en vivo. Surge así la llamada “Tarde de Damas”.

Este evento se realiza tres veces al año, ahí algunos de los seminaristas asistimos con el fin de agradecer, atender y acompañar a sus bienhechoras. La primera es en Septiembre, donde asisten los seminaristas que viven ahí en el Menor; después en Diciembre, apoyando seminaristas del Instituto de Filosofía; y por último está la de Abril, ahí participamos los seminaristas que estudiamos ya Teología.

Es para nosotros muy importante asistir a estos eventos porque podemos conocer más de cerca de nuestras bienhechoras espiritual y materiales. Así mismo aprovechamos para agradecerles personalmente el gesto que tienen de ser colaboradoras de nuestro Seminario de Monterrey.

Miguel Alejandro Ortiz Balandrán

Segundo de Teología

25 Abr 2017

HELLO! 1

Este año, en el Seminario de Monterrey celebraremos un “septenario” en honor a San José Obrero, que a diferencia de otros años, celebramos un “novenario”, y esto debido a que después de haber estado de misiones y una semana de vacaciones en familia, sólo podemos hacer 7 días de fiesta, en torno a al santo, pero al igual que el novenario, nos sirven para lo mismo, es decir, lo único que cambia son los días que dura la fiesta.

Pero, sabremos, ¿qué es un novenario?, ¿por qué celebrar un novenario?, ¿para qué nos sirve? Partiendo de su nombre, que también se le puede llamar novena, significa que durante 9 días se celebran o conmemoran a la vida de algún santo, a la Virgen, o al mismo Cristo, para pedir a Dios alguna gracia o por alguna intención especial. La manera de realizar la novena, puede ser los 9 días previos al día del santo, o puede ser nueve veces un día determinado de la semana (por ejemplo: 9 viernes previos a la fiesta del Santo).

Además de pedir la intercesión del  santo, la novena nos debe ayudar a conocer más sobre él, de su vida; a conocer las virtudes que lo hicieron tener una vida más cercana a Cristo, y no sólo conocerlas, sino también nos debe motivar a ponerlas en práctica, ya que esto es lo que le da sentido a celebrarlo durante nueve días. Si quitáramos esto sería meramente una fiesta, ya que quitamos la parte espiritual: la fe.

Por lo tanto, cuando celebremos un novenario en torno a algún santo, debemos de recordar siempre esto, y que cada novenario en el que participemos nos ayude a acercarnos más a Dios, como a su vez en pensar que algún día nosotros podemos llegar a ser santos, como muchas personas llevando una vida unida a Cristo; una vida llena de testimonio lo han logrado.

Los sigo invitando a que sigan de cerca las redes sociales del Seminario, en las cuales estaremos compartiendo más acerca de este septenario, acerca de San José Obrero, sobre su vida, y sobre nuestra fe, al igual como las distintas actividades que se llevaran a cabo durante estos 7 días, pues que esta celebración participamos todos.

Que el Señor los siga llenando de bendiciones.

Michaelle Vladimir Chávez Palomo

Tercero de Filosofía.

18 Abr 2017

HELLO! 1

Las vacaciones de Pascua para mi familia y un servidor, son un buen momento para convivir, experimentar el amor y tomar fuerzas para continuar con el camino del Seminario. Cuando voy a mi casa en vacaciones, es un tiempo en el que vamos a comer juntos, vamos de paseo a distintos lugares para pasar un momento agradable.

Mis primeras vacaciones, estando ya en el seminario, fueron muy diferentes, ya que no sabía cómo convivir en mi casa, y te sientes un poco extraño de estar todos los días con un horario fijo, actividad tras actividad. El hecho de llegar a tu casa y manejar tu tiempo es algo difícil. Levantarme temprano es algo que me costó mucho, pero comprendes que el estar de vacaciones no significa descansar de Dios o descansar de la espiritualidad, al contrario, es un momento para poner en práctica lo mucho o poco que aprendes en la casa de formación, sabiendo que hay cosas primordiales que no debes de descuidar al estar en casa de tu padres, como lo es la Eucaristía diaria, el rezo de la liturgia de las horas, el santo rosario, etc.

También es un momento donde compartes con tus amistades, compartes experiencias e historias con ellos que van marcando tu caminar vocacional. Además busco darles el tiempo a mis hermanos para salir a jugar con ellos, subir el cerro de la silla, hacer ejercicio o algo que nos guste hacer juntos, así mismo es un bueno momento para hacer las tareas que tengo pendientes de la escuela.

Procuro estar en contacto con mi comunidad parroquial. Los seminaristas que somos de la misma, hacemos actividades para formar una pastoral juvenil, y de paso aprovechamos para vocacionalizar a los jóvenes que tengan cierta inquietud por alguna vocación. Me gusta mucho compartir tiempo con mi párroco y vicario, juntarnos a platicar, ya que con su testimonio y su experiencia sacerdotal van contagiando y motivando mi vocación.

Pero creo que lo más importante de las vacaciones de Pascua es el concluir la Semana Santa satisfactoriamente, en donde te encuentras con Cristo en las personas que menos esperas. Terminas contagiado de su amor y con mucha alegría por su Resurrección. A su vez, sientes la necesidad de compartir ese amor con las personas, buscando la manera de hacerlo, ya sea ayudando en mi comunidad parroquial a compartir con los que menos tiene, como en lo más pequeño con mi familia, al ayudar a mis papás a asear la casa, entre otras cosas.

Las vacaciones en familia son una oportunidad de mostrar mi amor por Dios, por el servicio, manifestar la alegría del Resucitado y compartirlo con los demás.

Omar Alejandro Alvarado Segovia

Segundo de Preparatoria.

14 Abr 2017

HELLO! 1

Ir de misiones siempre es una aventura, todo un reto, sobre todo cuando la misión parece exceder tus capacidades, y es entonces, precisamente en ese instante de inseguridad, cuando empieza la verdadera misión: Dios y tú. Normalmente nuestras misiones de Semana Santa o de verano son en alguna parroquia de la localidad, pero puede suceder que Dios te llame a servir en otro lugar donde hagas falta. Así, en el verano del 2015 el Señor me envió 3 semanas de misión a la prelatura del Salto Durango, concretamente a 3 rancherías de la sierra en municipio de San Dimas: Huachichiles, el Yerbaníz, y la Cieneguita; y como ya dije antes, la misión comenzó a partir de que se me dio el destino, desde que me dijeron: “irás donde yo te envíe, y dirás todo lo que te mande” (Jr 1,7b). Lo primero que yo sentí es miedo, inseguridad, inexperto (un muchacho…) y muchas dudas, pero Dios, que bien conoce el corazón de sus hijos y enviados, sabe cómo tranquilizarlo, y al final uno termina por decir: “¡va Señor, no entiendo, no me gusta, duele, pero va!.. por Ti, porque confío, porque aunque no veo, sé que algo quieres mostrarme”… y así me subí al camión.

 

Muy largo fue el camino para llegar hasta allá: 12 horas hacia Durango, otras dos para llegar a la ciudad del Salto, y unas cuatro horas más en camión de redilas para llegar a la cabecera de la misión, y de ahí faltaba repartirnos a las distintas rancherías, que pudieran ser de una hora hasta incluso dos horas de camino en terracería y veredas más, y es que andar en la sierra no es tan sencillo.

 

Entrada la misión, y dadas las circunstancias como la lluvia diaria, la bruma y niebla matutina y vespertina, las rutas de difícil acceso, el clima, los perros del camino, las tres o cuatro horas de sol al día, el aprender a encender leña con ocote (si es que te quieres bañar) y la cultura diferente, obligan a que uno eche mano de lo que tiene cerca, y de la creatividad para poder jugar con los niños, estar con los adolescentes y conversar con los adultos, y es que a veces pareciera incluso que Dios no nos facilita el trabajo.

 

Las comunidades son muy pequeñas, de entre 20 y 50 familias las que más, que viven más o menos en humildad y con una conciencia de Dios bastante sencilla pero fervorosa, a veces más que el seminarista en ciertas cosas, pero otras veces, muy lejos de lo que en el Seminario aprendemos, tanto que, en la confusión y en el querer entender, así como la poca respuesta de la gente, me surgió una pregunta hostigosa: ¿de verdad esta gente tiene necesidad de Dios? Mi respuesta fue ¡claro que la tiene!, les gusta escuchar la reflexión, y usualmente asienten diciendo: “¡sí, es cierto!”, pero a veces, no quieren comprometerse, o bien, su estilo de vida no les ayuda a hacerlo. La mayoría viven del “Dios de palabra”, es decir, sólo de frases como “si mi Padre Dios nos da licencia… mi Padre Dios mediante… mi Padre Dios que nunca me deja”, pero se quedan solo en eso, la realidad es que uno no puede llegar a cambiar su mundo así de fácil. Fue entonces donde comprendí que Dios vive entre ellos, de una muy distinta y sorprendente manera, tan diferente o tal vez desacostumbrado estaba yo, que no lo veía, pero Dios estaba ahí, el evangelio estaba presente, y ellos me lo estaban predicando a mí.

 

Un día, luego de casi 40 minutos de tormenta eléctrica intensa, cansado del clima y de la poquísima respuesta de la gente en una comunidad, decidí tocar la campana de la capilla (que no era más que un tablón cóncavo de acero colgado de un árbol) por última vez, como diciéndome a mí mismo y al Señor: “yo cumplo con llamar, si la gente no viene es porque no quiere”. Y a punto de empezar la celebración de la Palabra para un hermano seminarista y para mí, llegó una pequeña familia, dispuesta a escuchar el mensaje de Dios. Si alguna vez me pregunté ¿por qué? o ¿para qué?, ahora había un “para quién”, ellos; me sentía el profeta Ezequiel con el resto fiel de Israel. Increíble, pero cierto.

 

Un buen amigo me dijo antes de salir de misión: “recuerda que no eres un trabajador, eres un enviado”, pero fue hasta la mitad de la misión que reconocí la voz de Dios en él que me decía igual que a Moisés (Ex 3,12) y al profeta Jeremías (Jr 1,8) “Yo estoy contigo”. Caí en la cuenta de que soy el amigo del novio, el que le asiste y oye, el que se alegra mucho con su voz (Jn 3,29) y vengo a cuidar lo que es de Él, y es que no se trataba sólo de “hacer el trabajo, y hacerlo bien”, eso lo hace un trabajador asalariado, se trata más bien de entregarse, desgastarse y hacerlo con amor, con alegría, como la vocación lo exige, como el buen pastor lo haría, como el amigo del novio que soy. Dios da una misión, y con ello lo necesario para llevarla a cabo, no es como quien da de regalo un juguete eléctrico sin el juego de baterías correspondiente, al contrario, y no contento con ello, siempre está presente “contigo para salvarte” (Jr 1,19b). Pensé que yo iba a llevarles a Dios, pero resultó que Dios allá me esperaba.

 

Al finalizar fue una santa experiencia, totalmente diferente y muy bendecida. Al paso del tiempo, he reconocido el paso Dios en mi vida, sobre todo en circunstancias tan concretas como la misión del Salto Durango, y me he apenado por no confiar plenamente en Él. Somos humanos, y los sentimientos son sólo eso, sentimientos, pero la fe que sobre ellos está nos invita a vivir todo desde su perspectiva. Regresé siendo el mismo, pero con una experiencia de Dios única: cercano, siempre presente, y que ama. De todo lo que Dios me habló en esas tres semanas, lo puedo sintetizar en una oración sencilla, que se recita en cinco segundos: “Contigo estoy, ¡Tú puedes hacerlo, ánimo!”

 

Jesús Pablo Saldívar Castillón

Segundo de Teología.

07 Abr 2017

HELLO! 1

Durante el tiempo de cuaresma nos hemos preparado para la vivencia de la Pascua, ha sido un recorrido en el que el Señor ha transformado nuestro corazón. También  han sido semanas de preparación para las Misiones de Semana Santa. Numerosos grupos parroquiales integrados desde adolescentes, jóvenes, matrimonios y familias, movidos por el amor a Dios y el deseo de llevar el mensaje del Evangelio, han planeado con gran esfuerzo las actividades para estos días, se han ayudado de actividades económicas para reunir los recursos necesarios para la misión. Sin embargo es importante que no pierdas de vista el verdadero sentido de tu apostolado durante la próxima semana.

 

Sabemos que será una semana intensa de trabajo y nos desviviremos para que todo salga conforme a lo planeado, no queremos que ningún detalle se nos pase, pero recuerda que no todo es “hacer por hacer”. Orar es indispensable en la misión. Buscar un momento de intimidad con el Señor entre el ajetreo de la semana es importante. Eso nos ayudará a “no perder el piso” del motivo principal: Cristo. Recuerda que también Jesús, en medio de su ministerio también buscaba esos momentos de oración corazón a corazón con su Padre.

 

También es necesario que recuerdes que por más que lleves preparado tu manual de misión, Dios siempre nos sorprende. Darás muchas pláticas a niños y adultos, dirigirás muchas dinámicas de reflexión: hablarás de Dios, sin embargo, recuerda que la comunidad también tiene mucho que decirte, Dios habla al misionero por medio de las personas con las cuales compartes tu fe. Ahí es donde escuchamos el clamor de pueblo y la inmensa necesidad de Dios. No olvides al final de la jornada preguntarle al Señor “Señor, ¿Dónde pude verte hoy? y Señor, ¿qué quieres de mí?”.

 

Dios llama por medio de la comunidad y estoy completamente seguro que Él, durante estos días, moverá muchos corazones a buscar su vocación. No se te haga extraño que después de esta Semana Santa, Dios ponga en tu corazón el deseo de consagrarte a Él, ¡No tengas miedo ante la voz de Jesús, lánzate y ponte en sus manos! Dios nunca defrauda y tiene un sueño para tu felicidad.

 

¡Feliz Pascua!
Seminarista: Edgar Fabian Cruz Del Angel.

10 Mar 2017

HELLO! 1

Hola a todos!

Estamos próximos a celebrar la Semana Santa, después de vivir el tiempo de preparación de la Cuaresma, con gran espíritu de sacrificio y acercamiento a Dios. La Semana Santa es el momento culminante en la espiritualidad de los católicos, es ésta, en la que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Pero, ¿qué celebramos en la Semana Santa?; ¿para qué los oficios divinos, es acaso una tradición en desuso, sólo para la gente mayor…?

Para nada, es un recorrido por toda la vivencia de Nuestro Señor Jesús, que nos hace recordar lo que Él quiso pasar para la salvación de todos nosotros y más allá de un simple recordatorio, son medios de enseñanza que nos llevan a conocer el verdadero sentido de nuestra vida centrada en el ejemplo de Jesús.

 

JUEVES SANTO: este día celebramos la misa de la Cena del Señor. Como punto central es la institución de la Eucaristía, donde Jesús confió el ministerio del orden sagrado (sacerdocio), a sus discípulos, que a su vez, ellos los confirieron a sus discípulos, iniciando así la sucesión apostólica, que sigue hasta el día de hoy por medio de los obispos. Dentro de la celebración, se lleva el lavatorio de pies, donde Jesús, siendo él, el Maestro y Señor, se hace el servidor de los demás.

 

VIERNES SANTO: este día celebramos la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Por una antigua tradición, el Viernes Santo, esta cargado de celebración que simbolizan el calvario de Jesús, siendo un día de luto, la Iglesia manda omitir este día el sacrificio eucarístico, celebrándose así, después del medio día, la Pasión del Señor que consta de tres partes: Liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y Sagrada Comunión. También es importante recordar que es un día de ayuno y abstinencia. Como sabemos, el ayuno es el acto de reservarnos de un alimento sustancioso, muchos acostumbramos comer un pan con un vaso de agua por la mañana con una comida y cena ligera; la abstinencia es el hecho de abstenerse de comer carne roja, uno de los dos días obligados por la Iglesia. También se acostumbra hacer la procesión del silencio por la noche, en conjunto, estas celebraciones nos acercan al misterio de la Pasión de Jesús, donde vemos el amor que Dios tuvo con nosotros, y como cita el evangelista san Juan: «Tanto amó Dios al mundo que envío a su Hijo único» (Jn 3,16).

 

SÁBADO SANTO: celebramos la Vigilia Pascual, madre de todas las celebraciones, punto culminante de nuestra fe, recuerdo del paso entre la Muerte y la Resurrección de Jesús. Esta celebración, un poco larga para muchos de nosotros, es un paso por todas las Escrituras con el cumplimiento final de las mismas en la Resurrección de Jesús; con el cántico de Pregón Pascual, el cual recomiendo que lo lean antes de la celebración, se reconoce la Resurrección de Jesús, dando así la victoria sobre la muerte a todos los hombres de buena voluntad.

 

Por lo tanto, es importante recordar las enseñanzas de la Semana Santa, para muchos serán días de misión, para otros serán días de servicio en nuestras comunidades parroquiales, experiencia enriquecedora, que nos hace vivir más de cerca el Misterio Pascual de Cristo pero, más allá de este servicio, la enseñanza es algo que no puede faltar. Jueves Santo, nos da ejemplo de ser un buen cristiano, teniendo que convertirnos en el servidor de los demás, lavar los pies al otro, no es humillarse ante los demás es ser caritativo con todos; el Viernes Santo, es saber hacer sacrificios por mi santificación y la de los demás, el sacrificio está muy en desuso pero, tenemos que tener un sentido siempre presente del sacrificio que Jesús hizo por nosotros y ser capaces de sacrificarnos nosotros también, por los demás. El Sábado Santo, nos hace ver el triunfo de Dios sobre el pecado, la vida eterna se nos ha dado por Jesucristo, es tarea de nosotros, conservarla día con día a través de nuestros actos de amor a Dios y a nuestros hermanos.

¡Felices pascuas de Resurrección!

13 Feb 2017

HELLO! 1

A unos meses después que el Papa Francisco canonizara al adolescente cristero San José Sánchez del Río, la devoción y cariño hacia este santo ha crecido. Hemos visto como en muchos lugares han tomado la vida de “Joselito” como modelo, no sólo para la juventud sino para toda la Iglesia. De forma particular, los seminaristas el Seminario Menor pidieron al Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, que San José Sánchez del Río fuera declarado patrono principal del Seminario Menor.

La confirmación de esta noticia fue dada por el secretario canciller de nuestra Arquidiócesis el pasado 21 de enero al terminar la Eucaristía en donde se había revestido e impuesto la sotana a los seminaristas. Sin embargo, fue hasta el pasado 10 de febrero, día en que la Santa Sede ha fijado como propio para conmemorar la memoria de Joselito; en donde fue entronizada una reliquia de primer grado en la casa del Seminario Menor.

En la Celebración Eucarística el P. Ángel Montoya, coordinador del este instituto,  leyó ante la asamblea el decreto del Sr. Arzobispo en donde declaraba la autenticidad de la reliquia y mandaba la veneración pública de la misma junto a la imagen de San José Sánchez del Río.

Durante la homilía Mons. Rogelio Cabrera, enfatizo en algunas características del martirio, en primer lugar diciendo que el martirio no es una coincidencia sino una gracia, porque Dios la concede a quien quiere; seguido que el martirio es una lucha en donde el mártir decide libremente dar lo más valioso que tiene, la vida; por último el martirio es una victoria porque Cristo es quien otorga el gozo de la vida eterna al mártir.  Finalmente, el Sr. Arzobispo hizo una invitación clara a los seminaristas tomando como modelo la vida del mártir, dijo: “Que la vida de Joselito, ayude a nuestro Seminario a amar a la Iglesia, imitar a la Santísima Virgen María y a acrecentar nuestro celo apostólico”.

No es coincidencia que en nuestro Seminario cuente con el patronato y reliquias de dos mártires de la Iglesia: San Teófimo y San José Sánchez del Río, la formación y la vida de cada uno de los seminaristas debe estar siempre en constante entrega por el pueblo de Dios, ¡Hasta dar la vida por Cristo y por su Iglesia!

Departamento de Comunicación.